Respuesta al artículo “El especismo, ese invento”

El especismo, ese invento (artículo rebatido)

Un amigo me comentó que esta semana habían publicado un artículo especista con aires de pedantería. El artículo se llama «El especismo, ese invento» y está escrito por Luis I. Gómez Fernández, y publicado en «disidentia». Luis comienza mal con este título, pues el especismo no es un invento, sino un descubrimiento ético. El especismo es discriminar arbitrariamente a alguien por pertenecer a una determinada especie[1]; así como el racismo es discriminar arbitrariamente a alguien por pertenecer a una determinada raza; y así como el sexismo es discriminar arbitrariamente a alguien por pertenecer a un determinado sexo. Todas las discriminaciones arbitrarias se producen por violar el Principio de la Igual Consideración de Intereses[2], el cual es un principio ético descubierto, no inventado.

Si leyésemos un titular que dijera «el racismo, ese invento» o «el sexismo, ese invento» pensaríamos que quien lo ha escrito es racista y/o sexista, y no nos equivocaríamos. En este caso ocurre lo mismo: el artículo «El especismo, ese invento» está escrito por un especista.

A continuación vamos a analizar las «joyas» que ha escrito Luis en su artículo.

También se responde a dicho artículo en el programa 4 de Charlas Veganas.

Refutación del artículo “El especismo, ese invento”

Es revelador comprobar que en el artículo de Luis solo aparecen tres verbos «deber», dos de ellos usados con muy poco acierto. Parece que no está muy al tanto sobre de qué trata esto de la Ética. La única frase en la que usa adecuadamente el verbo «deber» es cuando dice «se necesita un criterio que sea útil en la práctica para designar a aquellos que deben gozar de la protección de la moral y el derecho». Ese criterio no es la especie, sino ser un sujeto (ALGUIEN) y no un objeto (ALGO). Muchos lo tienen delante de los ojos y no lo ven.

Es alguien, no algo

Él es alguien, no algo

Luis comienza diciendo: «Se ha puesto de moda entre la gente altamente educada -los intelectuales- considerar a los animales como nobles salvajes que anhelan su liberación de las cadenas opresoras forjadas en la prosperidad de los homínidos.»

Respetar a los demás no es una moda, sino una definición simple de lo que es la Ética. Los demás no son sólo los humanos, sino todo aquel ser que tiene una conciencia. Si un ser tiene una conciencia entonces no es algo (objeto), sino alguien (sujeto) que siente y que tiene intereses. Ponemos en práctica la Ética mediante el veganismo: respetando a los demás.

Luis pretende asociar el veganismo con los ricos y con occidente, sin embargo la Realidad es que humanos de todas las clases sociales y de todos los países están practicando la Ética mediante le veganismo.

Por cierto, los humanos no son los únicos homínidos. Sin embargo, según Luis, los homínidos no existen o que existen como invento, no está claro lo que dice. Más abajo leeréis su argumento.

Luis dice: «Dado que en nuestro próspero occidente el proletariado ya no sirve como “sujeto histórico”, son los animales los que deben salvar de la absoluta irrelevancia las ensoñaciones amenazantes de los intelectuales frustrados. Los camaradas de los animales son ostentosamente vanagloriados, mientras que los rebeldes solo deben comer papilla vegana.»

Aquí Luis expresa su desprecio por los intelectuales que defienden a los trabajadores, a quienes describe como «frustrados». Este desprecio está en la línea del pensamiento derechista liberal que él defiende. Luis pretende asociar la Ética y el veganismo con la izquierda política. Si bien es cierto que desde la Ética se llega a ideas de izquierda como lo son el derecho a la salud y a la vida, el Principio de la Igual Consideración de Intereses, la meritocracia, etc., también también es cierto que existen derechistas que defienden, «a su manera», el respeto hacia los demás animales.

Lo que dice de la «papilla vegana» es un recurso al ridículo como hombre de paja, pues ningún vegano ha dicho esta tontería creada por la mente de Luis.

Luis dice: «“Especismo” significa que las personas discriminan a otros seres vivos debido a la especie a la que pertenecen; es decir, denuncia el tratamiento dado a otros seres vivos simplemente porque no pertenecen a la especie Homo sapiens. El término fue inventado por…»

No, Luis, el especismo no es discriminar a otros seres vivos. Una lechuga es un ser vivo, pero no es un sujeto, no es alguien, no tiene intereses que podamos discriminar desde el punto de vista de la Ética. En cambio, un perro sí que es un sujeto (subjetividad). Un perro es alguien, no algo. Con cerdos, vacas, pollos, peces, etc. ocurre lo mismo. El especismo es discriminar arbitrariamente a alguien por ser de una determinada especie.[1]

Y no, el especismo no fue inventado, sino descubierto, pues existe. El racismo no fue inventado, sino descubierto, pues existe. El sexismo no fue inventado, sino descubierto, pues existe. Y lo mismo ocurre con toda discriminación arbitraria. Gracias a esos descubrimientos nos damos cuenta de lo irracional que es discriminar a alguien por su especie, por su raza, por su sexo, etc.

El especismo fue descubierto, no es un invento

El racismo y el sexismo existen, el especismo también

Luis dice: «La pertenencia a una especie biológica nunca ha sido la razón por la cual los humanos adoptan consideraciones morales hacia sus semejantes tales como la prohibición de matar o la prohibición de robar.»

Aquí Luis viene a decir «los humanos nunca han considerado éticamente a quienes pertenecen a otra especie». ¿Cómo que no?… La Realidad es que existen millones de humanos que consideran éticamente a quienes pertenecen a otras especies biológicas, se llaman «veganos» por si no les conoce.

Luis continúa diciendo: «Las razones aducidas hasta la fecha son muchas y variadas: somos imagen de Dios, la razón, la capacidad de acción o la capacidad moral.»

A Luis se le olvidó indicar que se refiere a las «razones» aducidas hasta la fecha para maltratar a los animales no humanos son muchas y variadas. Se le olvidó. Enumera tres «razones»:

a) «Los humanos son a imagen de Dios». Disparate religioso.

b) «Los humanos razonan y los animales no humanos no razonan». Primero, esto no es cierto. Razonar es resolver problemas: tienes unas premisas (datos sobre la Realidad) y mediante la Lógica (A=A) buscas una solución. Podemos comprobar EMPÍRICAMENTE que resolver problemas no es algo exclusivo de sujetos de la especie humana, los cuales son muy diferentes en sus capacidades, así como ocurre con sujetos de otras especies animales. Segundo, incluso si se comprobara EMPÍRICAMENTE que alguien no razona, de ese supuesto hecho no se puede inferir lógicamente que «no razona, por lo tanto no se le debe respetar».

c) «Los humanos tienen “capacidad de acción” o la capacidad moral». Parece ser que Luis no conoce la diferencia entre Ética y morales. Mientras que las morales son hechos antropológicos muy diversos y contradictorios de unas personas y culturas a otras, la Ética es la ciencia sobre el deber a priori. Y sí, la Ética es una ciencia, pues está fundamentada racionalmente en la Regla de Oro de la Ética: A priori, los intereses no deben ser frustrados.[3]

Luis continua diciendo: «“El hombre” no es sinónimo de “Homo sapiens”»

Cierto. Científicamente, lo correcto es referirse a los miembros de la especie Homo sapiens como «humanos» y no como «El hombre»”. Los humanos son animales de la especie Homo sapiens, son el resultado de la evolución biológica de la materia.

La expresión «El hombre» es una expresión religiosa muy utilizada por los curas porque aparece en el libro Génesis: «La lista de los descendientes de Adán es la siguiente: Cuando Dios creó al hombre, lo hizo semejante a él. Y al crearlos, los hizo varón y mujer, los bendijo y los llamó Hombre.» (Génesis 5:1-2).

Luis continua diciendo: «y una causa no es lo mismo que un criterio. Si la causa (de la adopción de consideraciones morales y legales hacia nuestros semejantes) es la capacidad de acción o la capacidad moral, se necesita un criterio que sea útil en la práctica para designar a aquellos que deben gozar de la protección de la moral y el derecho. Este criterio puede ser el de la pertenencia a la especie biológica Homo sapiens.»

Vamos a ver si desciframos qué dice Luis aquí, porque parece que no lo tiene claro o no quiere que le entendamos. Además, habla de manera «descriptiva», no normativa.

Sintetizando, Luis viene a decir que «si la causa por la que respetamos a los humanos es porque tienen “capacidad moral” entonces se necesita un criterio para designar a quienes debemos proteger éticamente y legalmente», y dice que dicho criterio es «pertenecer a la especie humana».

Resumiendo más. Luis dice que consideramos ética y legalmente a los humanos porque tienen capacidad moral y que el criterio para respetarles es que son humanos. ¿En qué quedamos? ¿dice que debemos respetar «a quienes tienen capacidad moral»[4], o dice que debemos respetar «a los humanos porque son humanos» (antropocentrismo)[5]?

Luis dice: «Todos los miembros de la especie Homo sapiens gozan de la protección de los derechos humanos, con independencia de que cada individuo presente actualmente y de manera específica las propiedades que son causa de nuestra consideración moral y la protección legal.»

Luis sigue con descripciones. Si con «derechos humanos» se refiere a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es una ley aprobada por la ONU, sí, como tantos otros textos legales.

Si con «derechos humanos» se refiere al derecho ético a la salud y a la vida, sí, los humanos tienen ese derecho esencial, pero no por pertenecer a la especie animal humana (antropocentrismo[5]), sino porque tienen intereses (sensocentrismo[6]). El deber ético se origina en los intereses[3], no en la especie biológica.

Luis dice: «Cuando hablamos de “El Hombre” nos referimos pues a los miembros de una determinada comunidad moral.»

Luis insiste en usar esta expresión religiosa. Los humanos son animales de la especie Homo sapiens. Cada humano tiene capacidades físicas y cognitivas muy diversas. Si la intención de Luis es agrupar a todos los humanos en una «comunidad moral» para de esta manera afirmar que «todos los humanos tienen las mismas capacidades» entonces Luis debe saber que está haciendo uso de la falacia ecológica.[7]

Luis dice: «No excluimos a los discapacitados mentales o a los niños de la comunidad jurídica porque no podemos establecer una frontera clara y practicable entre la capacidad y la incapacidad subjetiva para adoptar obligaciones. Con el fin de no tener que lidiar constantemente con el problema legal que se generaría en la incertidumbre de si un humano presenta o no esas capacidades, hemos decidido considerar a todos como sujetos de derecho. No podemos entonces hablar de “arbitrariedad especista” cuando no se concede a los animales el status legal de los humanos porque, en virtud de su naturaleza, jamás podremos exigir de ellos el cumplimiento (ni objetivo ni subjetivo) de obligaciones. Ni legales, ni morales.»

Bebé humano

Los bebés humanos no pueden asumir obligaciones

Ahora Luis dice que la «capacidad para adoptar obligaciones éticas y legales es el criterio que diferencia éticamente a las personas de las cosas», pero dice que «por no lidiar con la incertidumbre consideramos que todos los humanos tienen capacidad para adoptar obligaciones éticas y legales». Es decir, Luis dice que si protegemos éticamente (y legalmente) a los bebés, niños y a los humanos que tienen sus capacidades mentales reducidas no es porque lo merezcan por derecho propio, sino porque «es difícil saber si pueden o no pueden asumir obligaciones». ¿Difícil?… ¿qué obligaciones puede asumir un humano recién nacido? ninguna, no hay ninguna incertidumbre o duda respecto a eso.

Si bien es cierto que no está claro a partir de qué edad los humanos pueden asumir obligaciones éticas y legales (agentes éticos), está claro que, por ejemplo, los recién nacidos y los niños de pocos años de edad no pueden asumirlas. El ordenamiento jurídico establece la «mayoría de edad» como condición para adquirir responsabilidades y obligaciones, así como mayores derechos y privilegios. Esta línea es ciertamente arbitraria (18 años en España), aunque es razonable y definitivamente práctica. Lo que Luis dice que es imposible, es literalmente lo que se hace en la actualidad.

Por lo tanto, según el argumento de que «sólo debemos respetar a quienes pueden asumir obligaciones éticas y legales», sería éticamente correcto explotar y asesinar a humanos recién nacidos, así como se hace con animales no humanos. Luis no quiere reconocer esta conclusión, y para ignorarla dice que «hay incertidumbre sobre si los humanos recién nacidos pueden asumir obligaciones éticas y legales o si no pueden asumirlas», lo cual no es cierto, pues no hay incertidumbre en dicho caso.

Además, y lo más importante, es que antes de usar el «argumento de las obligaciones éticas y legales», Luis no demuestra cómo a partir del hecho «X no puede asumir obligaciones éticas y legales» se infiere lógicamente un «X no DEBE ser respetado» (y lo mismo en su forma positiva), ni va a poder demostrarlo. Pasar de una proposición descriptiva a una proposición normativa es lógicamente imposible. Para poder llegar a una conclusión normativa, al menos una de las premisas debe ser normativa. La premisa normativa son los intereses de los seres sintientes, los cuales contienen intrínsecamente un deber de los demás hacia ellos.[3]

Luis dice: «No podemos entonces hablar de “arbitrariedad especista” cuando no se concede a los animales el status legal de los humanos porque, en virtud de su naturaleza, jamás podremos exigir de ellos el cumplimiento (ni objetivo ni subjetivo) de obligaciones. Ni legales, ni morales.»

Luis insiste en que quienes no son humanos no son discriminados arbitrariamente por su especie (especismo), sino que su «naturaleza» les impide asumir obligaciones éticas y legales.

Luis hace uso de la idea de “«la naturaleza del ser». Según dicha idea todos los seres de la misma especie tienen la misma “naturaleza”, y se les asocian unas «acciones naturales» de acuerdo a dicha naturaleza: acciones de acuerdo a la «naturaleza humana», acciones de acuerdo a la «naturaleza canina», etc., como si todos los seres de una especie fueran esencialmente iguales, lo cual es hacer uso de la falacia ecológica[8] y negar el mecanismo de la evolución biológica de unas especies en otras que demostró Charles Darwin.[9]

Mientras Luis no demuestre por qué tener la «capacidad de adoptar obligaciones» es condición necesaria para tener estatus ético (ser persona); entonces nunca podrá concluir que la carencia de «capacidad de adoptar obligaciones» deja a alguien fuera de la consideración ética y legal.

Víctima del especismo y de la violencia

Víctima del especismo y de la violencia

Luis dice: «Paradójicamente, Ryder & Co. asumen implícitamente que los seres humanos son superiores a los animales e incluso moralmente superiores, ya que sólo de los humanos exigen una consideración moral frente a los animales y no en la dirección contraria. Al mismo tiempo, y por ello, discriminan a los Homo sapiens. Estos, biológicamente hablando, hacen exactamente lo mismo que otros animales. Los humanos aseguran su supervivencia (¡comen!) y la de su descendencia mediante la transmisión de genes, como todos los demás seres vivos. Los humanos usan, como todos los demás seres vivos, los beneficios y herramientas que se han derivado del propio proceso evolutivo.»

Richard Ryder y Peter Singer no pueden asumir ninguna «superioridad general» porque eso es lógicamente imposible: no existe la «superioridad general».[10] Sólo se puede ser superior («mejor») EN ALGO respecto a otros y además eso no implica lógicamente que no se deba respetar a esos otros. Ser éticamente superior a otros implica una mayor responsabilidad. Por ejemplo, los progenitores son éticamente superiores a los hijos y por lo tanto tienen la responsabilidad de educarles éticamente mientras sean menores de edad.

Ya vimos antes que millones de humanos que no pueden asumir obligaciones éticas ni legales, pero sin embargo deben ser respetados por quienes sí comprenden la Ética (y por lo tanto pueden asumir dichas obligaciones). Y lo mismo ocurre con los animales no humanos que no pueden asumir obligaciones éticas ni legales.

Finalmente, Luis parece que usa el argumento de la imitación, según el cual «si los animales no humanos hacen algo entonces es éticamente correcto que los humanos les imiten». Sin embargo la Ética no consiste en imitar a otros, sino en respetar a los demás.[11]

Imitar el parricidio

La Ética no consiste en imitar a otros

Luis dice: «Sólo es posible hablar de especismo (en sentido peyorativo) si aplicamos un doble rasero: para los animales nos basta con su biología, libres de TODA obligación legal/normativa, para los humanos usamos su moralidad y su capacidad de asumir obligaciones frente a terceros.»

Eso que dice Luis no es un doble rasero, sino exigir responsabilidades éticas a quienes las tienen. No exigir responsabilidades a un niño y sí exigírselas a un adulto no es un doble rasero. Y lo mismo ocurre con quienes no son humanos.

Luis continua diciendo: «Un León puede matar y comer una vaca (algo completamente natural) pero nosotros, humanos, no podemos matar y comer una vaca (algo completamente natural) porque tenemos una obligación moral frente a la vaca.»

Un león puede matar a los hijos de una leona.

Un humano puede matar a los hijos de una mujer.

Los humanos también podemos matar y comernos a una vaca, otro tema es si debemos hacerlo o no. Igualmente, los humanos podemos matar y comernos a un humano, otro tema es si debemos hacerlo o no. Hagamos lo que hagamos, todas las acciones son naturales porque las «acciones no naturales» (o «contra natura» como dicen los curas) no existen.[12] La cuestión no es si algo es «natural» (todo es natural), sino si una acción produce algo éticamente correcto o éticamente incorrecto, y si la debemos o no la debemos realizar.

Luis dice: «Por establecer una analogía, el racismo, siguiendo las tesis al uso hoy en día, aparece ya en el mismo momento en que hablamos de “razas”. Nos distinguimos según las religiones, los géneros, la opinión política,… pero no hay razas. Así que si usted dice “raza” ya es un racista. Podemos trasladar el concepto a la noción de “especie”. Dado que “Especie” es un término genérico dentro de un sistema artificial (la taxonomía), podemos concluir que no existen las especies. Así que, si alguien dice “humano”, sería ya un especista, pero también quien diga tauruses, o galli, o canes.»

Resumidamente, Luis dice que «las razas y las especies no existen porque son términos genéricos dentro de un sistema artificial (la taxonomía). Si alguien dice ““raza” entonces” es racista y si alguien dice «especie» entonces es especista»… Entonces, siguiendo ese mismo razonamiento, tampoco existen las religiones, ni los humanos (ni «el Hombre») ni nada que podamos nombrar para clasificarlo artificialmente. O todos son «inventos». Según estos razonamientos esperpénticos de Luis, si alguien dice «Luis» estaría discriminado arbitrariamente a quienes no se llaman «Luis», pues el concepto «Luis» es un término genérico dentro de un sistema artificial (la Antroponimia).

No, Luis. Clasificar a los seres con diferentes nombres no implica una discriminación arbitraria, pues la discriminación arbitraria se produce cuando intereses iguales no son considerados por igual, según establece el Principio de la Igual Consideración de Intereses.[2]

Luis dice: «El especismo podría estar en todas partes y por lo tanto en ninguna parte. El concepto de “especismo” es pues apenas bueno como grito de guerra, arma sugestiva que puede arrojarse en contra de cualquiera, incluyendo a los expertos en ética animal o en los “derechos” de los animales. Es un invento. El producto de una idealización.»

Luis dijo antes que «las especies no existen», y ahora dice que «el especismo no existe» porque dice que «el especismo es un invento».

Luis dijo antes que «las razas no existen», ¿el racismo tampoco existe? ¿también es un invento?… ¿Luis?…

El especismo y el racismo existen, y consisten en discriminar arbitrariamente a alguien por pertenecer a otra especie o a otra raza, respectivamente.

Luis dice: «Las consecuencias son obvias: cuando la idealización del mundo animal se enfrenta a la realidad, el desencanto y la confusión son espectaculares. Algunos activistas de los derechos de los animales ya están pidiendo la abolición de todos los depredadores, porque estos maltratan y diezman a los pacíficos herbívoros.»

Como Luis no comprende que a priori tiene el deber ético de respetar a los demás (seres sintientes) porque tienen derecho ético a la salud y a la vida, en esta parte final de su artículo se dedica a señalar una consecuencia de aceptar ese deber ético. Sin embargo, si las premisas son reales y el razonamiento es lógico entonces la conclusión es cierta, aunque no le guste a Luis.

Los seres sintientes tenemos derecho ético a la salud y a la vida. Sin embargo, Luis es especista, por eso no reconoce dicho derecho a quienes no son humanos. O quizás no sea especista, pues el liberalismo rechaza el derecho a la salud y a la vida para priorizar el capital privado.

Luis continua diciendo: «Cuando tales activistas se den cuenta de que los herbívoros tampoco se adhieren a ningún tipo de moral proyectada, reclamarán la eliminación de estos para salvar a las lechugas. Una vez que hayan abolido a todos los animales, no habrá más sufrimiento animal, y podrán dedicarse a denunciar el sufrimiento de los patitos de goma en las bañeras.»

Luis finaliza su artículo como lo empezó: usando varios recursos al ridículo que solo demuestran su bajeza intelectual. Él mismo expresó al principio del artículo su desprecio hacia los intelectuales, es decir, su desprecio hacia las personas que dedican gran parte de su tiempo a razonar para mejorar la sociedad.

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