RESUMEN: ¿Qué es razonar? ¿los animales razonan? ¿los animales piensan? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí voy a responder.
Razonar consiste en usar la Lógica para llegar a una conclusión válida a partir de unas premisas: razonar consiste en resolver problemas. Por lo tanto podemos comprobar que todos los animales razonan en menor o mayor grado. Además, lo éticamente relevante no es razonar más o menos, sino ser sintiente. Por eso los bebés humanos deben ser respetados, aunque razonen muy poco. Y lo mismo ocurre con quienes no son humanos.
Palabras clave: razonar
Siglo IV a.C.
Aristóteles (383-322 a.C.) decía en su libro «Física» que todas las sustancias del mundo sublunar son perfectas en sí mismas y tienen que desarrollar su propia finalidad (teleología). Aristóteles diferenciaba en tres categorías a las sustancias vivientes, según el diferente principio de movimiento que decía que las sustancias vivientes tienen en sí mismas:
– Todos los seres vivientes tienen un «alma vegetativa» que les sirve para alimentarse y crecer.
– Todos los animales tienen un «alma sensitiva» (vida psíquica, diríamos) cuya finalidad es desarrollar su actividad vital. De hecho, «animal» proviene del latín anima.
– Todos los humanos y sólo ellos tienen un «alma racional».
Sorprendentemente, estas ideas primitivas han llegado hasta el siglo XXI. Tomás de Aquino (1224-1274), por medio de la Iglesia católica, dio continuidad a estas ideas de Aristóteles, muy presentes en las mentes de creyentes.
Siglo IV
Agustín de Hipona (354-430), conocido por los religiosos como «San Agustín», en su libro «Confesiones» dice lo siguiente:
«Me siento invadido de temor y ardor. De temor, en cuanto soy desemejante a él. De ardor, en cuanto soy semejante a él». —Agustín de Hipona, «Confesiones» sobre los animales
Sin embargo, Agustín de Hipona separó radicalmente a los humanos de los demás animales. En su diálogo «De la cantidad del alma», poniendo como ejemplo a los gusanos, califica a los animales no humanos como autómatas, sin vida. Agustín de Hipona dice que sólo los humanos han sido dotados por «dios» de facultades intelectuales y por lo tanto de vida. El mecanicismo animal defendido por Agustín de Hipona fue recuperado por los religiosos Gómez Pereira (1500-1558) en su «Antoniana Margarita» (1554) y posteriormente por René Descartes (1596-1650). También biológos del siglo XIX como Jacob Loeb, defendieron dicha idea anticientífica.
Siglo XVIII
Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro (1676-1764) es considerado el fundador del ensayo filosófico en lengua española y es sin duda el filósofo español más importante e influyente del siglo XVIII. En 1726 comenzó a escribir «Teatro crítico universal» (9 volúmenes, 1726-1740) que contiene obras presentadas en forma de ensayos. En el Discurso noveno del Tomo III de dicha obra, editado en 1729 y titulado «Racionalidad de los brutos», desarrolló toda una teoría de la racionalidad animal. En él, Feijoo formula la siguiente tesis:
«Supuesto esto, arguyo así lo primero. Hay en los brutos acciones que son efectos de alma más que sensitiva: Luego hay acciones que son efectos de alma racional. La consecuencia consta; porque no habiendo en la sentencia común, que impugnamos, más que tres clases de almas, vegetativa, sensitiva, y racional, así como la que fuere menos que sensitiva no puede ser más que vegetativa; la que fuere más que sensitiva no puede menos de ser racional. Pruebo, pues, el antecedente. Hay en los brutos acciones que son más que sensaciones, o de jerarquía superior a las sensaciones: luego son efectos de alma más que sensitiva. Consta también esta consecuencia, porque la causa no puede dar al efecto más de lo que tiene en sí misma; por consiguiente alma que no es más que sensitiva no puede producir actos que sean más que sensaciones».
En 1739 se publica el libro «Tratado de la naturaleza humana», de David Hume (1711-1776). En el libro primero «Del entendimiento», parte tercera «Del conocimiento y la probabilidad», sección primera «Del conocimiento», sección XVI: «De la razón de los animales», podemos leer:
«Muy próximo al ridículo de negar una verdad evidente se halla el tomarse los más grandes trabajos para defenderla, y ninguna verdad me parece más evidente que la de que los [demás] animales se hallan dotados de pensamiento y razón lo mismo que los hombres. Los argumentos son en este caso tan manifiestos, que no escapan nunca a la atención del más estúpido e ignorante». —David Hume, «Tratado de la naturaleza humana»
Siglo XIX
Friedrich Nietzsche (1844-1900) llegó a decir:
«Creo que los animales ven en el hombre un ser igual a ellos que ha perdido de forma extraordinariamente peligrosa el sano intelecto animal, es decir, que ven en él al animal irracional, al animal que ríe, al animal que llora, al animal infeliz.» —Friedrich Nietzsche
Sin embargo, el Nietzsche del «superhombre», así como Friedrich Hegel (1770-1831), transmitieron el agustinismo luterano que inspiró a los propietarios de esclavos y a los nazis, que calificaban a otros humanos como «infrahumanos» o como «no humanos», auto concediéndose así el falso derecho para dominarles.
(…Iré añadiendo más información…)
Razonar es usar la Lógica para llegar a una conclusión válida a partir de unas premisas: razonar es resolver problemas. Por lo tanto podemos comprobar que, en menor o mayor grado, el razonamiento está presente en todos los seres sintientes. Por ejemplo, un animal no humano razona cuando actúa de acuerdo a esta idea: «si hay comida sobre la mesa y quiero comerla entonces debo subir a la mesa»; independientemente de que se razone con palabras o con imágenes. Y ser más o menos inteligente tiene que ver con la profundidad del razonamiento, por ejemplo optimizando la manera de resolver el problema.
Incluso el procedimiento de prueba y error necesita de un razonamiento básico: si lo que hacemos no resuelve un problema entonces debemos intentar resolverlo de otra manera.
Por ejemplo, según René Descartes (1596-1650): «La razón o el juicio es la única cosa que nos hace hombres y nos distingue de los animales». Estas personas no suelen aclarar a qué se refieren con «razonar», pues si lo aclararan entonces podríamos realizar una prueba a cada humano y a cada animal no humano para comprobar si cada uno de ellos puede razonar o no. Si no se define claramente en qué consiste «razonar», y por lo tanto cómo se comprueba, entonces no se puede afirmar que un ser puede razonar o no.
Razonar es buscar soluciones a problemas. Si no se usa la falacia ecológica[1] entonces comprobamos que existen animales no humanos que razonan más que bebés humanos, más que niños, más que algunos humanos con deficiencia intelectual, más que algunos seniles, etc. La ciencia reconoce que los animales no humanos también razonan:
Mostrar Estudios sobre razonamiento en animales no humanos
En 1978, Ronald R. Griffin (1915-2003), profesor emérito de Comportamiento Animal en la Universidad de Rockefeller, creó la Etología cognitiva. La Etología cognitiva sugería que los animales no humanos podían tener la capacidad de pensar y de razonar, y que dichas capacidades podían ser estudiadas como «procesos mentales», lo cual era un tabú para la ciencia de aquellos días. Griffin sostenía que los animales no humanos no son autómatas sino que son seres pensantes, aunque puedan pensar en cosas completamente distintas y de forma completamente diferente a los humanos. Tal afirmación la hacía a tenor de la gran complejidad y adaptabilidad del comportamiento de los animales no humanos: el complejo comportamiento de recolección de alimentos de los chimpancés, las inteligentes técnicas de pesca de las garzas, etc.
Walter Russell Brain (1895 – 1966), una de las figuras más importantes en neurología, dijo lo siguiente sobre la mente de los animales no humanos[2]:
«Personalmente no encuentro ninguna razón para conceder que mis iguales, los humanos, tienen mente, y negárselo a los animales… Al menos, no puedo dudar de que la relación entre los intereses y actividades de los animales y su conciencia y sentimientos es similar a la que existe en mi propio caso, y que, por lo que yo sé, hasta puede ser igual de intensa.» —Walter Russell Brain, neurólogo.
El gran biólogo Charles Darwin (1809 – 1882) dijo[1]:
«No hay diferencia fundamental entre el hombre y los mamíferos superiores en cuanto a sus facultades mentales». (…) «hay un intervalo mucho mayor en potencia mental entre uno de los peces más primitivos como la lamprea, y uno de los grandes simios que entre un simio y un hombre.» —Charles Darwin, biólogo.
Según Edward O. Wilson, biólogo de comportamiento o etólogo (científico que estudia el comportamiento de los animales no humanos), los diez animales que suelen presentan mayores niveles de inteligencia junto a los animales humanos son los siguientes:
Otros animales muy inteligentes son la ballena beluga o ballena blanca.
– El 22 de julio se publicó el estudio «Animal logics: Decisions in the absence of human language», sobre la racionalidad en los animales no humanos. Shigeru Watanabe and Ludwig Huber. Received: 26 May 2006 / Accepted: 22 July 2006 / Published online: 15 August 2006. Anim Cogn (2006) 9:235–245 DOI 10.1007/s10071-006-0043-6
– La inteligencia de las palomas.
– La inteligencia de los cuervos.
La inteligencia de los loros
El kea (nombre científico Nestor Notabilis) es una especie de ave psitaciforme de la familia de los loros. Es de hábitos nocturnos y vive sólo en las montañas de Nueva Zelanda de la Isla Sur. Es el único papagayo que puede vivir en semejante clima, ya que sus parientes suelen ser todos de regiones tropicales. El kea es uno de los animales más inteligentes del mundo. Este papagayo es capaz de resolver situaciones y problemas complejos que ni los chimpancés pueden resolver.
Otros estudios sobre inteligencia en aves
– En 1984, por R. Epstein y colaboradores en la universidad de Harvard establecieron que pichones bajo condiciones controladas evidenciaban una capacidad similar de discernimiento: Movieron una caja justo bajo un plátano suspendido de tal manera que lograron atrapar el plátano al treparse en ella (10).
– «Arithmetic in newborn chicks». Rosa Rugani, Laura Fontanari, Eleonora Simoni, Lucia Regolin and Giorgio Vallortigara. Proc. R. Soc. B published online 1 April 2009. doi: 10.1098 / rspb.2009.0044
– «Grey parrot numerical competence: a review». Irene M. Pepperberg. Received: 30 June 2005 / Revised: 23 June 2006 / Accepted: 27 June 2006. Anim Cogn. DOI 10.1007 / s10071-006-0034-7
– La inteligencia de los cerdos.
– La inteligencia de las cabras y de las ovejas.
– La inteligencia de los bóvidos.
La inteligencia de los primates
– Koko (1971-2018) fue un gorila de 136 kilos al que se enseñó el lenguaje de los signos y que aprendió a la perfección más de mil signos y entendiendo varios miles de palabras en inglés. En los exámenes del cociente de inteligencia humano (C.I.) puntuaba entre 70 y 95, con lo que se encuentra en la categoría de aprendizaje lento, pero no de retraso. Otro gorila hembra llamada Lana obtuvo en las pruebas de cociente de inteligencia humano (C.I.) una puntuación de 85.[4]
– Según publicó recientemente la revista Science, un grupo de expertos del Instituto Birbeck de Psicología, de la Universidad de Londres, Gran Bretaña, parece demostrarse que los bebés de ocho meses son capaces de percibir los objetos del ambiente de la misma forma en que lo hacen los adultos. Los investigadores mostraron a bebés de seis a ocho meses diversas formaciones de figuras pequeñas del conocido juego Pacman. Anteriormente habían realizado la misma experiencia con adultos, obteniendo que, entre éstos, el mirar esas figuras provocaba un notable aumento de la actividad cerebral. Idénticos patrones fueron observados en los bebés de ocho meses al realizar el experimento. Por debajo de seis meses no se detectaron cambios.[5]
– Según un estudio del Instituto de Investigación de Primates de la Universidad de Kyoto (Japón) realizado por el profesor Tetsuro Matsuzawa, los chimpancés jóvenes tendrían una memoria de corto plazo superior a la de estudiantes universitarios.
– Maugard, A., Wasserman, E. A., Castro, L., & Fagot, J. (2014). «Effects of training condition on the contribution of specific items to relational processing in baboons (Papio papio)». Animal Cognition.
– En 1998, Brannon y Terrace demostraron que los monos rhesus eran capaces de ordenar números de manera ascendente. Primero se les mostró el orden de los números del 1 al 4 y luego se les mostró en desorden los números del 5 al 9. Ellos lograron ordenar los números del 5 al 9 de manera creciente lo cual evidencia que tienen la noción de ascendencia numérica al menos del 1 al 9. [8]
– En 1917, el etólogo W. Kohler demostró que un chimpancé hambriento y sin haber recibido entrenamiento era capaz de apilar un grupo de cajas de manera que lograra alcanzar una manilla de plátanos que estaba colocada a una altura demasiado alta como para poder alcanzarlo de otra manera.[7]
La inteligencia de las ratas
– «Rational rats». Nicola Clayton & Anthony Dickinson. Department of Experimental Psychology, University of Cambridge, Downing Street, Cambridge CB2 3EB, UK. e-mail: [email protected] Volume 9 | Number 4 | April 2006 Nature Neuroscience.
La inteligencia de los perros
Un ejemplo que si bien no constituye un estudio científico sistemático, es bastante ilustrativo:
Un perro fue entrenado de tal manera que cuando atrape a un sospechoso no lo dañe sino sólo lo sujete del brazo fuertemente hasta que venga el policía a arrestarlo. Solamente debía morderlo en caso que el sospechoso ofrezca resistencia. En su primer día de «trabajo» el perro debía atrapar a dos delincuentes entonces ellos pensaron que si corrían en direcciones opuestas se librarían del perro ya que no podría correr en ambas direcciones a la vez. Entonces el perro corrió tras uno de los delincuentes y le hirió su pierna gravemente de tal forma que no pueda escapar. Luego de esto fue a perseguir al segundo y lo sujeto del brazo sin dañarlo como se le había enseñado. El perro nunca había sido aleccionado para enfrentar una situación similar [9, 10].
Por ejemplo, Aristóteles (384 a.C – 322 a.C.) en su libro «Política» (1252 a-b) justifica la esclavitud apelando a la capacidad de razonar: «La naturaleza, teniendo en cuenta la necesidad de la conservación, ha creado a unos seres para mandar y a otros para obedecer. Ha querido que el ser dotado de razón y de previsión mande como dueño, así como también que el ser capaz por sus facultades corporales de ejecutar las órdenes, obedezca como esclavo…». Curiosamente, el mismo Aristóteles fue quien creó la expresión «animal racional» para referirse a los humanos. Posteriormente, Immanuel Kant (1724-1804) dijo que todos los humanos son racionales porque son agentes morales/éticos. Sin embargo, según esta definición de «racional», los niños pequeños, los humanos con diversidad intelectual y otros humanos no serían racionales. Debido a dicha definición de «racional», Kant consideró erróneamente que quienes no son humanos no razonan, e infirió erróneamente que «si alguien no razona entonces no es un fin en sí mismo, sino un medio para un fin, por lo que es éticamente correcto explotarlo y matarlo para satisfacer a los “seres racionales”».
El libro «Morals, reason and animals», escrito por Steve F. Sapontzis, argumenta extensamente contra la idea de que la capacidad de razonar deba ser considerada éticamente importante y también examina las consecuencias que se siguen de asumir ese error.
En un artículo anterior demostré que el deber ético se origina de los intereses que todos los seres sintientes tenemos.[3]
]]>RESUMEN: ¿Qué es el «libre albedrío» (o libertad)? ¿qué es el determinismo? ¿cómo se demuestra el libre albedrío? ¿cómo se demuestra el determinismo? ¿qué es un instinto? ¿qué implicaciones éticas tiene la existencia o no existencia de libre albedrío? Éstas son las principales preguntas a las que aquí voy a responder.
El determinismo es la idea de que todo lo que ocurre (pensamientos, acciones, sucesos) está determinado por la irrompible cadena causa-efecto o causa-consecuencia, la llamada causalidad. En cambio, el libre albedrío o libertad es una característica de los seres que tienen una conciencia, según la cual pueden elegir qué piensan y qué hacen sin estar condicionados 100% por una causa anterior. Tanto para demostrar el determinismo como para demostrar el libre albedrío, primero es necesario conocer el futuro (suponiendo que el futuro esté determinado) y después comprobar si podemos cambiar ese futuro o no, lo cual nos lleva a una aporia o paradoja irresoluble: si podemos conocer acontecimientos futuros entonces la Realidad es determinista, pero parece obvio que ese mismo conocimiento sobre acontecimientos futuros permitiría demostrar lo contrario. El libre albedrío o libertad no se puede demostrar, suponemos que es una característica intrínseca de la conciencia. Creer en el libre albedrío no tiene nada que ver con religión porque el determinismo tampoco se puede demostrar. No tiene sentido debatir con un determinista y no te puede recriminar nada si le sacas de una conversación o le castigas por un crimen que cometió porque, según él, todo está determinado; es así como se rebate a estas personas. No hay ninguna razón para suponer que los humanos tienen libre albedrío y al mismo tiempo suponer que quienes no son humanos no lo tienen.
Palabras clave: azar verdadero, causalidad, destino, determinismo, elección, libertad, libre albedrío, voluntad
Mostrar historia del determinismo y del libre albedrío
Junto con su maestro, Leucipo (s.V a.C), Demócrito (460 a.C.- 370 a.C.) es considerado el fundador de la «teoría atómica del universo»: el atomismo. Según el atomismo, el universo está constituido por combinaciones de pequeñas partículas indivisibles a las que denomina «átomos» (en griego significa «que no se puede dividir»). Demócrito no llegó a dicha conclusión por demostración empírica, sino mediante deducción lógica. Éste fue el origen del determinismo.
En la obra «Edipo rey» (en griego Oι̉δίπoυς τύραννoς, Oidipous Tyrannos; en latín Oedipus Rex) es una tragedia griega escrita por Sófocles (496 a.C – 406 a.C). Algunos indicios dicen que pudo ser escrita en los años posteriores a 430 a.C. En ella se dice que la predestinación es el destino inalterable de cada persona, destino que ha sido determinado por los dioses.
En el cristianismo se ha relacionado el determinismo o predestinación con la omnisciencia de un supuesto Dios, pues si Dios todo lo sabe entonces sabe quien «se salvará» y quien «se perderá». En la Biblia puede encontrarse predestinación en los siguientes versos:
«En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el Primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, también los llamó; y a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó.» (Romanos 8:29-30)
«Lo que anunciamos es una sabiduría de Dios, misteriosa y secreta, que él preparó para nuestra gloria antes que existiera el mundo;» (1 Corintios 2:7)
«El nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de al gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido. En él hemos sido redimidos por su sangre y hemos recibido el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia, que Dios derramó sobre nosotros, dándonos toda sabiduría y entendimiento. El nos hizo conocer el misterio de su voluntad, conforme al designio misericordioso que estableció de antemano en Cristo, para que se cumpliera en la plenitud de los tiempos: reunir todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, bajo un solo jefe, que es Cristo. En él hemos sido constituidos herederos, y destinados de antemano –según el previo designio del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad–.» (Efesos 1:5-11)
Es muy conocida la crítica de David Hume (1711-1776) al principio de causalidad del determinismo.
La palabra «albedrío» tiene su origen en la palabra arbitrium, que significa «potestad de obrar por resolución y elección».
En la Biblia también parece defenderse que los humanos tienen libre albedrío: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza;» (Génesis 1:26), pero si los humanos tienen libre albedrío entonces «Dios» no sería omnisciente (no lo sabría todo), y por lo tanto se entra en contradicción con la definición de «Dios» y con el libro del Apocalipsis. La Biblia niega capacidad de libre albedrío a quienes no son humanos, y en su lugar dice que se mueven puramente por instintos. También es por esta absurda creencia religiosa por lo que se les niega cualquier capacidad de razonamiento.[1]
El determinismo es la idea de que todo lo que ocurre (pensamientos, acciones, sucesos) está determinado totalmente por la irrompible cadena causa-efecto o causa-consecuencia, la llamada causalidad. Es decir, según el determinismo, todo lo que ocurre «ya estaba escrito» y por lo tanto «existe» un futuro inevitable, lo que popularmente se conoce como «el destino». Por ejemplo, según el determinismo, esto que estás leyendo ahora mismo no lo has elegido leer, sino que es el resultado de una causa anterior y da igual lo que ahora pienses o hagas, por muy disparatado que sea, no lo estás eligiendo porque no hay otras alternativas, sino que es el resultado de reacciones fisio-químicas: para el determinismo eres un robot biológico.
Es importante tener claro que si suponemos que la Realidad está determinada eso no niega la existencia de la conciencia y de las experiencias que la componen, como el dolor, el placer o cualquier cosa que pensemos.
En cambio, el libre albedrío o libertad es la idea de que los seres que tienen conciencia poseen la capacidad de elegir qué piensan y qué hacen sin estar determinados por una causa anterior, aunque estén condicionados en una determinada medida. Si suponemos que la Realidad contiene seres que tienen libre albedrío entonces sigue existiendo la causalidad, pero ya no se puede hablar de una Realidad determinada ni de un «destino».
Sin embargo el libre albedrío no es eso. El libre albedrío es la capacidad para elegir pensar o hacer algo sin estar determinado por la causa-efecto; y DESPUÉS de esa cuestión podemos hablar sobre la capacidad para diferenciar el bien del mal y elegir (libremente) en consecuencia.
Quienes restringen el significado de «libre albedrío» a «capacidad ética» suelen hacerlo para que la Realidad encaje con lo que pone en libros religiosos. Además dicen que todos los humanos, y sólo ellos, tienen dicha capacidad, cayendo así en la falacia ecológica[2], pues millones de humanos no tienen capacidad para razonar éticamente, igual que ocurre con quienes no son humanos.
Incluso si les diéramos la razón a dichas personas, del hecho de alguien no tuviera libre albedrío no se puede inferir que sea éticamente correcto explotarle y matarle, pues sigue teniendo capacidad para sufrir y disfrutar, e intereses respecto a dichas experiencias.
Por ejemplo, la película de ciencia ficción «Minority Report» transcurre en el año 2054, donde policías del sistema PreCrimen arrestan a quienes van a ser futuros criminales justo antes de que estos cometan los delitos que un grupo de «precognitivos» lograron prever.
Dicha película se apoya en la idea según la cual «podríamos conocer el futuro porque no existe libre albedrío para cambiarlo, pero tenemos libre albedrío para cambiar dicho futuro» es una contradicción, pues la Realidad es determinista o libre, es lógicamente contradictorio que sea ambas cosas contrarias al mismo tiempo: si tenemos libre albedrío entonces no podemos conocer el futuro, y si la Realidad está determinada entonces no podemos cambiar lo que sucederá en el futuro.
Sin embargo, tanto para poder demostrar el determinismo, como para poder demostrar el libre albedrío, primero es necesario conocer el futuro (suponiendo que el futuro esté determinado) y después comprobar si podemos cambiar ese futuro: si lo podemos cambiar entonces tendríamos libre albedrío y si no lo podemos cambiar entonces estaríamos determinados. Esto nos lleva a una aporia o paradoja irresoluble: si podemos conocer acontecimientos futuros entonces la Realidad es determinista, pero parece obvio que ese mismo conocimiento sobre acontecimientos futuros permitiría demostrar lo contrario.
Por ejemplo, si pudiésemos con
ocer exactamente el día de nuestra muerte, parece imposible que no pudiéramos ser capaces de adelantar el día de dicho acontecimiento. Además de la dificultad extrema para calcular qué va a ocurrir en el futuro, pues habría que conocer toda la Realidad y calcular todas las interacciones causa-efecto, se le suma la posibilidad de que exista el azar verdadero. El azar verdadero añade a la Realidad una indeterminación no dirigida por libre albedrío que haría imposible cualquier cálculo determinista.
Si la Realidad no está determinada entonces es imposible conocer el futuro, pero eso no nos da la respuesta a la pregunta de si la conciencia tiene libertad o si no la tiene.
Aunque algunos estudios pretenden demostrar que el libre albedrío existe en animales no humanos, el libre albedrío o libertad no se puede demostrar, es un supuesto que asumimos como característica intrínseca y de la conciencia, y no tiene nada que ver con religión porque el determinismo tampoco se puede demostrar.
Llamaré a «deterministas» a estas personas. Por ejemplo, Daniel Dennett (1942-) llama «teatro cartesiano» a la idea del libre albedrío. Lo curioso es que los deterministas suelen asumir sin demostración alguna el determinismo.
Antes expliqué que el determinismo no se puede demostrar porque para ello es necesario conocer el futuro y eso no es posible, pues siempre se trabaja con estimaciones.
Si bien existe una parte de condicionamiento genético, tenemos derecho a creer que lo que pensamos y hacemos no está determinado por una causa anterior. A los deterministas les podemos decir: «estoy determinado para afirmar que tengo libre albedrío», por eso no tiene sentido debatir con un determinista.
A veces los deterministas mencionan el experimento de Libet, pero resulta que el propio Benjamin Libet (1916-2007) usó la noción de «veto» para referirse al libre albedrío.
Mostrar supuestas pruebas que demuestran que el determinismoEl libro «Incógnito» de David Eagleman
Algunos deterministas dicen que el determinismo está demostrado haciendo referencia al libro «Incógnito» de David Eagleman. En el capítulo 6, Eagleman cuestiona el planteamiento de la responsabilidad penal. El autor dice que no pretende exonerar a los delincuentes, sino perfeccionar el modo en el que se castiga. El propio Eagleman no llega a desestimar la existencia del libre albedrío de manera radical pero, aún en el caso de que existiera, dice que su influencia sería mínima. (Fuente: preventivareincidente – tnelp)
El experimento de Libet
Algunos deterministas dicen que el determinismo está demostrado haciendo referencia a un experimento realizado en 1983 por Benjamin Libet (1916-2007), según el cual los procesos neurológicos inconscientes preceden y potencialmente causan tanto el acto motor como la sensación de haber realizado una decisión por propia voluntad (conciencia); pero el propio Libet reconoce un vestigio de libre albedrío con su noción de veto: la capacidad de la actividad consciente para bloquear o abortar un acto ya iniciado, dentro del lapso de cientos de milisegundos entre la percepción subjetiva de la decisión y la ejecución del acto mismo.
Una crítica general consiste en señalar que Libet pidió a los voluntarios que «dejaran el impulso -de moverse- aparecer por sí solo, sin planearlo ni concentrarse en el acto».
De acuerdo con ciertos pensadores (Alexander Batthyany entre otros), una teoría del «Libre albedrio» o del «yo» que admitiera la existencia real de estos conceptos no tendría porque dejar de lado la posibilidad de que actos semejantes existieran en el cerebro, actos basados en un cierto automatismo mental en un estado de pasividad del individuo. Por lo tanto es posible que el experimento de Libet no estuviera apuntando al blanco adecuado; decisiones complejas, basadas en ponderación de riesgos y beneficios, o en búsqueda de los gustos y deseos propios, quedan totalmente fuera del alcance del diseño propuesto por Libet.
Otras críticas se han realizado al experimento, Daniel C. Dennett en «Freedom Evolves» habla sobre los problemas del método de contaje de tiempos que se utilizan: es imposible valorar los resultados si no conocemos los tiempos que tardan los diferentes elementos del cerebro involucrados en comunicarse entre sí, o sin saber exactamente las direcciones y número de estas comunicaciones. También Francis Crick (1916-2004) en su libro «The astonishing hypotheses» expresa que los resultados del experimento «resultan difíciles de interpretar y han dado origen a muchas polémicas».
Según estas personas, «quienes no son humanos no eligen lo que hacen porque siempre actúan por instintos: son robots biológicos». Estas personas asignan arbitrariamente libertad solo a los humanos porque son antropocentristas.[3]
La creencia antropocentrista tiene un origen religioso (teocentrista), según la cual un supuesto «ser sobrenatural bueno» (un dios) «creó» a los humanos a su imagen y semejanza, y puso al resto de su «creación» al servicio de estos, como puede leerse en Génesis 1:26-27: Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo». Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer».
Finalmente los antropocentristas concluyen que como quienes no son humanos no tienen libre albedrío entonces es éticamente correcto explotarles y matarles. Sin embargo, no existe ninguna razón para suponer que los humanos tienen libre albedrío y al mismo tiempo suponer que quienes no son humanos no lo tienen.
Para afirmar que lo que alguien piensa o hace es el resultado de la libertad o, por el contrario, del determinismo, se debe realizar algún tipo de experimento que lo compruebe. El problema, como expliqué, es que el libre albedrío no se puede verificar, ni en humanos ni en no humanos. Por lo tanto, o se les niega libre albedrío a todos, o se considera que todo ser con una conciencia tiene libre albedrío independientemente de su grado de condicionamiento.
Sin embargo, si todo lo que pensamos y hacemos fuera el destino entonces las malas acciones serían inevitables. Por ejemplo, si no existe libre albedrío entonces cuando una persona asesina ese sería el destino: no tendría sentido recriminarle que no debería haber asesinado, por lo tanto no sería responsable del asesinato. Además ocurriría lo mismo con la recriminación y con el castigo: no podríamos evitar recriminarle y castigarle[4] porque ese también sería el destino. Llegamos a la conclusión de que si suponemos que todo está determinado, la Ética no cambia nada respecto a si suponemos que existe el libre albedrío.
– Bover, Jan. Cómo vivir feliz sin libre albedrío, marzo de 2012.
– Nichols, Shaun. Experimental Philosophy and the Problem of Free Will. Science 18 March 2011: Vol. 331 no. 6023 pp. 1401-1403 DOI: 10.1126/science.1192931.
– Michael Pauen. Does Free Will Arise Freely?, Scientific American Mind, 14(1), 2004.
– Daniel C. Dennett, Freedom Evolves. Allen Lane, 2003. ISBN 0-14028-389-7.
– Benjamin Libet, Anthony Freeman, and J. K. B. The volitional brain: Towards a neuroscience of free will. Sutherland, Editors, Imprint Academic, 1999. ISBN 0-907845-50-9.
– Benjamin Libet, Mind time: the temporal factor in consciousness, Harvard University Press, 2004. ISBN 0-674-01320-4.
1999 – Benjamin Libet, Anthony Freeman, and J. K. B. Sutherland, Editors, The volitional brain: Towards a neuroscience of free will. Imprint Academic
– La nueva mente del emperador, Roger Penrose. -> Utiliza el argumento de Gödel para demostrar el funcionamiento no algorítmico de la mente.
RESUMEN: ¿Cuál es la diferencia entre esterilizar y castrar? ¿qué es el consentimiento informado? ¿es éticamente incorrecto esterilizar/castrar a alguien sin su consentimiento? ¿cuáles son las consecuencias de elegir no esterilizar/castrar a perros y gatos? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí voy a responder.
El argumento del consentimiento se desentiende de las consecuencias que las omisiones tienen para los intereses de las personas, es decir, considera éticamente correcto el asesinato por omisión, lo cual está rebatido en un artículo anterior. Somos responsables de las consecuencias de elegir «no hacer nada», por eso también somos responsables de las consecuencias de elegir no esterilizar/castrar. Esterilizar y castrar son acciones éticamente incorrectas porque frustran intereses/derechos, pero son elecciones que tienen consecuencias menos malas que elegir no esterilizar/castrar. Las consecuencias de no esterilizar/castrar son ampliamente conocidas por las protectoras de animales: millones de camadas que acaban sufriendo y muriendo por enfermedades, desnutrición, atropellados, maltratados, etc., es decir, intereses son frustrados y derechos son violados, por esta razón todas las protectoras promueven la esterilización/castración de animales.
Palabras clave: castración, control poblacional, esterilización

La esterilización sólo evita que se produzca un embarazo, pero no interfiere en los ciclos hormonales de la hembra ni en las gónadas (ovarios y testículos). La esterilización puede ser quirúrgica o química. En la vasectomía en machos y la ligadura de trompas en hembras, dejan intactos los ovarios y los testículos, pues en la operación sólo se extrae una porción de conducto deferente en los machos y de las trompas de falopio en las hembras, impidiendo que los óvulos lleguen a los cuernos uterinos de la hembra y que el semen llegue a la uretra del macho. En la esterilización existe un porcentaje bajo de «curación»: si el cuerpo es suficientemente regenerador, repondrá las zonas extirpadas a lo largo de unos años, pudiendo volver a haber riesgos de embarazo no deseado. Este hecho es más frecuente en seres humanos debido a su longevidad.
Los gatos esterilizados seguirán marcando con un fuerte olor de orina (o con arañazos) y realizando otros comportamientos territoriales y/o sexuales, pero no podrán embarazar a hembras. Las gatas esterilizadas seguirán teniendo sus «celos» (acompañados con maullidos) y les aparecerá la misma incidencia de tumores de mama, pero el embarazo no podrán producirse.

La castración consiste en la extirpación de los testículos en el caso de los machos, y en la ovariohisterectomía (extirpación de ovarios y útero) en el caso de las hembras (vulgarmente llamado «vaciado»). Con menos frecuencia, las hembras son castradas mediante la ovariectomía (extirpación de ovarios), dejando el útero intacto, pero no suele recomendarse porque extirpar el útero evita posibles riesgos de infecciones como las piometras y tumores uterinos.
Los gatos castrados no segregan testosterona, por lo que son menos agresivos y aceptan mejor a otros gatos. No marcarán con orina. Además, los gatos castrados no se escapan a buscar hembras ni tienen peleas por control de territorios. Las gatas castradas no tendrán celos y se reducirá drásticamente la incidencia de tumores en las mamas. Algunos pueden tender a engordar, por lo que hay que cuidar su alimentación y animarles a hacer ejercicio.

Bebé humano operado sin su consentimiento
Por ejemplo, Luis Tovar (blog Filosofía Vegana) dice que no debemos esterilizar/castrar a los gatos y perros porque estos no nos han dado su consentimiento informado. Es cierto que esterilizar/castrar a alguien sin su consentimiento es éticamente incorrecto porque frustramos sus intereses,[1] pero la conclusión «por lo tanto no debemos hacerlo» es errónea porque si estimamos que no esterilizar/castrar tendrá peores consecuencias entonces deberemos esterilizar/castrar.[2] Las consecuencias estimadas son más importantes que si hay consentimiento o no. Por ejemplo, los bebés quieren seguir viviendo, pero si elegimos no operarles porque no nos han dado su consentimiento y mueren debido a ello entonces seremos la causa intencional por la que esos bebés murieron; como es menos malo rajarles para operarles a que mueran entonces debemos operarles. Si, como dicen esas personas, el consentimiento fuera más importante que las consecuencias estimadas entonces no deberíamos dar medicinas ni operar a animales no humanos ni a algunos humanos (fetos sintientes, bebés, algunos enfermos, humanos en estado inconsciente, etc.) porque no nos han dado su consentimiento. Lo mismo ocurriría con los humanos que pueden darnos su consentimiento, pero que aunque les informemos no comprenden lo que les vamos a hacer. Asimismo, un humano adulto que va a ser atropellado tampoco nos ha dado su consentimiento para que le empujemos con el objetivo de salvarle la vida, por lo que, según el argumento del consentimiento, lo éticamente correcto sería elegir «no hacer nada» y que le atropellaran. Como vemos, quienes dan prioridad al consentimiento sobre las consecuencias estimadas consideran éticamente correcto matar a los demás por omisión,[2] por eso se desentienden de las consecuencias que tiene el no esterilizar/castrar. El consentimiento sólo es éticamente relevante cuando una persona bien informada es capaz de analizar la Realidad y de expresar coherentemente cuales son sus intereses, en tal caso su decisión deberá ser respetada a priori (eso incluye el suicidio y la eutanasia[3]), excepto si estimamos que respetar su decisión tendrá peores consecuencias para el avance hacia un mundo ético.
Según este argumento, cuando hablamos de «consecuencias menos malas» sólo nos referimos a «consecuencias menos malas para el sujeto al que le hacemos algo éticamente incorrecto». Por ejemplo, empujar a alguien para que no le atropellen. Por eso consideran que «la esterilización no se debe hacer para evitar las consecuencias de la sobrepoblación». Otras personas que usan este argumento dirán que «la finalidad de la esterilización/castración es mejorar la salud del paciente», creando un debate entre ellos. Sin embargo, perjudicar a alguien para beneficiar a otros está éticamente justificado si perjudicándole se estiman consecuencias menos malas para avanzar hacia un mundo ético que si no le perjudicamos. Por ejemplo, si alguien está disparando a otros entonces está éticamente justificado detenerle como sea si se estiman consecuencias menos malas que permitiéndole disparar. Esto también es aplicable a inocentes, como ocurre con la esterilización/castración, porque al final lo que importan son las consecuencias. Esterilizar/castrar a gatos y perros evita el sufrimiento y muerte de otros gatos y perros porque evita la sobrepoblación, por lo tanto debemos evitar que dichos animales se reproduzcan. Sabemos cuáles son las buenas consecuencias de esterilizar/castrar a animales no humanos, en cambio traería malas consecuencias promover lo mismo con humanos, esa es la diferencia.

Las malas consecuencias a las que se refieren estas personas es el mal rato que pasan al ser esterilizados/castrados, tras la operación algunos engordan y no pueden tener hijos. En cuanto a que no podrán tener hijos, eso da igual porque mantienen relaciones sexuales por placer, no porque quieran tener hijos. Todas las asociaciones protectoras de animales defienden la esterilización/castración, pues décadas de experiencia han demostrado que elegir no esterilizar/castrar tiene como consecuencia que los intereses y derechos de millones de animales no humanos sean frustrados y violados: camadas que acaban sufriendo y muriendo por enfermedades, por desnutrición, por atropellos, por maltrato, etc., lo cual es mucho peor a que los animales sean esterilizados o castrados, por eso debemos esterilizar/castrar. Además, la esterilización/castración tiene las siguientes consecuencias beneficiosas para los pacientes:
Un modelo efectivo es el que empleó Holanda. Este es el programa Recoger, Esterilizar, Vacunar, Identificar y Regresar, REVIR (CNVR, en inglés), con el que logró convertirse en el primer país libre de perros callejeros, según el informe «How Hollandbecame free of Stray dogs», presentado por la antropóloga Isabelle Sternheim, directora de Dog Research. El objetivo principal del programa fue reducir la cantidad de perros callejeros. Todo comenzó con un plan de esterilización, seguido de concientización, leyes, multas e impuestos. A continuación se detalla el plan que llevó a cabo Holanda para lograr lo que algunos piensan que es imposible.
El 30 de noviembre de 2018, en la Rioja (España), fue noticia que por primera vez entró en vigor la «Ley 6/2018 de Protección Animal de La Rioja» que regula la esterilización obligatoria de animales de compañía.
Dicen que la sociedad no debe esterilizar/castrar, sino que la solución al sufrimiento y muerte de animales es dejar que crezcan las poblaciones y dedicar cada vez más tiempo y recursos económicos a prestar auxilio a todos los animales que lo necesitan (alojamiento, alimentación, gastos médicos, etc.), lo cual queda rebatido por la realidad: los animales nacidos en la actualidad no son ayudados de dicha manera porque no es posible. Además, si no controlamos la natalidad entonces las poblaciones serían cada vez mayores en un mundo con recursos limitados, incluido para los humanos.[4]
(1) El blog «Filosofía Vegana» es llevado por Luis Tovar. Tras la publicación de la presente entrada en febrero de 2013, he dejado varios comentarios enlazando a esta entrada de RV o simplemente pegando su contenido en un comentario en su blog, pero Luis los ha eliminado. Dicho blog considera que no tenemos el deber a priori de prestar auxilio a los demás. Mucha gente está siendo engañada con dicho blog antiético disfrazado de «veganismo».
]]>RESUMEN: ¿Qué tipo de alimentación daña más el medio ambiente? ¿el estilo de vida vegano es el más respetuoso con el medio ambiente? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí voy a responder.
El consumo de productos de origen animal es una actividad éticamente incorrecta, pues viola el derecho ético a la salud y a la vida de los demás. El respeto del medio ambiente sólo tiene sentido en cuanto que puede beneficiar a los seres sintientes. El consumo de productos de origen animal es una de las principales causas de la destrucción del medio ambiente, por lo tanto toda aquella persona que se autodenomine «ecologista» debería dejar de consumir productos de origen animal para ser coherente en este sentido. Quienes ya viven de manera vegana deberían cuidar el medio ambiente, pues lo que daña el medio ambiente perjudica los intereses de quienes viven en él. La práctica del veganismo es más ecológica, razón por la cual todo «ecologista» debería evitar consumir productos de origen animal
Palabras clave: ecologismo, contaminación, deforestación, medio ambiente, recursos hídricos
El ecologismo real consiste en conservar las especies y los ecosistemas (ecocentrismo).[1] En cambio, el animalismo consiste en defender a animales no humanos concretos.
El animalismo es la evidencia de un aumento de la sensibilidad humana, pues al ampliar el círculo de consideración ética supera al antropocentrismo o al menos supone la fractura de éste.[2] Cuando el animalismo es seguido coherentemente, es decir, cuando éste tiene en cuenta a todos los animales, entonces es un animalismo vegano. El veganismo consiste en poner en práctica la Ética: respetar a los demás seres sintientes (sensocentrismo).[3]

Con este argumento pretenden proteger el estilo de vida consumista para que no sea modificado ni ilegalizado. Esta idea es promovida por empresarios sin escrúpulos que priorizan el beneficio económico privado sobre el derecho a la salud y a la vida de los demás. También es promovida por personas adictas al consumo. Por ejemplo, dichas personas quieren seguir permitiendo la producción de plásticos, los vehículos privados, el uso de combustibles fósiles, la producción de cuero, las granjas y mataderos, etc. Estas personas priorizan su estilo de vida consumista sobre la destrucción medioambiental que dicho estilo de vida está produciendo. Ante personas tan egoístas e idiotas, poco podemos hacer. La concienciación de las nuevas generaciones resulta fundamental.
– En marzo de 2018, un artículo publicado en The Guardian titulado «Destruction of nature as dangerous as climate change, scientists warn» («La destrucción de la naturaleza es tan peligrosa como el cambio climático»), advierten los científicos. La explotación insostenible del mundo natural amenaza la seguridad alimentaria y del agua de miles de millones de personas, revela un importante estudio de biodiversidad respaldado por la ONU. El mundo ha perdido más de 130 millones de hectáreas de bosques lluviosos desde 1990 y perdemos docenas de especies todos los días, llevando el sistema ecológico de la Tierra a su límite. La tasa de disminución también se está acelerando. En las Américas, que tiene aproximadamente el 40% de la biodiversidad restante del mundo, la población regional está engulliendo recursos al doble de la tasa del promedio mundial. Los autores instaron a poner fin a los subsidios para la agricultura y la energía que fomentan la producción insostenible. Otros han puesto la crisis en términos más severos. El biólogo Paul Ehrlich advirtió que el colapso de la civilización es una «casi certeza» en las próximas décadas debido a la destrucción del mundo «natural».
– En 2013, el «Intergovernmental Panel on Climate Change» (IPCC) publicó su quinto informe titulado «Climate Change 2013: The Physical Science Basis» (AR5). Dicho informe proporciona una evaluación exhaustiva de las bases científicas del cambio climático desde 2007, cuando se publicó el Cuarto Informe de Evaluación (AR4). El resumen de ese quinto informe lo titularon «Summary for Policymakers» y en él podemos leer lo siguiente:
«En este Resumen para Responsables de la formulación de políticas, se han utilizado los siguientes términos para indicar la probabilidad evaluada de un resultado: (…) extremadamente probable: 95–100% (página 4)» «Es extremadamente probable que más de la mitad del aumento observado en la temperatura media global de la superficie de 1951 a 2010 haya sido causado por el aumento antropogénico en las concentraciones de gases de efecto invernadero y otros forzamientos antropogénicos juntos. (página 17)» —«Intergovernmental Panel on Climate Change» (IPCC), AR5 WG1, 2013.
A pesar de que el ecologismo y el animalismo son muy diferentes, ambos enfoques confluyen en la idea de que los animales necesitamos aire, agua y alimentos no contaminados para poder vivir sanos.
Sin embargo, mientras que el ecologismo promueve la protección de lugares en los que no nos importa nadie en concreto de quienes allí viven, el animalismo nos hace conscientes de la importancia que tiene no contaminar ni destruir aquellos lugares en los que viven animales concretos cuyas vidas y sufrimientos sí nos importan. El animalismo, y más aún el veganismo, crea una sensibilidad beneficiosa para favorecer el cuidado del medio ambiente. En términos de «compasión», Jon Wynne-Tyson (1924-) ha dicho:
«Mientras no establezcamos un compasivo sentido de parentesco entre nuestra propia especie y aquellos mortales compañeros que comparten con nosotros el Sol y la sombra de la vida sobre este agonizante planeta, no habrá esperanza para otras especies, no habrá esperanza para el medio ambiente, y no habrá esperanza para nosotros mismos». —Jon Wynne-Tyson
Cuando hablamos de «practicar el veganismo» nos referimos a todas aquellas actividades respetan el derecho a la salud y a la vida de los demás seres sintientes, no sólo a la alimentación. Sin embargo, la alimentación vegana es la práctica vegana que tiene un mayor impacto en la protección del medio ambiente. Cualquier persona que se considere «ecologista» no debería consumir productos de origen animal porque el consumo de productos de origen animal:
A continuación iré dejando los estudios que vaya encontrando sobre esto.
– El 1 de junio de 2018, la revista Science publicó un estudio titulado «Reducing food’s environmental impacts through producers and consumers». En el estudio se afirma que «los impactos de los productos animales de menor impacto generalmente superan los de los sustitutos vegetales, lo que proporciona nuevas pruebas de la importancia del cambio en la dieta». El estudio fue comentado en varios artículos, por ejemplo en el artículo «Hazte vegano si quieres salvar el planeta». (Más información: https://www.independent.co.uk/life-style/health-and-families/veganism-environmental-impact-planet-reduced-plant-based-diet-humans-study-a8378631.html)
– El 12 de abril de 2018 se publicó en PNAS el estudio «Analysis and valuation of the health and climate change cobenefits of dietary change», en el que dice que «La transición hacia más dietas basadas en plantas que estén en línea con las pautas dietéticas estándar podría reducir la mortalidad global en un 6-10% y las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con los alimentos en un 29-70% en comparación con un escenario de referencia en 2050». «para la dieta vegana (VGN) 8,1 millones de muertes evitadas (IC, 7.8–8.5 millones) y 129 millones de años de vida salvados (CI, 125–133 millones)».
– En junio de 2016, WildAid, en asociación con la Sociedad China de Nutrición, lanzó la campaña de acción climática. La campaña estaba centrada en reducir el consumo de carne en China, que en ese momento se esperaba que aumente en un 50% para 2030. La campaña cuenta con un vídeo en el que James Cameron (director de Titanic y Avatar, entre otros éxitos de taquilla), el ex gobernador de California Arnold Schwarzenegger (estrella de las películas de Terminator, también dirigida por Cameron) y la actriz más famosa de China, Li Bingbing, piden a la gente que coma menos carne y lácteos (o que dejen de comerlo).
– En mayo de 2016, la Organización de Naciones Unidas (ONU) publicó un informe realizado por la IRP, comité formado por 34 científicos punteros y 30 gobiernos. Los autores del informe solicitan a los gobiernos que inciten a los ciudadanos a comer menos carne. De esta manera se reduciría considerablemente «el desproporcionado coste medioambiental». En el informe que Maarten Hajer afirma que: «Nuestro actual sistema alimentario es insostenible» y defienden que los gobiernos deberían poner impuestos a la producción de carne para detener el aumento de su consumo y los desastres medioambientales asociados a él: «Pensamos que es más efectivo establecer los impuestos antes en la cadena de venta es más fácil. Resulta más atrayente que se hiciese al nivel del consumidor, pero no es tan efectivo.»
– El 11 de agosto de 2015, la revista científica Science publicó un artículo titulado «Meat-eaters may speed worldwide species extinction, study warns» en el que se hace referencia a un estudio en el que se advierte que la producción de carne está acelerando la extinción de especies en todo el mundo.
– El 26 de agosto de 2014 el World Watch Institute publicó el informe «Peak Meat Production Strains Land and Water Resources», elaborado por Michael Renner, en el que se revela que la producción y consumo global de carne se han cuadruplicado desde 1960, causando problemas medioambientales sin precedentes:
Mostrar datos del informe «Peak Meat Production Strains Land and Water Resources»1. China es el país del mundo que más carne produce, con un 28% del total mundial. China es un país aún con escasas regulaciones medioambientales. Esto supone un riesgo añadido a la muy contaminante industria de la carne.2. En países industrializados como España, el consumo medio de carne es de 75,9 kg al año por persona. En países en vías de industrialización es de 33,7 kg. Estas cifras suponen una huella personal de derroche de recursos escalofriante, como veremos a continuación.
3. En 2011 Estados Unidos, 13.600 toneladas de antibióticos fueron vendidos para suministrar a los animales en las granjas (casi cuatro veces más que la cantidad suministrada a las personas enfermas). En Europa fueron 8.500 toneladas suministradas a los animales. Pero estos datos palidecen ante las 100.000 toneladas suministradas a los animales en China. La producción de esta gigantesca cantidad de antibióticos consume valiosos recursos a escala global.
4. El 70% del terreno agrícola del planeta se destina a pastos para alimentar a los animales que nos comemos. Estos pastos son conseguidos deforestando principalmente selvas. Selvas necesarias para evitar el efecto invernadero y el cambio climático.
5. El 10% del terreno agrícola del planeta se destina a la producción de cereales para alimentar a los animales que nos comemos. Sin embargo esa cantidad podría alimentar directamente a millones de personas que pasan hambre en el mundo.
6. El 20% de toda el agua dulce consumida en el planeta se usa para el cultivo de cereales y granos con los que los ganaderos alimentan a los animales. Toda el agua destinada para este fin podría sin embargo abastecer a grandes cantidades de población en los lugares asolados por la sequía.
7. Se necesitan 15.415 litros de agua para producir un kg de carne de vaca. Casi 9.000 litros de agua para producir un kg. de carne de cerdo y 4.325 para producir un kg de carne de pollo. El derroche energético en la producción de carne es desolador. Cada vez más organizaciones de investigación medioambiental recomiendan pasar a abastecer a la población mundial con productos de origen vegetal mucho más eficientes y sostenibles.
– En 2014 se estrenó el documental Cowspiracy en el que se muestra cómo las políticas de gobiernos y organizaciones ecologistas están ocultando el impacto real de la ganadería en el medio ambiente.
– En 2012, Televisión Española emitió en el programa «Documentos TV» el documental «Ámame enCARNEcidamente», en el cual se explica el impacto ecológico de la industria de explotación animal.
En 2010, se estrenó el documental «Meat the Truth» (La verdad sobre la carne). Este documental muestra lo que la película del ex Vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore, no mencionó en «An Inconvenient Truth» (Una verdad Incómoda) (2006): la industria ganadera es la principal responsable del calentamiento global. Por lo tanto, «Meat the Truth» Fue el primer documental que hizo frente a la relación entre la ganadería y el calentamiento global.
En junio de 2010, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) publicó un informe titulado «Assessing the Environmental Impacts of Consumption and Production: Priority Products and Materials», en el que dice que un cambio global hacia una alimentación sin productos de origen animal es vital para salvar al mundo del hambre, de la escased de combustible y de los peores impactos del cambio climático. Entre otros datos, el informe afirma lo siguiente[6]:
– Una reducción sustancial del impacto ambiental sólo sería posible con un modificación sustancial de la dieta en todo el mundo, dejando de lado los productos de origen animal.
– Los productos de origen animal causan más daño que la producción de minerales para la construcción tales como arena o el cemento, los plásticos o metales. La biomasa y cultivos para los animales son tan perniciosos como quemar combustibles fósiles.
– La producción de carne y lácteos, representa el 70% del consumo mundial de agua dulce, el 38% del uso total de la tierra y el 19% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
En octubre de 2009, Lord Stern, el máximo responsable de la lucha contra el cambio climático en Reino Unido, dijo en una entrevista exclusiva al diario británico The Times que «la única vía para salvar el mundo es que todo el planeta se haga vegetariano». Lord Stern resaltó que la emisión directa de metano en las granjas de vacas y cerdos es la principal fuente de gases de efecto invernadero, pues el metano es 23 veces más agresivo que el dióxido de carbono de cara al calentamiento global. Además señaló que comer carne requiere un uso desmesurado de agua.
En el 2009, investigadores de los Países Bajos, de la Netherlands Environmental Assessment Agency, publicaron el estudio «Climate benefits of changing diet», en el cual hacen proyecciones de las consecuencias de gas invernadero si la humanidad llegara a comer menos carne, nada de carne o ningún producto de origen animal. Predijeron que el veganismo universal reduciría las emisiones de carbono relacionadas a la agricultura en un 17 por ciento, las emisiones de metano en un 24 por ciento y emisiones de óxido de nitrógeno en un 21 por ciento para el 2050. El vegetarianismo universal similarmente resultaría en reducciones impresionantes de emisiones de gas invernadero.
El 15 de enero de 2008, el Dr. Rajendra K. Pachauri, Presidente del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (PICC), dijo en París: «No comer carne, andar en bicicleta y ser un consumidor recatado: es así como se puede ayudar a frenar el calentamiento global».
En diciembre de 2011, se publicó un estudio realizado en colaboración con Greenpeace Austria y el Sustainable European Research Institut (SERI) para comparar el impacto ecológico de las carnes animales y el de alternativas vegetales (seitán, tofu y soja texturizada). Incluso la soja convencional elaborada en Brasil es cuatro veces más sostenible que la «carne ecológica» de animal. Para la producción de 1 kg de carne animal ecológica se necesitaron 46,02 m² al año, para la soja ecológica tan solo 0,73 m².
Hay que producir 900 kilogramos de vegetales para obtener un kilogramo de carne.
El 10 de noviembre de 2009, el número 92 del periódico Tribuna Complutense de la Universidad Complutense de Madrid publicó una entrevista titulada «En el futuro quizás seamos todos vegetarianos» a Luis Antonio Oro Giral, Premio Nacional de Investigación «Enrique Moles» en Ciencia y Tecnología Químicas de 2007, donde éste dijo lo siguiente: «en el futuro habrá que cambiar la alimentación. Como seres humanos no somos capaces de construir ninguna proteína y las extraemos de los alimentos, pero la eficiencia de un bóvido es pésima, porque tiene que tomar cien kilos de proteína para que nosotros tomemos cinco, lo que implica unas pérdidas increíbles. El animal más eficiente es el pollo, porque de cien kilos asimilas veinticinco, pero con una humanidad creciente, la posibilidad de que nos alimentemos todos a través de carne me parece imposible. Cuando pensemos en qué proteínas necesita un ser humano para vivir razonablemente, tenemos que considerar seriamente que el futuro pasa por la proteína vegetal, porque el sistema de proteína animal es muy poco eficiente y además nos mete mucho colesterol. Así que en el futuro quizás seamos todos vegetarianos. Tenemos que modificar nuestros hábitos alimenticios y también los de consumo energético, porque en caso contrario la superficie del planeta no da de sí».
En 2007, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) publicó un artículo titulado «La diversidad de los animales de granja se encuentra amenazada» en el que se indicaba que la cabaña ganadera a la que hay que alimentar cada día con soja, cereales, etc. para que los animales engorden era el siguiente:
– Pollos: 17000 millones.
– Bobinos: 1300 millones.
– Cerdos 1000 millones.
– Ovinos: 1000 millones.
– Cabras: 800 millones.
En Sudamérica, donde 400 millones de hectáreas de cultivos de soya se usan para alimentar animales para el consumo humano, solo se necesitarían 25 millones de hectáreas para alimentar directamente a todos los humanos del mundo. El ganado ocupa el 26 % de la superficie terrestre libre de hielo. La ganadería utiliza el 70% de la tierra agrícola del mundo para producir piensos.
Según David Pementel, profesor de Ecología y Ciencias Agrícolas de la Universidad de Cornell (EEUU): «Por término medio, se requieren 28 calorías de energía de combustibles fósiles para producir 1 caloría de proteína de carne para el consumo humano, mientras que hacen falta solamente 3,3 calorías de energía de combustibles fósiles para producir 1 caloría de proteína de cereales para el consumo humano».
En 1990, un estudio titulado «The effect of dietary changes on agriculture», calculó que el número de personas alimentadas en un año por cada hectárea varía entre 22 personas para las papas o 19 para el arroz y 1 y 2 personas para la carne de vacuno y el cordero, respectivamente.
En 1971, Frances Moore Lappe publicó el libro «Diet for a Small Planet» («Dieta para un planeta pequeño»), con más de tres millones de copias se convirtió en un best-seller y en un libro pionero en denunciar que la producción de carne alimentada con grano es un desperdicio y una contribución a la escasez mundial de alimentos por una política alimentaria ineficaz. Comer una dieta centrada en el planeta, sostuvo, es elegir lo mejor para la tierra y nuestros cuerpos, una acción cotidiana que se encuentra a nuestro alcance para crear un mundo más sano.
Algunas personas, partiendo desde el especismo, defienden que la ganadería intensiva no es ecológica pero que sí lo es la ganadería extensiva. Lo que estas personas no tienen en cuenta es que el sobrepastoreo también es un elemento desertificador que se da en la actualidad y que se agravaría si se sacara a toda la cabaña ganadera a los campos.
Luis Echarri, profesor de Población, Ecología y Ambiente en la Escuela de Ingenieros de la Universidad de Navarra en San Sebastián (Tecnun), es el autor del libro «Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente». El tema 12 está dedicado a los «Ecosistemas en peligro. Desertización», y en él podemos leer lo siguiente:
«Sobrepastoreo: es el intento de mantener excesivas cabezas de ganado en un territorio, con el resultado de que la vegetación es arrancada y pisada por los herbívoros y no se puede reponer. El suelo desnudo es mucho más fácilmente erosionado. Es la principal causa humana de desertización en el mundo.» —Universidad de Navarra
Si para alimentar un día a una vaca en ganadería se necesitan de X metros cuadrados de terreno cultivado con soja, para alimentar un día a una vaca en ganadería extensiva se necesitará de X·Y metros cuadrados de terreno con hierba y matorrales. Se están deforestando selvas para plantar soja, pero también se talan y queman bosques para permitir el pastoreo puesto que el terreno que las vacas dejan atrás va quedando desertizado debido a que se mueven en un area muy reducida (en los terrenos que son propiedad del ganadero).
Del 20 al 70% de la degradación de los pastos en el mundo es el resultado del exceso de pastoreo, la pérdida de suelo, la compactación del suelo y la desertificación (cuando la tierra de pastoreo o agrícola se convierte en desierto infértil). La ganadería es la responsable del 55% de la erosión del suelo en EEUU.
La ganadería es la principal causa de la deforestación. Los bosques son talados para crear pastos y tierras de cultivo para la alimentar al ganado, que hace que el dióxido de carbono almacenado en los árboles sea liberado.

El 24 de junio de 2020, National Geographics publicó un artículo titulado «La deforestación del Amazonas alcanza niveles históricos debido al consumo de carne» en el que informa que un nuevo estudio en la Amazonía brasileña confirma un aumento de un 54% en la deforestación de los últimos diez meses respecto al periodo anterior.
«Los últimos cincuenta años han supuesto un coste de deforestación nunca antes visto en la historia de la humanidad, arrasando un 15% de la superficie mundial de vegetación equivalente al territorio de España, Portugal y Francia. Ahora, un nuevo estudio alerta sobre la pérdida de 4.567 kilómetros cuadrados de la selva del Amazonas en los últimos diez meses: un 54 % más que el período anterior.
El pasado mes de mayo ostenta la segunda tasa más alta de deforestación de la última década: la Amazonía perdió 649 kilómetros cuadrados de selva nativa, según el Sistema de Alerta de Deforestación del Instituto del Hombre y el Medio Ambiente de la Amazonía (Imazon).
La causa principal de este continuo aumento de la explotación de los bosques radica en el incremento del consumo de carne y la consecuente expansión de la ganadería extensiva, así como el cultivo de soja y la creación de pastos para la ganadería. Tan sólo Brasil, país que alberga la mayor parte de la selva amazónica, ha transferido más de 60 millones de animales a la esta región, lo que ha avivado el debate internacional sobre quién decidir sobre el mayor pulmón del planeta.
En esta línea, nuestra dieta se sitúa en el punto clave de lo que está sucediendo en la Amazonia. La expansión de la ganadería y del cultivo de soja se debe a la demanda internacional de carne y piensos que la industria necesita para alimentar los animales que forman parte de nuestra alimentación.» —Cristina Crespo Garay, National Geographic.
En mayo de 2019 se hacía pública una conferencia en la Universidad de Oxford en la que se muestra cómo la ganadería extensiva e intensiva están deforestando el Amazonas para producir carne. Evitar la carne y los productos lácteos es la forma más importante de reducir el impacto ambiental en el planeta, según los científicos de la Universidad de Oxford que están detrás del análisis más completo hasta la fecha del daño que la agricultura causa al planeta. Joseph Poore es uno de los científicos detrás de esta investigación y en esta presentación explica algunos de los resultados:
«Una dieta vegana es probablemente la forma más importante de reducir su impacto en el planeta Tierra, no solo los gases de efecto invernadero, sino la acidificación global, la eutrofización, el uso de la tierra y el uso del agua.» —Joseph Poore, científico de la Universidad de Oxford
El 26 de enero de 2017, la organización Mongabay publicó en diario digital «El Espectador» un artículo titulado «La ganadería extensiva está acabando con los bosques en Colombia», en el que se indica que: «La ganadería extensiva representa casi el 60 % de la deforestación en el país según la investigadora Helena García de Fedesarrollo. Esta incluye tanto a aquellas ganaderías que mantienen ganado con fines productivos, como las inversiones que solo buscan asegurar la tenencia de la tierra mediante la introducción de ganado en pie».
El 19 de abril de 2016, se publicó en «Nature Communications» un estudio titulado «Exploring the biophysical option space for feeding the world without deforestation». El estudio presenta un modelo matemático, desarrollado por Karl-Heinz Erb y sus colegas del Instituto de Ecología Social de Viena, que compara 500 posibles escenarios para alimentar al mundo en 2050 y revela con claridad que, si no queremos destruir más bosques, la extensión de la actual dieta occidental a todo el planeta resulta insostenible: el 100% de los escenarios son viables si toda la población mundial se vuelve vegana; el 94% lo son si se adopta el relativamente más laxo vegetarianismo ovolácteo; dos tercios si la dieta media se mantiene como hoy; y solo el 15% si el planeta adopta la actual ingesta occidental de carne. (Fuente: elpais.com). La revista Science habló sobre el estudio en un artículo titulado «Veganism could save the world, new study argues».
En enero de 2016 se publicaba elcomercio.es la noticia «Asturias se sitúa a la cabeza de los incendios forestales en España», en la que se da la cifra de que entre 2002 y 2012 se registraron en Asturias 1.294 incendios, de los que 1.070 fueron intencionados y 162 provocados por negligencias. En diciembre de 2015, 453 fuegos calcinaron 10.146 hectáreas en Asturias, que según los bomberos fueron provocados por ganaderos y cazadores, hipótesis defendida también por la Guardia Civil. Según Iñaki Aranzeta, responsable del Proyecto Roble, se estima que un 80% de los fuegos en Asturias (España) son originados por ganaderos y cazadores, lo cual supondría 1035 de los 1070 incendios intencionados entre 2002 y 2012. Los ganaderos producen incendios para crear pastizales y los cazadores para sacar a los animales de las zonas boscosas protegidas y que vayan a las zonas de caza. [Monográfico: ganadería, caza e incendios forestales]
En diciembre de 2012 ScienceDirect publicó un artículo titulado «The price of protein: Review of land use and carbon footprints from life cycle assessments of animal food products and their substitutes» en el que se aportan datos sobre las emisiones de CO2 para producir un kilogramo de proteína de diferentes alimentos. El estudio muestra cómo los alimentos vegetales son los menos contaminantes.
En 2011, la ONU alertó que la deforestación avanza a un ritmo de 14.000 hectáreas al día, es decir, una superficie equivalente a 14.276 campos de fútbol. La mayor deforestación se está produciendo en la Amazonía y en la cuenca del Congo. Hasta 2011, 1150 activistas por el medio ambiente habían sido asesinados en los últimos 20 años en Brasil por denunciar la deforestación en el Amazonas.
En enero de 2009, Greenpeace España publicó un estudio titulado «Impacto de la ganadería en la Amazonía», donde se traza un mapa de las zonas de pasto de la Amazonia brasileña en el estado de Mato Grosso. Para ello, se ha empleado un nuevo método basado en el análisis de imágenes emitidas desde el satélite MODIS (Moderate Resolution Imaging Spectroradiometer) para identificar las áreas deforestadas que se utilizan actualmente con fines ganaderos y compararlas con aquellas destinadas a cultivos. En él puede leerse lo siguiente:
«La ganadería, actividad que se ha extendido de forma continuada desde principios de los setenta, es la principal responsable de la deforestación de la Amazonia y el resultado de más de treinta años de políticas gubernamentales que han priorizado las inversiones en infraestructuras (carreteras, embalses) y la ocupación del territorio (migraciones inducidas) así como la financiación pública de dichas actividades. Hoy en día, el territorio forestal ocupado ilegalmente resulta extremadamente barato, por lo que la cría de ganado en estas tierras es un negocio muy lucrativo que se encuentra en continua expansión. (…) Brasil tiene el mayor número de cabezas de ganado comercial del mundo y es desde el año 2003 el mayor exportador mundial de carne de bovino. Un estudio de Greenpeace basado en datos del gobierno brasileño revela que en 2006 el ganado ocupaba el 79,5% del territorio en uso de la Amazonia Legal brasileña (sin contar el estado de Maranhão). De acuerdo con estos datos, en 2006 había en la Amazonia Legal tres cabezas de ganado por habitante». (…) «Qué debe hacerse. Los ciudadanos pueden: Emprender acciones individuales para reducir su huella de carbono, como por ejemplo reducir el consumo de carne o comprobar el origen de los productos cárnicos y de soja que compran.» —Greenpeace España
El 29 de noviembre de 2006, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) publicó una nota de prensa titulada «La ganadería amenaza el medio ambiente», basada en el informe «Livestock’s long shadow. Environmental issues and options» («La Larga Sombra del Ganado»), en la que se lee lo siguiente:
«El informe de la FAO explica que la ganadería utiliza hoy en día el 30 por ciento de la superficie terrestre del planeta, que en su mayor parte son pastizales, pero que ocupa también un 33 por ciento de toda la superficie cultivable, destinada a producir forraje. La tala de bosques para crear pastos es una de las principales causas de la deforestación, en especial en Latinoamérica, donde por ejemplo el 70 por ciento de los bosques que han desaparecido en el Amazonas se han dedicado a pastizales.» —FAO
El 6 de abril de 2006, Greenpeace Internacional publicó su informe «Devorando la Amazonia» sobre la deforestación amazónica que se está produciendo para introducir cultivos de soja y cómo esa soja acaba siendo exportada para la alimentación de ganado que acaba sirviendo de alimento en cadenas de comida rápida y supermercados. En dicho informe puede leerse lo siguiente:
«El 80% de la producción de soja de todo el mundo se dedica a la elaboracion de piensos para la industria ganadera. La creciente demanda de piensos a base de soja por los agricultores europeos está expandiendo las fronteras agrícolas hasta la selva tropical amazónica. Europa compra la mitad de la soja exportada desde el estado amazónico de Mato Grosso, donde se cultiva el 90% de la soja de la selva tropical. Carne alimentada con soja de la selva tropical encuentra el camino hasta los supermercados y cadenas de comida rápida de toda Europa». —Greenpeace en «Devorando la Amazonia»
El 8 de junio de 2005, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) publicó una nota de prensa titulada «La ganadería extensiva destruye los bosques tropicales en Latinoamérica», que contiene las siguientes declaraciones de Henning Steinfeld, Jefe de la Subdirección de Información Ganadera y de Análisis y Política del Sector:
«La deforestación provocada por las grandes haciendas es una de las principales causas de la pérdida de especies animales y vegetales únicas en los bosques tropicales de Centro y Suramérica, así como de la emisión de carbono a la atmósfera», y continúa: «Es necesario encontrar con urgencia alternativas a la ganadería extensiva en Latinoamérica. Predecir los cambios del uso del suelo en los trópicos puede ayudar a los responsables políticos a comprender el enorme impacto ambiental de esta tendencia y desarrollar una política conservacionista». —ONU
En 2003, se publicó un estudio titulado «Causas do Desmatamento da Amazônia Brasileira», dirigido por S. Margulis y financiado por el Banco Mundial. El estudio demostró la relación directa que existe entre la deforestación y la producción ganadera, y explicaba detalladamente la forma en la que esta actividad fomenta la ocupación, el cambio de uso y el comercio de tierras explotadas ilegalmente (p.100).
La revista científica Nature publicó un artículo en el que se alertaba de que en 2050 se habrá perdido el 40% de la Amazonia si la tendencia actual de expansión agrícola continúa; con ello se amenazará la biodiversidad y se contribuirá gravemente al cambio climático.
«En Centroamérica, el 40 por ciento de las selvas tropicales han sido taladas o quemadas en los pasados 40 años, principalmente para pastos de ganado vacuno para el mercado de exportación, a menudo para carne de las hamburguesas de EE UU. La carne es demasiado cara para los pobres en los países exportadores de carne, pero sin embargo en muchos casos los pastos del ganado vacuno han sustituido a formas de agricultura tradicional muy productiva.» —John Revington en «World Rainforest Report»
«Estamos destruyendo la Amazonia para alimentar vacas.» —Jeremy Rifkin, presidente de la Foundation on Economic Trends
El 29 de noviembre de 2006, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) publicó una nota de prensa titulada «La ganadería amenaza el medio ambiente», basada en el informe «Livestock’s long shadow. Environmental issues and options» («La Larga Sombra del Ganado»), en la que se lee lo siguiente:
«La actividad ganadera figura entre los sectores más perjudiciales para los cada día más escasos recursos hídricos, contribuyendo entre otros aspectos a la contaminación del agua, la eutrofización (proliferación de biomasa vegetal debido a la excesiva presencia de nutrientes, ndr) y la destrucción de los arrecifes de coral. Los principales agentes contaminantes son los desechos animales, los antibióticos y las hormonas, los productos químicos utilizados para teñir las pieles, los fertilizantes y pesticidas que se usan para fumigar los cultivos forrajeros. El sobrepastoreo afecta al ciclo del agua, e impide que se renueven los recursos hídricos tanto de superficie como subterráneos. La producción de forraje obliga a desviar importantes cantidades de agua. Se considera que la ganadería es la principal fuente terrestre de contaminación de fósforo y nitrógeno en el Mar del Sur de China, contribuyendo a la pérdida de biodiversidad en los ecosistemas marinos.» —FAO, «La Larga Sombra del Ganado»
El 4 de mayo de 2016 se filtró a WikiLeaks el cable 09BERN129_a de Nestlé titulado «Tour d’horizon with Nestle: Forget the global financial crisis, the world is running out of fresh water» en el que se asegura que habrá problemas de escasez de agua potable antes del 2025 y que será catastrófico en 2050 debido al consumo de productos de origen animal, pues para alimentar a los miles de millones de animales de las granjas es necesario cultivar millones de toneladas de maíz y soya, lo que a su vez requiere grandes cantidades del preciado líquido. Argumentan que si todos los habitantes del planeta tuvieran los mismos hábitos de comer carne que en el mundo occidental, el agua potable se habría acabado ya en el año 2000.
En octubre de 2004 se publicó en la revista BioScience un estudio titulado «Water Resources: Agricultural and Environmental Issue» que dice lo siguiente:
«Las crecientes demandas impuestas a la oferta mundial de agua amenazan la biodiversidad y el suministro de agua para la producción de alimentos y otras necesidades humanas vitales. La escasez de agua ya existe en muchas regiones, con más de mil millones de personas sin agua potable adecuada. Además, el 90% de las enfermedades infecciosas en los países en desarrollo se transmiten desde el agua contaminada. La agricultura consume aproximadamente el 70% del agua dulce del mundo; por ejemplo, se requieren aproximadamente 1000 litros de agua para producir 1 kg de grano de cereal y 43.000 litros de agua para producir 1 kg de carne de vacuno.»
El 22 de marzo de 2003, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) publicó el informe mundial anual sobre el desarrollo de los recursos hídricos, titulado «Water for people, water for life». En la página 17 de dicho informe se indica que el riego consume actualmente el 70% del insumo total de agua y aparece un cuadro en el que se indica la cantidad de agua necesaria para producir los principales alimentos. Es importante tener en cuenta que 1 metro cúbico de agua son 1000 litros de agua. Se necesitan 1000 litros de agua para producir 1 Kg de legumbres y 15000 litros de agua para producir 1 kg de carne de bovino. (Fuente: http://www.unesco.org/new/en/natural-sciences/environment/water/wwap/wwdr/wwdr1-2003/)
En febrero de 1997, la revista BioScience publicó un estudio titulado «Water resources: agriculture, the environment and society». El estudio indicó que la baja razón de conversión energética de los piensos en carne es otro motivo de preocupación, ya que parte de los cereales producidos se destinan a la producción pecuaria.
Una curtiembre, curtiduría o tenería es el lugar donde se realiza el proceso que convierte las pieles de los animales en cuero. Las cuatro etapas del proceso de curtido de las pieles son: limpieza, curtido, recurtimiento y acabado. Se debe quitar el pelo, curtir con agentes de curtimiento y tinturar, para producir el cuero terminado.
Las curtiembres hacen uso intensivo de agua. El proceso de curtido utiliza importantes cantidades de reactivos químicos, destacando el uso de cloruro de sodio, sulfuro de sodio, cal, sales de cromo y solventes. El curtido produce cantidades significativas de polvo y sulfuro de hidrógeno. Las otras emisiones gaseosas provienen de la separación del amoníaco y de las calderas. La dermatitis constituye el peligro principal para la salud, aparte de los accidentes, y es causada por el contacto con los químicos y las pieles. Los otros riesgos para la salud ocurren a raíz de la exposición al polvo, los químicos tóxicos y el carbunco.
El gran consumo de productos de origen animal es una de las causas de la rápida contaminación del agua, de la tierra y del aire.
La ganadería es uno de los mayores contribuidores a la contaminación de agua y de la degradación del suelo. El agua dulce que queda en el mundo se contamina con los desechos animales y los pesticidas. La ganadería utiliza el 50% de todos los antibióticos utilizados en los Estados Unidos, los cuales acaban en los consumidores, en los ríos y en el mar. Aproximadamente el 40% de agua dulce en EEUU está contaminada y no es apta para el consumo. El Natural Resources Defense Council ha afirmado que «Según la Agencia de Protección Ambiental de EEUU, los residuos ganaderos han contaminado más de 40.000 kilómetros de ríos y las aguas subterráneas en docenas de estados».
Algunas de las sustancias contaminantes que la ganadería emite al medio ambiente son:
La ganadería produce el 68% de amoniaco inducido por el hombre, el cual contribuye de manera significativa en la aparición de la lluvia ácida.
La mayoría de los nitratos proceden de los fertilizantes utilizados en las tierras de cultivo. El nitrógeno es uno de los principales contaminantes de las aguas subterráneas, los acuíferos, los ríos y embalses, y finalmente de los océanos. En muchos trabajos de investigación se ha concluido que el principal factor responsable de la contaminación de las aguas subterráneas por nitratos es la agricultura. La mejor manera para conservar la vida de los ríos y mares es que el ser humano no intervenga explotando estos ecosistemas. Optar por una alimentacion vegetariana estricta significa reducir la cantidad de tierras cultivadas y evitar la ganadería, de esta forma se evita que el exceso de nitratos causado por estas industrias perjudique el ecosistema marino.
Los gases de efecto invernadero contribuyen al cambio climático. Las principales fuentes de gases de invernadero provenientes de la ganadería son:
1. La deforestación de selvas tropicales para cultivar el alimento con el que se alimenta el ganado.
2. El óxido nitroso, el metano, y el dióxido de carbono producidos por los animales de las granjas.
3. La alimentación, el tratamiento y el sacrificio de los animales de las granjas.
4. Refrigeración y transporte de la carne alrededor del mundo.
El óxido nitroso (N2O) es el mayor contribuyente al potencial de calentamiento global. La ganadería genera el 65% de óxido nitroso de la humanidad, que tiene un potencial de calentamiento atmosférico 296 veces el del CO2, sobre todo a partir de estiércol.
La ganadería representa el 37% del metano inducido por el hombre, un gas con un potencial de calentamiento global (PCG) 23 veces mayor que la de CO2, principalmente a través de la flatulencia y eructos del ganado.
«Una tonelada de metano, el principal gas de invernadero emitido por la ganadería, tiene un potencial de calentamiento del planeta de 23 toneladas de dióxido de carbono por cada tonelada de metano. Una vaca lechera produce aproximadamente 75 kilogramos de metano al año, equivalentes a más de 1,5 toneladas de dióxido de carbono. La vaca, por supuesto, lo hace de forma natural. Pero las personas tienden a olvidar, parece, que la ganadería es una industria. Talamos la tierra, plantamos las plantas forrajeras y alimentamos el ganado de forma industrial. Es una empresa humana, no natural. Somos muy eficientes, y por ello las concentraciones atmosféricas de metano han aumentado en un 150 por ciento respecto a hace 250 años, mientras que las concentraciones de dióxido de carbono crecieron un 30 por ciento.» —Pete Hodgson, Ministro de Nueva Zelanda de Energía, Ciencias y Pesca.
La ganadería produce el 9% del dióxido de carbono; producido en el proceso para generar el alimento vegetal de los animales.
En junio de 2014 se publicó en el portal de difusión científica Springer un estudio que lleva por título «Dietary greenhouse gas emissions of meat-eaters, fish-eaters, vegetarians and vegans in the UK» («Emisiones de gases de invernadero provocadas por las dietas de comedores de carne, comedores de pescado, vegetarianos y veganos en el Reino Unido»), en el cual se señala que «La producción de alimentos a base de animales se asocia con mayores emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) respecto de la producción de alimentos a base de plantas». La emisión de dichos gases, como es sabido, está asociada directamente al calentamiento global.
En diciembre de 2012 ScienceDirect publicó un artículo titulado «The price of protein: Review of land use and carbon footprints from life cycle assessments of animal food products and their substitutes» en el que se aportan datos sobre las emisiones de CO2 para producir un kilogramo de proteína de diferentes alimentos. El estudio muestra cómo los alimentos vegetales son los menos contaminantes.
El 18 de julio de 2011, el Environmental Working Group (Grupo de Trabajo Medio Ambiental) de EEUU publicó un estudio titulado «Meat eat less. Eat greener» que comparó los gases emitidos en todo el proceso de producción, desde los fertilizantes usados para cultivar alimento para los animales, hasta la matanza, transporte y cocción.

En el gráfico se puede observar que la carne de cordero tiene el impacto más grande sobre la atmósfera, con 39,2 kilos de CO2 por kilo final de carne (las emisiones de otros gases como el metano fueron convertidas a su equivalente en dióxido de carbono). El salmón de acuicultura (Canadá, Chile y Noruega) también tuvo una alta tasa de CO2 (11,9 kilos por kilo de carne de salmón) principalmente por las emisiones en la producción de alimento para los peces. En claro contraste, la producción de vegetales emite mucho menos CO2 a la atmósfera: las patatas 2,9 kilos por kilo (la mayor parte de éstos se producen en el transporte, cocción y desecho de los residuos), el arroz 2,7 kilos, las nueces 2,3 kilos; y el brócoli, tofu y alubias 2,0 kilos. Los menos contaminantes serían los tomates (1,1 kilos) y las lentejas (0,9 kilos).
Los resultados de dicho estudio coinciden con los de un estudio similar titulado «Determining the environmental burdens and resource use in the production of agricultural and horticultural commodities» llevado a cabo por Department for Environment Food and Rural Affairs (Defra), la autoridad medioambiental de Reino Unido. (http://randd.defra.gov.uk/Default.aspx?Menu=Menu&Module=More&Location=None&Completed=0&ProjectID=11442)
En noviembre/diciembre de 2009, Word Watch Institute publicó unos análisis de hechos por Goodland y Anhang, coautores de «Livestock and climate change» («La ganadería y el cambio climático»). En la última edición de la revista World Watch encontraron que la ganadería y sus subproductos en realidad representan al menos 32,6 mil millones de toneladas de dióxido de carbono anuales, o el 51% de emisiones de gases de invernadero cada año en todo el mundo, como se muestra en la siguiente tabla:

La ganadería emitiría 32564 millones de toneladas de CO2 cada año, es decir, el 51% de las emisiones de efecto invernadero.
En 2007, The Earth Institute publicó un informe en el que afirmaba que una alimentación vegetariana usa sólo un 25% de la energía de una alimentación a base de carne. Cambiar de una alimentación a base de carne a una alimentación vegetariana es por lo menos un 50% más eficaz para contrarrestar el cambio climático que si sustituimos un coche deportivo por un coche híbrido Toyota.
En noviembre de 2006, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) publicó una nota de prensa titulada «La ganadería amenaza el medio ambiente», basada en el informe «Livestock’s long shadow. Environmental issues and options» («La Larga Sombra del Ganado»), donde se lee lo siguiente[11]:
«El sector ganadero genera más gases de efecto invernadero –el 18 por ciento, medidos en su equivalente en dióxido de carbono (CO2)- que el sector del transporte. También es una de las principales causas de la degradación del suelo y de los recursos hídricos.» —FAO, «La ganadería amenaza el medio ambiente»
El 16 de mayo de 2005, se publicó un estudio del Departamento de Ciencias Geofísicas de la Universidad de Chicago (EEUU) titulado «Diet, Energy, and Global Warming». El estudio dice que ser vegano por un año ahorra 1,5 toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero con respecto a la dieta estándar americana. Además, reconoce que no encontraron evidencia de efectos adversos para la salud por seguir una alimentación basada en plantas (plant based).
«La industria de la carne es la segunda causa del calentamiento del planeta. Siempre se habla del efecto de la construcción de edificios y del consumo que hacemos en ellos. Por supuesto, se habla del transporte, pero nunca se habla de la industria de la carne. Pues bien: el consumo en edificios es la primera causa; la industria de la carne, la segunda, y el transporte, la tercera.» —Jeremy Rifkin, Presidente de la Fundación de Tendencias Económicas
La producción de carne también demanda el uso de una gran cantidad de agua y otros recursos, los cuales mejor, podrían ser utilizados para mitigar el hambre del mundo y proveer de agua aquellos que la necesitan.
Basados en su investigación, Goodland y Anhang concluyen, que reemplazar los productos pecuarios por algunos a base de soya u otras alternativas, podría ser la mejor estrategia para revertir el cambio climático. Así se refieren al tema:
«Este enfoque tendría efectos más rápidos sobre las emisiones de gases y su concentración en la atmosfera, y por tanto en la tasa del calentamiento climático, que las acciones encaminadas a reemplazar los combustibles fósiles por energía renovable.» —Goodland y Anhang
Ahora que ya sabemos los peligros de nuestro planeta y la humanidad por el consumo de carne animal, tenemos la oportunidad de salvar nuestra raza y nuestro planeta. A base de una dieta saludable de frutas y vegetales, podemos reducir en gran cantidad nuestra huella de carbono.
Toma la iniciativa ahora y elige reducir drásticamente tu consumo de carne o simplemente conviértete en vegetariano o vegano. Esta es la acción más poderosa para prevenir el cambio climático, así como el consumo de carne es la fuente más grande de emisión de gases de invernadero
Estamos jugando con nuestras vidas, y con las de aquellas futuras generaciones que están por venir. Es una locura el saber que estamos plenamente consientes de las posibles consecuencias y aún así no actuar.
Promocionar al público una dieta a base de granos, frutas y vegetales, sería el modo más efectivo para frenar la deforestación, guardo la esperanza de que esto sea adoptado como una medida de gran importancia para salvar las selvas tropicales y proteger nuestra delicada ecología.
«Es tal la exigencia que el suelo ha sido presionado más allá de su capacidad, ha sido forzado a alimentarse con una dieta de pesticidas y fertilizantes. Los pesticidas son venenos que se usan para la destrucción de semillas, insectos y hongos. Pero también pueden y han matado a humanos. Sabemos que destruyen especies distintas de aquellas que deberían destruir y pueden alterar el equilibrio natural de los ecosistemas. Sabemos que aumenta su concentración cuando animales grandes se alimentan de los más pequeños. Un ave acuática como el somorgujo, que está en la cima de la cadena alimenticia, puede tener en su cuerpo pesticidas 80000 veces más potentes que los que hay en el agua donde vive. Sabemos que 50 sustancias químicas usadas son sospechosas de causar cáncer. Sabemos que la carne contiene aproximadamente 14 veces más residuos que las plantas. Hay restos de pesticidas en casi todos los alimentos que consumimos. Sabemos que sin la necesidad de alimentar animales, los campesinos regresarían a la rotación de cosechas. Podrían cultivar de manera orgánica y apartarse de estos derivados del gas nervioso. La demanda constante a la tierra para que produzca más alimento para alimentar a más animales es insostenible. Estos niveles exagerados de producción sólo se pueden alcanzar de manera temporal, inundando el suelo con caros fertilizantes basados en nitrógeno. Parte del nitrógeno desemboca en los ríos y estimula el crecimiento de algas y bacterias, obstruyendo toda la vida del agua. Otra parte desemboca en las aguas subterráneas y, sin embargo, si dejáramos de comer animales, toda la población podría alimentarse con sólo el 30% del suelo, sin necesidad de usar fertilizantes químicos. El suelo podría respirar otra vez, regenerarse y recuperar su salud.» —Documental «Devour the Earth» (Devorar la Tierra)
La industria ganadera emplea el equivalente a casi cuatro litros de gasolina producir medio kilo de carne vacuna engordada a corral en los Estados Unidos. Para satisfacer los requerimientos anuales de carne vacuna de una familia tipo —aproximadamente 120 kilos— se consumen unos mil litros de combustibles fósiles. Cuando ese combustible se quema, libera más de 2,5 toneladas de dióxido de carbono adicional hacia la atmósfera —tanto dióxido de carbono como el que emite un auto promedio en seis meses de uso normal.
Un estudio sobre la sostenibilidad ambiental de las dietas basadas en alimentos de origen animal comparadas con las de origen vegetal, publicado en la American Journal of Clinical Nutrition, estima que la producción de 1 kilocaloría de proteína animal requiere alrededor de 25 kcal de energía fósil, mientras que la producción de 1 kilocaloría de proteína vegetal precisa tan solo 2,2 kilocalorías.
Mundialmente cada día se consumen aproximadamente 85 millones de barriles de petróleo (1 barril USA contiene 158,984 litros de petróleo).
La destrucción ambiental que produce el consumo de productos de origen animal es una de las principales causas de la miseria, la enfermedad y la muerte de los humanos más desfavorecidos.
RESUMEN: ¿Qué es la doctrina del doble efecto? ¿en qué se diferencia la doctrina del doble efecto del consecuencialismo? ¿somos responsables de las consecuencias negativas o doble efecto que sabemos que necesariamente tendrá una de nuestras acciones? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí voy a responder.
Según la doctrina del doble efecto somos responsables de la intención de nuestras acciones, pero no del efecto malo (no querido) que sabemos que necesariamente se seguirá de ellas. La doctrina del doble efecto viene a ser un consecuencialismo disfrazado de purismo que utiliza una supuesta buena intención en las acciones para desentenderse de las consecuencias de éstas cuando conviene, sobretodo para defender la propiedad privada y el capital.
Palabras clave: doctrina del doble efecto
En un artículo anterior demostré que existe una relación causa-efecto entre lo que se elige no hacer y lo que ocurre debido a dicha omisión. Por lo tanto también somos responsables de las consecuencias de nuestras omisiones. Al asumir dicha conclusión, el «deontologismo» se convierte en un deontologismo coherente con la Realidad, con la sorpresa de comprobar que éste se ha convertido en consecuencialismo.[1] El consecuencialismo reconoce la existencia del principio de «el mal menor».
Los «deontologistas» reaccionan a su derrota mediante una teoría torticera llamada «doctrina del doble efecto», una idea que tiene un origen religioso, por eso rechaza todo mal.
Uno de los primeros defensores de la doctrina del doble efecto fue Tomás de Aquino (1224-1274) en su obra «Summa Theologica», estando muy presente este argumento en la tradición medieval escolástica. En el siglo XVI, el argumento fue perfeccionado por los teólogos salmantinos, terminando relegado a manuales de la teología católica. Volverá a ganar notariedad a partir de la segunda mitad del siglo XX. La doctrina del doble efecto fue usada por primera vez jurídicamente en el caso Vacco vs. Quill (1997), en el que la Corte Suprema de los Estados Unidos alude a ella. La doctrina del doble efecto está incorporada en los sistemas legislativos de algunos países, por ejemplo en la legislación de Colombia, en el Artículo 35 de la Ley 1164 de 2007 y en el «Manual Deontológico y Bioético del Psicólogo».
Estos son los puntos que, según la doctrina del doble efecto, deben cumplirse para que una acción esté justificada:
1) La intención del que actúa debe ser buena y excluye (no desea, pero lo tolera) el efecto malo que se seguirá necesariamente de la intervención.
2) La acción debe ser en sí buena o indiferente: por ejemplo, no sería correcto realizar una acción en sí indebida para conseguir un fin bueno.
3) El efecto indirecto malo no debe ser ni la causa ni el medio para conseguir el efecto directo bueno.
4) Debe existir una razón proporcionalmente grave para aceptar el acto. Es decir, el beneficio que se espera obtener debe ser lo suficientemente serio como para justificar la puesta en marcha de una acción que traerá alguna consecuencia negativa.
Según la doctrina del doble efecto somos responsables de la intención de nuestras acciones, pero no del efecto malo (no querido) que sabemos que necesariamente se seguirá de ellas. De esta manera pretenden eliminar la responsabilidad frente a las consecuencias de las omisiones: ellos dicen que «no quiero que algo malo ocurra», pero saben que dicha omisión tendrá como doble efecto que más malo ocurrirá. La finalidad de la doctrina del doble efecto es rechazar la idea consecuencialista de que debemos hacer un mal menor para evitar un mal mayor. Reconocer que en ocasiones debemos hacer el mal supone una contradicción de las creencias religiosas que tienen algunas personas.
Sin embargo, en el caso de la defensa, se usa la doctrina del doble efecto de manera consecuencialista. Según el consecuencialismo, si alguien nos quiere matar y nos vemos en el dilema de elegir matarle o dejar que mate entonces está justificado hacerle un mal (matarle) con la finalidad de evitar un mal mayor (que él mate). En este caso, Tomás de Aquino respondió usando la doctrina del doble efecto: «no tenemos la intención de matarle, sino la intención de salvar nuestra vida». De esta manera, según la doctrina del doble efecto, no habríamos hecho un mal, sino un bien (salvar la vida) con un doble efecto (la muerte de quien nos quería matar). Sin embargo, lo ocurrido en ambos casos es lo mismo: hemos matado a quien nos quería matar. Lo que cambia es la explicación: mientras que desde el consecuencialismo se reconoce que hemos hecho el mal matando a una persona con la finalidad de evitar que nos matara, desde la doctrina del doble efecto se dice que «nuestra intención era hacer el bien salvando la vida y eso tuvo como doble efecto «la muerte» de quien nos quería matar».
Sin embargo, cuando en otros casos se utiliza la doctrina del doble efecto no ocurre lo mismo que al utilizar el consecuencialismo. Por ejemplo, desde el consecuencialismo se puede considerar que hemos hecho el mal robando con la finalidad de proteger la salud/vida de una persona, en cambio en este caso quienes usan la doctrina del doble efecto rechazan el robo, no dicen que «nuestra intención era hacer el bien salvando la vida de una persona y eso tuvo como doble efecto que otra persona perdiera una parte de su fortuna». Esto ocurre porque la doctrina del doble efecto viene a ser un consecuencialismo disfrazado de purismo que utiliza una supuesta buena intención en las acciones para desentenderse de las consecuencias de éstas cuando conviene, sobretodo para defender la propiedad privada y el capital.
Por ejemplo, los veganos consumimos vegetales que provienen de agricultura no vegana que mata a animales en los campos de cultivo.[2] Al comprar dichos vegetales financiamos la agricultura no vegana y por lo tanto que se mate a dichos animales. Como ya expliqué, una mala práctica no rebate la teoría.[3] Desde el consecuencialismo puede justificarse dicha financiación como un mal menor, pues no comer vegetales tendría peores consecuencias para el avance del movimiento vegano. En cambio, desde la doctrina del doble efecto se dirá que «la intención buena es comer productos vegetales, pero eso tiene como doble efecto que se financia la agricultura no vegana, es decir, se financia la matanza de animales en los campos de cultivo».

A algunas personas, cegadas por la ilusión de creerse éticamente puras, no les gusta reconocer que son responsables de dicho doble efecto y lo que hacen es negar la relación existente entre la acción de comprar vegetales y su doble efecto (fumigación): dicen que «los consumidores de vegetales no tienen nada que ver con que los agricultores maten animales con insecticidas», y echan la culpa sólo a los agricultores y a los políticos que permiten que sea legal. En esta misma línea, estas personas dicen que «los consumidores de productos que se están experimentando en animales no tienen nada que ver con dicha experimentación animal». Por ejemplo, en el artículo «Acerca del uso de medicamentos» podemos leer: «Al consumir un medicamento [u otro producto que se está testando] no estamos demandando explotación animal por el solo hecho de que ese medicamento hubiera sido experimentado en animales», aunque poco después dice que no debemos demandar esos productos, contradiciéndose. Es curioso el caso de esta persona que incluso ha llegado a decir que «fumigar con insecticidas no es contrario al veganismo, en tanto que no implica utilizar animales», lo cual es tan absurdo como decir que «la caza no es contraria al veganismo, pues no implica utilizar animales».
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