ARGUMENTO: “El bien y el mal no existen”

RESUMEN: ¿Qué es un deseo? ¿qué es un interés? ¿qué es la voluntad? ¿un interés puede ser autofrustrado? ¿qué es «lo bueno» para alguien? ¿qué es «lo malo» para alguien? ¿existe «lo bueno» para cualquiera, es decir, existe el bien? ¿existe «lo malo» para cualquiera, es decir, existe el mal? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí voy a responder.

Es importante diferenciar entre imaginación, deseo, interés y voluntad. Alguien puede imaginar millones de cosas y de situaciones, y lo que imagina puede convertirlo en un deseo, pero puede tener interés o no tener interés de que dicho deseo se convierta en realidad. Podemos clasificar los intereses de acuerdo a su estado: no existente, insatisfecho, satisfecho y frustrado. Si un interés de alguien es satisfecho entonces dicha persona considera que eso que ha ocurrido es bueno. Si un interés de alguien es frustrado entonces dicha persona considera que eso que ha ocurrido es malo. Según el relativismo ético, no existe algo que sea bueno o malo para cualquiera (el bien y el mal), es decir, no existe un principio ético objetivo, y por lo tanto universal, que sea independiente de época y lugar, mediante el cual se pueda fundamentar racionalmente la Ética. Sin embargo, es un hecho que siempre se produce un mal cuando se frustra un interés de alguien, por lo tanto podemos afirmar que es un hecho objetivo que cuando alguien frustra el interés de otro hace el mal. De la misma manera podemos afirmar que siempre se produce un bien cuando se satisface el interés de alguien, independientemente de las consecuencias que dicha satisfacción produzca. Un Universo éticamente ideal sería aquel en el que gobernara el bien, es decir, sería un mundo lleno de satisfacción, eso quiere decir que todos satisfacerían sus intereses y no habría frustración. Cuando se crea el interés de hacer el mal a otros se crea un interés que va contra el bien, es decir, contra la Ética.

Palabras clave: bien, bueno, deseo, éticamente correcto, éticamente incorrecto, mal, malo, interés, relativismo moral/ético, subjetivismo moral/ético, Teoría del bien, voluntad

 

En el presente artículo demostraré que el bien y el mal existen. No en éste, sino en el siguiente artículo, demuestro que a priori debemos hacer el bien y evitar el mal.[1]

Realidad

1. Los seres sintientes existimos materialmente y psicológicamente.

En el artículo sobre la Realidad demostré que la Realidad existe fuera de la propia conciencia, y que está compuesta por materia/energía y Lógica (A=A).[2] Por lo tanto, además de la propia conciencia y del propio cuerpo, también existen otros seres sintientes que poseen sus propios cuerpos materiales y sus propios intereses.

Intereses y otros conceptos

2. Algunas personas confunden los conceptos de «interés», «voluntad», «idea», «deseo» y «fantasía».

Diferencia entre deseo e interés

La conciencia es un fenómeno natural que emerge de un cerebro (de la materia) y que convierte a un objeto en un sujeto, es decir, convierte a algo en alguien.[3] Por lo tanto, un ser sintiente es la suma de materia viva y de una conciencia. La conciencia puede sentir dolor, placer, etc. Además, la conciencia tiene intereses respecto a lo que siente. Un interés es «querer que ocurra algo». Los seres sintientes tienen multitud de intereses, pero el interés que se hace evidente en el momento presente se llama «voluntad», el resto de intereses existen en segundo plano. Si un interés es frustrado entonces la conciencia puede sufrir en menor o en mayor grado. Si un interés es satisfecho entonces la conciencia disfruta en menor o en mayor grado.

La conciencia contiene ideas (palabras o imágenes) que pueden estar asociadas a materia/energía real o imaginada. Por ejemplo, al ver un perro asociamos esa referencia material a la idea «perro», «dog», etc., pero también podemos tener esa idea sin que el perro esté presente, imaginándolo. Y es aquí donde entra el deseo. Alguien puede desear una idea, por ejemplo desear adoptar a un perro, pero eso es un paso previo al interés, pues quizá solo lo desea, pero no tiene interés en ello porque no hace nada para que se convierta en Realidad. El deseo también puede convertirse una fantasía, por ejemplo imaginando que pasea al perro, etc. El deseo y la fantasía pueden convertirse en un interés cuando se tiene interés en que eso ocurra realmente, y por lo tanto se actúa coherentemente para satisfacer dicho interés en un determinado momento, limitado por la Realidad, por ejemplo yendo a la perrera o a la protectora para adoptar a un perro.

3. Podemos clasificar los intereses de acuerdo a su estado: no existente, insatisfecho, satisfecho y frustrado.

Estado de un interés

La conciencia puede elegir crear un interés por necesidad (interés de comer, etc.) o sin necesidad (interés de comer chocolate, etc.), y también puede elegir eliminarlo. Cuando una conciencia crea un interés, es un interés insatisfecho, y quiere satisfacerlo de una determinada manera, en un lugar y en un determinado momento. Si se produce un retraso en la satisfación de un interés entonces dicho interés insatisfecho se frustra, generándose nuevamente ese mismo interés insatisfecho para un tiempo posterior, y así repetidamente; así es como la impaciencia y los retrasos producen sufrimiento.

Un interés insatisfecho se frustra si es físicamente imposible satisfacerlo de una manera, en un lugar y en un momento determinado, lo cual es un mal y produce sufrimiento en menor o mayor grado. Por lo tanto, sufrir implica necesariamente que al menos exista un interés frustrado. Si un interés insatisfecho se satisface entonces producirá disfrute en menor o mayor grado, con una duración limitada por la muerte.

Dolor y sufrimiento

4. Algunas personas dicen que «el dolor y el sufrimiento no son malos o éticamente incorrectos, sino buenos».

Por ejemplo, Luis Tovar en su artículo «Derechos Animales & El mito del trato humanitario» cita a Tom Regan (1938-2017) diciendo que «lo incorrecto no es el dolor o el sufrimiento animal». Años atrás, en su artículo «Vindicación del dolor» también dijo: «no es razonable creer que el dolor es malo. Mas bien al contrario. Podríamos decir que es bueno. Es bueno para nosotros puesto que nos resulta indispensable para sobrevivir. Decir que el dolor es malo es simplemente falso, a todos los niveles».

dolor y sufrimiento

Estas personas dicen que es mala y éticamente incorrecta la acción de producir dolor físico y sufrimiento a alguien, pero dicen que el dolor y sufrimiento son buenos en sí mismos, aunque después no dudan en ingerir analgésicos y en solicitar anestesia para eliminar el dolor que les es innecesario para seguir viviendo. Estas personas confunden la capacidad para sentir dolor con el dolor. Para seguir satisfaciendo el interés en seguir viviendo, es bueno que el cuerpo disponga de una estructura material que le avise cuando es dañado, es decir, es bueno que tener capacidad para sentir dolor. Lo que es malo es el medio para lograr detectar dichos daños: la experiencia de dolor; pero hoy en día es el único medio del que disponemos, por lo que lo aceptamos como un mal menor para seguir viviendo. Sin embargo, aunque lo habitual es que los seres sintientes sufran con el dolor físico (porque no lo quieren sentir), los masoquistas disfrutan con el dolor (porque lo quieren sentir). Por lo tanto el dolor no siempre es malo. En cambio, todo ser sintiente tiene interés en no sufrir para poder satisfacer su interés de disfrutar lo máximo posible, por lo tanto el sufrimiento siempre es malo para los seres sintientes.

5. Algunas personas dicen que «cuando se mata a alguien sin causarle sufrimiento, no se le hace algo malo».

Pistola de desintegracion

Podemos llamar a este argumento como el «argumento de matar sin sufrimiento». Este argumento es usado por los «bienestaristas» para intentar justificar éticamente la matanza de quienes no son humanos[4], pero como son antropocentristas[5] rechazan que se use este mismo argumento para justificar la matanza de humanos. En cambio, otras personas, por ejemplo Damo, Luciano Bonfico y otros, utilizan el «argumento de matar sin sufrimiento» de manera no especista y dicen que «es una conclusión a la que se llega si centramos la Ética en los seres sintientes». Según este argumento, la muerte no causa un mal a quien es matado imprevista e instantáneamente, pues al estar muerto ya no puede sentir nada. Dicha idea deriva en la idea de «la infidelidad jamás descubierta», según la cual si engañas a tu pareja y nunca se entera, no le habrías hecho un mal.

El error que cometen estas personas es entender «frustración» como una experiencia equivalente al sufrimiento, en lugar de como un concepto lógico (frustración de intereses). El interés en seguir viviendo(0) se puede frustrar porque es un interés lógico, es un interés «sobre el papel», no es sólo un interés psicológico. Por eso podemos afirmar que si se mata imprevista e instantáneamente a quien quiere seguir viviendo entonces se le hace un mal porque se frustra su interés en seguir viviendo. El mal no sólo se hace presente mediante una mala experiencia (interés frustrado), sino también cuando ocurre algo que una persona no quiere que ocurra, aunque dicha persona no se entere de lo sucedido.

Mostrar texto sobre cómo nos pueden hacer un mal sin ser conscientes de ello

«La muerte es algo negativo debido a que impide que podamos continuar viviendo todas las cosas buenas que la vida nos puede brindar. La vida es un bien para todos los seres con la capacidad de disfrutar. Y es por esto mismo por lo que la muerte es un daño para ellos. Aun y cuando sea una muerte indolora, la muerte daña a los animales. Esta idea no nos debería resultar extraña: cualquiera de nosotros rechazaría, a buen seguro, ser matado de forma indolora, pues ello nos privaría de las cosas positivas, de los disfrutes que la vida aun nos puede ofrecer(1)». —Óscar Horta, «Animales humanos y no humanos: de la discriminación al respeto»

Y en otro de sus artículos:

«Ahora bien, hay situaciones, eventos o acciones que pueden beneficiarnos o perjudicarnos no porque en sí mismas constituyan experiencias buenas o malas, sino porque tienen efectos que nos afectan. Nos pueden afectar para bien o para mal. ¿De qué manera? Pues, por ejemplo, si como consecuencia de ellas nos pasen cosas buenas o malas. O también de otra forma: impidiendo que esas cosas buenas o malas nos sucedan.

Por ejemplo, supongamos que sufro un gran dolor y alguien me administra un cierto tratamiento que por lo demás es totalmente inocuo. El tratamiento no me causa en sí mismo ni placer ni dolor, pero gracias a él el gran dolor que sufría desaparece totalmente. Parece claro que podemos decir que el tratamiento fue positivo para mí. ¿Por qué? Simplemente porque evitó que continuase sufriendo el dolor, que es algo negativo.

Supongamos ahora que alguien me envía por correo en secreto un regalo que me hará mucha ilusión y con el que disfrutaré mucho. Sin embargo, el regalo no me llega: alguien lo roba sin que yo lo sepa. Así, nunca me entero ni de que me habían hecho el regalo ni de que me lo han quitado. Aun así, tiene perfecto sentido decir que la persona que me lo roba me ha causado un mal. ¿Por qué? Porque con su robo ha impedido que yo pueda disfrutar de todo lo positivo que ese regalo habría resultado para mí.

Es por esto por lo que aquellos hechos o circunstancias que impiden que podamos disfrutar de cosas positivas nos afectan negativamente. Y es por ello por lo que la muerte es un mal. La muerte impide que podamos tener experiencias positivas en el futuro.

Dado todo esto, ¿quién podemos decir que tiene un interés en vivir? Pues todos aquellos seres que tengan la capacidad de tener experiencias positivas. La muerte es un daño para ellos porque impide que puedan tener esas experiencias.» —Óscar Horta, «El argumento de por qué los animales tienen un interés en vivir»

 

Sobre el daño constituido por la muerte, algunos estudios de importancia son Thomas Nagel, «Death», Noûs 4 (1970): 73–80; Jeff McMahan, «The Ethics of Killing: Problems at the Margins of Life» (Oxford: Oxford University Press, 2002); y John Broome, «Weighing Lives» (Oxford: Oxford University Press, 2004).

Relativismo ético

6. Algunas personas dicen que «la Ética es relativa, no existe algo que sea objetivamente malo ni algo que sea objetivamente bueno, sino que todo es opinable».

El bien y el mal existen

Es un hecho objetivo que cada cultura o sociedad tiene tradiciones y normas diferentes, según lo que consideran que es bueno o malo(2); a dicha descripción se la llama «relativismo cultural». Algunas personas, basándose en el relativismo cultural, dicen que «la Ética es relativa», que viene a ser lo mismo que decir «la Ética es una opinión o gusto de cada uno, como los sabores»; a esta idea se la llama relativismo ético o relativismo moral(3), a veces también llamado «escepticismo moral» o «antirrealismo». Según el relativismo ético, no existe algo que sea bueno o malo para cualquiera (el bien y el mal), es decir, no existe un hecho objetivo, y por lo tanto universal, que sea independiente de época y lugar, mediante el cual se pueda fundamentar racionalmente la Ética. Por lo tanto los relativistas éticos rechazan que los derechos legales se deban fundamentar en la Ética, y en su lugar se basan en algún tipo de relativismo ético:

Mostrar tipos de relativismos éticos

– Subjetivismo ético: considera que lo bueno y lo éticamente correcto son relativos a aquello que nos dictan llos propios sentimientos. Este tipo de relativismo ético lo rebato en otro artículo.[6]– Egoísmo ético: considera que lo bueno y lo éticamente correcto son relativos a los intereses de cada persona. El egoísmo ético lo rebato en otro artículo.[7]

– Convencionalismo ético (legalismo): considera que lo bueno y lo éticamente correcto son relativos a aquello que es acordado, de acuerdo a los intereses de las personas. Esta idea está relacionada con la derecha liberal, tanto en lo social como en lo económico. El contractualismo ético es un tipo de convencionalismo que considera que lo bueno y lo éticamente correcto son relativos a aquello que un grupo de personas han acordado mediante un contrato o mediante leyes legales. El convencionalismo ético lo rebato en otro artículo.[8]

– Conservadurismo ético: considera que lo bueno y lo éticamente correcto son relativos a aquello que se ha venido haciendo siempre en una determinada cultura, es decir, lo éticamente correcto son las tradiciones y eso generalmente incluye a la religión. Esta idea está relacionada con la derecha conservadora, especialmente en lo social, razón por la cual entra en conflicto con el convencionalismo ético de la derecha liberal. Por ejemplo, la siguiente cita el relativista ético William Graham Sumner (1840-1910), miembro de la sociedad secreta Skull and Bones, niega los Derechos Humanos apelando a la ley natural del más fuerte:

«Ante el tribunal de la naturaleza el hombre no tiene más derecho a la vida que una serpiente de cascabel, no tiene más derecho a la libertad que todos los animales salvajes, su derecho a la búsqueda de la felicidad no es más que una licencia para mantener la lucha por la existencia…» —William Graham Sumner, «Earth-hunger, and other essays» (p. 234)

El conservadurismo ético lo rebato en otro artículo.[9]

– Pragmatismo ético: considera que lo bueno y lo éticamente correcto son relativos a aquello que funciona para lograr un objetivo del individuo o del grupo social. Por lo tanto el pragmatismo es un tipo de estrategia que puede ser usada tanto por un determinado tipo de relativismo ético de los anteriormente descritos, como por la Ética (consecuencialista).

 

7. Algunas personas dicen que «la Ética es relativa cuando me interesa».

No debemos confundir a los relativistas éticos con aquellos que dicen que «la Ética es relativa» sólo cuando otras personas condenan algo que a ellos les parece éticamente correcto. Estas mismas personas no dicen «la Ética es relativa» cuando se les pregunta por aquello que les parece éticamente incorrecto. Por ejemplo, si alguien les dice que es éticamente incorrecto matar a quienes no son humanos entonces dicen que «la Ética es relativa», pero no dicen «la Ética es relativa» cuando se les pregunta por matar a humanos. Por lo tanto estas personas quieren imponer sus normas «éticas» haciéndose pasar por relativistas éticos cuando les interesa, es decir, engañándonos.

8. Algunas personas que dicen que la Ética no es objetiva defienden el internismo de la motivación «moral».

Internalismo y externalismo

El internismo afirma que la Ética no es objetiva (antirrealismo moral), por lo tanto, según este argumento, lo que alguien hace es siempre lo que considera éticamente correcto y si consideramos que dicha persona está equivocada entonces podemos intentar convencerla mostrándola incoherencias en lo que defiende, por ejemplo, mostrándole que es especista, racista, sexista, etc. Por ejemplo, si alguien considera éticamente incorrecto matar perros, pero considera éticamente correcto matar cerdos, podemos mostrarle esa incoherencia para que sea coherente. Óscar Horta en su artículo titulado «Las actitudes ante el especismo y el debate en psicología moral entre internismo y externismo» explica el internismo y el externismo con más detalle. En cambio, el externismo afirma que la Ética es objetiva (realismo ético), tal y como defiendo y demuestro en este artículo, por lo tanto es posible que alguien actúe de manera éticamente incorrecta. Por ejemplo, siempre es éticamente incorrecto matar a quien quiere seguir viviendo, aunque quien lo hace crea que es éticamente correcto.

9. Algunas personas dicen que «los intereses pueden ser autofrustrados».

Intereses contradictorios

Decir que «una persona tiene un interés» significa que «una persona quiere que ocurra algo» (no confundir con los deseos, pues los deseos no se quieren satisfacer), por lo tanto es una contradicción lógica que alguien diga: «tengo el interés de frustrar mi interés» o «quiero que ocurra lo que no quiero que ocurra», pues eso viola el Principio Lógico de No Contradicción: un interés no puede ser una cosa y su contrario al mismo tiempo (A ≠ ¬A). Por lo tanto, nadie tiene interés en que se frustren sus propios intereses, es decir, un interés no puede ser autofrustrado.(4) Por ejemplo, en el caso de la eutanasia y del suicidio[10], es contradictorio decir «tengo el interés de frustrar mi interés de seguir viviendo» o «no me importa que mi interés de seguir viviendo sea frustrado»: si alguien tiene un interés entonces lógicamente no quiere que éste se frustre. Alguien podría objetar que podemos dar a otra persona la orden «frustra mis intereses», pero al hacer esto no estaríamos autofrustrando un interés, pues dicho interés sería «frustrado» por otras personas, lo cual también es contradictorio, pues su interés es que le hagan eso, por lo tanto no puede haber frustración. Otro tema es si alguien da a otra persona la orden «si hago X cosa (por efecto de drogas, por enfermedad mental, etc.) entonces frustra mis interés deteniéndome», lo cual no quiere decir que esa persona considere bueno que frustren sus intereses, sino que dice que: «si quiero hacer X entonces evítalo (hazme algo malo)».

10. Algunas personas dicen que «el bien y el mal son relativos porque lo que puede ser bueno para uno, puede ser malo para otro».

Conflicto de intereses

Es cierto que lo que es bueno para los intereses de uno, puede ser malo para los intereses de otro, pero también es cierto que para cualquiera es malo que sus intereses sean frustrados (los intereses no pueden ser autofrustrados), independientemente de que dicho mal sea necesario para evitar un mal mayor. Por lo tanto es un hecho que siempre se produce un mal cuando se frustra un interés de alguien, es decir, podemos afirmar que es un hecho objetivo que cuando alguien frustra el interés de otro hace el mal. De la misma manera podemos afirmar que siempre se produce un bien cuando se satisface el interés de alguien, independientemente de las consecuencias que dicha satisfacción produzca. Por lo tanto el bien y el mal existen. Por ejemplo, si alguien tienen el interés de cortar el cuello a un cordero (o a quien sea) entonces al satisfacer dicho interés se produce objetivamente un bien, pero también objetivamente se produce un mal, pues a quien es degollado se le frustra el interés de no sufrir para disfrutar de su propia vida: alguien hace un gran mal a otro para obtener un bien, ese es el hecho objetivo.

A continuación comparto una interesante conferencia de Carmen Baños sobre el bien y el mal. Categoriza como «maldad angular» el hacer un mal a los animales no humanos, lo cual sería especista por no incluir a los animales humanos en esa misma categoría.

Universo ideal

11. Un Universo éticamente ideal es aquel en el que no hay mal y el bien se ha expandido y aumentado al máximo grado posible, es decir, un Universo sin frustración y con la máxima satisfacción posible.

Un mundo sin frustracion

El hecho de que la idea de un Universo ético pueda parecer utópica no la rebate. Además de las dificultades físicas (caídas, cortes, etc.) y biológicas (enfermedad, envejecimiento, muerte) existentes, también se crean dificultades para llegar a un mundo ético cuando alguien se crea el interés de frustrar el interés de otro, es decir, cuando alguien se crea el interés de hacer el mal. Por ejemplo, alguien actúa contra un mundo ético cuando crea el interés de que corten el cuello a alguien para comer su carne, no cuando alguien tiene el interés de seguir disfrutando de su vida. Cuando se crea el interés de hacer el mal a otros se crea un interés que va contra el bien, es decir, contra un Universo ético.

Notas

(0) Quienes existimos no tenemos el «interés en vivir», pues ya estamos vivos, sino que tenemos el interés en seguir viviendo.
(1) Sobre el daño constituido por la muerte, algunos estudios de importancia son Thomas Nagel, “Death,” Noûs 4 (1970): 73–80; Jeff McMahan, The Ethics of Killing: Problems at the Margins of Life (Oxford: Oxford University Press, 2002); y John Broome, Weighing Lives (Oxford: Oxford University Press, 2004).
(2) La palabra «bueno» puede ser sustituída por otras palabras similares que implican una actitud de aceptación hacia algo. La palabra «malo» puede ser sustituída por otras palabras similares que implican una actitud de rechazo hacia algo.

(-) Rechazo <— Indiferencia —> Aceptación (+)

(3) El relativismo moral se diferencia del relativismo cultural en que éste último tan sólo describe el hecho de que existen culturas con diferentes códigos morales, en cambio el primero postula que no existe una ética universal pues considera que la ética es relativa a cada individuo.
(4) El interés de que no se frustren los intereses es un interés transversal, es decir, es un interés que está implícito en todos los intereses.

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