MALTRATO: Zoofilia y bestialismo

zoofilia y bestialismo es maltrato animal

El bestialismo es un maltrato que debe ser éticamente rechazado y duramente castigado

No debemos practicar el bestialismo porque implica maltrato hacia los demás. A continuación te invito a conocer todo el maltrato animal del bestialismo, también llamado vulgarmente «zoofilia».


(Eliminando las fantasías religiosas anti Ética del final, el vídeo está interesante)

Quien dice que «los humanos deben ser respetados porque son humanos» no está dando ninguna razón, está defendiendo una ética hueca, pues ya sabemos que «los humanos son humanos», «los blancos son blancos» y los «hombres son hombres». La razón por la que un humano debe ser respetado es porque tiene una conciencia[1] gracias a la cual puede sufrir y disfrutar, y por lo tanto tiene intereses respecto a dichas experiencias que deben ser éticamente considerados.[2] Quienes no son humanos deben ser respetados exactamente por esta misma razón.

Discriminar a alguien porque es una determinada especie es especismo.[3] El especismo es una discriminación arbitraria que sigue el mismo patrón que siguen todas las discriminaciones arbitrarias, como lo son el racismo, el sexismo, etc.

Diferencia entre zoofilia y bestialismo

La palabra «zoofilia» tiene su origen del griego ζῷο («zoon»), que quiere decir «animal» y de φιλία (philia) que quiere decir «amor» o afinidad. Philia phylos (del griego φιλíα), Phil- (Philo-) es un antiguo término griego para referirse al amor fraterno, incluyendo amistad y afecto. Por ejemplo, Filo-sofía es amor al conocimiento, no tiene nada que ver con sexo. «-philia» se usa en contraste con otros términos griegos para el amor, como «eros» (amor sexual o amor romántico), «agapē» (amor espiritual) y «storgé» (amor que implica compromiso). Sin embargo a la palabra «zoofilia» se la ha asociado erróneamente con sexo con animales no humanos. Este error tan extendido hace casi imposible recuperar su significado real.

La palabra «Zoophilie» aparece en el libro «Psychopathia Sexualis: eine Klinisch-Forensische Studie» («Psicopatía Sexual: un estudio Clínico-Forense»), escrito por el psiquiatra Richard F. Von Krafft Ebing (1840-1902) y publicado en el año 1886. Desde el punto de vista de la Psicología, la zoofilia es un trastorno psicosexual (parafilia) que consiste en que un humano siente atracción sexual hacia animales de otras especies.

Como la RAE no es fuente de conocimiento, sino que sólo refleja el uso de las palabras y de sus significados, ha asumido erróneamente que «zoofilia» son las relaciones sexuales entre humanos y animales de otras especies». Por eso, para evitar malentendidos, lo adecuado es decir que «amamos a nuestros animales no humanos», así como amamos a otros humanos con los que no tenemos ni queremos tener relaciones sexuales. Sólo un tarado nos acusará de «zoofílicos» o «pedófilos» por tener un amor no sexualizado hacia alguien.

Si asumimos el significado erróneo y habitual de zoofilia, vemos que a veces la zoofilia también es llamada «bestialismo». Sin embargo, el bestialismo tendría más que ver con la realización de actos sexuales, que sólo con la atracción sexual. Teniendo en cuenta tal diferencia, la relación existente entre las palabras «zoofilia» y «bestialismo» sería similar a la relación que existe entre las palabras «pedofilia» (atracción sexual hacia menores de edad) y «pederastia» (prácticas sexuales de un adulto con menores de edad).

Zoofilia Zeus cisne Leda

«Leda con el cisne», de Antonio Allegri da Correggio

Los primeros textos que relatan episodios de zoofilia aparecen en la mitología griega, cuando el dios Zeus toma la apariencia de un águila para seducir a Ganímides, y de un cisne para seducir a Leda. También en la Biblia aparecen textos en Éxodo, en Levítico y en Deuteronomio que condenan las relaciones sexuales entre humanos y animales no humanos:

«El que tenga trato sexual con una bestia será castigado con la muerte.» (Éxodo 22:18)

«No tendrás trato sexual con una bestia, haciéndote impuro con ella; y ninguna mujer se ofrecerá a un animal para unirse con él: es una perversión.» (Levítico 18:23)

«Si un hombre tiene trato sexual con una bestia, será castigado con la muerte, y también matarán a la bestia. Si una mujer se acerca a una bestia para unirse con ella, matarán a la mujer y a la bestia: ambas serán castigadas con la muerte y su sangre caerá sobre ellas.» (Levítico 20:15-16)

«Maldito sea el que se acuesta con un animal. Y todo el pueblo responderá: Amén.» (Deuteronomio 27:21)

También en la ciudad de Khajuraho (India) se conservan 22 templos de un total de 85, construidos entre el siglo X y principios del siglo XIII por los gobernantes Chendela. Los templos cuentan con numerosos tallados, siendo muy llamativas las escenas de sexo, incluidas escenas de bestialismo.

Estudios sobre zoofilia y bestialismo

Es paradójico que algunos derechistas conservadores acusen a los defensores de los Derechos Animales de defender el bestialismo cuando la Realidad es al revés: el bestialismo es una práctica muy presente entre los conservadores que viven en zonas rurales, como ellos mismos reconocen en las encuestas realizadas.

Es en las zonas rurales donde viven la mayoría de animales no humanos esclavos que son explotados para beneficio humano, y que son violados por sus explotadores, ya sea para que se reproduzcan o para obtener placer con ellos.

Mostrar estudios realizados sobre bestialismo

En la década de 1940, Alfred C. Kinsey (1894-1956) realizó un cuestionario a 20.000 estadounidenses y el 8% de hombres y el 3,5% de mujeres respondieron que en alguna ocasión mantuvieron prácticas sexuales con un animal no humano. De las mujeres que respondieron afirmativamente, 3 de cada 4 respondieron que el animal no humano era un perro, y lo habitual era tocar y masturbar al animal, o le lamían los genitales; la penetración era poco frecuente. Las mujeres que tienen sexo con toros o carneros tiene más de mito que de realidad. En las áreas rurales, un 50% de hombres respondieron afirmativamente.

En el siglo XX, la bestialidad se procesaba con regularidad en Austria, quedando ésta plasmada en los registros judiciales. Lo más habitual era hombres que mantenían relaciones vaginales con vacas y terneros, y con menos frecuencia con yeguas, potros y cabras y muy raramente con ovejas o cerdos.

Según investigaciones del zoólogo Desmond Morris, las chicas se sienten más atraídas por montar a caballo que los niños porque «sentarse con las piernas sobre un caballo rítmicamente movible indudablemente tiene un trasfondo sexual». Dekkers está de acuerdo con esta observación, y agrega que «el caballo es el consuelo ideal para la gran injusticia que sufren las chicas por naturaleza, de despertar sexualmente años antes que los niños de su clase, que aún juegan con sus sets de trenes…».

Midas Dekkers, autor del libro «Dearest Pet: On Bestiality» (1994), proporciona datos sobre la Historia del bestialismo y sugiere que el bestialismo es más frecuente en las zonas rurales debido a que la ideología conservadora[5] de los humanos que viven en ellas les prohíbe mantener relaciones sexuales antes del matrimonio y el bestialismo es la manera que tienen de satisfacer una parte de sus intereses. Esta idea coincide con los datos recopilados por Alfred C. Kinsey en la década de 1940 en EEUU, en los que un 50% de hombres de las zonas rurales afirmaba haber tenido prácticas sexuales con animales no humanos.

 

Argumentos contra el bestialismo

A continuación enumero algunos de los puntos argumentativos a tener en cuenta sobre la cuestión del bestialismo.

Lo malo no es que no sean humanos

Debe quedar claro que las prácticas sexuales entre sujetos de especies diferentes no son éticamente incorrectas porque sean entre especies diferentes (eso sería especismo), sino por otras razones. Por ejemplo, sería éticamente correcto mantener relaciones sexuales con visitantes extraterrestres de otras especies si éstas fueran acordadas entre un humano adulto y un extraterrestre adulto.

En el bestialismo no hay un consentimiento informado

A pesar de la fuerza física y de la agilidad que tienen algunos animales no humanos, tienen mentes con una capacidad de razonamiento similar a la de bebés o niños pequeños.[1] Por lo tanto, los humanos no pueden informar a los animales no humanos sobre los riesgos que asociados a toda práctica sexual y los animales no humanos no pueden dar su consentimiento. En este sentido, el bestialismo es similar a lo que ocurre con los humanos menores de edad, por lo que podemos clasificar el bestialismo como un tipo de pederastia.

El que no haya un consentimiento informado significa que es éticamente incorrecto y que por lo tanto a priori no debería hacerse. Sin embargo, debemos tener en cuenta que el bestialismo no se realiza para evitar un mal mayor, como ocurre con operaciones quirúrgicas en las que no hay un consentimiento informado.[6]

El bestialismo es una práctica que consiste en buscar el propio placer usando el cuerpo de otros, es decir, el mal no se hace para evitar un mal mayor, sino para buscar un bien para uno mismo, por lo que es un mal éticamente injustificado.

Las relaciones sexuales deben ocurrir en un plano de igualdad

En el caso de humanos menores de edad, debe tenerse en cuenta que estos se encuentran en un plano de desigualdad de poder respecto a los humanos adultos, pues dependen de sus progenitores, no se valen por sí solos en la sociedad, no tienen independencia, razón por la que se ven coaccionados. Las relaciones sexuales deben darse en un plano de igualdad entre personas adultas, sin ningún tipo de coacción por medio.

El bestialismo, así como la pederastia, ocurre en un plano de desigualdad de poder. Los animales usados para zoofilia son en su mayoría animales domésticos, que son dependientes de los humanos.

Coacción con drogas en el bestialismo

Los seres sintientes tenemos interés en que no nos coaccionen. Cuando nos coaccionan frustran ese interés y por lo tanto nos hacen algo éticamente incorrecto. Cuando alguien está coaccionado tiene intereses que realmente no quisiera tener. Satisfacer intereses coaccionados es éticamente incorrecto.

Se coacciona a otros sexualmente cuando se les suministran drogas sexuales que cambian sus intereses, y por lo tanto realmente son violaciones sexuales. Por ejemplo, en España, entre el 17 y el 20% de las violaciones a mujeres se comete bajo efectos del alcohol o de otras drogas, como la escopolomina (burundanga), pero el Código Penal no lo tipifica como agravante para el agresor. En muchos juicios, de hecho, se ha usado como atenuante aprovechando la «amnesia parcial» de la víctima. Esto es similar a usar sustancias para despertar deseo sexual a animales no humanos.

Especismo y bestialismo en dibujos animados

Si en una serie de dibujos animados aparecieran humanos adultos relacionándose sexualmente con humanos menores de edad nos parecería censurable, no por lo dibujos animados en sí (no hay frustración de intereses), sino porque la normalización de dichos actos tiene como consecuencia la promoción de los mismos entre personas reales. Sin embargo, en las sociedades que rechazan la Ética está normalizado mostrar dibujos animados de humanos adultos relacionándose sexualmente con animales no humanos, aunque no sea explícitamente.

Esto es otra muestra de cosificación de los cuerpos no humanos y de especismo, y se debería censurar por la misma razón que se censuraría si el dibujo animado representara a humanos adultos teniendo relaciones sexuales con humanos menores de edad.

Casos límites de bestialismo

El único caso de bestialismo en el que no habría frustración de intereses, sería aquel en el que un humano adulto desnudo es inesperadamente abordado por un animal no humano que quiere mantener relaciones sexuales con él y el humano se quedara quieto porque le gustara eso. Aunque personalmente me repugne, racionalmente no encuentro nada éticamente incorrecto en ese caso. Sí sería éticamente incorrecto promocionar el bestialismo difundiendo la grabación de lo sucedido en dicho caso, o decir a otros «lo bueno que le pareció» esa experiencia. Este caso de bestialismo que he descrito es una situación tan poco probable que creo que jamás ocurrió en la Historia.

El movimiento vegano rechaza el bestialismo

En marzo de 2001, el filósofo Peter Singer publicó en la revista Nerve un ensayo titulado «Heavy petting» en el que consideraba que no es éticamente incorrecto que un humano mantenga relaciones sexuales con animales no humanos si no existe crueldad hacia el animal no humano.[1] En junio de 2001, Sarah Boxer, de la organización PETA, expresó su apoyo a la postura de Singer pero con precauciones[2]:

«En su reseña, titulada «Heavy petting», el Sr. Singer señaló que casi todos los tabúes sobre el sexo no procreativo (tabúes contra la homosexualidad, el sexo oral, la anticoncepción y la masturbación) han desaparecido. Sin embargo, una notable excepción sigue en pie: el tabú sobre el sexo con animales. (…) La persistencia del tabú con el bestialismo, escribió, refleja la ambivalencia de los seres humanos sobre los animales. Sabemos que somos como ellos, pero creemos que somos mejores, y lo que queremos es diferenciarnos, eróticamente y de todo lo demás de los animales». En diciembre de 2006, en una entrevista, Singer dijo que «no apoya tener sexo con animales» porque tener sexo con otros humanos es «más divertido».[3]

Peter Singer cree que aunque el sexo entre sujetos de especies diferentes no es normal ni «natural» (falacia de lo «no natural»[7]), cree que no constituiría una transgresión de nuestro estatus como seres humanos, porque los seres humanos son animales, más específicamente, grandes simios.

En 2008, la organización sueca Djurrätts Alliansen (Alianza de los Derechos Animales) se manifestó en una protesta contra el bestialismo.

En febrero de 2010, José Valle, entonces portavoz de la organización Igualdad Animal, mostró su rechazo al bestialismo[4]:

«Debería valorarse como una violación infantil. Los niños tampoco dan su consentimiento. Y una gallina, evidentemente, tampoco va a ofrecerlo» (…) «Quienes conviven con un animal saben que tienen intereses, dolores, preferencias. En muchos casos los cachorros son manipulados para que tengan relaciones sexuales con humanos y se dejen tocar. No se comprende el daño que se les puede infligir.» —José Valle, fundador de Igualdad Animal

Legislación sobre zoofilia

Además de ser éticamente rechazadas, la zoofilia y el bestialismo deben ser castigadas por la ley. En la Wikipedia podemos ver cuál es la legislación sobre zoofilia en diferentes países.

El sexo con animales, el bestialismo, es una parafilia sexual que no suele figurar en los códigos penales europeos, tan solo está prohibida en Reino Unido, Alemania y en Holanda desde el 1 de febrero de 2010. Por esa fecha, EEUU aún permitía el bestialismo en ocho de sus estados. Veamos otros ejemplos.

Legislación sobre zoofilia en España

La zoofilia en España tradicionalmente ha estado ligada al ámbito rural. Es muy difícil llevar a los tribunales a un zoofílico por dos motivos:

1º) Argumento legal: los animales no humanos no son seres jurídicos, pues la legislación no les reconoce su personalidad jurídica, sino que les considera como cosas, como «seres movientes».

2º) El Código Penal español, consultado el 20 de abril de 2011, no recoge delito ni falta alguna específica para la zoofilia, y no prohíbe la distribución de pornografía con animales no humanos. Lo único que encontramos en España son los artículos 337 y 337 bis del Código Penal:

«El que por cualquier medio o procedimiento maltrate injustificadamente a un animal doméstico o amansado, causándole la muerte o lesiones que menoscaben gravemente su salud, será castigado con la pena de tres meses a un año de prisión e inhabilitación especial de uno a tres años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales.» (Artículo 337 del Código Penal español)

Debido a esto, la zoofilia en España está en un limbo jurídico, pues es complicado demostrar que el animal ha sufrido si no existen desgarros y mucho más difícil, verificar el sufrimiento psicológico. Aquí entraría la noción de «crueldad». El Código Penal amplió su versión inicial de 1995 con un nuevo artículo, el 632, que en su punto 2 dice:

«Los que maltrataren cruelmente a los animales domésticos o a cualesquiera otros en espectáculos no autorizados legalmente sin incurrir en los supuestos previstos en el art. 337 serán castigados con la pena de multa de 20 a 60 días o trabajos en beneficio de la comunidad de 20 a 30 días.» (Artículo 632, punto 2, del Código Penal español)

Sin embargo, por el sistema de días/multa, las sanciones a un zoofílico no superarían los 400 euros, y además habría que demostrar la «crueldad» de este trato. Según el abogado José Muñoz Lorente, profesor titular de Derecho Penal de la Universidad Carlos III de Madrid:

«El 632 se redactó de cara a la galería. Yo sólo conozco jurisprudencia relacionada con este artículo en caso de palizas a animales, abandono o falta de alimento. La zoofilia muestra la consideración de los animales como propiedades y, como tales, de nuestro derecho a usarlos». Muñoz afirma que no cree que tarde en incorporarse la zoofilia al Código Penal, pero debido a una motivación distinta a la búsqueda de protección para el animal: «Los legisladores de cualquier signo político saben que ‘tocar’ este Código… vende mucho.».

En Suecia, que junto a España es uno de los países más blandos en cuanto a leyes contra el bestialismo, el ministro de Agricultura Eskil Erlandsson se burlo en 2008 de una manifestación convocada por la organización Djurrätts Alliansen (Alianza de los Derechos Animales) en protesta por las prácticas de bestialismo, comentando entre risas «yo mismo le realizo tocamientos a mi perro». El ministro rectificó después, presionado por la bola mediática que se le venía encima.

Legislación sobre zoofilia en Alemania

En noviembre de 2012, Alemania se estaba planteando prohibir el sexo con animales y castigarlo con multas de hasta 25.000 euros. La medida se debatiría en la comisión de Agricultura del Parlamento y podría ser votada en el pleno del Parlamento a mediados de diciembre. Aunque está castigada la producción y distribución de zoofilia, la práctica de la zoofilia no está castigada desde su despenalización en 1969. La cópula con animales fue prohibida en 2013;​ sin embargo, un fallo judicial reciente dijo que el sexo con un animal es permitido si el animal no es forzado.

Legislación sobre zoofilia en Holanda

Holanda comenzó a tramitar su ley contra el bestialismo en 2007, después de que el diario nacional Algemeen Dabglad alertara de que esta país producía el 80% de películas zoofílicas.

Legislación sobre zoofilia en Reino Unido

En Reino Unido se condena con un máximo de dos años de cárcel «la penetración del pene humano en animales y viceversa».

Legislación sobre zoofilia en Uruguay

Legislación sobre zoofilia en Bolivia

En septiembre de 2018 el juez de Quillacollo (Bolivia) condenó a 1 año de cárcel a un hombre por violar a una oveja en la ciudad de Morochata. Es la pena máxima que en estos casos contempla la ley 700 «para la Defensa de los animales contra actos de crueldad y maltrato» (Si te sale un aviso no pasa nada, sólo te avisa de que no uses contraseñas ahí: pulsa en «Avanzado» y luego pulsa en «Aceptar riesgos»).

Referencias

[1] Singer, Peter. «Heavy petting», Nerve Magazine, marzo 2001. Publicado en: utilitarian.net
[2] Sarah Boxer. «Sí, pero ¿alguien les preguntó su opinión a los animales?», en The New York Times, 9 de junio de 2001.
[3] The Colbert Report, Comedy Central, 11 de diciembre de 2006.
[4] noticias.terra.es – Violar animales no es delito en España porque los animales… no testifican

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Humberto Ventura
Humberto Ventura
8 junio, 2020 08:24

Hola David, un gusto saludarte. Pasaba por aquí solo con una pequeña duda y me gustaría saber tu opinión. Respecto a la zoofilia con correlación a la pedofilia me quedo la duda sobre la igualdad cognitiva y el consentimiento sexual. Las dos anteriores las entiendo bien del por que son acciones eticamente incorrectas, pero.. Respecto con discapacidades mentales severas… ¿Cual… Leer más »

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