ARGUMENTO: “Sin tauromaquia el toro estará en peligro de extinción”

RESUMEN: ¿Es necesario maltratar a los animales para que no se extingan? ¿sin la tauromaquia los toros se extinguirán? ¿El toro «de lidia» es una especie animal? ¿Qué es lo éticamente relevante, el respeto a los demás o la conservación de especies? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí vamos a responder.

Los seres sintientes no queremos que nuestros intereses sean frustrados, independientemente del número de individuos que pertenezcan a nuestra especie. La Realidad es que no es necesario hacer «corridas de osos panda» ni «corridas de linces» para proteger a los osos panda y a los linces, y lo mismo ocurre con los toros. Especies animales se extinguen porque se destruyen los hábitats en los que los animales viven y porque se les mata. Para que no se extinga una especie, el Estado debe proteger sus hábitats y sus vidas, confiscando territorios si fuera necesario y usando el Ejército contra quienes les quisieran explotar o matar. Sin tauromaquia, los ganaderos se arruinan, eso es a lo que tienen miedo, no a que se extingan los toros «de lidia», que para ellos son cosas.

Palabras clave: Bos taurus, conservacionismo, especies, extinción

 

Ética y extinción

1. Algunas personas dicen que «sólo es éticamente incorrecto matar a animales que están en peligro de extinción».

Es muy habitual encontrar a personas que están en contra de que se extingan especies, pero que están a favor de matar animales. Esta idea ecologista no la aplican con los humanos porque son antropocentristas[1] y por lo tanto especistas.[2] Los seres sintientes no queremos que nuestros intereses sean frustrados[3], independientemente del número de individuos que pertenezcan a nuestra especie.

Lo éticamente relevante es el derecho a la salud y la vida de los seres sintientes, no cuántos seres sintientes de la misma especie sean. Tampoco es éticamente relevante que haya más o menos especies; la «biodiversidad» no es un concepto de la Ética, sino ecologista.

Conservar y maltratar

2. Algunas personas dicen que «debemos reproducir a los animales no humanos y maltratarles para que no se extingan».

Oso panda de lidia

Un ejemplo clásico es el de los taurinos que dicen que «sin corridas de toros los toros se extinguirían».

La Realidad es que no es necesario hacer «corridas de osos panda» ni «corridas de linces» para proteger a los osos panda y a los linces, y lo mismo ocurre con los toros. Los toros pueden vivir en dehesas mantenidas y protegidas por la ley, tal y como sucede con otros espacios naturales y con animales de otras especies.

El problema es que a los taurinos realmente no les importan ni los toros como individuos ni las especies, sino el beneficio económico, Luis Gilpérez Fraile lo explica así[1]:

«Es evidente que a los taurinos lo que les preocupa es la desaparición de las corridas, no de los toros: a unos, los simples aficionados, porque perderán su divertimento; a otros -ganaderos, críticos, matadores, etc.- porque perderán su negocio. Pero ni a unos ni a otros les interesa la suerte de las pseudorrazas de lidia. Y para hacer esta afirmación me baso en las siguientes evidencias:

a) Muchas pseudorrazas se han perdido ya y otras se seguirán perdiendo, de forma provocada, y no por ello ponen el grito en el cielo.(1)

b) Varias razas bovinas autóctonas (verdaderas razas) han desaparecido en estos últimos años (campurriana, pasiega, lebaniega, etc.) y otras muchas se encuentran en peligro eminente de desaparición (albera, blanca cacereña, cachena, murciana, etc.) y no son precisamente los taurinos los que destacan pidiendo su protección.»

– En marzo de 2012, la ganadería albaceteña de Mariano Cifuentes, una de las más demandadas en los festejos taurinos, envíó al matadero a todos los toros por razones económicas. El ganadero alegó que la sequía, el alto coste de los piensos y la dificultad para dar salida a los animales fueron las causas que provocaron que enviara al matadero a los 560 toros que formaban su ganadería para convertirlos en carne. Las alegaciones vertidas siempre por los ganaderos de toros de lidia, como que la que ellos llaman «raza» se extinguiría si no fuera por su labor ganadera, quedan desmontadas con informaciones como esta: ellos mismos se encargarían de extinguirlos. Los ganaderos no tienen interés en preservar el toro «de lidia», sino en sus propios intereses económicos. No dudan en mandar al matadero a toda una ganadería cuando ya no les resulta rentable. En los últimos años, también los toros de las ganaderías de Atanasio Fernández (Salamanca), Trifino Vegas (Valladolid), Benavides (León) o Sánchez Cobaleda (Salamanca) han seguido el mismo destino. Sin tauromaquia, los ganaderos se arruinan, eso es a lo que tienen miedo, no a que se extingan los toros «de lidia», que para ellos son cosas.

– El 31 de julio de 2010, el diario Público informaba que «El Gobierno asegura que sin lidia el toro bravo no se extinguirá». «Si la demanda de estos ejemplares para espectáculos taurinos disminuyera, existen diversas líneas de trabajo que pueden acometerse para esta raza y existen también otras vías para su mantenimiento», confirmaron en día anterior por escrito a Público desde el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino que dirigía Elena Espinosa. Según el Ministerio de Medio Ambiente, había inscritos 275.748 reses bravas en España, de los que «sólo un escaso número de animales se dedica a los espectáculos taurinos», daban la cifra de unos 15.000 toros usados en corridas en plazas o suelta de vaquillas en los pueblos.

Especies animales se extinguen porque se destruyen los hábitats en los que los animales viven y porque se les mata. Para que no se extinga una especie, el Estado debe proteger sus hábitats y sus vidas, confiscando territorios si fuera necesario y usando el Ejército contra quienes les quisieran explotar o matar.

último rinoceronte blanco

Toro de lidia

3. Algunas personas dicen que «los toros “de lidia” son una raza o una especie».

Ésta cuestión es irrelevante desde un punto de vista ético, pero vamos a responder a dicha afirmación.

Los toros «de lidia» pertenecen a la misma especie que las vacas. La vaca en el caso de la hembra, o toro en el caso del macho (Bos primigenius taurus/Bos taurus), es un mamífero artiodáctilo de la familia de los bóvidos. Además, el toro «de lidia» ni siquiera cumple alguna de las tres reglas necesarias para poder ser clasificado como una raza. Así lo explica Luis Gilpérez Fraile[1], Vicepresidente de ASANDA:

1.- No existen caracteres morfológicos propios de los toros de la hipotética raza de lidia, ya que estos (los caracteres morfológicos de los toros de lidia) son indefinibles por dispares. Descrí­base cualquier ejemplar de cualquier ganaderí­a de las que crí­an toros para lidia, y se podrá comprobar que tal descripción no es aplicable a otros ejemplares de otras ganaderí­as que crí­an ejemplares con el mismo fin. Tampoco existen caracteres diferenciadores definibles entre los toros de la hipotética raza de lidia con respecto a otras razas de la misma especie.

2.- Los caracteres diferenciadores psicológicos que se le suponen a la hipotética raza de lidia (principalmente la difí­cilmente definible “bravura”) no parecen perpetuarse de forma regular con la herencia, hasta tal punto que la inmensa mayorí­a carece ellos, según denuncian los propios taurómacos. De lo contrario, las tientas serí­an innecesarias, y todos los toros nacidos de padres “bravos” serí­an igualmente bravos. Tampoco parecen perpetuarse los caracteres morfológicos: observando fotografí­as de ejemplares de toros bravos de distintas épocas, incluso de las mismas ganaderí­as, puede observarse que presentan caracterí­sticas morfológicas muy diferentes.

3.- No conocemos ni una sola descripción cientí­fica de los caracteres diferenciadores de la hipotética raza de lidia. Y ello a pesar de haber consultado una muy amplia bibliografí­a. La razón es sencilla: no puede ser descrito lo que es inexistente. Tan es así­, que ni en el propio Reglamento de Espectáculos taurinos se describen, limitándose a prohibir que se lidien reses que no estén inscritas en el Registro de Empresas Ganaderas de Reses de Lidia, y que las mismas tengan las caracterí­sticas zootécnicas de la ganaderí­a a la que pertenezcan.

Machote vivía en una finca de Montillana, en Granada, él era un toro de lidia tan dócil como una mascota. Una familia le encontró abandonado hace dos años y le criaron como a un animal de compañía, pero no tenía documentación y las autoridades querían sacrificarlo. El Partido Animalista PACMA trató de hacerse custodio legal del animal, pero todos sus esfuerzos fueron rechazados por la administración. Machote fue finalmente sacrificado (asesinado) como tantos otros millones de animales que mueren en el Holocausto animal en el que vivimos.

Notas

(1) Hasta tal punto, que de las ocho pseudorrazas del siglo XVII (diez, según otros autores) -y por pseudorrazas originarias nos referimos a las ocho o diez ganaderías que comenzaron a criar toros con el exclusivo fin de dedicarlos a la lidia, y que estaban formadas por ejemplares de razas autóctonas españolas- no queda hoy una sola ganadería que conserve ejemplares no mestizados varias veces: es decir, que han desaparecido todas. Inclusive se puede afirmar que de algunas de aquellas, ni la sangre en sus descendientes queda por haberse extinguido en las ganaderías que las llevaban: por ejemplo, de la vazqueña, de la raso-portillo, de la jijonesa, etc.[1] Fraile, Luis Gilpérez. «La presunta raza de lidia». Vicepresidente de ASANDA, Vocal dela FESPAP.

Referencias

[1] Fraile, Luis Gilpérez. «La presunta raza de lidia». Vicepresidente de ASANDA, Vocal de la FESPAP.

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