ARGUMENTO: “Dios es necesario para fundamentar las normas éticas”

RESUMEN: ¿Qué dice la teoría del mandato divino? ¿qué son los principios éticos? ¿es necesario que exista un «dios» para que existan el bien y el mal? ¿es necesario creer en un «dios» para hacer el bien? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí voy a responder.

El teocentrismo es la cosmovisión ética según la cual lo primero es obedecer a «los dioses», lo cual suele estar relacionado con ofrecerles «sacrificios» para que estén contentos con nosotros. Dichos sacrificios pueden ser humanos y animales no humanos. Aún suponiendo que existiera un «ser sobrenatural», aún debería demostrarse que dicho ser es bueno y no malo, y al hacerlo se rebate la necesidad de dicho ser para fundamentar normas éticas. El bien y el mal existen antes de que un supuesto «dios» los señale, por lo tanto podemos hacer el bien y rechazar el mal sin necesidad de seguir una religión y sin necesidad de creer en «dioses». Podemos ser ateos y hacer el bien porque el bien no tiene nada que ver con «seres superpoderosos», sino con la Ética.

Palabras clave: fundamentación, normas religiosas, principios, obediencia

El teocentrismo

1. Algunas personas no saben qué es el teocentrismo.

El teocentrismo es la cosmovisión ética según la cual lo primero es obedecer a «los dioses», lo cual suele estar relacionado con ofrecerles «sacrificios» para que estén contentos con nosotros. Dichos «sacrificios» pueden ser humanos y animales no humanos. El teocentrismo fue la cosmovisión ética más extendida en el pasado. Por ejemplo, si habéis visto la serie de televisión Vikings podréis apreciar que se desarrolla en una época en la que el teocentrismo era la cosmovisión dominante.

Relativismo

2. Algunas personas dicen que «el ateísmo lleva al relativismo ético porque sin la existencia de un dios no pueden existir valores objetivos».

Por ejemplo, los Testigos de Jeová en su folleto «¡Despertad!» titulado «¿Una cruzada en pro del ateísmo?» (noviembre, 2010), escrito por Phillip E. Johnson ¡, podemos leer lo siguiente: «la negación de dios supone no tener ningún compromiso con la autoridad divina, así como no estar bajo la obligación de respetar valores objetivos, en consecuencia la moralidad adquiere un carácter relativo, permitiendo que cada cual establezca sus propias normas, si acaso las desea. No es de extrañar pues que el ateísmo sea una filosofía de vida tan atrayente». La defensa de la religión como salvaguarda de las actitudes y comportamientos correctos y de la paz nos recuerda a la advertencia de Fiódor Dostoievsky (1821-1881) en su obra «Los Hermanos Karamazov» (1880): «Si dios no existe, todo está permitido». Sin embargo, en dos artículos anteriores demostré que existen el bien y el mal sin necesidad de que existan «dioses»[1] y que a partir de ellos podemos inferir lógicamente la Regla de Oro de la Ética: A priori, los intereses no deben ser frustrados.[2] A continuación voy a demostrar que las religiones son las que llevan al relativismo, pues no se fundamentan en la razón, sino en la obediencia.

Seres sobrenaturales

3. Algunas personas dicen que «existen “seres sobrenaturales”».

Las personas que afirman que existen «seres sobrenaturales» suelen ponerlos un nombre y asignarles unas determinadas características, incluida la bondad y la maldad. A partir de dicha idea aparecen las religiones teístas que afirman la existencia de «seres sobrenaturales». Por ejemplo, la religión católica romana defiende la existencia de un «ser sobrenatural bueno» al que llama «dios», o «al-lāh» para el Islam. Las religiones son monoteístas o politeístas, dependiendo de si afirman que existe un sólo dios o más de uno, respectivamente. En dos artículos anteriores demostré que la idea «dios» es lógicamente absurda[3] y que no está demostrada empíricamente.[4] Aunque a priori no hay nada éticamente incorrecto en que alguien crea o afirme que existen «seres sobrenaturales», el problema aparece cuando dichas personas pretenden imponer a los demás normas arbitrarias diciendo que debemos obedecer a dichos supuestos «seres sobrenaturales». Las religiones pretenden sustituir la Ética Basada en la Realidad, que podemos conocer razonando sobre el deber, por normas arbitrarias que se inventan algunas personas. A continuación voy a suponer que existiera un «ser sobrenatural» llamado «dios» y a analizar qué implicaciones éticas tendría eso.

Obediencia al poder

4. Algunas personas dicen que «existe un «dios» y por lo tanto debemos obedecerle».

George W. Bush invade Irak (2003)

Estas personas siguen la teoría del mandato divino. El mandato divino esencialmente dice que «lo éticamente correcto» es «lo que dios ordena», y «lo éticamente incorrecto» es «lo que dios prohíbe», pues dicen que «“dios” es infalible para diferenciar el bien del mal» y dicen que la Bibla, el Corán, etc. es su palabra. Por lo tanto, según estas personas, para actuar de manera éticamente correcta debemos obedecer la palabra de «dios». Por ejemplo, Emil Brunner (1889-1966) dice en su libro «The Divine Imperative» (1947) que «el Bien consiste en hacer siempre la voluntad de un dios, en cualquier momento particular». Por ejemplo, en 2003 George W. Bush dijo «dios me pidió acabar con la tiranía de Irak» y poco después EEUU invadió Irak ilegalmente (sin una resolución de la ONU), produciendo cientos de miles de muertos, la destrucción del país y la aparición de grupos terroristas. En la Biblia aparece un clásico ejemplo sobre la defensa del mandato divino:

Mostrar cómo «dios» ordena a Abraham que asesine a su propio hijo

En la Biblia (Génesis 22:1-18) podemos leer el clásico ejemplo sobre el mandato divino. Abraham supuestamente escucha la voz de un «ser sobrenatural bueno» (de un «dios») que le ordena asesinar a su propio hijo; la pregunta que debemos hacernos es: ¿Abraham debe obedecer el mandato que le da esa voz o por el contrario debe obedecer el principio «no matarás» de los «Diez Mandamientos»? Abraham decide obedecer el mandato del supuesto «dios» e intenta asesinar a su propio hijo, pero en el último momento «la voz de dios» le dice que no lo haga y Abraham obedece nuevamente. El supuesto «dios» se alegra de la ciega obediencia de Abraham. Abraham, al guiarse éticamente por la teoría del mandato divino, no tiene manera de saber si obedece la voluntad de un «dios» o la voluntad de un «demonio», al carecer de un punto de referencia o principio sobre qué es el bien y qué es el mal.

Abraham quiere asesinar a su hijoDespués de estos acontecimientos, Dios puso a prueba a Abraham: «¡Abraham!», le dijo. El respondió: «Aquí estoy». Entonces Dios le siguió diciendo: «Toma a tu hijo único, el que tanto amas, a Isaac; ve a la región de Moria, y ofrécelo en holocausto sobre la montaña que yo te indicaré». A la madrugada del día siguiente, Abraham ensilló su asno, tomó consigo a dos de sus servidores y a su hijo Isaac, y después de cortar la leña para el holocausto, se dirigió hacia el lugar que Dios le había indicado. Al tercer día, alzando los ojos, divisó el lugar desde lejos, y dijo a sus servidores: «Quédense aquí con el asno, mientras yo y el muchacho seguimos adelante. Daremos culto a Dios, y después volveremos a reunirnos con ustedes». Abraham recogió la leña para el holocausto y la cargó sobre su hijo Isaac; él, por su parte, tomó en sus manos el fuego y el cuchillo, y siguieron caminando los dos juntos. Isaac rompió el silencio y dijo a su padre Abraham: «¡Padre!». El respondió: «Sí, hijo mío». «Tenemos el fuego y la leña, continuó Isaac, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?». «Dios proveerá el cordero para el holocausto», respondió Abraham. Y siguieron caminando los dos juntos. Cuando llegaron al lugar que Dios le había indicado, Abraham erigió un altar, dispuso la leña, ató a su hijo Isaac, y lo puso sobre el altar encima de la leña. Luego extendió su mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo. Pero el Angel del Señor lo llamó desde el cielo: «¡Abraham, Abraham!». «Aquí estoy», respondió él. Y el Angel le dijo: «No pongas tu mano sobre el muchacho ni le hagas ningún daño. Ahora sé que temes a Dios, porque no me has negado ni siquiera a tu hijo único». Al levantar la vista, Abraham vio un carnero que tenía los cuernos enredados en una zarza. Entonces fue a tomar el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Abraham llamó a ese lugar: «El Señor proveerá», y de allí se origina el siguiente dicho: «En la montaña del Señor se proveerá». Luego el Angel del Señor llamó por segunda vez a Abraham desde el cielo, y le dijo: «Juro por mí mismo –oráculo del Señor–: porque has obrado de esa manera y no me has negado a tu hijo único, yo te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos, y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, ya que has obedecido mi voz» (Génesis 22:1-18)

En la Biblia también podemos leer cómo en numerosas ocasiones el supuesto dios ordena a los humanos que sacrifiquen a quienes no son humanos como ofrendas a él.

 

Aceptar la teoría del mandato divino convierte la doctrina de la bondad de dios en un sinsentido y lleva a la teología, desde un punto de vista ético, a la arbitrariedad de valores, es decir, al relativismo ético, pues según dicha teoría no existirían acciones buenas ni malas antes de que «dios» las ordenara hacer o las prohibiese. Si aceptamos la teoría del mandato divino entonces podemos dar la vuelta a la cita de Dostoyevski y decir: «Si Dios existe, todo está permitido». Así lo expresó Gottfried Leibniz (1646-1716) en su «Discurso de Metafísica» (1686): «Diciendo que las cosas no son buenas por ninguna regla de bondad, sino sólo por la voluntad de Dios, se destruye sin darse cuenta, me parece a mí, todo el amor de Dios y toda su gloria. ¿Por qué alabarlo por lo que ha hecho si sería igualmente loable habiendo hecho todo lo contrario?». En lo que respecta a quienes no son humanos, Isaac Bashevis Singer (1902-1991) se expresó contra el mandato divino de la siguiente manera:

«Cuando un humano mata a un animal para la alimentación, está descuidando su propia hambre de justicia. El hombre reza por la misericordia, pero no está dispuesto a extenderla a otros. ¿Por qué entonces el hombre debe esperar la misericordia de Dios? Es injusto esperar algo que usted no está dispuesto a dar. Es incoherente. Nunca podré aceptar la incoherencia o la injusticia. Incluso si se trata de Dios. Si viniese una voz de Dios diciendo: «Estoy en contra del vegetarianismo!» Yo diría: «¡Bueno, yo estoy a favor de ello!» Así es como me siento firmemente en este sentido.» Isaac Bashevis Singer, Prólogo de Food for Spirit: Vegetarianism and the World Religions (1986) de Steven Rosen

La obediencia a la autoridad es explicada por Stanley Milgram (1933-1984) trás los resultados de un experimento psicológico realizado en 1974 y que narra en The Perils of Obedience (Los peligros de la obediencia)[1]:

«Los aspectos legales y filosóficos de la obediencia son de enorme importancia, pero dicen muy poco sobre cómo la mayoría de la gente se comporta en situaciones concretas. Monté un simple experimento en la Universidad de Yale para probar cuánto dolor infligiría un ciudadano corriente a otra persona simplemente porque se lo pedían para un experimento científico. La férrea autoridad se impuso a los fuertes imperativos morales de los sujetos (participantes) de lastimar a otros y, con los gritos de las víctimas sonando en los oídos de los sujetos (participantes), la autoridad subyugaba con mayor frecuencia. La extrema buena voluntad de los adultos de aceptar casi cualquier requerimiento ordenado por la autoridad constituye el principal descubrimiento del estudio». Stanley Milgram, The Perils of Obedience

En el siguiente vídeo se muestra un experimento social sobre la obediencia: El Juego de la Muerte.

Principios

5. Algunas personas que dicen que «existe un “dios”» se dan cuenta que la teoría del mandato divino lleva al relativismo ético y entonces dicen que «“dios” ha establecido unos principios absolutos que debemos respetar».

Moises y los 10 mandamientos

La «teoría de los principios éticos universales o absolutos» dice que existen valores objetivos que debemos respetar. Los religiosos añaden que los humanos sólo podemos conocer dichos principios gracias a que un supuesto «dios» se los dijo a un iluminado por medio de revelación divina. Un ejemplo de principios éticos religiosos serían los Diez Mandamientos que un supuesto «ser sobrenatural» supuestamente le dictó a Moisés reconviniéndole sobre ellos que «no deben tolerar la desobediencia». La paradoja es que los principios absolutos establecidos por un supuesto «dios» también son un mandato divino, son obediencia arbitraria, por lo tanto no hay en ellos una fundamentación racional. Sin un punto de referencia previo sobre qué es el bien y qué es el mal, Moisés no pudo saber si el supuesto «ser sobrenatural» que dice que le dictó los Diez Mandamientos era un «dios» o un «demonio». En el diálogo platónico llamado «Eutifrón», hay una discusión acerca de si lo que es éticamente correcto es aquello que los dioses nos ordenan. En dicho texto Sócrates formula una de las preguntas más célebres de la Filosofía: «¿es la conducta correcta porque los dioses así la ordenan, o la ordenan los dioses porque es correcta?». Refiriéndose a esta pregunta, el filósofo británico Antony Flew (1923-2010) sugirió que «una buena prueba para la aptitud de una persona para la filosofía es descubrir si puede captar su fuerza y su sentido». Por lo tanto, la única manera de no caer en el relativismo ético es que el bien y el mal existan antes que «lo que ordenan los dioses»; y si el bien y el mal existen sin necesidad de que un dios nos los señale entonces podemos comportarnos de manera éticamente correcta siendo ateos. En el siguiente gráfico muestro que podemos hacer el bien y podemos evitar hacer el mal aunque no creamos que existe un «dios».

Debemos hacer al bien, no obedecer a "dioses"

Religión y naturaleza

6. Algunas personas que afirman que «existe un “dios”» se dan cuenta que la obediencia lleva al relativismo ético y entonces dicen que «las normas éticas se fundamentan en “la naturaleza creada por dios”».

Debido a que la teoría del mandato divino lleva al relativismo ético, ésta fue rechazada por Tomás de Aquino (1224-1274) y sustituida por la teoría del derecho natural, también llamada «ley natural» o «justicia natural», y es en lo que está basada la teología de la Iglesia católica y la «Declaración Universal de los Derechos Humanos», aunque parten de diferentes teleologías. Según el derecho natural, «cada ser tiene su propia ‘naturaleza’ con un propósito o fin racional», por lo que ir contra dichos fines es «ir contra la naturaleza» o irracional. Dicha idea se llama teleología y Tomás de Aquino la obtuvo del libro «Ética a Nicómaco» de Aristóteles (s. IV a.C.), pero la conectó con la idea según la cual la «naturaleza» fue creada por «dios» según su «plan divino». En su libro «Suma Teológica», Tomás de Aquino dice que «dios» dotó a los humanos con racionalidad para que pudieran comprender su plan divino: «menospreciar el dictado de la razón es equivalente a condenar el mandato de Dios», dice Tomás. Por lo tanto, el creyente y el no creyente pueden acceder a la razón y seguir sus directivas. Ambos funcionan como agentes éticos de la misma manera, a pesar de que la falta de fe de los no creyentes les impida comprender que un «dios» es el supuesto autor de dicho orden racional en el que participan y que sus propios juicios éticos expresan. La teoría del derecho natural asume que existe «lo no natural» y basándose en eso dice que las acciones naturales son buenas y éticamente correctas, y que las acciones «antinaturales» o «contra natura» son malas y éticamente incorrectas. Sin embargo ya demostré que todo es naturaleza y natural[5] y además que «lo natural» no tiene nada que ver con el deber ético.[6]

Contradicciones religiosas

7. Algunas personas dicen que «lo que pone en los libros religiosos son normas éticas lógicas».

Algunas personas dicen que «dios» nunca se equivoca al señalar el bien y el mal porque posee la sabiduría perfecta, por lo tanto, nunca existiría contradicción entre sus mandatos, un hecho bastante discutible si leemos detenidamente los libros religiosos. La web Bibviz construyó, junto a escépticos, infieles y organizaciones pro-seculares, una infografía que muestra de manera interactiva las 673 incoherencias que hay en la Biblia.

Mostrar los crímenes de los «dioses»

Veamos a continuación algunas cosas éticamente incorrectas que hay escritas en los libros de diferentes religiones(1), unas veces más claras y otras veces más dependientes de la interpretación y del contexto histórico. La vida de los individuos sintientes no debería depender de lo que un «iluminado» escriba ni de las interpretaciones que de esos escritos hagan las autoridades religiosas.

Crímenes en la Biblia

Si analizamos la Biblia podemos encontrar numerosas barbaridades, sobretodo en el Antiguo Testamento. Los evangelios muestran la moral de la sociedad en épocas concretas y como a través del paso del tiempo la moral va evolucionando hacia lo que se supone que es el «plan de Dios». No pretendemos decir que todo lo que hay escrito en la Biblia es negativo, pero hay pasajes que nos llaman mucho la atención. Los mostramos a continuación.

Éxodo:

El Dios de la Biblia apoyó la esclavitud humana:

– «Estas son las normas que darás a los israelitas: Si compras un esclavo hebreo, él prestará servicios durante seis años, y al séptimo año, quedará en libertad sin pagar nada. Si entró solo, saldrá solo; si tenía mujer, su mujer saldrá con él. Si su dueño le dio una mujer y ella le dio hijos o hijas, la mujer y los hijos serán para su dueño, y él se irá solo. Pero si el esclavo declara expresamente: «Yo amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos, y por eso no quiero quedar en libertad», su dueño lo presentará delante de Dios, lo acercará a la puerta de su casa o al poste de la puerta, y le perforará la oreja con una lezna. Así el esclavo quedará a su servicio para siempre. Si un hombre vende a su hija como esclava, ella no saldrá en libertad como salen los esclavos. Si después desagrada a su dueño, y él ya no la quiere para sí, permitirá que la rescaten, pero no podrá venderla a extranjeros por haberla defraudado.» (Éxodo 21:1-8)

Levítico:

– «Si la hija de un sacerdote se envilece a sí misma prostituyéndose, envilece a su propio padre, y por eso será quemada.» (Levítico 21:9)

– «Entre los israelitas apareció un hombre, cuya madre era israelita y su padre egipcio. Al suscitarse una pelea entre este último y un israelita, el hijo de la israelita blasfemó contra el Nombre, pronunciando una maldición. Entonces lo llevaron ante Moisés –su madre se llamaba Selomit, hija de Dibrí, y era de la tribu de Dan–. Y el hombre fue puesto bajo custodia, hasta tanto se pudiera tomar una decisión en virtud de un oráculo del Señor. El Señor dijo a Moisés: «Saca el blasfemo fuera del campamento; que todos los que lo oyeron, pongan las manos sobre su cabeza, y que toda la comunidad lo mate a pedradas. Luego di a los israelitas: Cualquier hombre que maldiga a su Dios, cargará con su pecado. El que pronuncie una blasfemia contra el nombre el Señor será castigado con la muerte: toda la comunidad deberá matarlo a pedradas. Sea extranjero o nativo, si pronuncia una blasfemia contra el Nombre, será castigado con la muerte». (…) «Así habló Moisés a los israelitas. Entonces ellos sacaron el blasfemo fuera del campamento y lo mataron a pedradas. De esta manera ejecutaron la orden que el Señor había dado a Moisés.» Levítico 24:10-16 y 23

– «El que hiera mortalmente a cualquier hombre, será castigado con la muerte. El que hiera mortalmente a un animal, pagará la indemnización correspondiente: vida por vida. Si alguien lesiona a su prójimo, lo mismo que él hizo se le hará a él: fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente; se le hará la misma lesión que él haya causado al otro. El que mate a un hombre, será castigado con la muerte. No habrá para ustedes más que un derecho, válido tanto para el extranjero como para el nativo. Porque yo soy el señor, su Dios.» Levítico 24:17-22

– «Los esclavos y esclavas que ustedes tengan, provendrán de las naciones vecinas: solamente de ellas podrán adquirirlos. También podrán adquirirlos entre los hijos y familiares de los extranjeros que residan entre ustedes, entre aquellos que hayan nacido en Israel. Ellos serán propiedad de ustedes, y podrán dejarlos como herencia a sus hijos, para que los posean como propiedad perpetua. A estos podrán tenerlos como esclavos; pero nadie podrá ejercer un poder despótico sobre sus hermanos israelitas.» (Levítico 25:44-46)

Deuteronomio:

– «No tendrás compasión: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie». (Deuteronomio 19:21)

– «Cuando te acerques a una ciudad para atacarla, primero le ofrecerás la paz. Si ella la acepta y te abre sus puertas, toda la población te pagará tributo y te servirá. Pero si rehúsa el ofrecimiento de paz y te opone resistencia, deberás sitiarla. Cuando el Señor, tu Dios, la ponga en tus manos, tú pasarás al filo de la espada a todos sus varones. En cuanto a las mujeres, los niños, el ganado y cualquier otra cosa que haya en la ciudad, podrás retenerlos como botín, y disfrutar de los despojos de los enemigos que el Señor, tu Dios, te entrega. Así tratarás a todas las ciudades que estén muy alejadas de ti y que no pertenezcan a las naciones vecinas. Pero en las ciudades de esos pueblos que el Señor, tu Dios, te dará como herencia, no deberás dejar ningún sobreviviente. Consagrarás al exterminio total a los hititas, a los amorreos, a los cananeos, a los perizitas, a los jivitas y a los jebuseos, como te lo ordena el Señor, tu Dios; para que ellos no les enseñen a imitar todas las abominaciones que cometen en honor de sus dioses. Así ustedes no pecarán contra el Señor, su Dios. Si para conquistar una ciudad tienes que asediarla mucho tiempo, no destruirás sus árboles a golpes de hacha. Come de sus frutos, pero no los cortes. ¿Acaso los árboles del campo son hombres, para que los hagas también a ellos víctimas del asedio? Podrás destruir y cortar, en cambio, los árboles que sepas que no dan ningún fruto, a fin de construir máquinas de asedio contra la ciudad que te oponga resistencia, hasta que logres someterla.» Deuteronomio 20:10-20

– «Si un hombre tiene un hijo indócil y rebelde, que desobedece a su padre y a su madre, y no les hace caso cuando ellos lo reprenden, su padre y su madre lo presentarán ante los ancianos del lugar, en la puerta de la ciudad, y dirán a los ancianos: «Este hijo nuestro es indócil y rebelde; no quiere obedecernos, y es un libertino y un borracho». Entonces todos los habitantes de su ciudad lo matarán a pedradas. Así harás desaparecer el mal de entre ustedes, y todo Israel, cuando se entere, sentirá temor.» (Deuteronomio 21:18-21)

Salmo:

– «El necio se dice a sí mismo: «No hay Dios».» (Salmo 1:1)

Lucas:

– «El les dijo: «Un hombre de familia noble fue a un país lejano para recibir la investidura real y regresar en seguida. Llamó a diez de sus servidores y les entró cien monedas de plata a cada uno, diciéndoles: «Háganlas producir hasta que yo vuelva». Pero sus conciudadanos lo odiaban y enviaron detrás de él una embajada encargada de decir: «No queremos que este sea nuestro rey». Al regresar, investido de la dignidad real, hizo llamar a los servidores a quienes había dado el dinero, para saber lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y le dijo: «Señor, tus cien monedas de plata han producido diez veces más». «Está bien, buen servidor, le respondió, ya que has sido fiel en tan poca cosa, recibe el gobierno de diez ciudades». Llegó el segundo y el dijo: «Señor, tus cien monedas de plata han producido cinco veces más». A él también le dijo: «Tú estarás al frente de cinco ciudades». Llegó el otro y le dijo: «Señor, aquí tienes tus cien monedas de plata, que guardé envueltas en un pañuelo. Porque tuve miedo de ti, que eres un hombre exigentes, que quieres percibir lo que no has depositado y cosechar lo que no has sembrado». El le respondió: «Yo te juzgo por tus propias palabras, mal servidor. Si sabías que soy un hombre exigentes, que quiero percibir lo que no deposité y cosechar lo que no sembré, ¿por qué no entregaste mi dinero en préstamo? A mi regreso yo lo hubiera recuperado con intereses» Y dijo a los que estaban allí: «Quítenle las cien monedas y dénselas al que tiene diez veces más». «¡Pero, señor, le respondieron, ya tiene mil!». «Les aseguro que al que tiene, se le dará; pero al que no tiene, se le quitará aún lo que tiene. En cuanto a mis enemigos, que no me han querido por rey, tráiganlos aquí y mátenlos en mi presencia»». Después de haber dicho esto, Jesús siguió adelante, subiendo a Jerusalén.» Lucas 19:12-28

– «Pero Jesús replicó: «Yo te aseguro, Pedro, que hoy, antes que cante el gallo, habrás negado tres veces que me conoces». Después les dijo: «Cuando los envié sin bolsa, ni alforja, ni sandalias, ¿les faltó alguna cosa?». «Nada», respondieron. El agregó: «Pero ahora el que tenga una bolsa, que la lleve; el que tenga una alforja, que la lleve también; y el que no tenga espada, que venda su manto para comprar una. Porque les aseguro que debe cumplirse en mí esta palabra de la Escritura: Fue contado entre los malhechores. Ya llega a su fin todo lo que se refiere a mí». «Señor, le dijeron, aquí hay dos espadas». El les respondió: «Basta».» Lucas 22:34-38. (2)

Proverbios:

– «El que mezquina la vara odia a su hijo, el que lo ama se esmera por corregirlo.» Proverbios 13:24

San Mateo:
– «Ustedes han oído que se dijo: «Ojo por ojo y diente por diente». Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él. Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado. Ustedes han oído que se dijo: «Amarás a tu prójimo» y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.» Mateo 5:38-48 (Sermón de la Montaña de Jesús)

– «No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada. Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra; y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa. El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.» San Mateo 10:34-39

– «Los felicito porque siempre se acuerdan de mí y guardan las tradiciones tal como yo se las he transmitido. Sin embargo, quiero que sepan esto: Cristo es la cabeza del hombre; la cabeza de la mujer es el hombre y la cabeza de Cristo es Dios. En consecuencia, el hombre que ora o profetiza con la cabeza cubierta deshonra a su cabeza; y la mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta deshonra a su cabeza, exactamente como si estuviera rapada. Si una mujer no se cubre con el velo, que se corte el cabello. Pero si es deshonroso para una mujer cortarse el cabello o raparse, que se ponga el velo. El hombre, no debe cubrir su cabeza, porque él es la imagen y el reflejo de Dios, mientras que la mujer es el reflejo del hombre. En efecto, no es el hombre el que procede de la mujer, sino la mujer del hombre; ni fue creado el hombre a causa de la mujer, sino la mujer a causa del hombre. Por esta razón, la mujer debe tener sobre su cabeza un signo de sujeción, por respeto a los ángeles. Por supuesto que para el Señor, la mujer no existe sin el hombre ni el hombre sin la mujer. Porque si la mujer procede del hombre, a su vez, el hombre nace de la mujer y todo procede de Dios. Juzguen por ustedes mismos: ¿Les parece conveniente que la mujer ore con la cabeza descubierta? ¿Acaso la misma naturaleza no nos enseña que es una vergüenza para el hombre dejarse el cabello largo, mientras que para la mujer es una gloria llevarlo así? Porque la cabellera le ha sido dada a manera de velo.»Primera carta a los corintios, 11

– «Que las mujeres escuchen la instrucción en silencio, con todo respeto. No permito que ellas enseñen, ni que pretendan imponer su autoridad sobre el marido: al contrario, que permanezcan calladas.» 1 Timoteo 2:11-12

Crímenes en el Corán

No pretendemos decir que todo lo que hay escrito en el Corán es negativo, pero hay pasajes que nos llaman mucho la atención. Los mostramos a continuación.

– «Matad a los politeístas donde quiera que los encontréis. Apresadles, sitiadles, acechadles en cada recodo, pero si se arrepienten y hacen la oración y entregan el impuesto religioso, dejadles paso libre.» Sura 9:5, El arrepentimiento

– «¡Oh, los que creéis! Combatid a los incrédulos que tenéis en vuestra vecindad. Y que os encuentren firmes y duros y sabed que Dios está con quienes son temerosos.» Sura 9:123

– «Ciertamente, a aquellos que no creen en Dios, da igual que les amonestes o que no, no creerán (…) Y cuando se les dice: «¡No corrompáis en la Tierra!» dicen: «¡En verdad, nosotros somos reformadores de lo que está mal!» ¿Acaso no son ellos los corruptores? Pero no se dan cuenta. Y cuando se les dice: «¡Creed como cree el resto de la gente!», dicen: «¿Vamos a creer como creen los estúpidos?» ¿Acaso no son ellos los estúpidos? Pero no lo saben.» Sura 2:7-13, La vaca

– «Si alguna de vuestras mujeres casadas comete pecado [adulterio], buscad a cuatro [hombres] de entre vosotros que atestigüen contra ella. Si lo atestiguan, recluidlas en (sus) casas hasta que les llegue la muerte o Dios les procure una vía [latigazos].»Sura 4:15, Las mujeres

– «Y a aquellas de las que temáis una conducta rebelde y obstinada, amonestadlas (primero), y (si no surte efecto) abandonadlas en el lecho y (en última instancia) golpeadlas. Pero si os obedecen, no hagáis nada contra ellas. Dios es Excelso, Grande.» Sura 4:34

– «¡Oh, esposas del Profeta! ¡Vosotras no sois como cualquier otra mujer! Si sois temerosas de Dios, no elevéis vuestro tono de voz al hablar y hablad de manera buena y educada. Y permaneced en vuestras casas y no os mostréis ante los hombres como se mostraban en los tiempos de ignorancia anteriores.» Sura 33:32-33, Los partidos

– «A la fornicadora y al fornicador castigadles con cien azotes a cada uno. Y si creéis en Dios y en el Último Día no dejéis que la compasión por ellos dos os impida aplicar la pena establecida por Dios.» Sura 24:2, La luz

– «Y (recuerda) a Lot cuando dijo a su pueblo: «¿Cometéis esa indecencia [sodomía] a pesar de que sabéis lo que hacéis? ¿Vais a los hombres con deseo en lugar de a las mujeres? Sois una gente ignorante.»» Sura 27:55, Las hormigas

– «Y la vida de este mundo no es más que distracción y juego y, en verdad, la morada de la otra vida es verdaderamente la Vida. ¡Si supieran!» Sura 29:64, La araña

– «Di: «¿Queréis que os informe de quiénes son los que peor obran? Aquellos que malgastan sus esfuerzos persiguiendo la vida mundanal y creyendo que actúan bien. Son quienes no creen en las señales de su Señor y en el encuentro con Él. Sus obras no obtendrán recompensa y el Día del Levantameinto no pondremos una balanza para ellos. Su recompensa será el Infierno por no haber creído y por haber tomado Mis señales y a Mis mensajeros a broma.»» Sura 18:103-106, La cueva

– «¡Que combatan por la causa de Dios aquellos que han vendido su vida en este mundo a cambio de la otra! Y, a quien combate por la causa de Dios, tanto si es matado como si vence, Nosotros le daremos una recompensa inmensa. Los que creen combaten por la causa de Dios y los que no creen combaten por la causa de los tiranos. ¡Combatid, pues, a los amigos de Satanás!» Sura 4:74-76

– «Los judíos dicen: «Uzair es el hijo de Dios» y los cristianos dicen «El Mesías es el hijo de Dios.» Eso es lo que dicen con sus bocas. Imitan lo que dijeron anteriormente los que no creían. ¡Que Dios les maldiga por sus mentiras!» Sura 9:30

– «Por ser opresores y por impedir a tanta gente seguir el camino de Dios, prohibimos a los judíos cosas buenas que anteriormente les habíamos permitido y por practicar la usura, que les había sido prohibida, y por comerse las riquezas de la gente sin derecho. Y, para los que de ellos no creen, hemos preparado un castigo dolorosísimo.» Sura 4:160.

-«¡Oh, los que creéis! No toméis a los judíos ni a los cristianos de amigos y aliados. En verdad, Dios no guía a la gente opresora.» Sura 5:51

– «Y, si vieses cuando los ángeles arrebaten las almas de los que no creen, les golpearán los rostros y las espaldas (y les dirán) «¡Saboread el castigo de Fuego abrasador!». En verdad, Dios es fuerte, severo en el castigo. ¡Oh, Profeta! ¡Convoca a los creyentes al combate! Si hubiera entre vosotros veinte hombres pacientes y contenidos, vencerán a doscientos y si hubiera entre vosotros cien, vencerán a mil de los que no creen, pues son gente que no posee entendimiento.» Sura 8:51-65, Los bienes excedentes

– «En cuanto a los poetas, sólo los extraviados les siguen.» Sura 26:224, Los poetas

– «Y, al ladrón y a la ladrona, cortadles la mano en pago de lo que hicieron, como escarmiento procendente de Dios. Y Dios es poderoso, sabio.» Sura 5:38

– «Cuando os encontréis (en batalla) con los que no creen, golpeadles en los cuellos hasta que les hayáis diezmado y apresadles atándoles fuertemente. Luego, o bien otorgadles la libertad o bien pedid un rescate por ellos, para que termine la carga de la guerra. Así sea.» Sura 47:4, Muhammad

– «¡Oh, los que creéis! ¡Qué sucede con vosotros! Cuando se os dice: ¡Salid a combatir por la causa de Dios! os quedáis pegados al suelo. ¿Acaso os satisface más la vida mundanal que la otra? Pues el disfrute de la vida mundanal comparado con el de la otra es muy poca cosa. Si no salís a combatir Él os castigará con un castigo doloroso y os cambiará por un pueblo diferente sin que le causéis ningún perjuicio.» Sura 9:38-39

– «Pone Dios el ejemplo de un siervo esclavo que no tiene poder sobre nada y otro a quien Nosotros hemos provisto de un buen sustento y que reparte de ello secreta y abiertamente. ¿Son iguales? Y pone Dios el ejemplo de dos hombres, uno de ellos es mudo de nacimiento y no tiene poder sobre nada y es una carga para su amo. ¿Serán iguales él y quien ordena la justicia y está sobre un camino recto)?» Sura 16:75-76

– «Dios ensancha el pecho de aquel a quien Él quiere guiar para que acepte el Islam, pero hace que el pecho de quien Él quiere extraviar se oprima y estreche. Así es como Dios debilita a quienes no creen.» Sura 6:125, Los rebaños

 

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