Cosmovisiones – Respuestas Veganas https://respuestasveganas.org Comunidad científica sobre Ética y veganismo. Más de 100 respuestas a argumentos. Wed, 06 Jan 2021 20:30:37 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.3 https://respuestasveganas.org/wp-content/uploads/cropped-favicon-rv-32x32.png Cosmovisiones – Respuestas Veganas https://respuestasveganas.org 32 32 ARGUMENTO: “Debemos respetar a los animales porque son animales” https://respuestasveganas.org/reinismo-animales-veganismo-etica/ https://respuestasveganas.org/reinismo-animales-veganismo-etica/#comments Sun, 06 Dec 2020 23:10:00 +0000 https://respuestasveganas.org/2018/10/reinismo-animales-veganismo-etica.html

RESUMEN: ¿Debemos respetar a los animales o a los seres sintientes? ¿qué es el animalcentrismo? ¿qué es el reinismo? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí voy a responder.

El deber ético se origina de los intereses de los seres sintientes, por eso la Ética es sensocentrista. La puesta en práctica de la Ética se llama veganismo: respetar a los demás seres sintientes. Sin embargo, los animalcentristas dicen que: «no debemos respetar a los seres sintientes, sino respetar a los animales». Cuando el animalcentrismo dice que «debemos respetar a los animales porque son animales» usa el mismo argumento circular que usa el antropocentrismo: «debemos respetar a los humanos porque son humanos». Por lo tanto, el animalcentrismo también es una falacia de petición de principio. Así como discriminar arbitrariamente a alguien porque no pertenece a una determinada especie es «especismo», discriminar arbitrariamente a alguien porque no pertenece a un determinado reino biológico es «reinismo». Afortunadamente sólo existen seres sintientes en el reino Animalia, pero no todos los animales son seres sintientes. Una vez que somos conscientes de que el animalcentrismo y su reinismo son éticamente erróneos, debemos intentar expresarnos en términos de «seres sintientes», y no en términos de «animales» o «animales no humanos».

Palabras clave: animalcentrismo, reino Animalia, reinismo

Deber ético

1. El deber ético se origina en los intereses.

En otro artículo demostré científicamente que el deber ético se origina de los intereses de los seres sintientes.[1] Por ejemplo, si no quieres que te dañen ni que te maten entonces defiendes que: no te deben dañar ni matar. Pero esas normas no ocurren sólo contigo, sino con todos aquellos que no quieren que les dañen ni que les maten. Podemos universalizar esas normas éticas como: «no se debe dañar a quien no quiere ser dañado», «no se debe matar a quien quiere seguir viviendo», etc. Hay algunos matices más, como el a priori, pero eso está explicado en el artículo que he referenciado.

Como el deber se origina en los intereses (de los seres sintientes) entonces la Ética es sensocentrista.[2] La puesta en práctica de la Ética se llama veganismo: respetar a los demás seres sintientes.[3]

Animalcentrismo

2. Algunos «veganos» dicen que «no debemos respetar a los seres sintientes (sensocentrismo), sino respetar a los animales (animalcentrismo)».

Como sabemos, el deber ético se origina en los intereses de alguien, da igual quien éste sea.[1] Sin embargo, los animalcentristas dicen que: «el deber ético no se origina en los intereses de los seres sintientes, sino que se origina en el Reino Animalia. Debemos respetar a los demás porque son animales, no porque tengan intereses».

Por ejemplo, los animalcentristas dicen que: «debemos respetar a las esponjas marinas (Porifera) porque son animales, da igual que no tengan un sistema nervioso y que, por lo tanto, no tengan intereses». Os aseguro que me han llegado a decir esto.

Incluso la Vegan Society define la práctica del veganismo de manera animalcentrista cuando dicen: «El veganismo es una forma de vida que busca excluir, en la medida de lo posible y practicable, todas las formas de explotación y crueldad hacia los animales por comida, vestimenta o cualquier otro propósito».

La Vegan Society debería cambiar en su definición de veganismo la palabra «animales» por «seres sintientes». Estratégicamente, quizás ese cambio debería ocurrir cuando «seres sintientes» se convierta en una expresión más habitual en la sociedad.

Podemos comprobar que cuando el animalcentrismo dice que «debemos respetar a los animales porque son animales» usa el mismo argumento circular que usa el antropocentrismo: «debemos respetar a los humanos porque son humanos»[4], por lo tanto, el animalcentrismo también es una falacia de petición de principio.

El antropocentrismo es erróneo porque de una especie biológica no se puede inferir lógicamente ningún deber ético.

El animalcentrismo es erróneo porque de un reino biológico no se puede inferir lógicamente ningún deber ético.

Los cinco reinos (Whittaker)

Así como discriminar arbitrariamente a alguien porque no pertenece a una determinada especie es «especismo»[5], discriminar arbitrariamente a alguien porque no pertenece a un determinado reino biológico es «reinismo». Afortunadamente sólo existen seres sintientes en el reino Animalia, pero no todos los animales son seres sintientes.

Estrategia con animalcentristas

3. Los animalcentristas son aliados poco reflexivos.

Una vez que somos conscientes de que el animalcentrismo y su reinismo son éticamente erróneos, debemos intentar expresarnos en términos de «seres sintientes», y no en términos de «animales» o de «animales no humanos».

Evidentemente sería contraproducente declararnos «anti-animalcentristas» o «anti-animalistas», pues el animalismo abarca a todos los seres sintientes (y se pasa).

El animalcentrismo y su animalismo tienen más presencia pública que el sensocentrismo y su veganismo, por lo tanto ser aliados es útil para perjudicar a cosmovisiones éticas éticamente muy dañinas como lo son el antropocentrismo, el egocentrismo, el teocentrismo y otras.

Mostrar clasificación filogenética de la vida

SISTEMA DE TRES DOMINIOS

Árbol filogenetico de la vida (Woese, 1990)

El sistema de tres dominios es una clasificación biológica propuesta por Carl Woese (1928-2012) y colaboradores en 1977, que clasifica el árbol de la vida en tres grupos en la categoría más alta: Bacteria (en sentido restringido, excluyendo archaeas, a diferencia de la hasta en ese momento concepción del grupo), Archaea y Eucarya. Woese se basó en las diferencias encontradas en la secuencia del ARN ribosomal de la subunidad menor, para concluir que estos grupos se desarrollaron por separado de un antepasado común universal progenota. Este sistema llamado de tres dominios o imperios, ha reemplazado al anterior sistema de dos dominios formado por los grupos Eukaryota y Prokaryota; sin embargo, a la luz de los postulados más recientes, es posible que se abandone este modelo ya que no parece corresponderse con el árbol filogenético,​ como el mismo Woese reconoció posteriormente. Para describir estas tres grandes ramas, Woese se permitió tratarlas como dominios en 1990,​ siempre promoviendo la separación de los dos grupos procariotas (Bacteria y Archaea).

Aunque rápidamente la mayoría de los sistematistas moleculares aceptó el sistema de tres dominios, algunos biólogos como Mayr lo criticaron por dar demasiado énfasis a la singularidad de las arqueas y por ignorar las fuertes similitudes entre bacterias y arqueas. Sin embargo, estudios posteriores han confirmado que la membrana de las células de las arqueas tiene una composición inusual, así como la estructura de sus flagelos.​ Otras diferencias significativas son los sistemas de las arqueas para la replicación del ADN y la transcripción, que son bastante diferentes a las de los eucariotas. Por ejemplo, las ARN polimerasa de las arqueas constan de hasta 14 subunidades, mientras que las ARN polimerasa de las bacterias sólo tiene 4. Los análisis de dichas subunidades sugieren que están más estrechamente relacionadas a las encontradas en los eucariotas. Así también, las arqueas producen un número de proteínas de unión al ADN similar a las histonas de los eucariotas.

DOMINIO PROCARIOTA (Bacteria y Archaea)

Dominio Procariota

En biología y taxonomía, Prokaryota (palabra con etimología del griego: πρό-(pro-), «antes de» + καρυόν (carion), «nuez» o «almendra», como referencia a la carencia del núcleo celular) es el imperio o dominio que incluye los microorganismos constituidos por células procariotas, es decir, células que presentan un ADN libre en el citoplasma, ya que no hay núcleo celular. Los procariontes u organismos procariotas han recibido diversas denominaciones tales como Bacteria, Monera y Schizophyta, dependiendo de los autores y los sistemas de clasificación. Otros términos usados fueron Mychota, Protophyta y Procaryotae. Está constituido a su vez por dos dominios bien diferenciados: Bacteria y Archaea. Los procariontes son unicelulares, salvo algunos casos como las mixobacterias, algunas de las cuales tienen etapas multicelulares en su ciclo de vida.​ En otros casos crean grandes colonias, como en las cianobacterias. Los procariontes se caracterizan por no presentar núcleo celular, mitocondrias ni otros orgánulos. La compartimentación, también es frecuente en el mundo procariota en la forma de compartimentos unos delimitados por proteínas y otros delimitados por lípidos. Son microorganismos que poseen un solo cromosoma llamado nucleoide, su reproducción es asexual por fisión binaria, tienen gran variedad de metabolismos y hay especies adaptadas a todo tipo de ambiente, incluso los más extremos, calculándose que hay aproximadamente 5×1030 procariontes en el mundo.

DOMINIO EUCARIOTA

Dominio Eukaryota

En biología y taxonomía, Eukaryota, Eukarya o Eucaria (palabras con etimología del griego: εὖ eu —‘bueno’, ‘bien’— y κάρυον karyon —‘nuez’, ‘carozo’, ‘núcleo’—) es el dominio (o imperio) que incluye los organismos formados por células con núcleo verdadero. La castellanización adecuada del término es eucariota o eucarionte.​ Estos organismos constan de una o más células eucariotas, abarcando desde organismos unicelulares hasta verdaderos pluricelulares en los que las diferentes células se especializan para diferentes tareas y que, en general, no pueden sobrevivir de forma aislada. El dominio eucariota está formado por el reino Animalia, el reino Plantae y el reino Fungi, así como varios grupos incluidos en el parafilético reino Protista. En 1969, Robert H. Whittaker (1920-1980) postuló la clasificación de los seres vivos en cinco reinos: Monera, Protista, Fungi, Plantae y Animalia. Todos estos reinos presentan semejanzas a nivel molecular (estructura de los lípidos, proteínas y genoma), comparten un origen común, y principalmente, comparten el plan corporal de los eucariotas, muy diferente del de procariotas. Con excepción de algunos organismos unicelulares, el ciclo de vida eucariota alterna una fase haplonte y otra diplonte, que se consigue mediante la alternancia de meiosis y fecundación, procesos que dan células haplontes y células diplontes respectivamente.

 

]]>
https://respuestasveganas.org/reinismo-animales-veganismo-etica/feed/ 2
ARGUMENTO: “El sensocentrismo es incorrecto porque los seres sintientes no deben ser respetados” https://respuestasveganas.org/sensocentrismo/ https://respuestasveganas.org/sensocentrismo/#comments Sun, 29 Sep 2019 12:10:00 +0000 https://respuestasveganas.org/2018/10/argumento-caracteristica-moralmente_4241.html

RESUMEN: ¿Qué diferencia éticamente a las cosas de las personas? ¿qué es el sensocentrismo? ¿qué argumentos usan algunas personas contra el sensocentrismo? Éstas son las principales preguntas a las que aquí voy a responder.

Un rasgo esencial de la Ética es que utiliza UN CRITERIO para diferenciar a los seres que a priori deben ser respetados (personas) del resto de seres (cosas) que es éticamente correcto que las personas posean y consuman. Si no se utiliza dicha diferenciación ética entre personas y cosas entonces se llega a la contradicción de afirmar que «todos los seres son cosas», por lo que uno mismo sería una cosa cuyos intereses no deberían ser considerados, o se llega a la idea de que «todos los seres son personas». Sin embargo, la Ética es la ciencia que utiliza la Lógica para inferir normas sobre lo que a priori no se debe hacer, y dicho deber ético se origina en los intereses de los seres sintientes; por eso la Ética es sensocentrista: los seres sintientes son personas, y el resto de seres son cosas. Para ser coherente con el sensocentrismo se debe defender y practicar el veganismo. Quien exige a los seres sintientes una característica o capacidad extra para considerarles éticamente como personas está violando el Principio de Igual Consideración de Intereses, al discriminar arbitrariamente a seres sintientes. El deber ético no se puede inferir lógicamente de características que no sean los intereses; el deber ético se infiere de los intereses en sí mismos.

Palabras clave: algo-alguien, conciencia, cosa-persona, sensocentrismo, seres sintientes

 

Cosmovisiones éticas

1. Algunas personas no saben qué es una cosmovisión ética.

Según la Real Academia Española (RAE), una cosmovisión (de cosmo- y visión, por calco del alemán «Weltanschauung») es una «Visión o concepción global del universo». Una cosmosivión es la idea principal a partir de la cual se originan otras ideas. No se debe confundir «cosmovisión ética» con otros tipos de cosmovisiones. La cosmovisión ética es el CRITERIO usado para diferenciar a los seres que a priori deben ser respetados (personas) del resto de seres (cosas) que es éticamente correcto que las personas posean y consuman. El uso de cada diferente criterio da lugar a una diferente cosmovisión ética. A continuación se enumeran siete cosmovisiones éticas:

Criterio persona-cosaCosmovisión (idea)Defensor de esa ideaPrácticaPracticante
Ser yoEgocentrismoEgocentristaEgoísmoEgoísta
Obediencia a dioses y a "elegidos"TeocentrismoTeocentristaReligiónReligioso
Especie humanaAntropocentrismoAntropocentristaHumanismoHumanista
Especies y ecosistemasEcocentrismoEcocentristaEcologismoEcologista
Seres vivos y/o vidaBiocentrismoBiocentrista¿?¿?
AnimalesAnimalcentrismoAnimalistaAnimalismoAnimalista
Seres sintientesSensocentrismoSensocentristaVeganismoVegano

(Nota: «Ser sintiente» es un sinónimo de «conciencia», «mente», «sujeto» (subjetividad) o «alguien».)

En el siguiente vídeo, Karlos Artagnan explica algunas cosmovisiones éticas.

YouTube Video

frameborder=

Mostrar breve Historia de las cosmovisiones

Historia de las cosmovisiones éticas

A grandes rasgos y desde un punto de vista occidental, la civilización humana ha pasado por tres cosmovisiones. En la Edad Antigua la civilización vivía en el cosmocentrismo, pues se creía que el cosmos, universo o naturaleza debía decidir el destino de todos los seres, en un ir y venir cíclico.

A partir del siglo V comenzó la Edad Media con su teocentrismo, según el cual se creía que un dios debía decidir el destino de los seres que «él creó», según su plan divino lineal; se entró en una época oscura.

Y después, a partir del siglo XIV con el Renacimiento, llegó la Edad Moderna con la Ilustración y los humanos se revelaron contra la tiranía religiosa y tomaron el control: el ser humano comienza a ser dueño de su propio destino mediante el antropocentrismo, poniéndolo en práctica mediante el humanismo. En «Las palabras y las cosas» (1966) Michel Foucault (1926-1984) afirma que «antes del fin del siglo XVIII el hombre no existía», pues es la Revolución francesa (1789) la que da lugar ese mismo año en Francia a la «Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano», de carácter universal, pero que no incluía a las mujeres ni a los esclavos. En 1791 Olympe de Gouges (1749-1793) proclamó la «Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana», aunque era un documento no oficial.

La esclavitud se abolió en Francia mediante la Convención Nacional el 4 de febrero de 1794, pero fue restaurada por el tirano Napoleón Bonaparte (1769-1821) en 1810, y abolida otra vez en 1848. No fue hasta el 10 de diciembre de 1948, después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), cuando se escribió la «Declaración Universal de los Derechos Humanos», texto cumbre del antropocentrismo.

La cosmovisión antropocentrista considera que el criterio que diferencia a las personas de las cosas es pertenecer a la especie humana: los humanos son personas y el resto de seres son cosas que pueden ser poseídas y usadas, y así lo recogen las sociedades antropocentristas en sus diccionarios y en sus legislaciones. Por esta razón desde el antropocentrismo se insiste en la errónea idea según la cual «quienes no son humanos no son personas». Al respecto de esto, Peter Singer señala lo siguiente:

«el uso del término «persona» es, en sí mismo, susceptible de despistar, ya que es una palabra que se usa con frecuencia como si quisiera decir lo mismo que «ser humano». Sin embargo, los términos no son equivalentes; podría existir una persona que no fuera miembro de nuestra especie. También podrían existir miembros de nuestra especie que no fuesen personas.» —Peter Singer

Ésta es la razón por la que en el debate sobre el aborto inducido de embriones humanos vemos a antropocentristas discutiendo absurdamente sobre en qué momento del embarazo el embrión es un humano.[1] En la actualidad, la inmensa mayoría de comunidades humanas son antropocentristas, es decir, el criterio que se usa en ellas para diferenciar a las personas de las cosas es «pertenecer a la especie humana», aunque el liberalismo empuja a las comunidades humanas hacia el egocentrismo[2], convirtiendo también en mercancías a los humanos que no son ricos. La consecuencia de aceptar el antropocentrismo es el especismo antropocéntrico[3] que justifica el maltrato hacia quienes no son humanos: hacinamiento, agresiones, desatención, amatanza, etc., un trato que estos rechazan cuando las víctimas son seres humanos.

«La experiencia viene a demostrarnos, desgraciadamente, cuán largo tiempo transcurrió antes de que miráramos como semejantes a los hombres que difieren considerablemente de nosotros por su apariencia y por sus hábitos. Una de las últimas adquisiciones morales parece ser la simpatía, extendiéndose más allá de los límites de la humanidad. […] Esta virtud, una de las más nobles con que el hombre está dotado, parece surgir incidentalmente de nuestras simpatías volviéndose más sensibles y más ampliamente difundidas, hasta que se extienden a todos los seres sintientes.» —Charles Darwin

El sensocentrismo considera que los seres sintientes son personas, y que el resto de seres son cosas. En Oriente, una especie de sensocentrismo religioso lleva milenios siendo parte de la cultura jainista[3], mientras que en occidente no sería hasta 1789 cuando el filósofo inglés Jeremy Bentham (1748-1832) planteó la importancia de tener en cuenta el interés de no sufrir de todos los seres en nuestras decisiones éticas:

«¿Hay alguna razón para que se permita que atormentemos a los animales? Yo no veo ninguna… Ha habido épocas en que la mayor parte de la especie humana, bajo la denominación de esclavos, ha sido tratada del mismo modo….como ahora se trata todavía a las razas inferiores de animales. Quizá llegue el día en que el resto de los animales adquieran los derechos de los que nunca pudieron ser privados excepto por la mano de la tiranía. Los franceses ya han descubierto que la negrura de la piel no es razón para abandonar a un ser humano al capricho de su torturador. Quizá llegue el día en que se reconozca que el número de patas, la pilosidad de la piel o la terminación del hueso sacro son razones igualmente insuficientes para abandonar a un ser sensitivo al mismo destino… Un caballo adulto o un perro pueden razonar y comunicarse mejor que un infante de un día o de una semana o incluso de un mes. Pero la cuestión no es ¿pueden razonar?, o ¿pueden hablar?, sino ¿pueden sufrir?» […] «Si un ser sufre, no puede existir justificación moral para rehusar tomar ese sufrimiento en consideración. No importa la naturaleza del ser, el principio de igualdad requiere que su sufrimiento se considere igual al sufrimiento semejante de cualquier otro ser» […] «Llegará el día en que el resto de la creación animal podrá adquirir esos derechos que nunca pudieron ser alejados de ellos más que por la mano de la tiranía.» —Jeremy Bentham, en «Los principios de la moral y la legislación», cap.XVII, 1789.

En la «Encyclopedia of Animal Rights and Animal Welfare» («Enciclopedia de Derechos Animales y Bienestar Animal»), editada por Marc Bekoff y por Carron A. Meaney, se explica el sensocentrismo de la siguiente manera:

«El sensocentrismo (centrado en la sensibilidad; ver «SENTIENTISM») ético ambiental sostiene que las criaturas sensibles -aquellos que pueden sentir y percibir- son moralmente importantes por derecho propio. […] Este tipo de ética protege los árboles y los ecosistemas, por ejemplo, no por su propio bien, sino porque proporcionan un hábitat para las criaturas sensibles. El sensocentrismo rompe los límites de la moral tradicional del club de seres humanos y puede tener implicaciones radicales para la ganadería, la experimentación con animales y la caza.* Sin embargo, desde una perspectiva de una ética ambiental más amplia, el sensocentrismo no es más que una pequeña modificación de la ética tradicional. Se extiende la preocupación moral más allá de los seres humanos, sólo a nuestros primos más cercanos, los animales sensibles, y niega la preocupación moral directa a 99% de los seres vivos en el planeta, así como a las especies y a los ecosistemas. Los sensocentristas responden que no tiene sentido una atención directa sobre los árboles o los ecosistemas y que la idea de obligaciones hacia las bacterias es una tontería.» —Encyclopedia of Animal Rights and Animal Welfare. Edited by Marc Bekoff with Carron A. Meaney. Foreword by Jane Goodall. pag.159. Greenwood Press; 1 edition (June 30, 1998)

Tambien se explica el sensocentrismo en segunda edición (2010) de la «Encyclopedia of Animal Rights and Animal Welfare»:

«A sentiocentric environmental ethic holds that sentient creatures —those who can feel and perceive— are morally important in their own right. Some of the best-known defenders of animals accept this environmental ethic, including Peter Singer. Because it is likely that only vertebrate animals —mammals, birds, fish, amphibians, and reptiles— consciously feel and perceive, a sentiocentric environmental ethic treats nonvertebrate nature as solely of instrumental value for sentient creatures. Such an ethic protects trees and ecosystems, for example, not for their own sake, but because they provide habitat and other benefits for sentient creatures. Sentiocentrism breaks down the boundaries of the traditional human-only moral club and is likely to have radical implications for animal agriculture, animal experimentation, hunting, and other human uses of animals. Nonetheless, from the perspective of a broader environmental ethic, sentiocentrism is but a small modification of the traditional, human-centered ethic. It extends moral concern beyond humans only to our closest cousins, the sentient animals, and it denies direct moral concern for 99 percent of living beings on the planet, as well as species and ecosystems. Sentiocentrists respond that it makes no sense to care directly about trees or ecosystems for their own sake because they don’t matter to themselves, and experiencing and pursuing one’s own good is what brings into the world the kind of value that we ought to directly morally consider.» —Encyclopedia of Animal Rights and Animal Welfare. 2nd Edition, pags.221-222.

 

Sensocentrismo

2. Algunas personas dicen que «no debemos usar un criterio para diferenciar a las personas de las cosas».

Si rechazamos utilizar un criterio para diferenciar a las personas de las cosas entonces nos quedarían dos opciones:

a) «Todos los seres son cosas», y por lo tanto sería éticamente correcto poseer y consumir a cualquier ser;
b) «Todos los seres son personas», y por lo tanto sería éticamente incorrecto poseer y consumir a cualquier ser.

En ambos casos se estaría igualando a todos los seres por medio de la característica que todos los seres comparten: son materia. Por ejemplo, según dicho argumento, las piedras, las lechugas, los perros y los humanos ocuparían la misma categoría ética: o todos ellos serían cosas, o todos ellos serían personas.

Sin embargo, si todos los seres fueran considerados éticamente como cosas entonces no tendría sentido hablar de Ética, pues se estaría diciendo que «es éticamente correcto poseer y consumir a cualquier ser», incluido quien lo afirmara, lo cual contradeciría sus intereses, rebatiéndose a sí mismo.[1] No es casualidad que la Regla de Oro de la Ética se origine en los intereses de las conciencias[2], pues la materia por sí sola no siente, no tiene intereses, no exige deberes a los demás.

Como el deber ético se origina en los intereses, y como todos los intereses pertenecen a seres sintientes, entonces es el criterio que convierte a una cosa en una persona a la que debemos respetar es «ser sintiente» (ser una conciencia); usar dicho criterio es sensocentrismo, y sensocentristas son quienes defienden dicha idea.

Circulo de consideracion ética del sensocentrismo

El sensocentrismo considera éticamente a todos los seres sintientes

Tampoco es cierto que «todos los seres son personas», como si cada átomo y cada electrón fuese una persona a la que debemos respetar, pues la materia no es sintiente por sí misma, es decir, no tiene intereses que podamos frustrar, por tanto es éticamente correcto poseerla y consumirla. Esta es la razón por la que no tiene sentido afirmar que «el sensocentrismo discrimina arbitrariamente a los seres que no tienen una conciencia», pues los seres que no tienen conciencia no tienen intereses. El sensocentrismo es una idea que no discrimina arbitrariamente a nadie, y que además no considera éticamente a las cosas como si fueran personas, por eso podemos afirmar que la Ética Basada en la Realidad es sensocentrista.

En relación a esto, Daniel C. Dennett (1942-) dice lo siguiente en su libro «Tipos de Mentes»:

Mostrar extracto del libro «Tipos de Mentes»

«La pertenencia a la clase de cosas que tienen mente proporciona una garantía de primordial importancia: la de cierta categoría moral. Sólo a los que poseen mente les importa, sólo a los que tienen mente puede preocuparles lo que ocurre. Si yo le hago algo a usted que usted no quiere que yo le haga, eso tiene una importancia moral. Importa porque le importa a usted. Puede que no importe mucho, o que sus intereses se vean superados por todo tipo de razones o que el hecho de que a usted le importe pueda incluso hacer que se muestre a favor de lo que yo hago (si es que le estoy castigando a usted por una mala acción suya). En cualquier caso, esa preocupación suya automáticamente pesa algo en la ecuación moral. Si las flores tuvieran mente, lo que les hacemos podría importarles y no solamente importaría a los que se preocupan por las flores. Si no hay nadie a quien le importe, entonces no importa lo que le hagamos a las flores.Podríamos equivocarnos. Podríamos adjudicar mente a cosas que no la tengan o podríamos pasar por alto una cosa con mente. Estas equivocaciones no serían equivalentes. Pasarse en atribuir mentes («hacerse amigo» de las plantas de nuestra casa o quedarnos en vela por las noches preocupándonos por el ordenador que duerme en nuestro escritorio) es, como mucho, un estúpido error de credulidad. Quedarse corto al atribuir mentes (no tener en cuenta o rebajar o negar la experiencia, el sufrimiento y la alegría, las ambiciones truncadas y los deseos frustrados de una persona o animal que tuviera mente) sería un pecado terrible. Porque, en definitiva: ¿Cómo se sentiría usted si se le tratara como a un objeto inanimado? (Dése cuenta de cómo esta pregunta retórica apela a nuestra categoría compartida como poseedores de mente).Lo cierto es que ambos errores podrían tener graves consecuencias morales. Si nos pasamos en la atribución de mentes (si, por ejemplo, nos hacemos a la idea de que como las bacterias tienen mente no podemos justificar su eliminación) ello podría llevarnos a sacrificar el interés de muchos legítimos portadores de intereses (nuestros amigos, nuestros animales de compañía, nosotros mismos) por cosas que no tuvieran ninguna importancia moral genuina. El debate acerca del aborto gira alrededor de un dilema semejante; algunos creen que es evidente que un feto de diez semanas tiene mente, y otros piensan que es evidente que no. Si no tiene mente, entonces queda abierto el camino para argumentar que el feto no tiene mayores intereses que los que pueda tener, pongamos, una pierna gangrenada o un diente cariado: y entonces se podría destruir para salvar la vida (o sencillamente para servir a los intereses) de la persona que tiene intereses y de la cual forma parte.

Si el feto ya tiene mente, entonces, decidamos lo que decidamos, tenemos que considerar sus intereses conjuntamente con los de su portador temporal. En medio de estas dos posiciones extremas se encuentra el auténtico dilema: el feto desarrollará enseguida su propia mente si no se lo perturba, de modo que ¿cuándo empezamos a contar sus futuros intereses? La relevancia de poseer una mente en relación con la categoría moral resulta especialmente clara en estos casos, ya que si se sabe que el feto en cuestión es anacefálico (que carece de cerebro) cambia la consideración de forma drástica para la mayoría de las personas. No para todas. (No es que intente sentar aquí estos asuntos morales, sino solamente mostrar cómo una opinión moral común amplía nuestro interés sobre estas cuestiones mucho más allá de nuestra curiosidad normal).» —Daniel Dennett, «Tipos De Mentes», Págs 15, 16 y 17.

 

3. Algunos veganos se inventan ideas erróneas sobre qué es el sensocentrismo.

Definición de sensocentrismoComo ya expliqué antes, el sensocentrismo es la cosmovisión ética que afirma que: «los seres sintientes son personas y el resto de seres son cosas». Para ser coherente con el sensocentrismo se debe defender y practicar el veganismo.

Algunas personas atribuyen al sensocentrismo ideas que son independientes de él con la intención de ensuciarlo y de promover su rechazo. Por ejemplo, en los artículos «No hay centro», «La perversión del veganismo: el sensocentrismo» y en otros artículos absurdos, se le atribuyen al sensocentrismo ideas ajenas a éste con las que un sensocentrista puede estar o no estar de acuerdo: ayudar a los demás seres sintientes, extinción de parásitos mediante esterilización, educación animal, etc.

En otros casos, algunas personas afirman erróneamente que «el sensocentrismo defiende comer bivalvos», lo cual no es cierto, pues el sensocentrismo sólo dice que los seres sintientes son personas y que el resto de seres son cosas; será la neurociencia la que determine si los bivalvos sienten o no sienten. Si los bivalvos son seres sintientes[6] entonces según el sensocentrismo los bivalvos son personas y por tanto a priori se les debe respetar. Los bivalvos tienen un ganglio cerebroide del que podemos inferir lógicamente que son seres sintientes, y convertirles de esta manera en un muro de contención que proteja al resto de seres sintientes.

4. Algunas personas confunden «cosmovisión ética» con teorías sobre el bien y el mal.

Damo define mal el sensocentrismo (2018-08-27)Por ejemplo, a partir del minuto 9:15 de su vídeo «Diferencias entre sensocentrismo y veganismo» Luchi Bonfico dice: «Una diferencia entre sensocentrismo y veganismo es que, por ejemplo, un vegano se opone a que haya una granja de animales en la cual no sufran, pero en la que terminen destinados a comida. Por ejemplo, una persona tiene 100 vacas en un campo libres toda su vida y cuando cumplen un año de edad les da un mazazo en la cabeza sin que se entere ninguna y las destina a carne. En cambio, el sensocentrista no ve ninguna objeción porque basándose justamente en lo que dice la palabra “sensocentrismo” que está centrado en la sintiencia, al no generar sufrimiento a esas cien vacas puedes hacer con ellas lo que quieras cuando quieras porque no estás generando ningún sufrimiento», a lo cual Damo y Ale asienten sin objeción.

Estas personas confunden la cosmovisión sensocentrista (los seres sintientes son personas, y el resto son cosas) con una teoría particular sobre el bien y el mal (estas personas dicen que «al matar, en contra de su interés, a un ser sintiente sin causarle sufrimiento no se le hace el mal»).  Además de dicha confusión, su concepción sobre los intereses y/o su teoría sobre el bien y el mal es errónea, pues los seres sintientes tenemos interés en seguir viviendo[3], por lo tanto sí que se hace un mal a quien es matado en contra de su interés.[1]

Lo que dicen estas personas sobre el sensocentrismo es tan erróneo como decir que «según el antropocentrismo, es éticamente correcto asesinar a humanos si no se causa sufrimiento a ningún humano»; pues no, un antropocentrista tampoco tiene por qué estar de acuerdo con eso y por ello no deja de ser antropocentrista.

La reacción de algunos veganos es patética cuando asumen dicha confusión y dicen «no soy sensocentrista porque me opongo a matar a seres sintientes en contra de su voluntad» y otro tipo de afirmaciones absurdas que benefician al antropocentrismo, al teocentrismo y a otras cosmovisiones hegemónicas… La Realidad es que el sensocentrismo solo separa éticamente a los seres sintientes (personas) del resto de seres (cosas).

Cosmovisión ética y marco normativo

5. Algunas personas confunden «cosmovisión ética» con un marco normativo.

Como he explicado, las cosmovisiones éticas usan un criterio para diferenciar éticamente a unos seres como personas y al resto de seres como cosas. DESPUÉS de que hemos elegido una determinada cosmovisión ética, debemos elegir un determinado marco normativo, es decir, debemos elegir cómo vamos a «GESTIONAR» a las personas de dicha cosmovisión ética. Existen varios marcos normativos: «deontologismo» (kantismo, etc), consecuencialismo (utilitarismo, Ética Basada en la Realidad (EBR), etc), ética de la virtud (aristotelismo, neoaristotelismo, etc), etc. Algunas personas mezclan el significado de «sensocentrismo» con el significado de un marco normativo, y por tanto usan una falacia llamada error categorial. Mediante dicha falacia, estas personas están creando mucha confusión dentro del movimiento vegano, haciendo que muchos veganos digan que «rechazo el sensocentrismo porque es utilitarista» o por otras razones, a pesar de que el sensocentrismo es una cosmovisión ética compartida por todos los defensores de los seres sintientes, el sensocentrismo no es un marco normativo.

6. Algunas personas dicen que «como según el sensocentrismo los seres sintientes (conciencias) son personas entonces alguien en estado inconsciente no es un ser sintiente y por tanto sería éticamente correcto matarle».

Una persona inconsciente sigue siendo alguienEstas personas confunden la «conciencia» con el estado de la conciencia llamado «conSciencia», por eso creen erróneamente que «según el sensocentrismo, si alguien está en estado inconsciente no es un ser sintiente». Sin embargo, si alguien se encuentra en estado inconsciente sigue siendo alguien, es decir, sigue siendo un ser sintiente, sigue siendo una conciencia en estado inconSciente. Algunas personas que entienden esto se preguntan por qué razón le hacemos un mal a alguien que matamos cuando está inconsciente o que estando consciente es matado instantáneamente sin causarle sufrimiento, pero en otro artículo ya respondí que dicho acto frustra el interés en seguir viviendo (y todos los intereses) de esa persona.[1]

En otras ocasiones algunos dicen que «el sensocentrismo no considera personas a quienes padecen una enfermedad que les impide sentir dolor físico», sin embargo esta idea sobre el sensocentrismo es errónea porque aunque dichas personas no sientan dolor físico siguen siendo seres sintientes con intereses.

Otras personas dicen que los animales no humanos no tienen interés en seguir viviendo, pero esto también lo rebatí en otro artículo.[3]

Exigencias arbitrarias

7. Algunas personas dicen que «el criterio “ser sintiente” o “tener una conciencia” no es suficiente para que un ser sea catalogado como persona».

Los delfines son personas no humanasQuienes dicen esto acusan al sensocentrismo de catalogar éticamente como personas a más seres de los que supuestamente se debería. Dicen que «sólo son personas los seres que tienen una conciencia y que ADEMÁS poseen una/s determinada/s característica/s que no poseen todos los humanos ni todos los animales no humanos». Por ejemplo, Hugo Tristam Engelhardt (1941-) en su libro «The Foundations of Bioethics» («La Fundación de la Bioética»), publicado en 1991, dice lo siguiente: «Lo que caracteriza a las personas es su capacidad de ser autoconscientes, racionales e interesadas por el mérito de reprobación y elogio. […] no todos lo seres humanos son personas. No todos los seres humanos son autoconscientes, racionales y capaces de concebir la posibilidad de la reprobación y del elogio. Los fetos, los recién nacidos, los impedidos mentales mentales muy profundos y quienes están en coma sin esperanza [y podríamos agregar los seniles] constituyen ejemplos de no-personas humanas. Son miembros de la especie humana, pero no tienen en sí y por sí mismos un lugar en la comunidad moral laica».

También Raymond G. Frey (1941-2012), que fue profesor de Filosofía de la Universidad Bowling Green State, argumentó que la coherencia nos obliga a elegir entre el anti-vivisecionismo y la vivisección que incluya a algunos seres humanos. Eligió de mala gana la segunda alternativa diciendo: «Estoy donde estoy, no porque sea un monstruo que termina eligiendo la monstruosidad, sino porque no se me ocurre nada convincente en absoluto que conceda que la vida humana de cualquier categoría tenga mayor valor que la vida animal de cualquier categoría».

En 2012, esta idea errónea llevó a la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS), la sociedad científica más grande del mundo y propietaria de la revista Science, a defender que delfines y ballenas deben ser tratados como personas no humanas con derecho a la vida, pero no dijeron lo mismo para otros seres sintientes.

El error de estas personas es que no infieren el deber ético de los intereses[2], sino de otras características innecesarias que exigen a los seres sintientes. Debido a ello violan el Principio de Igual Consideración de Intereses[4], pues discriminan arbitrariamente a quienes supuestamente no poseen dichas características éticamente irrelevantes. Por ejemplo, estas personas apelan a características éticamente irrelevantes como «ser autoconsciente», «ser racional», «ser capaz de concebir la posibilidad de la reprobación y del elogio», etc. A pesar de ser características éticamente irrelevantes, toda conciencia es autoconsciente de lo que siente y de sus intereses[9], pues lo sentido siempre lo siente alguien.

Además, toda conciencia es necesariamente racional porque reconoce el Principio Lógico de Identidad: «lo que es, es» (A=A) para de esta manera poder relacionarse con la Realidad y así sobrevivir. En cuanto a «ser capaz de concebir la posibilidad de la reprobación y del elogio», de ello tampoco se infiere lógicamente ningún deber, sino que el deber ya venía dado antes por los intereses. A pesar del error que cometen estas personas, parece una buena estrategia apoyar de manera temporal campañas como la del Proyecto Gran Simio con el objetivo de conseguir que se reconozca legalmente la existencia de personas no humanas, rompiendo de esta manera «la barrera de especie» para asestar un golpe mortal al antropocentrismo. Además, el reconocimiento de personas no humanas no ocurrirá de golpe, sino que será progresivo.

YouTube Video

frameborder=

Libros sobre sensocentrismo

8. Algunos libros sobre sensocentrismo contienen errores

El sensocentrismo es la idea de respetar a los demás seres sintientes. El libro «Sensocentrismo. Ciencia y Ética», escrito por Yamil Saiegh. Este libro tiene 206 páginas, las 105 primeras páginas es el libro en sí, el resto son referencias y notas. En esas 105 páginas hay muchos datos interesantes sobre biología, etología, etc. También añade ideas ajenas al sensocentrismo como: determinismo, inteligencia artificial «con mente», «naturaleza del ser», etc. Sin embargo, lo más llamativo es que en este libro no hay una fundamentación racional del deber ético ni la relación que establece éste con el sensocentrismo: ¿por qué debemos respetar los seres sintientes?… En su lugar, el libro compara las semejanzas que los animales no humanos (animales sintientes) tienen con los humanos, como queriendo decir «si los animales no humanos son como los humanos entonces también deben ser respetados». A continuación enumero algunos de los errores encontrados en dicho libro:

Mostrar crítica al libro «Sensocentrismo. Ciencia y Ética»
  • El título del libro «Sensocentrismo. Ciencia y Ética» es como decir «Biología. Animales y humanos». La Ética es una ciencia: la ciencia del deber a priori.
  • (pág.6) «Hasta incipientes mentes artificiales capaces de generar y/o padecer sufrimiento y disfrute.» ←NO. (Ver el artículo con tag: Inteligencia Artificial)
  • (pág.7) «egoísmo antropocentrista” ← No. El egoísmo no sólo se origina en el antropocentrismo. Su principal origen está en el egocentrismo. En la práctica hay mezcla de cosmovisiones.
  • (pág.12) habla de «sensibilidad» y la diferencia de la «sintiencia» (pág.15) ← NO. Las plantas no tienen sensibilidad, responden a estímulos como toda la materia. Un ser sintiente puede que no tenga sensibilidad en una parte de su cuerpo, pero sigue siendo sintiente.
  • Reconoce que el sufrimiento de los animales salvajes también es importante. ←OK, pero el concepto de sufrimiento CREO que lo entienden como experiencia, no como frustración de intereses. El dolor físico o emocional no querido es sufrimiento, pero si es querido entonces es disfrute (ejemplo: masoquistas).
  • (pág.16) «para que un animal sintiente se alimente, debe combinarse la emoción del hambre junto con una descripción del ambiente generada por las cogniciones que permita recorrerlo esquivando obstáculos hasta obtener el alimento». ← NO. ¿Cómo explica esta gente el ayuno? (contar mi experiencia de un día y medio sin comer) Creo que niegan el libre albedrío. El determinismo tampoco se puede demostrar.
  • (pág.22) «Contrariamente a los que algunos creen, la consciencia y por ende la capacidad de sufrir y disfrutar, es gradual. Depende de la amplitud del rango de conductas posibles de cada animal. Va desde la mínima de bivalvos o ascidias, con pocas conductas, hasta la de mamíferos, aves y cefalópodos como pulpos.» ← Reconoce que los bivalvos tienen conSciencia (¿lo mezclan con conciencia?), es decir, son seres sintientes. Los seres sintientes tienen una conciencia mediante la cual (y sus sentidos) son conScientes de unas cosas y no de otras. Parece confundir «conciencia» con «conSciencia» (estado de la conciencia) y con «ser conSciente de cosas».
  • (pág.41) «Como máquinas y organismos son esencialmente lo mismo, también debería ser la ingeniería y la biología. 4 Un pionero fue René Descartes al considerar a los animales como máquinas, considerando al corazón como una bomba hidráulica, confirmado posteriormente por William Harvey, aunque excluyó vanidosa y erróneamente a su propia especie, a diferencia de Julien Offray de La Mettrie. Posteriormente Giovanni Alfonso Borelli volvería a comparar animales con máquinas.» ← NO. Parece que se confirma que defienden que los seres sintientes no tenemos libre albedrío. (Ver el artículo con tag: Libertad).
  • (pág.43) Como hicieron Alan Turing y John von Neumann, compara a la mente con un programa de ordenador. Sugiere que si no defiendes el determinismo entonces defiendes el dualismo cuerpo-mente. ← NO. El libre albedrío es una característica de la materia sintiente, no tiene nada que ver con “almas” independientes del cuerpo.
  • Define los qualias como: «la manera en la que experimentamos subjetivamente, como la “rojez” de lo rojo, o lo “doloroso” del dolor y que solo podría entenderse por la experiencia directa».
  • (pag.46) «Shazam, reconoce canciones y otras a alguna extraña, por no decir mágica, sustancia o propiedad de los cerebros, y tildan de reduccionismo “fisicalista” o “mecanicista”a cualquier intento de explicarla sin considerarlas, como el físico y matemático Roger Penrose, que apela a unos particulares efectos cuánticos de los microtúbulos neuronales.» ←Definitivamente, el libro defiende el determinismo, y la reducción de la conciencia a procesamiento de información. Por eso dice que la inteligencia artificial tiene conciencia (o conSciencia como la llaman ahí).
  • (pag.47) «Que la consciencia dependa del sustrato neuronal, no implica que sea el único capaz de generarla». ←NO. Pues la conciencia la inferimos lógicamente y para ello es necesario que exista el mismo sustrato material que la conciencia de referencia (la propia conciencia).
  • (pág.58-59) Critica la idea de la «tabla rasa» y en su lugar defiende la idea de la «naturaleza humana» (o «naturaleza del ser»). ← No. Sin embargo no es lo uno ni lo otro. Nacemos con unas características biológicas que influyen en cómo somos, pero que difieren entre los individuos de la misma especie, por eso no existe una «naturaleza del ser».
  • (pág.64) Critican que un documental magufo (habla de «ir al cielo») de la BBC compare a perros con robots… ¡Paradógico para un determinista que defiende la sintiencia de robots!
  • (pág.91) «Antropocentrismo ecocentrista» ← Hace un buen análisis del antropocentrismo «ecologista», pero hace una mala categorización. Una cosmovisión ética no puede ser otra cosmovisión ética. En este caso lo correcto sería: antropocentrismo (humanismo) «ecologista».
  • (pág.92) «Antropocentrismo biocentrista» ← Mala categorización, y no es biocentrista. La idea de rechazar el aborto de humanos desde la fecundación es una idea en apariencia antropocentrista (un zigoto humano es un humano), pero se origina de la idea de que un supuesto «dios» insufla un «alma» al zigoto humano (idea del teocentrismo).
  • Finalmente da algunas definiciones sobre diferentes tipos de marcos normativos, etc. pero en ningún momento fundamenta racionalmente el deber ético en una norma guía o Regla de Oro.

 

Bibliografía

– HORTA, Óscar. The Idea of Moral Personhood under Fire. In Miguens, Sofia; Morando, Clara & Vieira da Cunha, Rui (eds.), From Minds to Persons, 2014. FLUP, Porto, 223-238.
– BEKOFF, Marc. Encyclopedia of animal rights and animal welfare. Edited by Marc Bekoff with Carron A. Meaney. Foreword by Jane Goodall. Greenwood Press; 1 edition, June 30, 1998. (Extracto)
– SINGER, Peter. «A utilitarian defense of animal liberation» (73-82)
– REGAN, Thomas. «The radical egalitarian case for animal rights» (82-90)
– WARREN. «A critique of regan’s animal rights theory» (90-97)
– ENGELHARDT, H. T., Manuale di bioetica, Il Saggiatore, Milano 1991. Orig. inglés: The Foundations of Bioethics, Oxford University Press, New York-Oxford, 1986. Hay versión en castellano: Los fundamentos de la bioética, Paidós Ibérica, Barcelona 1995.
– FOUCAULT, M., Las palabras y las cosas, Ed. Siglo XXI, Méxi~o, 1985, Primera edición 166.

]]>
https://respuestasveganas.org/sensocentrismo/feed/ 30
ARGUMENTO: “Dios es necesario para fundamentar las normas éticas” https://respuestasveganas.org/moralidad-sin-dios/ https://respuestasveganas.org/moralidad-sin-dios/#respond Fri, 31 May 2019 18:05:00 +0000 https://respuestasveganas.org/2019/02/moralidad-sin-dios.html

RESUMEN: ¿Qué dice la teoría del mandato divino? ¿qué son los principios éticos? ¿es necesario que exista un «dios» para que existan el bien y el mal? ¿es necesario creer en un «dios» para hacer el bien? ¿la religión es fascismo? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí voy a responder.

El teocentrismo es la cosmovisión ética según la cual lo primero es obedecer a «los dioses», lo cual suele estar relacionado con ofrecerles «sacrificios» para que estén contentos con nosotros. Dichos sacrificios pueden ser humanos y animales no humanos. Aún suponiendo que existiera un «ser sobrenatural», aún debería demostrarse que dicho ser es bueno y no malo, y al hacerlo se rebate la necesidad de dicho ser para fundamentar normas éticas. El bien y el mal existen antes de que un supuesto «dios» los señale, por lo tanto podemos hacer el bien y rechazar el mal sin necesidad de seguir una religión y sin necesidad de creer en «dioses». Podemos ser ateos y hacer el bien porque el bien no tiene nada que ver con «seres superpoderosos», sino con la Ética.

Palabras clave: fundamentación, normas religiosas, principios, obediencia

El teocentrismo

1. Algunas personas no saben qué es el teocentrismo.

El teocentrismo es la cosmovisión ética según la cual lo primero es obedecer a supuestos «dioses», lo cual suele estar relacionado con ofrecerles «sacrificios» para que estén contentos con nosotros. Los «sacrificados» pueden ser humanos y animales no humanos. El teocentrismo fue la cosmovisión ética más extendida en el pasado, y recientemente, por marketing, ha ido sacando a los humanos de dichos sacrificios. Por ejemplo, si habéis visto la serie de televisión Vikings podréis apreciar que ésta se desarrolla en una época en la que el teocentrismo era la cosmovisión dominante.

YouTube Video

frameborder=

Relativismo

2. Algunas personas dicen que «el ateísmo lleva al relativismo ético porque sin la existencia de un dios no pueden existir valores objetivos».

Por ejemplo, los Testigos de Jeová en su folleto «¡Despertad!» titulado «¿Una cruzada en pro del ateísmo?» (noviembre, 2010), escrito por Phillip E. Johnson, podemos leer lo siguiente: «la negación de dios supone no tener ningún compromiso con la autoridad divina, así como no estar bajo la obligación de respetar valores objetivos, en consecuencia la moralidad adquiere un carácter relativo, permitiendo que cada cual establezca sus propias normas, si acaso las desea. No es de extrañar pues que el ateísmo sea una filosofía de vida tan atrayente».

La defensa de la religión como salvaguarda de las actitudes y comportamientos correctos y de la paz nos recuerda a la advertencia de Fiódor Dostoievsky (1821-1881) en su obra «Los Hermanos Karamazov» (1880): «Si dios no existe, todo está permitido». Sin embargo, en dos artículos anteriores demostré que existen el bien y el mal sin necesidad de que existan «dioses»[1] y que a partir de ellos podemos inferir lógicamente la Regla de Oro de la Ética: A priori, los intereses no deben ser frustrados.[2]

A continuación voy a demostrar que las religiones son las que llevan al relativismo, pues no se fundamentan en la razón, sino en la obediencia.

Seres sobrenaturales

3. Algunas personas dicen que «existen “seres sobrenaturales”».

Las personas que afirman que existen «seres sobrenaturales» suelen ponerlos un nombre y asignarles unas determinadas características, incluida la bondad y la maldad. A partir de dicha idea aparecen las religiones teístas que afirman la existencia de «seres sobrenaturales». Por ejemplo, la religión católica romana defiende la existencia de un «ser sobrenatural bueno» al que llama «dios», o «al-lāh» para el Islam. Las religiones son monoteístas o politeístas, dependiendo de si afirman que existe un sólo dios o más de uno, respectivamente.

En dos artículos anteriores demostré que la idea «dios» es lógicamente absurda[3] y que no está demostrada empíricamente.[4] Aunque a priori no hay nada éticamente incorrecto en que alguien crea o afirme que existen «seres sobrenaturales», el problema aparece cuando dichas personas pretenden imponer a los demás normas arbitrarias diciendo que debemos obedecer a dichos supuestos «seres sobrenaturales». Las religiones pretenden sustituir la Ética Basada en la Realidad, que podemos conocer razonando sobre el deber, por normas arbitrarias que se inventan algunas personas.

A continuación voy a suponer que existiera un «ser sobrenatural» llamado «dios» y a analizar qué implicaciones éticas tendría eso.

Obediencia al poder

4. Algunas personas dicen que «existe un «dios» y por lo tanto debemos obedecerle».

George W. Bush invade Irak (2003)

Estas personas siguen la teoría del mandato divino. El mandato divino esencialmente dice que «lo éticamente correcto» es «lo que dios ordena», y «lo éticamente incorrecto» es «lo que dios prohíbe», pues dicen que «“dios” es infalible para diferenciar el bien del mal» y dicen que la Bibla, el Corán, etc. es su palabra. Por lo tanto, según estas personas, para actuar de manera éticamente correcta debemos obedecer la palabra de «dios». Por ejemplo, Emil Brunner (1889-1966) dice en su libro «The Divine Imperative» (1947) que «el Bien consiste en hacer siempre la voluntad de un dios, en cualquier momento particular». Por ejemplo, en 2003 George W. Bush dijo: «dios me pidió acabar con la tiranía de Irak» y poco después EEUU invadió Irak ilegalmente (sin una resolución de la ONU), produciendo cientos de miles de muertos, la destrucción del país y la aparición de grupos terroristas. En la Biblia aparece un clásico ejemplo sobre la defensa del mandato divino:

Mostrar cómo «dios» ordena a Abraham que asesine a su propio hijo

En la Biblia (Génesis 22:1-18) podemos leer el clásico ejemplo sobre el mandato divino. Abraham supuestamente escucha la voz de un «ser sobrenatural bueno» (de un «dios») que le ordena asesinar a su propio hijo; la pregunta que debemos hacernos es: ¿Abraham debe obedecer el mandato que le da esa voz o por el contrario debe obedecer el principio «no matarás» de los «Diez Mandamientos»? Abraham decide obedecer el mandato del supuesto «dios» e intenta asesinar a su propio hijo, pero en el último momento «la voz de dios» le dice que no lo haga y Abraham obedece nuevamente. El supuesto «dios» se alegra de la ciega obediencia de Abraham. Abraham, al guiarse éticamente por la teoría del mandato divino, no tiene manera de saber si obedece la voluntad de un «dios» o la voluntad de un «demonio», al carecer de un punto de referencia o principio sobre qué es el bien y qué es el mal.

Abraham quiere asesinar a su hijoDespués de estos acontecimientos, Dios puso a prueba a Abraham: «¡Abraham!», le dijo. El respondió: «Aquí estoy». Entonces Dios le siguió diciendo: «Toma a tu hijo único, el que tanto amas, a Isaac; ve a la región de Moria, y ofrécelo en holocausto sobre la montaña que yo te indicaré». A la madrugada del día siguiente, Abraham ensilló su asno, tomó consigo a dos de sus servidores y a su hijo Isaac, y después de cortar la leña para el holocausto, se dirigió hacia el lugar que Dios le había indicado. Al tercer día, alzando los ojos, divisó el lugar desde lejos, y dijo a sus servidores: «Quédense aquí con el asno, mientras yo y el muchacho seguimos adelante. Daremos culto a Dios, y después volveremos a reunirnos con ustedes». Abraham recogió la leña para el holocausto y la cargó sobre su hijo Isaac; él, por su parte, tomó en sus manos el fuego y el cuchillo, y siguieron caminando los dos juntos. Isaac rompió el silencio y dijo a su padre Abraham: «¡Padre!». El respondió: «Sí, hijo mío». «Tenemos el fuego y la leña, continuó Isaac, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?». «Dios proveerá el cordero para el holocausto», respondió Abraham. Y siguieron caminando los dos juntos. Cuando llegaron al lugar que Dios le había indicado, Abraham erigió un altar, dispuso la leña, ató a su hijo Isaac, y lo puso sobre el altar encima de la leña. Luego extendió su mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo. Pero el Angel del Señor lo llamó desde el cielo: «¡Abraham, Abraham!». «Aquí estoy», respondió él. Y el Angel le dijo: «No pongas tu mano sobre el muchacho ni le hagas ningún daño. Ahora sé que temes a Dios, porque no me has negado ni siquiera a tu hijo único». Al levantar la vista, Abraham vio un carnero que tenía los cuernos enredados en una zarza. Entonces fue a tomar el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Abraham llamó a ese lugar: «El Señor proveerá», y de allí se origina el siguiente dicho: «En la montaña del Señor se proveerá». Luego el Angel del Señor llamó por segunda vez a Abraham desde el cielo, y le dijo: «Juro por mí mismo –oráculo del Señor–: porque has obrado de esa manera y no me has negado a tu hijo único, yo te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos, y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, ya que has obedecido mi voz» (Génesis 22:1-18)

En el Antiguo Testamento de la Biblia también podemos leer cómo en numerosas ocasiones el supuesto dios ordena a los humanos que asesinen a humanos, niños incluidos, y a animales no humanos. En estas ocasiones también le obedecen, pero ese supuesto dios no dice que se detengan.

 

Aceptar la teoría del mandato divino convierte la doctrina de la bondad de dios en un sinsentido y lleva a la teología, desde un punto de vista ético, a la arbitrariedad de valores, es decir, al relativismo ético, pues según dicha teoría no existirían acciones buenas ni malas antes de que «dios» las ordenara hacer o las prohibiese.

Si aceptamos la teoría del mandato divino entonces podemos dar la vuelta a la cita de Dostoyevski y decir: «Si Dios existe, todo está permitido». Así lo expresó Gottfried Leibniz (1646-1716) en su «Discurso de Metafísica» (1686):

«Diciendo que las cosas no son buenas por ninguna regla de bondad, sino sólo por la voluntad de Dios, se destruye sin darse cuenta, me parece a mí, todo el amor de Dios y toda su gloria. ¿Por qué alabarlo por lo que ha hecho si sería igualmente loable habiendo hecho todo lo contrario?»  —Gottfried Leibniz, «Discurso de Metafísica» (1686)

En lo que respecta a quienes no son humanos, Isaac Bashevis Singer (1902-1991) se expresó contra el mandato divino de la siguiente manera:

«Cuando un humano mata a un animal para la alimentación, está descuidando su propia hambre de justicia. El hombre reza por la misericordia, pero no está dispuesto a extenderla a otros. ¿Por qué entonces el hombre debe esperar la misericordia de Dios? Es injusto esperar algo que usted no está dispuesto a dar. Es incoherente. Nunca podré aceptar la incoherencia o la injusticia. Incluso si se trata de Dios. Si viniese una voz de Dios diciendo: «Estoy en contra del vegetarianismo!» Yo diría: «¡Bueno, yo estoy a favor de ello!» Así es como me siento firmemente en este sentido.» —Isaac Bashevis Singer, Prólogo de «Food for Spirit: Vegetarianism and the World Religions» (1986) de Steven Rosen

En el siguiente vídeo se muestra un experimento social sobre la obediencia: El Juego de la Muerte.

YouTube Video

Mostrar experimentos sobre la obediencia

El experimento de la cárcel de Stanford

En 1972 la Universidad de Stanford realizó un estudio psicológico sobre el comportamiento humano en cautividad, y sobre los efectos de los roles sociales impuestos en la conducta. El estudio fue realizado por un equipo de investigadores liderado por Philip Zimbardo. Se reclutó a estudiantes voluntarios para que desempeñaran los roles de los guardias y prisioneros en una prisión ficticia. Sin embargo, el experimento se les fue pronto de las manos y se canceló en la primera semana.

¿Sabemos de qué seríamos capaces en una situación extrema a la que nunca nos hubiéramos enfrentado? ¿Somos realmente quienes creemos que somos? En el siguiente video Eduard Punset habla con Philip Zimbardo, psicólogo de la Universidad de Stanford y autor del famoso y macabro experimento de la prisión de Stanford, realizado en los años 70 para estudiar la reacción de unas cuantas personas recluidas en un lugar hostil y sometidas a duras circunstancias.

YouTube Video

frameborder=

Las preocupaciones éticas que envuelven a los experimentos sobre obediencia suelen hacer referencia al experimento de Milgram (1963), que fue llevado a cabo en la Universidad de Yale por Stanley Milgram, un antiguo amigo de Zimbardo.

El experimento de Milgram

El experimento de Milgram fue una serie de experimentos de psicología social llevada a cabo por Stanley Milgram (1933-1984), psicólogo en la Universidad de Yale, y descrita en un artículo publicado en 1963 en la revista Journal of Abnormal and Social Psychology bajo el título «Behavioral Study of Obedience» («Estudio del comportamiento de la obediencia») y resumida en 1974 en su libro «Obedience to authority. An experimental view» («Obediencia a la autoridad. La perspectiva experimental»). El fin de la prueba era medir la disposición de un participante para obedecer las órdenes de una autoridad aun cuando estas pudieran entrar en conflicto con su conciencia personal.

En 1974, Milgram resumió su experimento en su artículo «The Perils of Obedience» («Los peligros de la obediencia»):

«Los aspectos legales y filosóficos de la obediencia son de enorme importancia, pero dicen muy poco sobre cómo la mayoría de la gente se comporta en situaciones concretas. Monté un simple experimento en la Universidad de Yale para probar cuánto dolor infligiría un ciudadano corriente a otra persona simplemente porque se lo pedían para un experimento científico. La férrea autoridad se impuso a los fuertes imperativos morales de los sujetos (participantes) de lastimar a otros y, con los gritos de las víctimas sonando en los oídos de los sujetos (participantes), la autoridad subyugaba con mayor frecuencia. La extrema buena voluntad de los adultos de aceptar casi cualquier requerimiento ordenado por la autoridad constituye el principal descubrimiento del estudio.» —Stanley Milgram, «The Perils of Obedience»

YouTube Video

frameborder=

La obediencia ciega al poder de Hitler

Las religiones no fundamentan las normas en la Realidad, sino en lo irreal: en supuestos «seres sobrenaturales» que utilizan humanos irracionales y psicópatas para imponer normas mediante la obediencia. Es bien conocida la buena amistad entre la Iglesia Católica Romana y Adolf Hitler. El nazismo protegió a la Iglesia Católica. Incluso los nazis llevaban una cruz en sus uniformes. En el siguiente vídeo puede verse a Hitler defendiendo el catolicismo y expresando su odio al ateísmo. Citas de Adolf Hitler y de otros nazis apoyando la religión y contra el ateísmo:

– «Estamos convencidos de que la gente necesita y requiere esta Fé. Por lo tanto hemos llevado a cabo la lucha contra el movimiento Ateo, y esto no sólo con unas pocas declaraciones teóricas: lo hemos aplastado.»  —Adolf Hitler, discurso en Berlín en 24-10-1933.

– «El hecho de que el Vaticano esté concluyendo un tratado con la Nueva Alemania significa un reconocimiento del Estado Nacionalsocialista por parte de la Iglesia Católica. Este tratado muestra a todo el mundo, clara e inequívocamente, que la afirmación de que el Nacionalsocialismo es hostil a la Religión es una mentira.» —Adolf Hitler escribiendo al Partido Nacionalsocialista el 22-07-1933; mencionado en «Hitler’s Pope», por John Cornwell.

– «Estoy convencido de que actúo como agente de nuestro Creador. Al combatir a los judíos estoy haciendo la voluntad del Señor.» —Adolf Hitler, «Mein Kampf»

– «La grandeza del Cristianismo no estuvo en intentar negociaciones de compromiso con otras opiniones filosóficas similares del mundo antiguo, sino en su inexorable fanatismo al predicar y pelear por su propia doctrina.» —Adolf Hitler, «Mein Kampf», volumen 1, capítulo 12.

– «Pedimos la libertad en el seno del Estado de todas las confesiones religiosas, en la medida en que ellas no pongan en peligro su propia existencia o no ofendan el sentimiento moral de la raza germánica. El Partido, en tanto que tal, defiende el punto de vista de un Cristianismo positivo, sin ligarse a ninguna denominación determinada. Combate el espíritu materialista en el interior y en el exterior y está convencido de que una recuperación duradera de nuestro pueblo no puede tener éxito más que desde el interior, sobre la base del principio siguiente: El interés general prima sobre el interés particular.» —Punto 24 del programa Nacional Socialista

 

Principios

5. Algunas personas que dicen que «existe un “dios”» se dan cuenta que la teoría del mandato divino lleva al relativismo ético y entonces dicen que «“dios” ha establecido unos principios absolutos que debemos respetar».

Moises y los 10 mandamientos

La «teoría de los principios éticos universales o absolutos» dice que existen valores objetivos que debemos respetar. Los religiosos añaden que los humanos sólo podemos conocer dichos principios gracias a que un supuesto «dios» se los dijo a un iluminado por medio de revelación divina. Un ejemplo de principios éticos religiosos serían los Diez Mandamientos que un supuesto «ser sobrenatural» supuestamente le dictó a Moisés reconviniéndole sobre ellos que «no deben tolerar la desobediencia». La paradoja es que los principios absolutos establecidos por un supuesto «dios» también son un mandato divino, son obediencia arbitraria, por lo tanto no hay en ellos una fundamentación racional. Sin un punto de referencia previo sobre qué es el bien y qué es el mal, Moisés no pudo saber si el supuesto «ser sobrenatural» que dice que le dictó los Diez Mandamientos era un «dios» o un «demonio».

En el diálogo platónico llamado «Eutifrón», hay una discusión acerca de si lo que es éticamente correcto es aquello que los dioses nos ordenan. En dicho texto Sócrates formula una de las preguntas más célebres de la Filosofía: «¿es la conducta correcta porque los dioses así la ordenan, o la ordenan los dioses porque es correcta?». Refiriéndose a esta pregunta, el filósofo británico Antony Flew (1923-2010) sugirió que «una buena prueba para la aptitud de una persona para la filosofía es descubrir si puede captar su fuerza y su sentido». Por lo tanto, la única manera de no caer en el relativismo ético es que el bien y el mal existan antes que «lo que ordenan los dioses»; y si el bien y el mal existen antes de que un dios los señale entonces podemos comportarnos de manera éticamente correcta siendo ateos. En el siguiente gráfico muestro que podemos hacer el bien y podemos evitar hacer el mal aunque no creamos que existe un «dios».

Debemos hacer al bien, no obedecer a "dioses"

Religión y naturaleza

6. Algunas personas que afirman que «existe un “dios”» se dan cuenta que la obediencia lleva al relativismo ético y entonces dicen que «las normas éticas se fundamentan en “la naturaleza creada por dios”».

Debido a que la teoría del mandato divino lleva al relativismo ético, ésta fue rechazada por Tomás de Aquino (1224-1274) y sustituida por la teoría del derecho natural, también llamada «ley natural» o «justicia natural», y es en lo que está basada la teología de la Iglesia católica y la «Declaración Universal de los Derechos Humanos», aunque parten de diferentes teleologías. Según el derecho natural, «cada ser tiene su propia ‘naturaleza’ con un propósito o fin racional», por lo que ir contra dichos fines es «ir contra la naturaleza» o irracional. Dicha idea se llama teleología y Tomás de Aquino la obtuvo del libro «Ética a Nicómaco» de Aristóteles (s. IV a.C.), pero la conectó con la idea según la cual la «naturaleza» fue creada por «dios» según su «plan divino». En su libro «Suma Teológica», Tomás de Aquino dice que «dios» dotó a los humanos con racionalidad para que pudieran comprender su plan divino: «menospreciar el dictado de la razón es equivalente a condenar el mandato de Dios», dice Tomás. Por lo tanto, el creyente y el no creyente pueden acceder a la razón y seguir sus directivas. Ambos funcionan como agentes éticos de la misma manera, a pesar de que la falta de fe de los no creyentes les impida comprender que un «dios» es el supuesto autor de dicho orden racional en el que participan y que sus propios juicios éticos expresan. La teoría del derecho natural asume que existe «lo no natural» y basándose en eso dice que las acciones naturales son buenas y éticamente correctas, y que las acciones «antinaturales» o «contra natura» son malas y éticamente incorrectas. Sin embargo ya demostré que todo es naturaleza y natural[5] y además que «lo natural» no tiene nada que ver con el deber ético.[6]

Contradicciones religiosas

7. Algunas personas dicen que «lo que pone en los libros religiosos son normas éticas lógicas».

Algunas personas dicen que «dios» nunca se equivoca al señalar el bien y el mal porque posee la sabiduría perfecta, por lo tanto, nunca existiría contradicción entre sus mandatos, un hecho bastante discutible si leemos detenidamente los libros religiosos. La web Bibviz construyó, junto a escépticos, infieles y organizaciones pro-seculares, una infografía que muestra de manera interactiva las 673 incoherencias que hay en la Biblia.

Mostrar los crímenes de los «dioses»

Veamos a continuación algunas cosas éticamente incorrectas que hay escritas en los libros de diferentes religiones(1), unas veces más claras y otras veces más dependientes de la interpretación y del contexto histórico. La vida de los individuos sintientes no debería depender de lo que un «iluminado» escriba ni de las interpretaciones que de esos escritos hagan las autoridades religiosas.

Crímenes en la Biblia

Si analizamos la Biblia podemos encontrar numerosas barbaridades, sobretodo en el Antiguo Testamento. Los evangelios muestran la moral de la sociedad en épocas concretas y como a través del paso del tiempo la moral va evolucionando hacia lo que se supone que es el «plan de Dios». No pretendemos decir que todo lo que hay escrito en la Biblia es negativo, pero hay pasajes que nos llaman mucho la atención. Los mostramos a continuación.

YouTube Video

Éxodo:

El Dios de la Biblia apoyó la esclavitud humana:

– «Estas son las normas que darás a los israelitas: Si compras un esclavo hebreo, él prestará servicios durante seis años, y al séptimo año, quedará en libertad sin pagar nada. Si entró solo, saldrá solo; si tenía mujer, su mujer saldrá con él. Si su dueño le dio una mujer y ella le dio hijos o hijas, la mujer y los hijos serán para su dueño, y él se irá solo. Pero si el esclavo declara expresamente: «Yo amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos, y por eso no quiero quedar en libertad», su dueño lo presentará delante de Dios, lo acercará a la puerta de su casa o al poste de la puerta, y le perforará la oreja con una lezna. Así el esclavo quedará a su servicio para siempre. Si un hombre vende a su hija como esclava, ella no saldrá en libertad como salen los esclavos. Si después desagrada a su dueño, y él ya no la quiere para sí, permitirá que la rescaten, pero no podrá venderla a extranjeros por haberla defraudado.» (Éxodo 21:1-8)

Levítico:

– «Si la hija de un sacerdote se envilece a sí misma prostituyéndose, envilece a su propio padre, y por eso será quemada.» (Levítico 21:9)

– «Entre los israelitas apareció un hombre, cuya madre era israelita y su padre egipcio. Al suscitarse una pelea entre este último y un israelita, el hijo de la israelita blasfemó contra el Nombre, pronunciando una maldición. Entonces lo llevaron ante Moisés –su madre se llamaba Selomit, hija de Dibrí, y era de la tribu de Dan–. Y el hombre fue puesto bajo custodia, hasta tanto se pudiera tomar una decisión en virtud de un oráculo del Señor. El Señor dijo a Moisés: «Saca el blasfemo fuera del campamento; que todos los que lo oyeron, pongan las manos sobre su cabeza, y que toda la comunidad lo mate a pedradas. Luego di a los israelitas: Cualquier hombre que maldiga a su Dios, cargará con su pecado. El que pronuncie una blasfemia contra el nombre el Señor será castigado con la muerte: toda la comunidad deberá matarlo a pedradas. Sea extranjero o nativo, si pronuncia una blasfemia contra el Nombre, será castigado con la muerte». (…) «Así habló Moisés a los israelitas. Entonces ellos sacaron el blasfemo fuera del campamento y lo mataron a pedradas. De esta manera ejecutaron la orden que el Señor había dado a Moisés.» Levítico 24:10-16 y 23

– «El que hiera mortalmente a cualquier hombre, será castigado con la muerte. El que hiera mortalmente a un animal, pagará la indemnización correspondiente: vida por vida. Si alguien lesiona a su prójimo, lo mismo que él hizo se le hará a él: fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente; se le hará la misma lesión que él haya causado al otro. El que mate a un hombre, será castigado con la muerte. No habrá para ustedes más que un derecho, válido tanto para el extranjero como para el nativo. Porque yo soy el señor, su Dios.» Levítico 24:17-22

– «Los esclavos y esclavas que ustedes tengan, provendrán de las naciones vecinas: solamente de ellas podrán adquirirlos. También podrán adquirirlos entre los hijos y familiares de los extranjeros que residan entre ustedes, entre aquellos que hayan nacido en Israel. Ellos serán propiedad de ustedes, y podrán dejarlos como herencia a sus hijos, para que los posean como propiedad perpetua. A estos podrán tenerlos como esclavos; pero nadie podrá ejercer un poder despótico sobre sus hermanos israelitas.» (Levítico 25:44-46)

Deuteronomio:

– «No tendrás compasión: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie». (Deuteronomio 19:21)

– «Cuando te acerques a una ciudad para atacarla, primero le ofrecerás la paz. Si ella la acepta y te abre sus puertas, toda la población te pagará tributo y te servirá. Pero si rehúsa el ofrecimiento de paz y te opone resistencia, deberás sitiarla. Cuando el Señor, tu Dios, la ponga en tus manos, tú pasarás al filo de la espada a todos sus varones. En cuanto a las mujeres, los niños, el ganado y cualquier otra cosa que haya en la ciudad, podrás retenerlos como botín, y disfrutar de los despojos de los enemigos que el Señor, tu Dios, te entrega. Así tratarás a todas las ciudades que estén muy alejadas de ti y que no pertenezcan a las naciones vecinas. Pero en las ciudades de esos pueblos que el Señor, tu Dios, te dará como herencia, no deberás dejar ningún sobreviviente. Consagrarás al exterminio total a los hititas, a los amorreos, a los cananeos, a los perizitas, a los jivitas y a los jebuseos, como te lo ordena el Señor, tu Dios; para que ellos no les enseñen a imitar todas las abominaciones que cometen en honor de sus dioses. Así ustedes no pecarán contra el Señor, su Dios. Si para conquistar una ciudad tienes que asediarla mucho tiempo, no destruirás sus árboles a golpes de hacha. Come de sus frutos, pero no los cortes. ¿Acaso los árboles del campo son hombres, para que los hagas también a ellos víctimas del asedio? Podrás destruir y cortar, en cambio, los árboles que sepas que no dan ningún fruto, a fin de construir máquinas de asedio contra la ciudad que te oponga resistencia, hasta que logres someterla.» Deuteronomio 20:10-20

– «Si un hombre tiene un hijo indócil y rebelde, que desobedece a su padre y a su madre, y no les hace caso cuando ellos lo reprenden, su padre y su madre lo presentarán ante los ancianos del lugar, en la puerta de la ciudad, y dirán a los ancianos: «Este hijo nuestro es indócil y rebelde; no quiere obedecernos, y es un libertino y un borracho». Entonces todos los habitantes de su ciudad lo matarán a pedradas. Así harás desaparecer el mal de entre ustedes, y todo Israel, cuando se entere, sentirá temor.» (Deuteronomio 21:18-21)

Salmo:

– «El necio se dice a sí mismo: «No hay Dios».» (Salmo 1:1)

Lucas:

– «El les dijo: «Un hombre de familia noble fue a un país lejano para recibir la investidura real y regresar en seguida. Llamó a diez de sus servidores y les entró cien monedas de plata a cada uno, diciéndoles: «Háganlas producir hasta que yo vuelva». Pero sus conciudadanos lo odiaban y enviaron detrás de él una embajada encargada de decir: «No queremos que este sea nuestro rey». Al regresar, investido de la dignidad real, hizo llamar a los servidores a quienes había dado el dinero, para saber lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y le dijo: «Señor, tus cien monedas de plata han producido diez veces más». «Está bien, buen servidor, le respondió, ya que has sido fiel en tan poca cosa, recibe el gobierno de diez ciudades». Llegó el segundo y el dijo: «Señor, tus cien monedas de plata han producido cinco veces más». A él también le dijo: «Tú estarás al frente de cinco ciudades». Llegó el otro y le dijo: «Señor, aquí tienes tus cien monedas de plata, que guardé envueltas en un pañuelo. Porque tuve miedo de ti, que eres un hombre exigentes, que quieres percibir lo que no has depositado y cosechar lo que no has sembrado». El le respondió: «Yo te juzgo por tus propias palabras, mal servidor. Si sabías que soy un hombre exigentes, que quiero percibir lo que no deposité y cosechar lo que no sembré, ¿por qué no entregaste mi dinero en préstamo? A mi regreso yo lo hubiera recuperado con intereses» Y dijo a los que estaban allí: «Quítenle las cien monedas y dénselas al que tiene diez veces más». «¡Pero, señor, le respondieron, ya tiene mil!». «Les aseguro que al que tiene, se le dará; pero al que no tiene, se le quitará aún lo que tiene. En cuanto a mis enemigos, que no me han querido por rey, tráiganlos aquí y mátenlos en mi presencia»». Después de haber dicho esto, Jesús siguió adelante, subiendo a Jerusalén.» Lucas 19:12-28

– «Pero Jesús replicó: «Yo te aseguro, Pedro, que hoy, antes que cante el gallo, habrás negado tres veces que me conoces». Después les dijo: «Cuando los envié sin bolsa, ni alforja, ni sandalias, ¿les faltó alguna cosa?». «Nada», respondieron. El agregó: «Pero ahora el que tenga una bolsa, que la lleve; el que tenga una alforja, que la lleve también; y el que no tenga espada, que venda su manto para comprar una. Porque les aseguro que debe cumplirse en mí esta palabra de la Escritura: Fue contado entre los malhechores. Ya llega a su fin todo lo que se refiere a mí». «Señor, le dijeron, aquí hay dos espadas». El les respondió: «Basta».» Lucas 22:34-38. (2)

Proverbios:

– «El que mezquina la vara odia a su hijo, el que lo ama se esmera por corregirlo.» Proverbios 13:24

San Mateo:
– «Ustedes han oído que se dijo: «Ojo por ojo y diente por diente». Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él. Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado. Ustedes han oído que se dijo: «Amarás a tu prójimo» y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.» Mateo 5:38-48 (Sermón de la Montaña de Jesús)

– «No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada. Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra; y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa. El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.» San Mateo 10:34-39

– «Los felicito porque siempre se acuerdan de mí y guardan las tradiciones tal como yo se las he transmitido. Sin embargo, quiero que sepan esto: Cristo es la cabeza del hombre; la cabeza de la mujer es el hombre y la cabeza de Cristo es Dios. En consecuencia, el hombre que ora o profetiza con la cabeza cubierta deshonra a su cabeza; y la mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta deshonra a su cabeza, exactamente como si estuviera rapada. Si una mujer no se cubre con el velo, que se corte el cabello. Pero si es deshonroso para una mujer cortarse el cabello o raparse, que se ponga el velo. El hombre, no debe cubrir su cabeza, porque él es la imagen y el reflejo de Dios, mientras que la mujer es el reflejo del hombre. En efecto, no es el hombre el que procede de la mujer, sino la mujer del hombre; ni fue creado el hombre a causa de la mujer, sino la mujer a causa del hombre. Por esta razón, la mujer debe tener sobre su cabeza un signo de sujeción, por respeto a los ángeles. Por supuesto que para el Señor, la mujer no existe sin el hombre ni el hombre sin la mujer. Porque si la mujer procede del hombre, a su vez, el hombre nace de la mujer y todo procede de Dios. Juzguen por ustedes mismos: ¿Les parece conveniente que la mujer ore con la cabeza descubierta? ¿Acaso la misma naturaleza no nos enseña que es una vergüenza para el hombre dejarse el cabello largo, mientras que para la mujer es una gloria llevarlo así? Porque la cabellera le ha sido dada a manera de velo.»Primera carta a los corintios, 11

– «Que las mujeres escuchen la instrucción en silencio, con todo respeto. No permito que ellas enseñen, ni que pretendan imponer su autoridad sobre el marido: al contrario, que permanezcan calladas.» 1 Timoteo 2:11-12

Crímenes en el Corán

No pretendemos decir que todo lo que hay escrito en el Corán es negativo, pero hay pasajes que nos llaman mucho la atención. Los mostramos a continuación.

– «Matad a los politeístas donde quiera que los encontréis. Apresadles, sitiadles, acechadles en cada recodo, pero si se arrepienten y hacen la oración y entregan el impuesto religioso, dejadles paso libre.» Sura 9:5, El arrepentimiento

– «¡Oh, los que creéis! Combatid a los incrédulos que tenéis en vuestra vecindad. Y que os encuentren firmes y duros y sabed que Dios está con quienes son temerosos.» Sura 9:123

– «Ciertamente, a aquellos que no creen en Dios, da igual que les amonestes o que no, no creerán (…) Y cuando se les dice: «¡No corrompáis en la Tierra!» dicen: «¡En verdad, nosotros somos reformadores de lo que está mal!» ¿Acaso no son ellos los corruptores? Pero no se dan cuenta. Y cuando se les dice: «¡Creed como cree el resto de la gente!», dicen: «¿Vamos a creer como creen los estúpidos?» ¿Acaso no son ellos los estúpidos? Pero no lo saben.» Sura 2:7-13, La vaca

– «Si alguna de vuestras mujeres casadas comete pecado [adulterio], buscad a cuatro [hombres] de entre vosotros que atestigüen contra ella. Si lo atestiguan, recluidlas en (sus) casas hasta que les llegue la muerte o Dios les procure una vía [latigazos].»Sura 4:15, Las mujeres

– «Y a aquellas de las que temáis una conducta rebelde y obstinada, amonestadlas (primero), y (si no surte efecto) abandonadlas en el lecho y (en última instancia) golpeadlas. Pero si os obedecen, no hagáis nada contra ellas. Dios es Excelso, Grande.» Sura 4:34

– «¡Oh, esposas del Profeta! ¡Vosotras no sois como cualquier otra mujer! Si sois temerosas de Dios, no elevéis vuestro tono de voz al hablar y hablad de manera buena y educada. Y permaneced en vuestras casas y no os mostréis ante los hombres como se mostraban en los tiempos de ignorancia anteriores.» Sura 33:32-33, Los partidos

– «A la fornicadora y al fornicador castigadles con cien azotes a cada uno. Y si creéis en Dios y en el Último Día no dejéis que la compasión por ellos dos os impida aplicar la pena establecida por Dios.» Sura 24:2, La luz

– «Y (recuerda) a Lot cuando dijo a su pueblo: «¿Cometéis esa indecencia [sodomía] a pesar de que sabéis lo que hacéis? ¿Vais a los hombres con deseo en lugar de a las mujeres? Sois una gente ignorante.»» Sura 27:55, Las hormigas

– «Y la vida de este mundo no es más que distracción y juego y, en verdad, la morada de la otra vida es verdaderamente la Vida. ¡Si supieran!» Sura 29:64, La araña

– «Di: «¿Queréis que os informe de quiénes son los que peor obran? Aquellos que malgastan sus esfuerzos persiguiendo la vida mundanal y creyendo que actúan bien. Son quienes no creen en las señales de su Señor y en el encuentro con Él. Sus obras no obtendrán recompensa y el Día del Levantameinto no pondremos una balanza para ellos. Su recompensa será el Infierno por no haber creído y por haber tomado Mis señales y a Mis mensajeros a broma.»» Sura 18:103-106, La cueva

– «¡Que combatan por la causa de Dios aquellos que han vendido su vida en este mundo a cambio de la otra! Y, a quien combate por la causa de Dios, tanto si es matado como si vence, Nosotros le daremos una recompensa inmensa. Los que creen combaten por la causa de Dios y los que no creen combaten por la causa de los tiranos. ¡Combatid, pues, a los amigos de Satanás!» Sura 4:74-76

– «Los judíos dicen: «Uzair es el hijo de Dios» y los cristianos dicen «El Mesías es el hijo de Dios.» Eso es lo que dicen con sus bocas. Imitan lo que dijeron anteriormente los que no creían. ¡Que Dios les maldiga por sus mentiras!» Sura 9:30

– «Por ser opresores y por impedir a tanta gente seguir el camino de Dios, prohibimos a los judíos cosas buenas que anteriormente les habíamos permitido y por practicar la usura, que les había sido prohibida, y por comerse las riquezas de la gente sin derecho. Y, para los que de ellos no creen, hemos preparado un castigo dolorosísimo.» Sura 4:160.

-«¡Oh, los que creéis! No toméis a los judíos ni a los cristianos de amigos y aliados. En verdad, Dios no guía a la gente opresora.» Sura 5:51

– «Y, si vieses cuando los ángeles arrebaten las almas de los que no creen, les golpearán los rostros y las espaldas (y les dirán) «¡Saboread el castigo de Fuego abrasador!». En verdad, Dios es fuerte, severo en el castigo. ¡Oh, Profeta! ¡Convoca a los creyentes al combate! Si hubiera entre vosotros veinte hombres pacientes y contenidos, vencerán a doscientos y si hubiera entre vosotros cien, vencerán a mil de los que no creen, pues son gente que no posee entendimiento.» Sura 8:51-65, Los bienes excedentes

– «En cuanto a los poetas, sólo los extraviados les siguen.» Sura 26:224, Los poetas

– «Y, al ladrón y a la ladrona, cortadles la mano en pago de lo que hicieron, como escarmiento procendente de Dios. Y Dios es poderoso, sabio.» Sura 5:38

– «Cuando os encontréis (en batalla) con los que no creen, golpeadles en los cuellos hasta que les hayáis diezmado y apresadles atándoles fuertemente. Luego, o bien otorgadles la libertad o bien pedid un rescate por ellos, para que termine la carga de la guerra. Así sea.» Sura 47:4, Muhammad

– «¡Oh, los que creéis! ¡Qué sucede con vosotros! Cuando se os dice: ¡Salid a combatir por la causa de Dios! os quedáis pegados al suelo. ¿Acaso os satisface más la vida mundanal que la otra? Pues el disfrute de la vida mundanal comparado con el de la otra es muy poca cosa. Si no salís a combatir Él os castigará con un castigo doloroso y os cambiará por un pueblo diferente sin que le causéis ningún perjuicio.» Sura 9:38-39

– «Pone Dios el ejemplo de un siervo esclavo que no tiene poder sobre nada y otro a quien Nosotros hemos provisto de un buen sustento y que reparte de ello secreta y abiertamente. ¿Son iguales? Y pone Dios el ejemplo de dos hombres, uno de ellos es mudo de nacimiento y no tiene poder sobre nada y es una carga para su amo. ¿Serán iguales él y quien ordena la justicia y está sobre un camino recto)?» Sura 16:75-76

– «Dios ensancha el pecho de aquel a quien Él quiere guiar para que acepte el Islam, pero hace que el pecho de quien Él quiere extraviar se oprima y estreche. Así es como Dios debilita a quienes no creen.» Sura 6:125, Los rebaños

YouTube Video

 

]]>
https://respuestasveganas.org/moralidad-sin-dios/feed/ 0
ARGUMENTO: “Debemos respetar las especies y los ecosistemas sobre los sujetos” https://respuestasveganas.org/ecocentrismo/ https://respuestasveganas.org/ecocentrismo/#comments Wed, 17 Jan 2018 19:00:00 +0000 https://respuestasveganas.org/2018/01/argumento-debemos-respetar-los-2.html

RESUMEN: ¿Qué es el ecologismo? ¿qué es el ecocentrismo? ¿el veganismo es ecologista? ¿debemos dar prioridad a los ecosistemas y a las especies sobre los intereses de nosotros los seres sintientes? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí voy a responder.El ecocentrismo es el criterio según el cual la conservación de «especies» y de «ecosistemas» debe tener prioridad sobre todo lo demás. Sin embargo, la inmensa mayoría de quienes se autodenominan «ecologistas» no defienden el ecologismo porque no son ecocentristas, sino que son antropocentristas con preocupaciones ambientales. El ecocentrismo parece descansar en la idea de que existe un «equilibrio en la naturaleza» que es sostenido por las especies y los ecosistemas. La idea de que existe un «equilibrio en la naturaleza» que es sostenido por las especies y los ecosistemas queda rebatida por el hecho de que todo es naturaleza y de que el «equilibrio de la naturaleza» es un mito religioso, no existe ningún equilibrio en el todo. Si un ecosistema y una especie tienen valor es porque contienen seres con valor intrínseco, es por esta razón por la que los ecosistemas y las especies están subordinadas a los intereses de dichos individuos, y no al revés. El deber se origina en los seres que tienen intereses, no de la arbitrariedad de los ecologistas.

Palabras clave: biocenosis, ecocentrismo, ecologismo, holismo

 

Ecologismo y animalimo

1. Algunas personas dicen que «defender a los animales es ecologismo».

Estas personas están muy confundidas, pues el animalismo defiende que es éticamente incorrecto dañar y matar a animales (más allá de la especie humana), en cambio el ecologismo defiende que es éticamente incorrecto que se extingan especies de seres vivos y que desaparezcan los ecosistemas en los que estos se viven. Por eso, según el ecologismo, es éticamente correcto matar animales que no están en peligro de extinción. El animalismo que se origina desde el antropocentrismo defiende que es éticamente incorrecto dañar y matar a algunos animales no humanos, especialmente se refiere a perros, gatos, caballos, toros, delfines, etc. porque simpatizan con ellos. Pero el animalismo que se origina desde el sensocentrismo defiende que es éticamente incorrecto dañar y matar a cualquier animal por el hecho de que son seres sintientes, lo cual por coherencia lleva a la práctica del veganismo. Podemos afirmar que los veganos son animalistas coherentes. Además, la defensa de todos los animales lleva por lógica a defender que estos vivan en condiciones ambientales adecuadas para su salud y su vida. Por ejemplo, Óscar Horta en su artículo «Tomándonos en serio la consideración moral de los animales: más allá del especismo y el ecologismo» explica la diferencia entre animalismo y ecologismo de la siguiente manera:

«Hemos visto las razones por las cuales hemos de considerar moralmente de modo pleno a todos los animales sintientes. Lo novedoso de esta posición hace que mucha gente, no familiarizada con los argumentos arriba presentados, pueda entender que esta es una posición de carácter ecologista, o semejante a esta. Ésta es, sin embargo, una CONFUSIÓN MAYÚSCULA. Como veremos, ambas posturas se encuentran en polos opuestos en lo que toca tanto a los principios en los que se basan como a las consecuencias que prescriben. Mientras los críticos del especismo se centran en la capacidad de sufrir y disfrutar, los éticos medioambientales dan valor intrínseco bien a las especies o a los ecosistemas en conjunto, como sucede en el caso de las posiciones denominadas “holistas” –como ha sostenido Callicott (1989)–, bien a todos los seres vivos, como ocurre con las posiciones denominadas “biocentristas” –que han defendido teóricos como Goodpaster (1978) o Taylor (1986)–.[…]» — Óscar Horta, «Tomándonos en serio la consideración moral de los animales: más allá del especismo y el ecologismo»

El pseudoecologismo

2. La mayoría de las personas que se autodenominan «ecologistas», realmente no lo son.

Greenpeace es pseudoecologismoEl ecocentrismo es el criterio según el cual la conservación de especies y de ecosistemas debe tener prioridad sobre todo lo demás. La puesta en práctica del ecocentrismo se llama ecologismo; aquí lo llamaré «ecologismo real». Sin embargo, la inmensa mayoría de quienes se autodenominan «ecologistas», incluidos los activistas de Greenpeace, no defienden el ecologismo porque no son ecocentristas, sino que son antropocentristas con preocupaciones medioambientales. Por lo tanto estas personas dan preferencia a los intereses humanos (a la industrialización, a la «plaga» de humanos, etc.) sobre la conservación de especies y de ecosistemas, y dan preferencia a las especies y a los ecosistemas sobre el resto de seres vivos. Debido a las contradicciones del antropocentrismo[1], los antropocentristas «ecologistas» cada vez tienen más preocupaciones animalistas, por ejemplo rechazando actividades que no contaminan: la tauromaquia, circos con animales, etc. Por ejemplo, Javier Yanes en su artículo «El ecologismo no debe caer en la trampa animalista» defiende un «ecologismo» antropocentrista; artículo al que posteriormente respondió Óscar Horta desde el sensocentrismo mediante su artículo «Atacando a la defensa de los animales desde el ecologismo».

El ecologismo real

3. Los ecologistas reales dan preferencia a la conservación de las especies y de los ecosistemas sobre los seres vivos, incluidos los seres humanos.

Pentti Linkola, representante del ecologismo realUno de los pocos representantes del ecocentrismo, y que por lo tanto defiende un ecologismo real, es Pentti Linkola, fundador de la fundación ecologista «Finnish Nature Heritage Foundation». Linkola mantiene una posición consistente centrada en principios ambientalistas, sin subordinarla a planteamientos antropocéntricos como hace el «ecologismo» predominante hoy en día(1). Por lo tanto, Linkola da prioridad a la conservación de los ecosistemas y de las especies sobre el respeto a los individuos, independientemente de que estos individuos sean de la especie humana o de otras especies. Según Linkola, el crecimiento poblacional de la especie humana es la mayor amenaza para los ecosistemas y especies en la Tierra. Para mantener el planeta con vida, Linkola defiende la reducción de la población humana -u homo destructivus, como él los llama-, incluso de manera violenta, hasta que las cifras de población globales estén al mínimo. La metáfora que emplea es la siguiente: «¿Qué se puede hacer cuando un barco que transporta cien pasajeros naufraga y sólo hay disponible un bote salvavidas con capacidad para diez personas? Cuando el bote esté completo, aquellos que odian la vida intentarán cargarlo con más personas y acabarán hundiéndolo. Aquellos que aman la vida tomarán un hacha del barco y cortarán las manos de aquellos que se aferran a los costados del bote». En mayo de 1994, un artículo de Linkola publicado por el The Wall Street Journal Europe recibió una montaña de correos de lectores indignados. En una de esas cartas se leía: «Aquellos que abogan sinceramente por la despoblación deberían dar ejemplo y comenzar esta despoblación por ellos mismos». La respuesta de Linkola fue: «Me sacrificaría a mí mismo sin dudarlo si mi muerte conllevase la eliminación de millones de personas».

El ecocentrismo parece descansar en la errónea idea de que existe un «equilibrio en la naturaleza» que es sostenido por las especies y los ecosistemas.[1]

4. Los ecocentristas dicen que «se deben respetar los ecosistemas y las especies por encima de los seres sintientes, incluida la vida de los seres humanos».

Especies e individuosUn ser tiene valor intrínseco cuando se puede valorar a sí mismo, para lo cual es necesario que tenga interés en ello, y esto sólo es posible si tiene una conciencia. Los ecosistemas y las especies no tienen intereses, pues son abstracciones o conceptos, son conjuntos, por lo tanto, ambos carecen de valor intrínseco. Si un ecosistema y una especie tienen valor es porque contienen seres con valor intrínseco, es por esta razón por la que los ecosistemas y las especies se deben subordinan a los intereses de dichos individuos, y no al revés. El deber se origina en los seres que tienen intereses[2], no de la arbitrariedad de los ecologistas. Es cierto que la superpoblación y la contaminación nos perjudica a todos los seres sintientes, pues daña el medio ambiente que nos da sustento (comida, agua, aire), pero parece que el medio más efectivo para lograr la reducción de la población mundial y de la contaminación es la concienciación, unida ésta a medidas políticas que presionen hacia dicha dirección en lugar de hacia el fomento de la natalidad[3] y de la contaminación.

Equilibrio de la naturaleza

5. Algunas personas dicen que «debemos conservar todos los ecosistemas y especies porque si alguno desaparece eso rompería el “equilibrio de la naturaleza”».

Linkola y otros «ecologistas» hablan de «la armonía que existe en la naturaleza», de «un equilibrio que subyace en todo» y que es sostenido por las especies y por los ecosistemas. La idea de que existe un «equilibrio en la naturaleza» queda rebatida por el hecho de que todo es naturaleza[4] y de que el «equilibrio de la naturaleza» es un mito religioso, pues no existe ningún equilibrio en el todo, la Realidad es cambio.[1]

Bibliografía

– Faria, Cátia. «Muerte entre las flores: el conflicto entre el ecologismo y la defensa de los animales no humanos». Published in VIENTOSUR, 125, 2012, 67-76.
– Horta, Óscar. «Tomándonos en serio la consideración moral de los a nimales: más allá del especismo y el ecologismo». Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, Rutgers University, 2012.
– Linkola, Pentti. «Can Life Prevail? A Radical Approach to the Environmental Crisis», Londres: Integral Tradition Publishing, 2009.
– Feinberg, Joel. «The Rights of Animals and Future Generations». Retrieved 2006-04-25.
– Alén, Eero, Linkolan soutajan päiväkirja. Turku: Sammakko, 2006.
– Linkola, Pentti, Voisiko elämä voittaa. Helsinki: Tammi, 2004.
– Ekologiseen elämäntapaan: johdantoartikkeli. Yliopistopaino, 1996.
– Kämäräinen, Kauko. Linkola, oikeinajattelija. Tampere: Määrämitta, 1992.
– Linkola, Pentti. Unelmat paremmasta maailmasta. Porvoo: WSOY, 1990.
– Callicott, John Baird. “The Case against Moral Pluralism”, Environmental Ethics, 1990. vol. 12, pp. 99-124.
– Callicott, John Baird. In Defense of the Land Ethic: Essays in Environment, al Philosophy. Albany: SUNY Press, 1989.
– Linkola, Pentti. Johdatus 1990-luvun ajatteluun. Porvoo: WSOY, 1989.
– Linkola, Pentti & Osmo Soininvaara. Kirjeitä Linkolan ohjelmasta. Porvoo: WSOY, 1986.
– Isänmaan ja ihmisen puolesta. Mutta ei ketään vastaan. Helsinki: Suomen sadankomitealiitto, 1981.
– Linkola, Pentti. Toisinajattelijan päiväkirjasta. Porvoo: WSOY, 1979.
– Linkola, Pentti. Pohjolan linnut värikuvin: Elinympäristö. Levinneisyys. Muutto. Otava 1963-67.
– Linkola, Pentti & O. Hilden. Suuri Lintukirja. Otava 1955, reedición 1962.
– Leopold, Aldo. A Sand County Almanac, with Essays on Conservation from Round River. New York: Ballantine Books, 1966 [1949].

]]>
https://respuestasveganas.org/ecocentrismo/feed/ 2
ARGUMENTO: “Las plantas no sienten, pero están vivas, por tanto deben ser respetadas” https://respuestasveganas.org/argumento-vida-de-una-planta-vale-tanto_7042/ https://respuestasveganas.org/argumento-vida-de-una-planta-vale-tanto_7042/#respond Fri, 29 Dec 2017 20:00:00 +0000 https://respuestasveganas.org/2017/12/argumento-vida-de-una-planta-vale-tanto_7042.html
RESUMEN: ¿Qué es el biocentrismo? ¿se debe respetar a todos los seres vivos? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí voy a responder.

Quienes somos sensocentristas defendemos a todos los seres con capacidad para sufrir y disfrutar, es decir, a seres que tienen experiencias e intereses respecto a ellas. Si un ser tiene intereses entonces tiene valor intrínseco, pues se valora a sí mismo.

Tanto el biocentrismo débil, como el biocentrismo duro, dan valor intrínseco a seres que carecen de intereses. El biocentrismo débil dá un valor intrínseco menor a la vida no sintiente, pero el biocentrismo duro cosifica las vidas de los seres sintientes, pues los intereses reales le son éticamente transparentes. La realidad es que los seres vivos que no sienten, como las plantas, los hongos, bacterias, etc. carecen de intereses, por lo tanto no se perjudica a nadie si son dañadas. Los biocentristas dan un peculiar significado a las palabras «respetar» e «intereses», los cuales vienen dados por un planteamiento teleológico rebatido en otro artículo.

Palabras clave: biocentrismo, homeostasis, respeto, ser vivo, vida


1. Algunas personas dicen que «los veganos no son coherentes porque ‘las plantas también son seres vivos’». Según estas personas, la práctica del veganismo consiste en respetar a los seres vivos y por lo tanto los veganos no deberían comer plantas para ser coherentes. Estas personas están muy desinformadas, pues el veganismo no consiste en respetar a los seres vivos, sino en respetar a los seres sintientes[1], pues el deber ético se origina en los intereses de alguien (seres con una conciencia).[2] Por lo tanto no es incoherente que un vegano mate a seres vivos que no son sintientes. Por ejemplo, las plantas son seres vivos no sintientes porque no tienen una conciencia[3], por lo tanto es coherente con el veganismo matarlas. Otros seres vivos no sintientes son los hongos, bacterias, etc. En cambio no es una práctica vegana hacer sufrir y matar otros seres sintientes (humanos, vacas, perros, gallinas, cerdos, gatos, atunes, etc.)[4]

2. Algunas personas que reconocen que el veganismo consiste en respetar a los seres sintientes dicen que «el deber ético se origina en la vida o en los seres vivos, independientemente de que sientan o de que no sientan». En los años 1970 apareció la idea de que «todos los seres vivos deben ser respetados», la cual se llama «biocentrismo» (del griego βιος, bios, «vida»; y κέντρον, kentron, «centro») y a quienes la defienden se les llama «biocentristas». Hay dos tipos de biocentrismo: el biocentrismo débil y el biocentrismo fuerte o duro. El biocentrismo débil da diferente valor a las vidas de los seres vivos, por ejemplo, considera que es más grave la muerte de un ser humano que la muerte de una bacteria. El biocentrismo fuerte o duro da el mismo valor a las vidas de todos los seres vivos, por ejemplo, considera que es igual de grave la muerte de un ser humano que la muerte de una bacteria. Sin embargo, las plantas, las algas, los hongos y las bacterias, no tienen intereses, por lo tanto no pueden valorar «su propia» vida (no tienen valor intrínseco). La vida no sintiente tiene un valor instrumental que le es dado por seres sintientes en forma de valor alimenticio, valor como refugio, valor estético, valor recreativo, valor científico, etc. El biocentrismo se rebate por el hecho de que el deber ético se origina en los intereses de alguien (de una conciencia)[2], no de la vida ni de los seres vivos. Del hecho de que un ser sea vida o que sea un ser vivo no se puede inferir lógicamente ningún deber ético.

▼▲ Mostrar/Ocultar Descripción de los dos tipos de biocentrismo

3. Algunas personas que reconocen que el veganismo consiste en respetar a los seres sintientes dicen que «el deber ético se origina en la finalidad de vivir que tienen los seres vivos, según su ‘naturaleza’». Es habitual que los biocentristas hablen de manera metafórica para luego plantear sus argumentos como si dicha metáfora fuera cierta. Por ejemplo, cuando un supuesto biocentrista dice que «las plantas ‘buscan’ agua y luz para sobrevivir», esto facilita que se piense que estamos aceptando que las plantas tienen el «interés de seguir viviendo», pero como hemos asumido que las plantas no tienen una conciencia, no sienten[3], es decir, que no tienen intereses, entonces todo este lenguaje es metafórico. Usando metáforas también se podría decir que un río «busca» conseguir «su propio bien» y que el río «lucha» para llegar al mar, o también podríamos decir que el misil «quiere» explotar en su objetivo, pero todo esto nos lleva al engaño. Este planteamiento que habla de «finalidades de los seres vivos según su ‘naturaleza’» se llama teleología[5] y también hace uso de la falacia lógica (paso ilegítimo del ES al DEBER SER).[2] Del hecho de que exista un proceso biológico no se puede inferir lógicamente ningún deber ético. Por ejemplo, del hecho de que «el proceso de envejecimiento existe» no se puede inferir lógicamente «el deber de respetar el envejecimiento».

4. Lo que ocurre con la mayoría de quienes dicen ser «biocentristas» es que suelen ser antropocentristas. La mayoría de los supuestos biocentristas suelen defender ideas del ecocentrismo[5], pues comienzan a hablar de una supuesta «armonía» o «equilibrio natural»[6] mediante lo cual pretenden justificar éticamente que unos seres vivos maten a otros, lo cual contradice la idea esencial del biocentrismo. Sin embargo, si a estos supuestos biocentristas se les pregunta más se descubre que la inmensa mayoría de ellos son antropocentristas[7] porque ponen en un lugar privilegiado a los seres humanos, no promueven matar al menor número de seres vivos y tampoco promueven matar a aquellos seres vivos cuya vida tenga menos valor. Un biocentrista coherente seguiría una alimentación vega de tipo frugívoro y la recogida de nutrientes directamente del suelo, pues así se mata a plantas y a un menor número de seres vivos[8] y promovería la creación de sustancias orgánicas a partir de sustancias inorgánicas gracias a la síntesis de Wöhler. En otras ocasiones, los supuestos biocentristas parecen derivar hacia ideas primitivistas de rechazo a la tecnología y en defensa de la caza.[9]

«Hay quien justifica el comer animales afirmando que las plantas también pueden sentir dolor. Sin embargo, no existe una evidencia biológica que indique que puedan hacerlo. Además, el dolor no tendría ninguna finalidad en una planta, puesto que no tienen la capacidad de escapar de las amenazas. No obstante, para los que sientan esta preocupación hacia cualquier tipo de ser vivo, una dieta vegetariana requiere menor cantidad de plantas, porque la cría de animales requiere primero alimentarlos a base de plantas antes de matarlos. Y por último, gran parte de la dieta vegetariana está formada por alimentos que no requieren matar a la planta: frutas, semillas y frutos secos, además de legumbres y cereales que se cosechan cuando la planta se ha secado.» Vegan Outreach

▼▲ Mostrar/Ocultar REFERENCIAS Y LINKS
]]>
https://respuestasveganas.org/argumento-vida-de-una-planta-vale-tanto_7042/feed/ 0