ARGUMENTO: “Un software puede tener una conciencia”

RESUMEN: ¿Qué es la conciencia? ¿cómo se origina? ¿puede tener conciencia un ser inerte? ¿es posible que un software de inteligencia artificial tenga conciencia? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí voy a responder.

La conciencia es un fenómeno natural que emerge de un cerebro. Cada ser que tiene conciencia sólo puede demostrársela a sí mismo, razón por la cual las conciencias ajenas se infieren lógicamente mediante el uso de analogías. Mientras que podemos inferir lógicamente la existencia de conciencia en seres biológicamente similares a uno mismo gracias a la existencia de SNC, respuestas fisiológicas, respuestas químicas, encefalograma, etc., existe un abismo entre la propia conciencia y un software de inteligencia artificial debido a que ésta posee un sustrato material cualitativamente diferente (materia inorgánica), por lo que es imposible inferir lógicamente que un software tenga conciencia.

Palabras clave: conciencia, emergencia, inteligencia artificial, mecanicismo, robótica

Demostrar la conciencia

1. La ciencia afirma que la conciencia se origina en estructuras físicas del cerebro.

La existencia de la propia conciencia sólo puede ser demostrada empíricamente a uno mismo. Yo, como conciencia que soy, compruebo que existo empíricamente, pero no puedo demostrar a otros la existencia empírica de mi conciencia porque los demás no pueden ser yo, y viceversa.

Sabemos que la conciencia propia se origina en el cerebro, pues esa es su función. Dado que otros seres también tienen cerebro es por lo que inferimos lógicamente que también tienen una conciencia.

2. Existen dudas sobre cómo se origina la conciencia a partir del cerebro biológico, lo cual genera diferentes teorías sobre si es posible que un software de inteligencia artificial adquiera conciencia.

Mosca

Proyecto Robobee (Harvard)

Roger Penrose se ha ocupado del problema de la realidad física de la conciencia y ha analizado diversas pretensiones teóricas por parte de la inteligencia artificial de simular o construir artefactos que tengan conciencia. Penrose clasifica las cuatro posturas actuales ante la cuestión de si la conciencia es o no es computable algorítmicamente:

A) Inteligencia Artificial Fuerte. Según dicha teoría, todo pensamiento es un proceso de computación, es decir, en particular la percepción de uno mismo y la autoconciencia son procesos emergentes que son resultado directo de la computación o de un algoritmo adecuado. Es decir, un programa de ordenador podría adquirir conciencia.

B) La conciencia es una consecuencia del tipo de acción física que ocurre en el cerebro, y aunque cualquier acción física puede simularse apropiadamente a través de medios computacionales; el hecho de que se lleve a cabo un proceso de simulación computacional del cerebro no comportaría, por sí mismo, la aparición auténtica de la autoconciencia. John Searle sería un partidario de la postura.

C) La realización de cierta actividad física en el cerebro es lo que lleva a la aparición de la autoconciencia; sin embargo, aunque puede ser reproducida artificialmente, dicha acción no puede simularse algorítmicamente. Roger Penrose ha argumentado fuertemente esta postura, relacionándola con otros problemas abiertos de la física como la teoría cuántica de la gravedad.

Mostrar información sobre esta postura
En 2007, se publicó el libro «Las sombras de la mente», en el que Roger Penrose explica que, la mente no puede reducirse a los esquemas simplistas de modelos computacionales. Por lo tanto, nunca se podrá recrear un cerebro pensante mediante software de inteligencia artificial. Penrose comienza por ello demostrando que la «comprensión» es algo que va mucho más allá de la mera computación, y trata de averiguar de qué modo la consciencia aparece «a partir de la materia, el espacio y el tiempo». Penrose sostiene que mientras las señales neuronales pueden comportarse como sucesos explicables en términos de la física clásica, las conexiones entre las neuronas están controladas a un nivel más profundo, donde debe existir una actividad en la frontera cuántico/clásico. El nivel neuronal que nos describen las representaciones habituales del cerebro es una mera sombra de una actividad más profunda donde debe buscarse la base física de la mente: el campo mecanico-cuántico que los humanos experimentamos como consciencia y libre albedrío. Su propuesta, tan atrevida, le obliga a profundizar en aspectos complejos e innovadores de la ciencia, pero deja abierto un camino para que, a través de una selección de las partes más accesibles del libro, cualquier lector pueda seguir con facilidad el argumento que expone. Como ha dicho Christopher Lehmann-Haupt, Penrose nos revela en este libro mundos insospechados, difíciles de ver, pero que, conducidos por él, «resulta emocionante imaginar».

 

D) La conciencia de tipo humano no puede entenderse propiamente en términos físicos, computacionales o científicos de otro tipo. Ésta es la postura que normalmente adoptan las religiones.

Materia y conciencia

3. Algunas personas dicen que la conciencia se origina de la materia si existe la suficiente complejidad de procesamiento de información, aunque la base material no sea biológica.

Esquema de una bomba atómica

Según estas personas, la conciencia(1) no es un fenómeno que emerge de la materia, sino que dicen que: «el procesamiento de información produce la experiencia, si dicho procesamiento alcanza una determinada complejidad. Da igual el sustrato material en el que se realiza». Por ejemplo, podemos encontrar esta idea en el artículo «Why Digital Sentience is Relevant to Animal Activists», escrito por Brian Tomasik, publicado el 3 de febrero de 2015 en la web Animal Charity Evaluators. También la organización antiespecista Ética Animal, en referencia al proyecto Robobee de la Universidad de Harvard, publicaba el 28 de mayo de 2015 una nota en Facebook sobre su posicionamiento respecto a esta cuestión: «si fabricas una réplica exacta del sistema nervioso de un ser sintiente, esa réplica será capaz de realizar exactamente las mismas funciones que tal sistema nervioso». Según este planteamiento, lo único relevante para generar un nuevo fenómeno físico es la estructura, no la materia. Esto queda rebatido por el hecho de que para crear un nuevo fenómeno físico, por ejemplo una reacción nuclear, es necesaria tanto una determinada estructura como un determinado material: si se simula una bomba nuclear pero en lugar de usar plutonio se usa hierro, no se generará una reacción nuclear. Por lo tanto, es una premisa errónea afirmar que el substrato material es irrelevante a la hora de inferir lógicamente la existencia del fenómeno de la conciencia.

Inteligencia artificial conversacional.

Un bot de charla o bot conversacional es un programa que simula mantener una conversación con una persona al proveer respuestas automáticas a entradas hechas por el usuario. Habitualmente, la conversación se establece mediante texto, aunque también hay modelos que disponen de una interfaz de usuario multimedia. Más recientemente, algunos comienzan a utilizar programas conversores de texto a sonido (CTV), dotándolo de mayor realismo a la interacción con el usuario. Para establecer una conversación han de utilizarse frases fácilmente comprensibles y que sean coherentes, aunque la mayoría de los bot conversacionales no consiguen comprender del todo. En su lugar, tienen en cuenta las palabras o frases del interlocutor, que les permitirán usar una serie de respuestas preparadas de antemano. De esta manera, el bot es capaz de seguir una conversación con más o menos lógica, pero sin saber realmente de qué está hablando.

SOFIA es un androide con inteligencia artificial. En el vídeo, el creador de SOFIA dice «consciencia», pero un robot no es consciente de nada, pues carece de conciencia.

NOTAS:

(1) Estas personas suelen llamar «conSciencia» a la conciencia. Sin embargo, cuando alguien es consciente de algo, ese alguien no es dicha consciencia o experiencia temporal, sino que ese alguien es una conciencia. La consciencia es el estado activo de la conciencia, sus experiencias, no es la conciencia en sí.

Bibliografía

– Penrose, Roger. «Las sombras de la mente». 2007
– Penrose, Roger. «La mente nueva del emperador». En este libro, Penrose utiliza el teorema de la incompletitud de Gödel para demostrar el funcionamiento no algorítmico de la mente.

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