Nuestros derechos éticos no dependen de las emociones de Rocío Vidal

Rocío Vidal se emociona negativamente viendo un vídeo.

El 27 de septiembre de 2018 Rocío Vidal, que lleva la cuenta «La gata de Schrödinger», publicaba en su canal de Youtube un vídeo titulado «Consumo de CARNE, CONTAMINACIÓN y el SILENCIO ECOLOGISTA». El vídeo está bien hasta que en el minuto 10:33 dice lo siguiente:

«Si me preguntaran por qué dejé de comer carne en su día podría soltar todo el discurso de arriba y quedarme tan tranquila, pero estaría obviando la principal razón, que no es lógica ni racional sino emocional, de por qué tomé esa decisión allá en su día. Y principalmente es porque me sentía egoísta quitándole la vida o robándole la vida a animales sin yo realmente tener ninguna necesidad por el montón de alternativas que tenemos. No voy a dar aquí un discurso emocional ni voy a poneros vídeos de cómo tratan a los animales en las granjas, ya los veréis por vuestra cuenta si así os parece.»

En pocas palabras, Rocío Vidal dice que «allá en su día» tomó la decisión de no comer carne porque «no se sentía bien haciéndolo». Después añade que hoy no nos va a dar un «discurso emocional» para que nos hagamos veganos. Esto quiere decir que Rocío Vidal considera que el veganismo no es lógico ni racional, sino emocional (irracional). Voy a referirme a esta idea de Rocío Vidal como «emocionalismo» y es una idea ilógica que rebato en mi artículo sobre el subjetivismo ético.[1]

Ahora que tenemos claro qué es lo que Rocío Vidal piensa sobre el
respeto a los animales no humanos, debemos saber si piensa lo mismo
cuando se trata del respeto a los humanos. Por suerte, seguidamente nos da una pista sobre esto cuando dice: «Yo no me creo aquí superior moral ni la salvadora de nada, ni pretendo que todo el mundo se haga vegano, ni mucho menos».

Apostaría a que Rocío Vidal se cree éticamente superior[2] a un
hombre cuando éste maltrata a una mujer y también estoy seguro de que pretende que todos los hombres respeten a las mujeres. En este caso, Rocío Vidal estaría siendo especista[3], pues estaría usando el emocionalismo cuando las víctimas no pertenecen a la especie humana y, en cambio, estaría usando un argumento diferente cuando las víctimas pertenecen a la especie humana. El especismo es una discriminación arbitraria hacia quienes pertenecen a una determinada especie, así como el machismo es una discriminación arbitraria hacia quienes son mujeres, y así como el racismo es una discriminación arbitraria hacia quienes son de una determinada raza.

Por el contrario, en el caso de que Rocío Vidal defienda el emocionalismo tanto para quienes no son humanos como para quienes son humanos entonces no estaría siendo especista pero, como he comentado antes, el emocionalismo es ilógico, no es racional, como ella misma reconoce. Si un hombre dijera: «comencé a respetar a las mujeres porque sentí que estaba siendo egoísta, pero no me creo éticamente superior por eso, ni me creo salvador de mujeres, ni pretendo que todos los hombres respeten a las mujeres, ni mucho menos», estaría siendo tan consecuente con sus emociones como aquellos hombres que sienten que no están siendo egoístas al maltratar a mujeres, a otros hombres, etc. Vemos como el emocionalismo convierte el respeto en una cuestión de emociones, de gustos, es decir, convierte el respeto a los demás en una opción, no en un deber.

La Ética es la ciencia del deber y el deber se origina en los intereses que todos los seres sintientes tenemos. Cuando universalizamos el deber inferimos lógicamente la Regla de Oro de la Ética: A priori, los intereses no deben ser frustrados.[4] Por lo tanto, a priori debemos respetar a los demás, independientemente de lo que sintamos hacia ellos. No respetarles es ilógico, es irracional, es éticamente incorrecto. El veganismo es poner en práctica dicha obligación racional de respetar a los demás.

Rocío Vidal dice que «se hizo vegana» porque se sentía egoísta, pero precisamente lo egoísta es creer que el respeto que les debemos a los demás depende de nuestras emociones y sentimientos hacia ellos[1]. Nuestras emociones y sentimientos no están en «el centro del Universo» ni deben ser los jueces de la vida de los demás.

Vivimos en sociedades en las que las élites del poder intentan que la sociedad sea como ellos para que la sociedad no les condene. La irracionalidad es una de las características que fomentan porque la racionalidad lleva a la Ética y la Ética nos protege a todos, no solo a ellos.

Ojalá Rocío Vidal u otras de las personas que lean este artículo abandonen el emocionalismo que tanto bien como tanto mal hace.

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