ARGUMENTO: “Los animales no humanos no tienen conciencia ni autoconciencia”

RESUMEN: ¿Qué es la conciencia? ¿qué estructura material origina la conciencia? ¿cómo sabemos si otros seres, a parte de nosotros mismos, tienen una conciencia? ¿qué es «ser autoconsciente»? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí voy a responder.

La conciencia es un fenómeno natural que emerge de la materia (de un cerebro) y que consiste en que la materia se reconoce a sí misma, distinguiéndose del resto de seres. Por experiencia propia, cada conciencia puede conocerse a sí misma, pero no existe manera alguna de que una conciencia compruebe empíricamente la existencia de otras conciencias: no podemos «poner una conciencia sobre una mesa» y decir «ahí tienes una conciencia», como podemos hacer con los minerales. Lo máximo que una conciencia puede hacer es inferir lógicamente la existencia de otras conciencias. Como la conciencia se origina en el cerebro entonces podemos inferir lógicamente que otros seres con cerebro también la tienen, no porque sean humanos, pues hay humanos que deducimos que no tienen conciencia, sino analizando las estructuras cerebrales y reforzando dicha idea mediante otras observaciones. El 7 de julio de 2012 tuvo lugar un evento histórico en el Colegio Churchill de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido; durante una Conferencia sobre Conciencia en Animales Humanos y no Humanos se hizo pública la Declaración de Cambridge sobre la Conciencia, en la cual neurocientíficos del más alto nivel reconocieron públicamente la conciencia en animales no humanos.

Palabras clave: autoconciencia, conciencia, emergentismo

 

En un artículo anterior demostré que el deber se origina de los intereses de las conciencias, que son seres que sienten[1]. Por lo tanto el deber ético de respetar a otros se refiere a los seres sintientes (sensocentrismo)[2]. A continuación voy a explicar qué seres tienen una conciencia, es decir, qué seres son sintientes.

Conciencia y consciencia

1. Algunas personas confunden «conciencia» con «consciencia» o usan ambas palabras como si se refirieran a lo mismo.

Sin embargo, dichas palabras describen cosas diferentes. La conciencia («awareness» en inglés), también es llamada «mente», «subjetividad» o «sujeto», «sintiencia», «ser sintiente», «el yo» o «alguien». La conciencia es un fenómeno natural[3] que emerge de la materia (de un cerebro) y que consiste en que la materia se reconoce a sí misma, distinguiéndose del resto de seres. A esta idea se la llama «materialismo emergentista». Esto es explicado por Rodolfo Llínas Riasco en su conferencia «Las Bases Físicas de la Conciencia» que dio el 30 de agosto de 2007 en la Universidad EAFIT. Por lo tanto, cada ser sintiente está compuesto por materia (un cuerpo) y por una conciencia.

En cambio, la consciencia (con ‘s’) es el estado activo de la conciencia. La conciencia es consciente de algunas cosas y de otras no. Cuando una conciencia pierde la consciencia pasa a un estado inactivo llamado «estado inconsciente». Por ejemplo, John Searle dice que «la consciencia se refiere a un estado de «darse cuenta» que comienza cuando despertamos del dormir y continua durante el día hasta que volvemos a dormir, morimos o en otras palabras cuando nos volvemos inconscientes. Los sueños son también una forma de consciencia, aunque en muchos aspectos es muy distinta de los estados normales de alerta».[1]

Diferencia entre conciencia y consciencia

Mostrar teorías sobre la relación mente-cerebro

Existen básicamente dos corrientes principales: el dualismo y el monismo. El monismo puede ser materialista o idealista.

DUALISMO:

«Dualismo (lat. duo: dos): doctrina filosófica que, en oposición al monismo, considera las substancias material y espiritual como principios iguales. El motivo de partida del dualismo es a menudo la tentativa de conciliar el materialismo y el idealismo. En última instancia, la separación dualista de la materia respecto de la conciencia conduce al idealismo. En mayor grado, el dualismo es típico de la filosofía de Descartes y Kant. El dualismo constituye la base filosófica de la teoría del paralelismo psicofísico.» —«Diccionario de Filosofía», pag. 125. Editorial Progreso, Moscú 1984.

  • Autonomismo: mente y cuerpo son mutuamente independientes. Es defendido por Wittgenstein y algunos de sus fans.
  • Paralelismo: mente y cuerpo son paralelos o sincrónicos. Es defendido en la actualidad por gestaltianos.
  • Epifenomenismo: el cuerpo produce o causa la mente, que a su vez no reacciona sobre el cuerpo. Es defendido por algunos como Michael Pauen, Donald Davidson y (de acuerdo a Bunge) John Searle.
  • Animismo psicofísico: la mente anima, controla, causa o afecta al cuerpo, que a su vez no reacciona sobre la mente. Sostenido por charlatanes como Eben Alexander, Deepak Chopra, y los parapsicólogos.
  • Interaccionismo: mente y cuerpo interaccionan siendo el cerebro la «base material» de la mente. defendido por los psicoanalistas, Karl Popper, John Eccles y Noam Chomsky.

MONISMO:

«Monismo (gr. monos: uno, único) Doctrina filosófica que toma por base de todo lo existente un principio. Los materialistas estiman que el principio, el fundamento del mundo es la materia. Los idealistas consideran que el único principio de todos los fenómenos es el espíritu, la idea, &c. La filosofía de Hegel es la corriente más consecuente del monismo idealista. El monismo materialista científico y consecuente es típico del materialismo dialéctico que parte de que el mundo es material por su naturaleza y que todos los fenómenos en él constituyen diversas variedades de la materia en movimiento. En la filosofía del marxismo, el materialismo se extiende también a los fenómenos sociales. El contrario del monismo es el dualismo.» —«Diccionario de Filosofía», pag. 297. Editorial Progreso, Moscú 1984.

  • Pansiquistas o fenomenalistas: todo es mente. Defendido por A. N. Whitehead, David Chalmers, Thomas Nagel, Timothy Sprigge, y cualquier idealista fan de Berkeley, Fichte o Hegel.
  • Monismo neutral: mente y cuerpo son dos manifestaciones de una sustancia neutral única e incognoscible. Defendido por los positivistas lógicos, Bertrand Russell y (creo) Alejandro Tomasini junto a otros «neo-russellianos».
  • Materialismo eliminativo: nada es mente. Defendido en su tiempo por los conductistas, Gilbert Ryle, usualmente también se identifica a los Churchland (Paul y Patricia) y también se ha asociado a Daniel Dennett (aunque no igual que los Churchland o los conductistas).
  • Materialismo reductivo: los estados mentales son estados del cuerpo. Defendido por W.V.O. Quine (1908-2000), en este también se asocia a los Churchland, y los funcionalistas o computacionalistas (Steven Pinker y Dennett podrían entrar aquí).
  • Materialismo emergentista: la mente es una biofunción especial con propiedades no reducibles. Defendido por Donald Hebb (1904-1985), Rodolfo Llinás, António Damásio, David Eagleman, Mario Bunge (1919-2020) y Rubén Ardila. Ésta es la teoría que yo defiendo.

«El materialismo emergentista afirma que las funciones mentales son funciones de ciertas partes del cerebro del vertebrado superior (mamífero o ave). No se puede desprender la mente del cerebro, del mismo modo que no se puede disociar el caminar de las piernas, la circulación sanguínea del sistema cardiovascular, la respiración de los pulmones, o la digestión del sistema digestivo. Lo que existe en realidad no es ni el órgano sin función, ni la función sin el órgano, sino el órgano funcionante. La digestión es la función específica del sistema digestivo, la circulación sanguínea la del sistema cardiovascular, y las funciones mentales son funciones específicas del cerebro, es decir, procesos que sólo el cerebro puede realizar. En suma, percibimos, aprendemos, pensamos, nos emocionamos y desvariamos con el cerebro. Sin cerebro vivo y despierto no hay mente.» —Mario Bunge, «Mente y Sociedad» (1989)

Referencias: «Filosofía de la psicología» (2002) de Mario Bunge y Rubén Ardila, la Stanford Encyclopedia of Philosophy y Wikipedia en inglés.

 

Demostración de la conciencia

2. La existencia de la conciencia de los demás no se puede demostrar empíricamente, solo se puede inferir lógicamente estableciendo analogías respecto a la propia conciencia.

Por experiencia propia, cada conciencia puede conocerse a sí misma, pero es imposible que una conciencia compruebe empíricamente la existencia de otras conciencias: no podemos «poner una conciencia sobre una mesa» y decir «ahí tienes una conciencia», como podemos hacer con la materia. Una conciencia tampoco puede ser otra conciencia porque eso es tan ilógico como imposible.

No podemos conocer la conciencia de otros

Lo único que una conciencia puede conocer respecto a otras conciencias es inferir lógicamente la existencia de ellas. Como sabemos que la conciencia se origina en el cerebro entonces podemos inferir lógicamente que otros seres con cerebro también la tienen, no porque sean cerebros humanos, sino analizando las estructuras cerebrales y reforzando dicha idea mediante otras observaciones químicas y del comportamiento. Por esta razón es arbitrario inferir lógicamente la existencia de una conciencia en un software informático[4], pues no es un cerebro.

Sólo conciencia humana

3. Algunas personas dicen que «solo los animales de la especie humana tienen conciencia».

Por ejemplo, Mauricio-José Schwarz en una respuesta de ask.fm dice que «todos los humanos tienen conciencia porque son humanos» sin indicar el criterio científico que utiliza para llegar a dicha conclusión; y también dice que «todos los animales no humanos no tienen conciencia porque no son humanos», haciendo uso de esta manera de la falacia circular que usa el antropocentrismo[5] para discriminar arbitrariamente a quienes no son humanos.[6]

Sin embargo, de la misma manera que basándonos en evidencias podemos deducir lógicamente que otros humanos (no todos) también tienen una conciencia en la que pueden sentir dolor y placer, y que por lo tanto tienen intereses respecto a dichas experiencias, también podemos hacer esa misma deducción lógica con animales no humanos. En su artículo «Animales humanos y no humanos: de la discriminación al respeto», Óscar Horta nos enumera tres indicadores mediante los cuales se puede deducir lógicamente que un ser tiene una conciencia: conducta, fisiología y lógica evolutiva:

Mostrar indicadores mediante los que deducir que un ser tiene una conciencia

«Una última respuesta que ante esto se da en ocasiones consiste en la afirmación de que los animales de especies distintas a la nuestra no pueden realmente sufrir y disfrutar. La mayoría de nosotros seguramente rechazará tal idea por sentido común. Pero es importante tener en cuenta aquí que no estamos meramente ante una cuestión de sentido común. Que los animales no humanos pueden sufrir y disfrutar es una afirmación que resulta plenamente respaldada por las evidencias empíricas y las razones a nuestra disposición. En concreto, disponemos de tres indicadores fundamentales para concluir esto.

  • Conducta: En ocasiones, se dice que podemos saber si un ser humano sufre o disfruta porque nos lo puede decir. Sin embargo, si viésemos a alguien llorando y retorciéndose y, entre sollozos y gemidos, nos indicase que está disfrutando, no lo creeríamos. Cuando vemos a alguien gesticular, retorcerse, chillar o gritar de un modo determinado, deducimos que está sufriendo. Y si lleva a cabo otro tipo de gesticulaciones, por ejemplo, si se ríe, suponemos que lo está pasando bien. Lo mismo ocurre en el caso de los animales de especies distintas a la nuestra. Cuando vemos a un perro que salta y mueve el rabo podemos deducir que está disfrutando, mientras que si gime de un modo determinado cabe concluir que está sufriendo. La clase de conducta que alguien manifiesta es un motivo para creer que está sintiendo placer o sufriendo, tanto en el caso de los humanos como en el animales de otras especies.
  • Fisiología: Este es el indicador más importante. No sufrimos y disfrutamos por arte de magia, por alguna capacidad misteriosa cuya causa no podemos explicar con claridad. Por el contrario, podemos sufrir y disfrutar porque tenemos una estructura fisiológica que lo permite. Esta consiste en un sistema nervioso centralizado, mediante el cual no sólo recibimos estímulos, sino que tenemos la experiencia que nos ocasiona tal estímulo. No sólo ocurre que nuestro organismo reacciona ante una bajada de temperatura (por ejemplo, mediante el erizamiento capilar), sino que percibimos la sensación de frío. Pues bien, no sólo los seres humanos poseen un sistema nervioso. También muchos otros animales las poseen. Esto ocurre tanto en el caso de los vertebrados como en el de muchos invertebrados.
  • Lógica evolutiva: La capacidad de sufrir y disfrutar posibilita a los seres con la posibilidad de moverse huir de aquello que les daña y acercarse a lo que les puede beneficiar (por ello, sería un absurdo evolutivo que aquellos seres sin la posibilidad de efectuar movimientos pudiesen sufrir y disfrutar). Ahora bien, no sólo los seres humanos podemos movernos, alejándonos o aproximándonos a lo que nos resulta negativo o positivo. Muchos otros animales tienen también esta capacidad. Así, no hay motivo evolutivo por el que sólo los seres humanos puedan tener experiencias positivas y negativas. Por otra parte, los seres humanos y los demás animales nos encontramos emparentados evolutivamente. No tiene sentido pensar que la capacidad de sufrir y disfrutar haya aparecido tan recientemente en la historia evolutiva que sólo los seres humanos la puedan poseer(1).

A la luz de lo que estos tres indicadores apuntan, hay que concluir que los seres humanos no son los únicos animales que pueden sufrir y disfrutar. Ciertamente, hay algunos animales con una estructura fisiológica muy sencilla (como es el caso de las medusas o las hidras) que no tienen esta capacidad. Pero, tal y como he indicado arriba, hay motivos de peso para concluir que los vertebrados, y un gran número de invertebrados, sí sufren y disfrutan. Este es el caso, así, de los animales que comúnmente utilizamos como recursos.» —Óscar Horta, «Animales humanos y no humanos: de la discriminación al respeto»

 

El 6 de septiembre de 2013 se publicó un artículo titulado «After 2,500 Studies, It’s Time to Declare Animal Sentience Proven (Op-Ed)» en el que Marc Bekoff habla de más de 2500 artículos científicos sobre la conciencia de los animales no humanos.

Las neurociencias reconocen la existencia de conciencia en animales no humanos. En este sentido destaca la Declaración de Cambridge sobre la Conciencia, hecha pública el 7 de julio de 2012 en presencia de Stephen Hawking (1942-2018).

DECLARACIÓN DE CAMBRIDGE SOBRE LA CONCIENCIA

Declaracion de Cambridge sobre la Conciencia (2012)

El 7 de julio de 2012 científicos prominentes de diferentes ramas de las neurociencias se dieron cita en la Universidad de Cambridge para celebrar la Francis Crick Memorial Conference 2012[3], que trató sobre la conciencia en los animales humanos y no humanos. Al finalizar las conferencias, todos los ponentes participantes firmaron la «Cambridge Declaration On Consciousness» («Declaración de Cambridge sobre la Conciencia»), que resumió los hallazgos más importantes de la investigación allí expuesta y discutida. Durante su presentación, Philip Low declaró ante los asistentes:

«decidimos llegar a un consenso y hacer una declaración para el público que no es científico. Es obvio para todos en este salón que los animales tienen conciencia, pero no es obvio para el resto del mundo. No es obvio para el resto del mundo occidental ni el lejano Oriente. No es algo obvio para la sociedad.» —Philip Low, neurocientífico.

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Declaración de Cambridge sobre la Conciencia

En este día, 7 de julio de 2012, un prominente grupo internacional de neurocientíficos, neurofarmacólogos, neurofisiólogos, neuroanatomistas y neurocientíficos de la computación se reunió en la Universidad de Cambridge para reexaminar los sustratos neurobiológicos de la experiencia consciente y otros comportamientos relacionados en seres humanos y animales no humanos. A pesar de que la investigación comparativa en este campo está obstaculizada por la inhabilidad de los animales no humanos, y a menudo de los mismos humanos, para comunicar sus estados internos de manera clara e inmediata, las siguientes observaciones pueden afirmarse de manera inequívoca:

El campo de investigación sobre la conciencia está evolucionando rápidamente. Han sido desarrolladas numerosas técnicas nuevas y estrategias para el estudio de animales humanos y no humanos. Por consiguiente, más datos están disponibles y dan paso a una reevaluación de antiguas preconcepciones en este campo. Los estudios de animales no humanos han demostrado que circuitos cerebrales homólogos correlacionados con la experiencia consciente y la percepción pueden ser habilitados o deshabilitados selectivamente para evaluar si son, de hecho, necesarios para estas experiencias. Es más, en seres humanos, ya están disponibles y al alcance nuevas técnicas no invasivas para estudiar las correlaciones de la conciencia.

Los sustratos neurales de las emociones no parecen estar restringidos a estructuras corticales. De hecho, redes neurales subcorticales excitadas durante estados afectivos en los seres humanos también tienen una importancia crítica en la generación de estados emocionales en animales no humanos. La excitación artificial de las mismas regiones cerebrales generan conductas y estados emocionales correspondientes tanto en animales humanos como no humanos. En dondequiera que sea que el cerebro suscite comportamientos emocionales instintivos en animales no humanos, muchos de los comportamientos que resultan son consistentes con estados de sentimientos experimentados, incluso aquellos estados internos que recompensan o castigan. La estimulación cerebral profunda de estos sistemas en seres humanos también pueden generar estados afectivos semejantes. Los sistemas asociados con el affect [nota: término de psicología que se refiere a la experiencia de la emoción y los sentimientos] están concentrados en regiones subcorticales donde abundan homologías neurales. Seres humanos jóvenes y animales no humanos sin neocórtices retienen estas funciones cerebro-mentales. Inclusive, circuitos neurales que apoyan los estados conductuales y electrofisiológicos de atención, sueño y toma de decisiones parecen haber surgido en la evolución desde la propagación de los invertebrados, siendo evidente en insectos y moluscos cefalópodos (por ejemplo, el pulpo).

Las aves parecen ofrecer, en su conducta, neurofisiología y neuroanatomías, un caso destacado de evolución en paralelo de la conciencia. Evidencia de niveles casi humanos de conciencia han sido observados de manera espectacular en los loros grises africanos. Las redes emocionales y los microcircuitos cognitivos de mamíferos y aves parecen ser mucho más homólogos de lo que se pensaba antes. Es más, se ha descubierto que ciertas especies de aves exhiben patrones neurales de sueño similares a los de los mamíferos, incluyendo movimientos oculares rápidos y, como se demostró en pinzones cebra, patrones neurofisiológicos que anteriormente se pensaba requerían del neocórtex mamífero. En particular, se ha notado que las urracas muestran similitudes asombrosas con los seres humanos, grandes simios, delfines y elefantes en estudios de auto-reconocimiento frente a un espejo.

En seres humanos, el efecto de ciertos alucinógenos parece estar asociado con una interrupción en el proceso de retroalimentación y prealimentación cortical. Intervenciones farmacológicas en animales no humanos con compuestos conocidos por afectar la conducta consciente en seres humanos puede dar paso a perturbaciones similares de comportamiento en los animales no humanos. En seres humanos, hay evidencia que sugiere que la conciencia esta correlacionada con la actividad cortical, lo que no excluye posibles contribuciones de procesos subcorticales o corticales tempranos, como la conciencia visual. Hay evidencia de que sensaciones emotivas en seres humanos y animales no humanos surgen de redes cerebrales subcorticales homólogas, lo que firmemente sugiere que, evolutivamente, compartimos qualia afectivos primigenios.

Declaramos lo siguiente: “La ausencia de un neocórtex no parece prevenir que un organismo experimente estados afectivos. Evidencia convergente indica que los animales no humanos poseen los substratos neuroanatómicos, neuroquímicos y neurofisiológicos de estados conscientes, así como la capacidad de exhibir comportamientos deliberados. Por consiguiente, el peso de la evidencia indica que los seres humanos no son los únicos que poseen los sustratos neurológicos necesarios para generar conciencia. Animales no humanos, incluyendo todos los mamíferos y pájaros, y muchas otras criaturas, incluyendo los pulpos, también poseen estos sustratos neurológicos”.

Nota: La Declaración de Cambridge sobre la Conciencia fue escrita por Philip Low y editada por Jaak Panksepp, Diana Reiss, David Edelman, Bruno Van Swinderen, Philip Low y Christof Koch. La Declaración fue proclamada públicamente en Cambridge, Reino Unido, el 7 de julio, 2012, durante la Conferencia Francis Crick sobre Conciencia en Animales Humanos y no Humanos, en el Colegio Churchill, Universidad de Cambridge, por Low, Edelman y Koch. La Declaración fue firmada por los participantes de la conferencia esa misma noche, en presencia de Stephen Hawking, en la Habitación Balfour del Hotel du Vin en Cambridge, Reino Unido.

 

El 16 de julio de 2012, y en referencia a la Declaración de Cambridge sobre la Conciencia, se publicaba en Veja.com una entrevista al neurocientífico canadiense Philip Low, titulada «Não é mais possível dizer que não sabíamos, diz Philip Low», la cual fue traducida por Anima Naturalis:

Mostrar Entrevista a Philip Low

Entrevista a Philip Low por Vega.com (16/07/2012)

Low es un investigador de la Universidad de Stanford y de MIT (Massachusetts Institute of Technology), ambos lugares se encuentran en los Estados Unidos. Él y 25 investigadores más creen que las estructuras cerebrales que producen la conciencia en los seres humanos también existen en los animales. «Las áreas cerebrales que nos distinguen de otros animales no son los que producen la conciencia», dice Low, que concedió la siguiente entrevista a una página web:

Entrevistador: Los estudios sobre el comportamiento animal han afirmado que varios animales tienen cierto grado de conciencia. ¿Qué dice la neurociencia al respecto?

Low: Descubrimos que las estructuras que nos distinguen de otros animales, tales como el córtex cerebral, no son responsables de la manifestación de la conciencia. En pocas palabras, si el resto del cerebro es responsable de la conciencia y esas estructuras son semejantes entre seres humanos y otros animales, como mamíferos y aves, llegamos a la conclusión de que estos animales también son conscientes.

Entrevistador: ¿Qué animales tienen conciencia?

Low: Sabemos que todos los mamíferos, todas las aves y muchas otras criaturas, como el pulpo, cuentan con las estructuras nerviosas que producen la conciencia. Esto significa que estos animales sufren. Es una verdad incómoda: siempre era fácil decir que los animales no tienen conciencia. Ahora tenemos un grupo de neurocientíficos respetados que estudian el fenómeno de la conciencia, el comportamiento animal, la red neuronal, la anatomía y la genética del cerebro. Ya no se puede decir que no lo sabíamos.

Entrevistador: ¿Es posible medir la similitud entre la conciencia de los mamíferos y las aves y la de los seres humanos?

Low: Esta pregunta se ha dejado abierta en el manifiesto. No tenemos un indicador, dada la naturaleza de nuestro enfoque. Sabemos que hay diferentes tipos de conciencia. Podemos decir, sin embargo, que la capacidad de sentir dolor y placer en los mamíferos y los seres humanos es muy similar.

Entrevistador: ¿Qué tipo de comportamiento animal apoya la idea de que tienen conciencia?

Low: Cuando un perro tiene miedo o siente dolor o felicidad al ver a su dueño, son activadas en su cerebro estructuras similares a las que se activan en los seres humanos cuando mostramos miedo, dolor y placer. Un comportamiento muy importante es el auto-reconocimiento en el espejo. De entre los animales que pueden hacerlo, además de los humanos, se encuentran los delfines, chimpancés, bonobos, los perros y una especie de ave llamada pica-pica.

Entrevistador: ¿Qué beneficios podrían surgir a partir del entendimiento de la conciencia en los animales?

Low: Aquí hay una cierta ironía. Gastamos mucho dinero tratando de encontrar vida inteligente fuera del planeta mientras estamos aquí; rodeados de inteligencia consciente en el propio planeta. Si tenemos en cuenta que un pulpo – que cuenta con 500 millones de neuronas (los seres humanos tenemos 100 mil millones) – consigue producir conciencia, estamos mucho más cerca de producir una conciencia sintética de lo que pensábamos. Es mucho más fácil producir un modelo con 500 millones de neuronas que de 100 billones. Es decir que estos modelos sintéticos pueden ser más fáciles ahora.

Entrevistador: ¿Cuál es la ambición del manifiesto? ¿Los neurocientíficos se han convertido en militantes del movimiento por los derechos de los animales?

Low: Se trata de un asunto delicado. Nuestro papel como científicos no es decir lo que la sociedad debe hacer, pero hacemos público lo que descubrimos. La sociedad ahora tendrá una discusión sobre lo que está sucediendo y podrá decidir si formular nuevas leyes, realizar más investigaciones para entender la conciencia de los animales o protegerlos de alguna manera. Nuestro papel es dar a conocer los datos.

Entrevistador: ¿Las conclusiones del manifiesto tuvieron algún impacto en su comportamiento?

Low: Creo que voy a hacerme vegetariano. Es imposible no sentirse tocado por esta nueva percepción sobre los animales, en especial acerca de su experiencia del sufrimiento. Va a ser difícil, pues me encanta el queso.

Entrevistador: ¿Qué puede cambiar con el impacto de este descubrimiento?

Low: Los datos son perturbadores, pero muy importantes. A la larga, creo que la sociedad va a depender menos de los animales. Será mejor para todos. Déjeme darle un ejemplo. El mundo gasta 20 billones de dólares al año matando a 100 millones de animales vertebrados en investigaciones médicas. La probabilidad de que un fármaco provinente de esos estudios sea eficaz en seres humanos es del 6%. Es una pésima probabilidad. Un primer paso consiste en desarrollar procedimientos no invasivos. No creo que sea necesario quitar vidas para estudiar la vida. Creo que tenemos que apelar a nuestro propio ingenio y desarrollar mejores tecnologías que respeten la vida de los animales. Tenemos que poner la tecnología en una posición en la que sirva a nuestros ideales, en lugar de competir con ellos.

 

Citas sobre conciencia

– «La conciencia es una propiedad del cerebro. Y digo del cerebro. No añado humano. Es una propiedad del cerebro que los humanos consideramos propia de nuestra especie, pero probablemente hay otros animales que disponen de grados de conciencia tan evolucionados como el humano.» Nolasc Acarín, profesor de neurología de la universidad Pompeu Fabra

– «Hay buenas razones para suponer que los [demás] animales poseen una conciencia parecida a la nuestra. (…) Según mi hipótesis, no sólo tienen conciencia los demás hombres, sino también los animales.» Karl Popper, El porvenir está abierto

– «Al contrario de la opinión pesimista, ampliamente extendida, de que el contenido del pensamiento animal es, sin remisión, inaccesible a la investigación científica, los signos comunicativos usados por muchos animales proporcionan datos empíricos sobre la base de los cuales podemos razonablemente, inferir muchas cosas acerca de sus experiencias mentales subjetivas. Dado que la mentalidad es una de las capacidades más importantes que distinguen a los animales vivos del resto del universo conocido, tratar de entender las mentes animales es incluso más estimulante y significativo que elaborar nuestra imagen de la adaptación inclusiva o descubrir nuevos mecanismos moleculares. La etología cognitiva nos presenta uno de los supremos retos científicos de nuestro tiempo, y nos reclama nuestros mejores esfuerzos de investigación crítica e imaginativa.» Donald R. Griffin [12]

Autoconciencia

4. Algunas personas que reconocen que no solo los humanos tienen conciencia, dicen que «las conciencias no humanas son conciencias que no son conscientes de sí mismas, no son autoconscientes».

En otro artículo ya expliqué que el deber se origina en los intereses que tiene una conciencia[1], por lo tanto el deber ético de respetar a alguien no depende de nada más.

Cuando la materia adquiere conciencia de sí misma se hace consciente de su propio cuerpo y eso implica tener consciencia de no ser el resto de cosas que no son el propio cuerpo. Por eso los seres sintientes no se van estrellando con todo y por eso esconden sus cuerpos.

Donald R. Griffin (1915-2003) fue el creador del campo conocido como etología cognitiva, la cual es una disciplina centrada en el estudio de la conciencia de los animales no humanos. Griffin señaló que el hecho que se observen conductas complejas en animales que envuelven su capacidad de comunicarse, de resolver problemas y la utilización de herramientas, implican la utilización de conciencia. Durante mucho tiempo se ha sostenido que la conciencia ha promovido la supervivencia de los humanos ya que permite anticipar las consecuencias de sus acciones, entonces la conciencia puede igualmente promover la supervivencia de otras especies[2]. A quienes dicen que los animales no humanos no tienen autoconciencia, Griffin les responde de la siguiente manera:

«Como ha observado el biólogo Donald R. Griffin en el libro Animal Minds, si los animales son conscientes de algo, «el propio cuerpo del animal y sus propias acciones deben quedar dentro del ámbito de su conciencia perceptiva». Aún así, se niega la autoconciencia de los animales afirmando que «no pueden pensar pensamientos tales como ‘Soy yo el que corro, o subo a este árbol, o persigo a esta polilla’». Griffin observa correctamente que «cuando un animal percibe conscientemente que otro animal corre, sube o persigue a una polilla, también debe tener conocimiento de quién está haciendo esas cosas. Y si el animal es consciente perceptivamente de su propio cuerpo, es difícil excluir el reconocimiento similar de que él, por sí mismo, es el que corre, sube o persigue». Griffin concluye que «si se admite que los animales tienen conciencia perceptiva, negarles algún nivel de conocimiento de sí mismos sería una restricción arbitraria e injustificada». —Gary Francione, «Introducción a los derechos animales, capítulo V

Este es otro argumento, decir que somos diferentes de los [demás] animales porque no tienen conciencia propia. Sí tienen conciencia, tienen un esquema de su propio ser. Saben que son distintos de los otros». —Jordi Sabater Pi, «Es una cuestión de grado», en «Cara a cara con la vida, la mente y el Universo», Capítulo XI

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CONSCIENCIA, CONCIENCIA, AUTOCONSCIENCIA, ETC.Pensar y sentir son dos estados de una unidad denominada consciencia. El mismo Parménides de Elea ya equiparó el ser y el pensar a la misma realidad.La consciencia o conciencia, del latín conscientia (propiedad del espíritu de reconocerse como sujeto de sus atributos), es definida en general como el conocimiento que un ser tiene de sí mismo y de su entorno.» Conscientĭa significa literalmente «con conocimiento» (del Latín: cum scientĭa).Hay confusión en los términos conciencia y consciencia, cuando en un principio son originados del latín conscientia. La confusión se origina por el uso moral del concepto ‘conciencia’ y el uso cognitivo de consciencia.

En otras épocas y otras culturas se ha identificado a la conciencia, con la voz de los dioses, el corazón (me lo dice el corazón), el deja vu, la premonición, la precognición, el mundo mágico, el Espíritu Santo, el subconsciente, el alma, los mensajes de los ángeles, los espíritus de los muertos. El encasillamiento de la palabra conciencia a su significado religioso, o moral en las religiones cristianas, mayoritarias para el mundo hispánico, ha influido también.

Cognición: El uso de «consciencia» como algo opuesto a inconsciente o subconsciente, para nombrar a determinadas funciones de la mente, sobre todo las relativas al raciocinio o entendimiento. Así, se habla de estar consciente en oposición a perder el sentido, o de estados de consciencia. Es uno de los nombres de la psiquis (ver). En este sentido, la neuropsicología o la biopsicología usan el término consciencia para hacer referencia al grado de activación nerviosa en el cerebro y, como consecuencia, alteración del estado cognitivo en su sentido cuantitativo.

Todos los animales tienen consciencia de su cuerpo y de su entorno, si no lo fueran morirían al no ser conscientes del dolor y al no poder desplazarse adecuadamente para buscar alimento, para escapar de los depredadores, etc. La conciencia vendría a estar más relacionada con la moralidad, es decir, sobre normas sociales, y también etologos como Marc Bekoff han mostrado que los animales no homo sapiens tienen normas sociales y que si un individuo no las cumple es reprobado por el resto de su comunidad. Podemos decir que los animales no homo sapiens pueden aprender algunas normas sobre lo que está bien y lo que está mal, es decir, que tienen algún grado de moralidad.

TEST DE AUTO-RECONOCIMIENTO (MSR)

En 1970, el doctor Gordon G. Gallup Jr., profesor de psicología de la Universidad Estatal de Nueva York en Albany, Estados Unidos, desarrolló el test de la marca para determinar cuándo los animales son capaces de reconocerse a sí mismos en el espejo. Si los sujetos del test marcados con una tintura se acercan al espejo y examinan la marca, esto sugiere que exhiben cierto autorreconocimiento.

El hecho de reconocer la propia imagen ante un espejo está considerado un signo de tener conciencia propia. El autorreconocimiento en el espejo, afirman muchos investigadores, usualmente marca el comienzo del autoconocimiento, la introspección y la capacidad de percibir los estados mentales de los otros.

El Test de auto-reconocimiento (MSR) (self recognition) es un test en el que nuestra especie dice que si te reconoces en un espejo entonces tienes consciencia de tí mismo. Así que de entrada, especies que no tengan visión ya no son autoconscientes (pobres topos). ¿Que dirá ese test con las personas ciegas de nacimiento? Con este test solo los resultados positivos son satisfactorios, con los resultados negativos habría que realizar otro tipo de test.

Test de auto-reconocimiento en primates

Los grandes simios como el orangutan, el bonobo y el chimpancé se autoreconocen frente a un espejo.

National Geographic: Self-Recognition in Apes

Los gorilas no se reconocen ante un espejo. El primatólogo Gordon Gallup, uno de los pioneros en este tipo de investigaciones, explica este fracaso de los gorilas en la «prueba del espejo» del modo siguiente:

«Los gorilas evitan mirarse unos a otros directamente a los ojos de forma natural, así que una posible razón de su fracaso en esta prueba sería que evitaran mirar fijamente a su reflejo y así nunca aprenderían a reconocerse a sí mismos. Daniel J. Shillito, Benjamín B. Beck y yo mismo verificamos esta hipótesis basándonos en una técnica desarrollada por James R. Anderson. Requiere un par de espejos colocados juntos en un ángulo tal que hace imposible mirar directamente al reflejo. Aún así, ninguno de los gorilas dio muestras de reconocerse a sí mismo, ni siquiera uno que tuvo delante los espejos durante más de cuatro años.» cfr Gordon Gallup Jr., «A favor de la empatía animal», en Inteligencia Viva. Temas de Investigación y Ciencia, nº 17, págs. 86-87.

– El «experimento del carrito de la compra» (Shopping Cart Study), realizado por Chris Moore en el laboratorio de la Universidad de Dalhousie (Canadá), muestra cómo los humanos menores de 18 meses de edad no tienen consciencia de sí mismos ni de su propio cuerpo, aunque pueden sentir dolor y placer, y tienen intereses respecto a dichas experiencias. Puede verse en la serie de 6 documentales llamada Baby Human.

– El contagio emocional progresivamente se va convirtiendo en capacidad simpática y empática al asociarse con la capacidad de identificación y la consciencia de sí mismo, lo que suele considerarse que ocurre cuando el niño puede reconocerse en un espejo, entre los 18 y los 24 meses. El retraso de la capacidad de reconocerse en un espejo está relacionada con el retraso en la capacidad de atribuir estados mentales a otros individuos, lo que suele ocurrir en niños con retardo mental, autismo y daño en el lóbulo frontal[4].

– Humanos con graves problemas psíquicos pueden carecer o tener mermada tanto la conciencia como el autoreconocimiento de sí mismos.

Test de auto-reconocimiento en delfines

Dos nuevos estudios realizados independientemente muestran que los delfines son capaces de reconocerse a sí mismos en los espejos -lo que suele ser considerado un signo de autoconocimiento- y de entender espontáneamente los pensamientos de otros individuos, en este caso, de seres humanos.

Los cerebros de los delfines carecen de un lóbulo frontal, similar al de los primates, dijo la doctora Marino. El neocórtex de los delfines y de otros cetáceos está organizado de modo diferente al de los primates, agregó, sugiriendo que esos cerebros «llegaron al mismo estadio cognitivo» a pesar de haber evolucionado por otros caminos. Este fenómeno se denomina evolución convergente.

El delfín nariz de botella fue el primer no primate en pasar el test del espejo de autorreconocimiento, informaron la doctora Diana Reiss, de los Laboratorios Osborne de Ciencias Marinas del Acuario de Nueva York, en Brooklyn, Estados Unidos, y la doctora Lori Marino, una especialista en neurociencias y biología del comportamiento de la Universidad de Emory. El estudio fue publicado en la edición del 8 de mayo de los Proceedings of the National Academy of Sciences.[5][6]

Test de auto-reconocimiento en elefantes

Un estudio realizado por científicos de la Universidad Emory de Atlanta (EEUU) y publicado en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ (PNAS) ha mostrado que los elefantes son capaces de reconocer su propia imagen ante un espejo. Esta capacidad demostraría que los enormes paquidermos pueden llevar a cabo tareas sociales relativamente complejas.[7]

Test de auto-reconocimiento en urracas (pica pica)

Un equipo de científicos de la Universidad de Ruhr, en Alemania, ha demostrado que las urracas pueden reconocerse a sí mismas frente a un espejo. Hasta ahora, se sabía que algunos pájaros tenían ciertas capacidades mentales, como la de recordar, pero no se había podido demostrar que fueran capaces de auto reconocerse. Sometidas al test de la marca, que consiste en marcar el cuerpo de un animal con un punto de color que el animal no puede ver salvo que se vea a sí mismo en un espejo, las urracas demostraron que comprendían que la imagen que reflejaban en el cristal era de ellas mismas. Estos resultados sugieren que la inteligencia de las urracas habría evolucionado, durante millones de años, por vías muy distintas a las de otros animales que también han pasado esta prueba, como los delfines o los primates. Sin embargo, todos habrían llegado al mismo estadio cognitivo por su capacidad de reconocer su propia imagen[8][9].

Test de auto-reconocimiento en cerdos

Una investigación de la Universidad de Illinois en EE.UU, llevada a cabo por un equipo de investigadores capitaneados por el científico Lawrence Schook demuestra que el Cerdo común, es capaz de pasar la conocida como “prueba de autoreconocimiento” mediante espejos y que hasta ahora, sólo habían superado animales como el delfín y el mono y que define el nivel de auto-conciencia e inteligencia de la especie. El hallazgo es el último de una serie de recientes descubrimientos sobre la cognición del cerdo. Como antecedente, hay que decir que otras estudios con cerdos ya demostraron su inteligencia mediante secuencias de resolución de problemas a la hora de encontrar comida, e incluso, como diríamos en España, de “pillería”, cuando en otro estudio de la universidad de St Andrew, demostraron como los cerdos son capaces de seguir a otro individuo que conoce el paradero de la comida y después despistarlo para poder disfrutar en paz del manjar. Increíble pero cierto. Como curiosidad, el Doctor Donald M. Broom, afirma que el cerdo como especie está más cerca de beber cerveza, fumar y ver el futbol los domingos, que de ser un “simple” animal de granja[10](1).

EXPERIENCIAS (2)

Alguien que no se reconozca frente a un espejo puede tener experiencias (dolor, ansiedad, miedo, placer, depresión, emociones en general, etc) , es decir, puede observar y sentir el mundo que le rodea e interaccionar sin necesidad de ser consciente de la imagen que de sí mismo tienen los demás.

“Los animales (no-humanos) serían conscientes de lo que los filósofos denominan ¨qualia¨ – el rojo de una rosa, la dulzura de un terrón de azúcar – en exactamente la misma forma que nosotros/as (los humanos); ellos/as experimentarían dolor, hambre, sed, de la misma manera que nosotros; ellos/as tendrían una experiencia subjetiva similar de emociones tales como miedo, enfado, aflicción, mientras que el constante bombardeo de estímulos sensoriales que los animales (no-humanos) reciben y filtran apropiadamente serían percibidos por ellos/as (tener en cuenta aquí las diferencias, en algunos casos, de modalidades sensoriales) tal como se perciben por nosotros/as (humanos). Si tal es el caso, parecería tener implicaciones significativas sobre la manera en la que sentimos y nos comportamos hacia otras especies (individuos de otras especies).”[11]

Otro estudio general:

– New evidence of animal consciousness. Donald R. Griffin · Gayle B. Speck.

Cefalópodos

– Cephalopod consciousness: Behavioural evidence. Jennifer A. Mather * Department of Psychology, University of Lethbridge, Canada Received 26 July 2006 Available online 19 January 2007.

Peces

– El Según publican investigadores de la Universidad de Osaka (Japón) en Biorxiv, un archivo en línea para las prepublicaciones de artículos científicos en el campo de la biología, los peces lábrido limpiador (Labroides dimidiatus) han conseguido superar un experimento clásico para medir la autoconciencia de los animales: reconocerse frente a un espejo.

– Can fish suffer?: perspectives on sentience, pain, fear and stress. K.P. Chandroo, I.J.H. Duncan, R.D. Moccia∗ Department of Animal and Poultry Sciences, University of Guelph, Guelph, Ont., Canada N1G 2W1.

Aves

– Possible Levels of Animal Consciousness with Reference to Grey Parrots (Psittacus erithacus). IRENE M. PEPPERBERG AND SPENCER K. LYNN. Department of Ecology & Evolutionary Biology, Department of Psychology and Affiliate in Neuroscience, University of Arizona, Tucson, Arizona 85721 and The Media Lab, MIT, Cambridge, Massachusetts 02139.

– Do birds experience sensorial pleasure? Michel Cabanac, Faculty of Medicine, Laval University, Quebec, Canada. Email: michel.cabanac@phs.ulaval.ca

Mamíferos

– Criteria for consciousness in humans and other mammals. Anil K. Seth, Bernard J. Baars, David B. Edelman The Neurosciences Institute, 10640 John Jay Hopkins Drive, San Diego, CA 92121, USA Received 8 June 2004 Available online 2 November 2004.

– Affective consciousness: Core emotional feelings in animals and humans. Jaak Panksepp Department of Psychology, Bowling Green State University, Bowling Green, OH 43403, USA Falk Center for Molecular Therapeutics, Department of Biomedical Engineering, McCormick School of Engineerings, Northwestern University, Evanston, IL, USA Received 7 February 2004.

– Ape Consciousness–Human Consciousness: A Perspective Informed by Language and Culture. SUE SAVAGE-RUMBAUGH, WILLIAM MINTZ FIELDS, AND JARED TAGLIALATELA Department of Biology, Language Research Center, Georgia State University, Atlanta, Georgia 30303.

 

Notas

(1) Conozco a una persona que tiene dos gatos y uno de ellos juega con ella reconociéndola en el espejo y mirando para atrás, es decir, que sabe que el espejo es un reflejo de una persona que se encuentra detrás de él. Podría ser que dicha capacidad es más común de lo que pensamos.
(2) El uso de la expresión «experiencias subjetivas» sería redundante, pues toda experiencia es subjetiva.

Referencias

[1] Zagmutt A, Silva J. Conciencia y autoconciencia: Un enfoque constructivista. Revista Chilena de Neuropsiquiatría. 1999; año 53, 37: 1.
[12] James L. Gould y Carol Grant Gould, op. cit., pág. 74.
[2] Roberts W A. Principles of animal cognition. Mc Graw Hill. USA, 1998.)(Markowits H J. Cerebral bases of consciousness: A historical View. Neuropsychologia. 1995, 33:1181-1192.)
[3] ecosofia.org – Los animales no humanos tienen conciencia
[4] Cf. Hauser, Marc, Moral minds. How nature designed our universal sense of right and wrong, Nueva York: Harper Collins, 2006.
[5] lanacion.com.ar – Los delfines pueden reconocerse
[6] Mirror self-recognition in the bottlenose dolphin: A case of cognitive convergence. Diana Reiss and Lori Marino. Osborn Laboratories of Marine Sciences, New York Aquarium, Wildlife Conservation Society, Brooklyn, NY 11224; Center for Environmental Research and Conservation, Columbia University, New York, NY 10027; and Neuroscience and Behavioral Biology Program, The Center for Behavioral Neuroscience, and The Living Links Center for the Advanced Study of Ape and Human Evolution, Emory University, Atlanta, GA 30322. Communicated by Donald R. Griffin, The Rockefeller University, New York, NY, February 20, 2001 (received for review October 3, 2000)
[7] elmundo.es – Los elefantes reconocen su propia imagen ante un espejo
[8] laflecha.net – La urraca demuestra ser tan lista como los monos y los delfines
[9] Mirror-Induced Behavior in the Magpie (Pica pica): Evidence of Self-Recognition. Helmut Prior, Ariane Schwarz, and Onur Güntürkün. PLoS Biol. 2008 August; 6(8): e202. Published online 2008 August 19. doi: 10.1371/journal.pbio.0060202. PMCID: PMC2517622.
[10] nytimes.com – Pigs Prove to Be Smart, if Not Vain
[11] fileden.com – Resolving Discontinuity – A Minimalist Distinction between human and non human mimds. DEREK BICKERTON. Department of Linguistics, Moore Hall 569, 1890 East-West Road, University of Hawai’i at Manoa, Honolulu, Hawai’i 96822.

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Nico
Nico
3 agosto, 2020 04:26

Hola, David.
Una pregunta en el que puedo inferir del texto
¿Puedo inferir que una experiencia sobre algo puede concluir a una autoconciencia temporal de uno mismo?

Saludos

Nico
Nico
31 julio, 2020 20:20

Hola David de Respuestas Veganas.org.
¿Que postura de la filosofía de la mente apoya?¿Porqué?
Ahí está otra vez.

Saludos

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