Especismo – Respuestas Veganas https://respuestasveganas.org Ética y veganismo. Más de 100 respuestas a argumentos. Thu, 12 Dec 2019 02:34:57 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.4.1 https://respuestasveganas.org/wp-content/uploads/cropped-favicon-rv-32x32.png Especismo – Respuestas Veganas https://respuestasveganas.org 32 32 Relación entre el maltrato, la opresión y la discriminación arbitraria https://respuestasveganas.org/maltrato-opresion-discriminacion-arbitraria/ https://respuestasveganas.org/maltrato-opresion-discriminacion-arbitraria/#respond Fri, 18 Oct 2019 23:33:48 +0000 https://respuestasveganas.org/?p=20018
Contra toda opresión, contra todo maltrato y discriminación

Debemos RESPETAR a todos los seres sintientes POR IGUAL.

En este pequeño artículo quiero dejar clara la diferencia entre hacer un mal a alguien (maltrato) y discriminar arbitrariamente a alguien, pues no es lo mismo. Además, mostraré que condenar sólo las opresiones es insuficiente. Es muy importante que los defensores de la Ética y del veganismo tengamos claros estos conceptos.

Hacer un mal a alguien (maltrato) Vs. Respetarle

Cuando se frustran los intereses de alguien eso es un mal, es éticamente incorrecto.[1] Cuando ese mal se hace intencionalmente entonces es un maltrato. Por eso decimos que el maltrato es éticamente incorrecto.[1] El maltrato viola la Regla de Oro de la Ética: «A priori, los intereses no deben ser frustrados».[2] Debemos rechazar el maltrato.[3]

Cuando decimos que «debemos rechazar todo maltrato», es teniendo como referencia el interés esencial a la salud a y la vida (derecho a la salud y a la vida), pues los demás intereses están subordinados a él.[4] Por ejemplo, evitar el maltrato al que son sometidos algunos animales en los mataderos tiene prioridad lógica sobre el «maltrato» al que sería alguien sometido por impedirle o prohibirle maltratar a los demás.

Opresión

La opresión es un tipo de maltrato en el que existe una diferencia de poder estructural que utilizan quienes tienen más poder físico y/o económico (opresores) para aprovecharse y abusar de quienes tienen menos poder (oprimidos). Una opresión suele ser un maltraro legalizado. Por ejemplo, la diferencia de poder entre los humanos y los animales no humanos es utilizada estructuralmente por los humanos para maltratar a los animales no humanos, por lo tanto dicho maltrato es una opresión.

Los mataderos son estructuras de opresión (maltrato)

Los mataderos son parte de un maltrato estructural, institucionalizado (opresión)

Maltrato sin opresión

Es importante ser conscientes de que pueden existir maltratos sin que exista una diferencia de poder estructural, es decir, pueden existir maltratos sin opresión. Por ejemplo, si vamos por la calle y pateamos a alguien al azar, eso no es una opresión, pero es un maltrato. Si no existe un poder estructural que legitime legalmente el maltrato entonces no hay opresión, pero puede seguir existiendo maltrato. Por ejemplo, en una sociedad vegana futura, alguien, de manera ilegal, podría coger a un cordero y asesinarlo en secreto para comer su carne, y eso no sería una opresión, pero sería un maltrato.

A veces en las redes sociales vemos a algunos defensores de los animales que dicen estar contra toda opresión, pero no hablan de maltrato… Esto puede ser debido a que sólo se oponen a que los humanos maltraten estructuralmente (opresión) a los animales no humanos, con lo cual no estarían defendiendo la Ética. La Ética rechaza todo maltrato, no sólo las opresiones.

Discriminación arbitraria Vs. Igualdad

Por otro lado, una discriminación arbitraria consiste en no considerar por igual los intereses de alguien, es una incoherencia. Todas las discriminaciones arbitrarias son la consecuencia de violar el Principio de la Igual Consideración de Intereses: «Intereses iguales deben ser considerados por igual».[5] La discriminación arbitraria suele estar asociada al maltrato. Por ejemplo, es una discriminación arbitraria que los humanos sean considerados éticamente y legalmente como personas y, en cambio, quienes no son humanos sean considerados éticamente y legalmente como cosas (propiedades o esclavos, explotados y consumibles); dicha discriminación arbitraria se llama «especismo».[6] El especismo suele tener como consecuencia la violencia especista.

El especismo fue descubierto, no es un invento

Diferencia entre consideración y tratamiento de intereses

La «igual consideración de intereses» no quiere decir «igual tratamiento de intereses»: a priori debemos considerar por igual los intereses de todos, aunque luego pueda estar justificado un diferente tratamiento.[5] Por ejemplo, si hay varios humanos heridos, pero unos están más graves que otros y no hay suficientes medicinas, entonces se debería considerar por igual a todos, pero estaría justificado un diferente tratamiento: usar las medicinas con quienes están peor. Al hacerlo de esa manera no habría discriminación arbitraria. Se discriminaría arbitrariamente si por ejemplo se dijera «las mujeres no tienen derecho a medicinas» (discriminación machista) y a continuación se tratara a los hombres que están peor.

No basta con rechazar el especismo

Es importante señalar que no basta con rechazar las discriminaciones arbitrarias, pues si se maltrata a todos por igual entonces no habría una discriminación arbitraria. Por ejemplo, si se asesina por igual a humanos y a animales no humanos entonces no habría ningún especismo en eso.

El Principio de la Igual Consideración de Intereses es un principio dependiente de la Regla de Oro de la Ética. Por eso, el rechazo a las discriminaciones arbitrarias se debe complementar con rechazar todo maltrato: defendiendo el derecho a la salud y a la vida. Por ejemplo, debemos rechazar el especismo, debemos ser antiespecistas, pero eso debe suceder sobre la base de defender la Regla de Oro de la Ética y el derecho a la salud y a la vida que de infiere de dicha regla esencial. Y lo mismo ocurre con el rechazo a cualquier otra discriminación arbitraria: racismo, sexismo, homofobia, etc.

Con esto espero haber aclarado estos conceptos.

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Respuesta al artículo “El especismo, ese invento” https://respuestasveganas.org/respuesta-especismo-invento/ https://respuestasveganas.org/respuesta-especismo-invento/#respond Sun, 13 Oct 2019 03:42:41 +0000 https://respuestasveganas.org/?p=19990

El especismo, ese invento (artículo rebatido)

Un amigo me comentó que esta semana habían publicado un artículo especista con aires de pedantería. El artículo se llama «El especismo, ese invento» y está escrito por Luis I. Gómez Fernández, y publicado en «disidentia». Luis comienza mal con este título, pues el especismo no es un invento, sino un descubrimiento ético. El especismo es discriminar arbitrariamente a alguien por pertenecer a una determinada especie[1]; así como el racismo es discriminar arbitrariamente a alguien por pertenecer a una determinada raza; y así como el sexismo es discriminar arbitrariamente a alguien por pertenecer a un determinado sexo. Todas las discriminaciones arbitrarias se producen por violar el Principio de la Igual Consideración de Intereses[2], el cual es un principio ético descubierto, no inventado.

Si leyésemos un titular que dijera «el racismo, ese invento» o «el sexismo, ese invento» pensaríamos que quien lo ha escrito es racista y/o sexista, y no nos equivocaríamos. En este caso ocurre lo mismo: el artículo «El especismo, ese invento» está escrito por un especista.

A continuación vamos a analizar las «joyas» que ha escrito Luis en su artículo.

También se responde a dicho artículo en el programa 4 de Charlas Veganas.

Refutación del artículo “El especismo, ese invento”

Es revelador comprobar que en el artículo de Luis solo aparecen tres verbos «deber», dos de ellos usados con muy poco acierto. Parece que no está muy al tanto sobre de qué trata esto de la Ética. La única frase en la que usa adecuadamente el verbo «deber» es cuando dice «se necesita un criterio que sea útil en la práctica para designar a aquellos que deben gozar de la protección de la moral y el derecho». Ese criterio no es la especie, sino ser un sujeto (ALGUIEN) y no un objeto (ALGO). Muchos lo tienen delante de los ojos y no lo ven.

Es alguien, no algo

Él es alguien, no algo

Luis comienza diciendo: «Se ha puesto de moda entre la gente altamente educada -los intelectuales- considerar a los animales como nobles salvajes que anhelan su liberación de las cadenas opresoras forjadas en la prosperidad de los homínidos.»

Respetar a los demás no es una moda, sino una definición simple de lo que es la Ética. Los demás no son sólo los humanos, sino todo aquel ser que tiene una conciencia. Si un ser tiene una conciencia entonces no es algo (objeto), sino alguien (sujeto) que siente y que tiene intereses. Ponemos en práctica la Ética mediante el veganismo: respetando a los demás.

Luis pretende asociar el veganismo con los ricos y con occidente, sin embargo la Realidad es que humanos de todas las clases sociales y de todos los países están practicando la Ética mediante le veganismo.

Por cierto, los humanos no son los únicos homínidos. Sin embargo, según Luis, los homínidos no existen o que existen como invento, no está claro lo que dice. Más abajo leeréis su argumento.

Luis dice: «Dado que en nuestro próspero occidente el proletariado ya no sirve como “sujeto histórico”, son los animales los que deben salvar de la absoluta irrelevancia las ensoñaciones amenazantes de los intelectuales frustrados. Los camaradas de los animales son ostentosamente vanagloriados, mientras que los rebeldes solo deben comer papilla vegana.»

Aquí Luis expresa su desprecio por los intelectuales que defienden a los trabajadores, a quienes describe como «frustrados». Este desprecio está en la línea del pensamiento derechista liberal que él defiende. Luis pretende asociar la Ética y el veganismo con la izquierda política. Si bien es cierto que desde la Ética se llega a ideas de izquierda como lo son el derecho a la salud y a la vida, el Principio de la Igual Consideración de Intereses, la meritocracia, etc., también también es cierto que existen derechistas que defienden, «a su manera», el respeto hacia los demás animales.

Lo que dice de la «papilla vegana» es un recurso al ridículo como hombre de paja, pues ningún vegano ha dicho esta tontería creada por la mente de Luis.

Luis dice: «“Especismo” significa que las personas discriminan a otros seres vivos debido a la especie a la que pertenecen; es decir, denuncia el tratamiento dado a otros seres vivos simplemente porque no pertenecen a la especie Homo sapiens. El término fue inventado por…»

No, Luis, el especismo no es discriminar a otros seres vivos. Una lechuga es un ser vivo, pero no es un sujeto, no es alguien, no tiene intereses que podamos discriminar desde el punto de vista de la Ética. En cambio, un perro sí que es un sujeto (subjetividad). Un perro es alguien, no algo. Con cerdos, vacas, pollos, peces, etc. ocurre lo mismo. El especismo es discriminar arbitrariamente a alguien por ser de una determinada especie.[1]

Y no, el especismo no fue inventado, sino descubierto, pues existe. El racismo no fue inventado, sino descubierto, pues existe. El sexismo no fue inventado, sino descubierto, pues existe. Y lo mismo ocurre con toda discriminación arbitraria. Gracias a esos descubrimientos nos damos cuenta de lo irracional que es discriminar a alguien por su especie, por su raza, por su sexo, etc.

El especismo fue descubierto, no es un invento

El racismo y el sexismo existen, el especismo también

Luis dice: «La pertenencia a una especie biológica nunca ha sido la razón por la cual los humanos adoptan consideraciones morales hacia sus semejantes tales como la prohibición de matar o la prohibición de robar.»

Aquí Luis viene a decir «los humanos nunca han considerado éticamente a quienes pertenecen a otra especie». ¿Cómo que no?… La Realidad es que existen millones de humanos que consideran éticamente a quienes pertenecen a otras especies biológicas, se llaman «veganos» por si no les conoce.

Luis continúa diciendo: «Las razones aducidas hasta la fecha son muchas y variadas: somos imagen de Dios, la razón, la capacidad de acción o la capacidad moral.»

A Luis se le olvidó indicar que se refiere a las «razones» aducidas hasta la fecha para maltratar a los animales no humanos son muchas y variadas. Se le olvidó. Enumera tres «razones»:

a) «Los humanos son a imagen de Dios». Disparate religioso.

b) «Los humanos razonan y los animales no humanos no razonan». Primero, esto no es cierto. Razonar es resolver problemas: tienes unas premisas (datos sobre la Realidad) y mediante la Lógica (A=A) buscas una solución. Podemos comprobar EMPÍRICAMENTE que resolver problemas no es algo exclusivo de sujetos de la especie humana, los cuales son muy diferentes en sus capacidades, así como ocurre con sujetos de otras especies animales. Segundo, incluso si se comprobara EMPÍRICAMENTE que alguien no razona, de ese supuesto hecho no se puede inferir lógicamente que «no razona, por lo tanto no se le debe respetar».

c) «Los humanos tienen “capacidad de acción” o la capacidad moral». Parece ser que Luis no conoce la diferencia entre Ética y morales. Mientras que las morales son hechos antropológicos muy diversos y contradictorios de unas personas y culturas a otras, la Ética es la ciencia sobre el deber a priori. Y sí, la Ética es una ciencia, pues está fundamentada racionalmente en la Regla de Oro de la Ética: A priori, los intereses no deben ser frustrados.[3]

Luis continua diciendo: «“El hombre” no es sinónimo de “Homo sapiens”»

Cierto. Científicamente, lo correcto es referirse a los miembros de la especie Homo sapiens como «humanos» y no como «El hombre»”. Los humanos son animales de la especie Homo sapiens, son el resultado de la evolución biológica de la materia.

La expresión «El hombre» es una expresión religiosa muy utilizada por los curas porque aparece en el libro Génesis: «La lista de los descendientes de Adán es la siguiente: Cuando Dios creó al hombre, lo hizo semejante a él. Y al crearlos, los hizo varón y mujer, los bendijo y los llamó Hombre.» (Génesis 5:1-2).

Luis continua diciendo: «y una causa no es lo mismo que un criterio. Si la causa (de la adopción de consideraciones morales y legales hacia nuestros semejantes) es la capacidad de acción o la capacidad moral, se necesita un criterio que sea útil en la práctica para designar a aquellos que deben gozar de la protección de la moral y el derecho. Este criterio puede ser el de la pertenencia a la especie biológica Homo sapiens.»

Vamos a ver si desciframos qué dice Luis aquí, porque parece que no lo tiene claro o no quiere que le entendamos. Además, habla de manera «descriptiva», no normativa.

Sintetizando, Luis viene a decir que «si la causa por la que respetamos a los humanos es porque tienen “capacidad moral” entonces se necesita un criterio para designar a quienes debemos proteger éticamente y legalmente», y dice que dicho criterio es «pertenecer a la especie humana».

Resumiendo más. Luis dice que consideramos ética y legalmente a los humanos porque tienen capacidad moral y que el criterio para respetarles es que son humanos. ¿En qué quedamos? ¿dice que debemos respetar «a quienes tienen capacidad moral»[4], o dice que debemos respetar «a los humanos porque son humanos» (antropocentrismo)[5]?

Luis dice: «Todos los miembros de la especie Homo sapiens gozan de la protección de los derechos humanos, con independencia de que cada individuo presente actualmente y de manera específica las propiedades que son causa de nuestra consideración moral y la protección legal.»

Luis sigue con descripciones. Si con «derechos humanos» se refiere a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es una ley aprobada por la ONU, sí, como tantos otros textos legales.

Si con «derechos humanos» se refiere al derecho ético a la salud y a la vida, sí, los humanos tienen ese derecho esencial, pero no por pertenecer a la especie animal humana (antropocentrismo[5]), sino porque tienen intereses (sensocentrismo[6]). El deber ético se origina en los intereses[3], no en la especie biológica.

Luis dice: «Cuando hablamos de “El Hombre” nos referimos pues a los miembros de una determinada comunidad moral.»

Luis insiste en usar esta expresión religiosa. Los humanos son animales de la especie Homo sapiens. Cada humano tiene capacidades físicas y cognitivas muy diversas. Si la intención de Luis es agrupar a todos los humanos en una «comunidad moral» para de esta manera afirmar que «todos los humanos tienen las mismas capacidades» entonces Luis debe saber que está haciendo uso de la falacia ecológica.[7]

Luis dice: «No excluimos a los discapacitados mentales o a los niños de la comunidad jurídica porque no podemos establecer una frontera clara y practicable entre la capacidad y la incapacidad subjetiva para adoptar obligaciones. Con el fin de no tener que lidiar constantemente con el problema legal que se generaría en la incertidumbre de si un humano presenta o no esas capacidades, hemos decidido considerar a todos como sujetos de derecho. No podemos entonces hablar de “arbitrariedad especista” cuando no se concede a los animales el status legal de los humanos porque, en virtud de su naturaleza, jamás podremos exigir de ellos el cumplimiento (ni objetivo ni subjetivo) de obligaciones. Ni legales, ni morales.»

Bebé humano

Los bebés humanos no pueden asumir obligaciones

Ahora Luis dice que la «capacidad para adoptar obligaciones éticas y legales es el criterio que diferencia éticamente a las personas de las cosas», pero dice que «por no lidiar con la incertidumbre consideramos que todos los humanos tienen capacidad para adoptar obligaciones éticas y legales». Es decir, Luis dice que si protegemos éticamente (y legalmente) a los bebés, niños y a los humanos que tienen sus capacidades mentales reducidas no es porque lo merezcan por derecho propio, sino porque «es difícil saber si pueden o no pueden asumir obligaciones». ¿Difícil?… ¿qué obligaciones puede asumir un humano recién nacido? ninguna, no hay ninguna incertidumbre o duda respecto a eso.

Si bien es cierto que no está claro a partir de qué edad los humanos pueden asumir obligaciones éticas y legales (agentes éticos), está claro que, por ejemplo, los recién nacidos y los niños de pocos años de edad no pueden asumirlas. El ordenamiento jurídico establece la «mayoría de edad» como condición para adquirir responsabilidades y obligaciones, así como mayores derechos y privilegios. Esta línea es ciertamente arbitraria (18 años en España), aunque es razonable y definitivamente práctica. Lo que Luis dice que es imposible, es literalmente lo que se hace en la actualidad.

Por lo tanto, según el argumento de que «sólo debemos respetar a quienes pueden asumir obligaciones éticas y legales», sería éticamente correcto explotar y asesinar a humanos recién nacidos, así como se hace con animales no humanos. Luis no quiere reconocer esta conclusión, y para ignorarla dice que «hay incertidumbre sobre si los humanos recién nacidos pueden asumir obligaciones éticas y legales o si no pueden asumirlas», lo cual no es cierto, pues no hay incertidumbre en dicho caso.

Además, y lo más importante, es que antes de usar el «argumento de las obligaciones éticas y legales», Luis no demuestra cómo a partir del hecho «X no puede asumir obligaciones éticas y legales» se infiere lógicamente un «X no DEBE ser respetado» (y lo mismo en su forma positiva), ni va a poder demostrarlo. Pasar de una proposición descriptiva a una proposición normativa es lógicamente imposible. Para poder llegar a una conclusión normativa, al menos una de las premisas debe ser normativa. La premisa normativa son los intereses de los seres sintientes, los cuales contienen intrínsecamente un deber de los demás hacia ellos.[3]

Luis dice: «No podemos entonces hablar de “arbitrariedad especista” cuando no se concede a los animales el status legal de los humanos porque, en virtud de su naturaleza, jamás podremos exigir de ellos el cumplimiento (ni objetivo ni subjetivo) de obligaciones. Ni legales, ni morales.»

Luis insiste en que quienes no son humanos no son discriminados arbitrariamente por su especie (especismo), sino que su «naturaleza» les impide asumir obligaciones éticas y legales.

Luis hace uso de la idea de “«la naturaleza del ser». Según dicha idea todos los seres de la misma especie tienen la misma “naturaleza”, y se les asocian unas «acciones naturales» de acuerdo a dicha naturaleza: acciones de acuerdo a la «naturaleza humana», acciones de acuerdo a la «naturaleza canina», etc., como si todos los seres de una especie fueran esencialmente iguales, lo cual es hacer uso de la falacia ecológica[8] y negar el mecanismo de la evolución biológica de unas especies en otras que demostró Charles Darwin.[9]

Mientras Luis no demuestre por qué tener la «capacidad de adoptar obligaciones» es condición necesaria para tener estatus ético (ser persona); entonces nunca podrá concluir que la carencia de «capacidad de adoptar obligaciones» deja a alguien fuera de la consideración ética y legal.

Víctima del especismo y de la violencia

Víctima del especismo y de la violencia

Luis dice: «Paradójicamente, Ryder & Co. asumen implícitamente que los seres humanos son superiores a los animales e incluso moralmente superiores, ya que sólo de los humanos exigen una consideración moral frente a los animales y no en la dirección contraria. Al mismo tiempo, y por ello, discriminan a los Homo sapiens. Estos, biológicamente hablando, hacen exactamente lo mismo que otros animales. Los humanos aseguran su supervivencia (¡comen!) y la de su descendencia mediante la transmisión de genes, como todos los demás seres vivos. Los humanos usan, como todos los demás seres vivos, los beneficios y herramientas que se han derivado del propio proceso evolutivo.»

Richard Ryder y Peter Singer no pueden asumir ninguna «superioridad general» porque eso es lógicamente imposible: no existe la «superioridad general».[10] Sólo se puede ser superior («mejor») EN ALGO respecto a otros y además eso no implica lógicamente que no se deba respetar a esos otros. Ser éticamente superior a otros implica una mayor responsabilidad. Por ejemplo, los progenitores son éticamente superiores a los hijos y por lo tanto tienen la responsabilidad de educarles éticamente mientras sean menores de edad.

Ya vimos antes que millones de humanos que no pueden asumir obligaciones éticas ni legales, pero sin embargo deben ser respetados por quienes sí comprenden la Ética (y por lo tanto pueden asumir dichas obligaciones). Y lo mismo ocurre con los animales no humanos que no pueden asumir obligaciones éticas ni legales.

Finalmente, Luis parece que usa el argumento de la imitación, según el cual «si los animales no humanos hacen algo entonces es éticamente correcto que los humanos les imiten». Sin embargo la Ética no consiste en imitar a otros, sino en respetar a los demás.[11]

Imitar el parricidio

La Ética no consiste en imitar a otros

Luis dice: «Sólo es posible hablar de especismo (en sentido peyorativo) si aplicamos un doble rasero: para los animales nos basta con su biología, libres de TODA obligación legal/normativa, para los humanos usamos su moralidad y su capacidad de asumir obligaciones frente a terceros.»

Eso que dice Luis no es un doble rasero, sino exigir responsabilidades éticas a quienes las tienen. No exigir responsabilidades a un niño y sí exigírselas a un adulto no es un doble rasero. Y lo mismo ocurre con quienes no son humanos.

Luis continua diciendo: «Un León puede matar y comer una vaca (algo completamente natural) pero nosotros, humanos, no podemos matar y comer una vaca (algo completamente natural) porque tenemos una obligación moral frente a la vaca.»

Un león puede matar a los hijos de una leona.

Un humano puede matar a los hijos de una mujer.

Los humanos también podemos matar y comernos a una vaca, otro tema es si debemos hacerlo o no. Igualmente, los humanos podemos matar y comernos a un humano, otro tema es si debemos hacerlo o no. Hagamos lo que hagamos, todas las acciones son naturales porque las «acciones no naturales» (o «contra natura» como dicen los curas) no existen.[12] La cuestión no es si algo es «natural» (todo es natural), sino si una acción produce algo éticamente correcto o éticamente incorrecto, y si la debemos o no la debemos realizar.

Luis dice: «Por establecer una analogía, el racismo, siguiendo las tesis al uso hoy en día, aparece ya en el mismo momento en que hablamos de “razas”. Nos distinguimos según las religiones, los géneros, la opinión política,… pero no hay razas. Así que si usted dice “raza” ya es un racista. Podemos trasladar el concepto a la noción de “especie”. Dado que “Especie” es un término genérico dentro de un sistema artificial (la taxonomía), podemos concluir que no existen las especies. Así que, si alguien dice “humano”, sería ya un especista, pero también quien diga tauruses, o galli, o canes.»

Resumidamente, Luis dice que «las razas y las especies no existen porque son términos genéricos dentro de un sistema artificial (la taxonomía). Si alguien dice ““raza” entonces” es racista y si alguien dice «especie» entonces es especista»… Entonces, siguiendo ese mismo razonamiento, tampoco existen las religiones, ni los humanos (ni «el Hombre») ni nada que podamos nombrar para clasificarlo artificialmente. O todos son «inventos». Según estos razonamientos esperpénticos de Luis, si alguien dice «Luis» estaría discriminado arbitrariamente a quienes no se llaman «Luis», pues el concepto «Luis» es un término genérico dentro de un sistema artificial (la Antroponimia).

No, Luis. Clasificar a los seres con diferentes nombres no implica una discriminación arbitraria, pues la discriminación arbitraria se produce cuando intereses iguales no son considerados por igual, según establece el Principio de la Igual Consideración de Intereses.[2]

Luis dice: «El especismo podría estar en todas partes y por lo tanto en ninguna parte. El concepto de “especismo” es pues apenas bueno como grito de guerra, arma sugestiva que puede arrojarse en contra de cualquiera, incluyendo a los expertos en ética animal o en los “derechos” de los animales. Es un invento. El producto de una idealización.»

Luis dijo antes que «las especies no existen», y ahora dice que «el especismo no existe» porque dice que «el especismo es un invento».

Luis dijo antes que «las razas no existen», ¿el racismo tampoco existe? ¿también es un invento?… ¿Luis?…

El especismo y el racismo existen, y consisten en discriminar arbitrariamente a alguien por pertenecer a otra especie o a otra raza, respectivamente.

Luis dice: «Las consecuencias son obvias: cuando la idealización del mundo animal se enfrenta a la realidad, el desencanto y la confusión son espectaculares. Algunos activistas de los derechos de los animales ya están pidiendo la abolición de todos los depredadores, porque estos maltratan y diezman a los pacíficos herbívoros.»

Como Luis no comprende que a priori tiene el deber ético de respetar a los demás (seres sintientes) porque tienen derecho ético a la salud y a la vida, en esta parte final de su artículo se dedica a señalar una consecuencia de aceptar ese deber ético. Sin embargo, si las premisas son reales y el razonamiento es lógico entonces la conclusión es cierta, aunque no le guste a Luis.

Los seres sintientes tenemos derecho ético a la salud y a la vida. Sin embargo, Luis es especista, por eso no reconoce dicho derecho a quienes no son humanos. O quizás no sea especista, pues el liberalismo rechaza el derecho a la salud y a la vida para priorizar el capital privado.

Luis continua diciendo: «Cuando tales activistas se den cuenta de que los herbívoros tampoco se adhieren a ningún tipo de moral proyectada, reclamarán la eliminación de estos para salvar a las lechugas. Una vez que hayan abolido a todos los animales, no habrá más sufrimiento animal, y podrán dedicarse a denunciar el sufrimiento de los patitos de goma en las bañeras.»

Luis finaliza su artículo como lo empezó: usando varios recursos al ridículo que solo demuestran su bajeza intelectual. Él mismo expresó al principio del artículo su desprecio hacia los intelectuales, es decir, su desprecio hacia las personas que dedican gran parte de su tiempo a razonar para mejorar la sociedad.

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ARGUMENTO: “Es éticamente correcto explotar y matar a los animales porque no son humanos” https://respuestasveganas.org/especismo/ https://respuestasveganas.org/especismo/#respond Fri, 23 Dec 2016 23:00:00 +0000 https://respuestasveganas.org/2016/12/argumento-animales-existen-para_4936.html

RESUMEN: ¿Debemos respetar a quienes son humanos porque son humanos? ¿no debemos respetar a quienes no son humanos porque no son humanos? ¿Qué es un argumento circular? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí voy a responder.

El hecho de pertenecer a la especie humana no lleva consigo ningún status ético especial. El especismo es una discriminación arbitraria que, como todas las demás discriminaciones, viola el Principio de Igual Consideración de Intereses. La discriminación especista no considera por igual los intereses de alguien sólo por el hecho de que pertenece a una especie determinada, lo cual es arbitrario. La crítica al especismo no nos da la razón por la que debemos respetar a los demás, sino que nos muestra que por la misma razón que respetamos a los individuos de la especie humana debemos respetar a los individuos de otras especies. La crítica al especismo es válida desde cualquier planteamiento ético que hayamos asumido.

Palabras clave: discriminación, especismo

 

Quienes son de la especie humana no deben ser respetados por ser de la especie humana, como defiende el antropocentrismo[1], sino porque si un ser tiene una conciencia entonces tiene intereses respecto a lo que siente; esta idea se llama sensocentrismo[2]. No considerar los intereses de todos los seres sintientes por igual, sea para bien o para mal, viola el Principio de Igual Consideración de Intereses, lo cual produce todo tipo de discriminaciones arbitrarias[3]. Por otro lado, el bien y el mal son hechos objetivos: la satisfacción y la frustración de intereses respectivamente[4]. Si tratamos a alguien como no quiere ser tratado entonces le maltratamos, por ejemplo si agredimos a alguien o decidimos que muera quien quiere seguir viviendo. En base a la existencia del bien y del mal, inferimos el deber y la Regla de Oro de la Ética: «a priori, los intereses no deben ser frustrados»[5].

Especismo

1. Algunas personas dicen que «no debemos considerar por igual los intereses de los humanos y de quienes no son humanos».

El especismo usa la falacia d epetición de principioEstas personas dicen que satisfacer un gusto culinario, estético, de ocio o de investigación justifica que alguien sea explotado y matado, pero sólo en el caso de que la víctima no sea de la especie humana. Estas personas violan el Principio de Igual Consideración de Intereses[3] produciendo una discriminación arbitraria llamada especismo, que en este caso concreto es especismo antropocéntrico, pues su origen está en la defensa del antropocentrismo[1]. La discriminación especista no considera por igual los intereses de alguien por su pertenencia a una especie determinada, lo cual es arbitrario.

También existe un tipo de especismo llamado «especismo de las preferencias» que consiste en establecer subcategorías de no humanos a los que se les aplica diferente consideración de intereses: para animales de unas especies se reclaman derechos (primates, delfines, etc.), para otros sólo reducir su sufrimiento (animales «de granja»), para otros nada (peces), y otros son despreciados (invertebrados).

A rechazar el especismo se le llama «antiespecismo», y «antiespecistas» a quienes luchan contra dicha discriminación arbitraria. El especismo mantiene una relación con la creencia en la «naturaleza de los seres»[6], tal y como explica David Oliver en su artículo «¿Qué es el especismo?».

Mostrar historia de la denuncia del especismo

Historia de la denuncia del especismo

El especismo se definió 26 años después de que Donald Watson definiera el veganismo. El especismo o especieísmo es un término acuñado en 1970 por el psicólogo Richard D. Ryder, quien lo aplicó para describir la existencia de una discriminación basada en la diferencia de especie animal, en analogía con el racismo o el sexismo entre los humanos está basado en diferencias físicas éticamente irrelevantes. El especismo es una actitud muy arraigada en todas las culturas, excepto en el jainismo[7]. En 1975, Peter Singer (1946-) publicó su libro «Liberación Animal», en él utiliza el término «especismo» para referirse al «prejuicio o actitud parcial favorable a los intereses de los miembros de nuestra propia especie y en contra de los de otras». Singer denuncia la violación del Principio de Igual Consideración de Intereses: «mantengo que no puede haber ningún motivo -excepto el deseo egoísta de preservar los privilegios del grupo explotador- para negarse a extender el principio fundamental de igual consideración de intereses a los miembros de otras especies».El especismo ha sido reconocido, por ejemplo, por científicos de la talla de Richard Dawkins (1941-): «Todos convivimos con el especismo como si fuera lo más normal, así como antes todos convivíamos con la esclavitud». El 26 de abril de 2015, en Grecia, Richard Dawkins denunció el especismo:

«Tengo que confesar que no soy vegano y tengo que confesar que pienso que serlo es moralmente superior. Pienso que vivimos en una sociedad especista, todos nosotros.» —Richard Dawkins

Richard Dawkins habla sobre la existencia de la discriminación especista (Link). En RV no compartimos la idea de «continuo» que Dawkins menciona(1).

También el psicólogo Steven Pinker (1954-) ha denunciado el especismo en su libro «La Tabla Rasa» (pag.335):

«Quien se oponga a los derechos de los animales y sostenga que el hecho de ser persona se basa en ser miembro de la especie Homo Sapiens no es más que un fanático de la especie, no más sensato que los fanáticos de la raza que otorgan mayor valor a la vida de los blancos que a la de los negros. Después de todo, los demás mamíferos luchan por seguir vivos, experimentan el placer y sufren el dolor, el miedo y el estrés cuando su bienestar peligra. Los grandes simios también comparten nuestros placeres más elevados de la curiosidad y el amor a los parientes, y nuestros dolores más profundos, el aburrimiento, la soledad y la pena. ¿Por qué se iban a respetar esos intereses en nuestra especie y no en las demás?» —Steven Pinker

El especismo es denunciado desde dentro de todos los marcos normativos

En abril de 2009 se publicó un artículo de Óscar Horta titulado «El cuestionamiento del antropocentrismo: distintos enfoques normativos» en el que expone brevemente cómo el especismo es rechazado desde diferentes teorías normativas: desde el utilitarismo (un tipo de consecuencialismo), desde la ética de los derechos, desde el contractualismo, desde enfoques aristotélicos, desde la ética del cuidado y desde el igualitarismo.

 

2. El especismo queda en evidencia si se supone la existencia de extraterrestres de una especie no humana.

Banquete alien especista

Un ejemplo con el que fácilmente podemos darnos cuenta de la existencia de la discriminación especista y de su irracionalidad es imaginando que unos extraterrestres de otra especie se presentaran ante los humanos en son de paz y que algunos humanos dijeran que no debemos respetarles porque son de otra especie. En el supuesto caso de que existieran individuos de una especie (o cualquier otra característica arbitraria: raza, nacionalidad, planeta, etc.) que fueran mucho más poderosos e inteligentes que los individuos de la nuestra no nos parecería justo que estos considerasen de manera desigualitaria los intereses de quienes pertenecen a otras especies, pues eso incluiría a la especie humana. Tom Regan (1938-2017) lo explica así en su artículo «Ganancias mal adquiridas»[1]:

Mostrar extracto del artículo «Ganancias mal adquiridas»

Una diferencia evidente es que chimpancés y humanos pertenecen a especies distintas. Es una diferencia, no cabe duda. Pero ¿es una diferencia moralmente pertinente? Supongamos, a modo de argumentación, que una diferencia en la pertenencia a una especie es una diferencia que afecta a nuestro juicio moral. Si es así, y si A y B pertenecen a dos especies distintas, es perfectamente posible que matar a A, o dañarle de cualquier modo, esté mal, mientras que no lo está hacer las mismas cosas a B.Vamos a someter a pruebas esta idea imaginando que el personaje de E.T., de Steven Spielberg, y algunos de sus amigos se presentan en la Tierra. Podemos decir lo que queramos sobre ellos, pero no podemos decir que sean miembros de la especie Homo Sapiens. Ahora bien, si una diferencia de especie fuese una diferencia moralmente pertinente (que afecta a nuestro juicio moral), estaríamos dispuestos a admitir que no es moralmente reprobable matar a E.T. ni a otros miembros de su especie biológica, ni causarles daño –por ejemplo practicando con ellos la caza deportiva-, mientras que sí lo es hacer lo mismo con miembros de nuestra especie, por el hecho de serlo. Pero no se permite la duplicidad de valores. Si el hecho de que ellos pertenezcan a otra especie hace que sea correcto que les matemos o les inflijamos daño, el hecho de que nosotros pertenezcamos a una especie distinta de la suya haría que dejase de estar mal que ellos nos mataran o nos dañaran. “Lo siento amigo –dirían los compatriotas de E.T. antes de apuntarnos o de provocar nuestra crisis cardiaca-, pero es que no perteneces a la especie correcta.” Por lo que a nosotros respecta, no podemos quejarnos ni poner ninguna objeción moral si la pertenencia a la especie, además de ser una diferencia biológica, tiene una decisiva importancia moral. Antes de que asintamos a esta idea, deberíamos considerar, en consecuencia, si, en caso de que nos viéramos ante otra poderosa especie de extraterrestres, consideraríamos razonable tratar de moverles mediante la fuerza de la argumentación moral y la persuasión. De ser así, rechazaremos la opinión de que las diferencias de especie, al igual que otras diferencias biológicas (v. Gr. La de raza o de sexo), constituyen una diferencia moralmente pertinente, del tipo de la que buscábamos aquí. Pero tendremos también que recordar que no se permite la doble moral: aun cuando los chimpancés y los humanos difieren efectivamente en cuanto a la especie a la que unos y otros pertenecen, esa diferencia no es por sí misma moralmente pertinente. Es decir: Ventrículo no podría defender su utilización para las investigaciones que realiza con chimpancés en lugar de realizarlas con seres humanos, basándose en que estos animales pertenecen a una especie distinta de la nuestra.

 

Falacia de peticion de principio

Tras la violación del Principio de Igual Consideración de Intereses, que implica la discriminación especista, se esconde la idea de que tener el poder es tener la razón. En el fondo, quienes defienden el especismo se apoyan en el hecho de que los individuos de la especie humana a la que pertenecen es, en conjunto, la más poderosa en cuanto a la capacidad para dominar a otros, es una discriminación oportunista para intentar legitimar el poder del fuerte sobre el débil. Dicho mecanismo ideológico también es utilizado entre humanos usando otras discriminaciones arbitrarias.

Animales no humanos especistas

3. Algunas personas dicen que «como quienes no son humanos son especistas entonces es éticamente correcto que los humanos también lo seamos».

Estas personas cometen dos errores. El primero es creer que quienes no son humanos son especistas y el segundo afirmar que eso justificaría imitarles. Quienes no son humanos no son especistas, sino egoístas. Lo explica Óscar Horta en su artículo «Acerca de la idea (errónea) de que los animales no humanos son especistas»: «los animales no humanos no actúan, por lo normal, conforme a lo que sería una posición especista. Es así de simple. La idea de que actúan buscando favorecer a los animales de su propia especie por encima de los demás es incorrecta. O por lo menos lo es en la gran mayoría de los casos. La realidad es que un inmenso número de animales actúan movidos únicamente por el interés propio», es decir, por egoísmo. De todas formas, incluso aunque todos los animales no humanos fueran especistas, ello no sería una razón válida para que los seres humanos también lo fueran, pues como demostré en otro artículo: la Ética no consiste en imitar, sino en hacer lo éticamente correcto.[6]

Especismo y valor de vidas

4. Algunas personas dicen que «rechazar el especismo nos lleva a valorar a todos los seres sintientes por igual».

Esta idea se origina en el error de confundir el respeto con el valor: si bien debemos respetar a todos por igual, eso no quiere decir que las vidas de todos a los que respetamos tengan igual valor subjetivo y objetivo. En su libro «Liberación Animal», Peter Singer (1946-) dice[7]:

«Esto no significa que para evitar el especismo, tengamos que mantener que es igualmente condenable matar a un perro que matar a un ser humano normal. La única postura irremediablemente especista es aquella que sitúa el limite del derecho a la vida exactamente donde está el de nuestra propia especie». En otro artílo demuesto que el criterio objetivo para valorar la vida de los seres sintientes no puede ser otro que «su aportación para el avance hacia un mundo ético.» —Peter Singer, «Liberación Animal»

Antiespecismo

5. Algunos veganos dicen que «ser antiespecista implica respetar a quienes no son humanos».

Estas personas confunden el rechazo a la discriminación arbitraria con el respeto que nos exige la Regla de Oro de la Ética: «a priori, los intereses no deben ser frustrados»[5]. Una discriminación arbitraria es una diferente consideración de intereses iguales sin una razón que lo justifique. Esto quiere decir que si los intereses se consideran igual de mal o igual de bien entonces no hay ninguna discriminación arbitraria. Por lo tanto, el antiespecismo no juzga los hechos como éticamente correctos o incorrectos, sino que sólo denuncia una incoherencia: una desigual consideración de los intereses por ser de diferente especie. Por ejemplo, si alguien trata igual de mal a humanos y a quienes no son humanos entonces no estaría siendo especista, pero no les estaría respetando. Por eso, la denuncia del especismo, y de cualquier otra discriminación arbitraria, debe hacerse junto a la defensa de la Regla de Oro de la Ética, la cual lleva a la práctica del veganismo.

Bibliografía

– Horta Álvarez, Óscar. Un desafío para la bioética: la cuestión del especismo. Tesis doctoral. Universidad de Santiago de Compostela. Facultad de Filosofía. Departamento de Lógica y Filosofía Moral.
La cosecha del centauro. Ediciones B. Barcelona, 2009.
– Padilla, Ángel. El mundo al revés. Ed. Parnaso, Septiembre 2007. -> Los animales han sido inoculados con genoma humano adquiriendo su refinada crueldad. Una catástrofe planetaria ayuda a la liberación de éstos, y guiando sus actos por el errado gen humano, comienzan a cometer las mismas atrocidades que antaño cometían éstos con ellos: establos de mujeres lecheras, zoos de humanos cautivos, granjas de bebés humanos destinados a la alimentación animal, corridas de toreros en las que unos toros vestidos de luces torturan a sus antiguos torturadores… Toda la gama de humillaciones del hombre animal, pero a la inversa.

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