ARGUMENTO: “No es X, pero será X, por tanto debemos actuar como si ya fuera X”

RESUMEN: ¿Qué es «ser en acto»? ¿qué es «ser en potencia»? ¿debemos tratar a alguien o a algo como si ya fuera lo que supuestamente será en el futuro? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí voy a responder.

Todo ser es «en acto», es decir, es en el momento presente, pero como todo está cambiando entonces también todo ser es «en potencia». Ser «en potencia» es una estimación sobre cómo será un ser en el futuro. Por ejemplo, una semilla de una manzana es un una semilla de manzana «en acto», pero es un manzano «en potencia». Asimismo, un cigoto es un ser no sintiente «en acto», pero es un ser sintiente «en potencia». Debemos tratar a cada ser como lo que es «en acto», no como lo que supuestamente dicho ser será en el futuro. Por ejemplo, un niño debe ser tratado como lo que es «en acto» (es un niño), no como lo que supuestamente será en el futuro (un adulto). Por lo tanto no tenemos el deber ético de respetar a los seres no sintientes, aunque sean seres sintientes «en potencia».

Palabras clave: argumento de la potencialidad, ser en acto, ser en potencia

 

Ser en acto y ser en potencia

1. Algunas personas no conocen la diferencia entre «ser en acto» y «ser en potencia».

La diferencia es que «ser en acto» es lo que un ser ES, en cambio «ser en potencia» es lo que un ser SUPUESTAMENTE SERÁ, pues no es seguro que ocurrirá. Por lo tanto no es lo mismo «ser en acto» que «ser en potencia». Por ejemplo, una semilla es una semilla «en acto»; y también es una planta «en potencia» porque la semilla puede llegar a ser una planta, pero una semilla no es una planta. Asimismo, un embrión no sintiente es un ser no sintiente «en acto»; y también es un ser sintiente «en potencia», pero un ser no sintiente no es un ser sintiente.

Mostrar breve introducción sobre el origen del concepto «ser en potencia»

Una antinomia (del griego ἀντί anti-, contra, y νόμος nomos, ley) es un término empleado en la lógica y la epistemología que, en sentido laxo, significa paradoja o contradicción irresoluble. Una de las antinomias más nombradas en la filosofía presocrática fue la antinomia del cambio.

En la antiguedad, el problema filosófico sobre el cambio enfrentó a Heráclito (535 a.C.-484 a.C.) y a Parménides (540 a.C.-470 a.C.). Lo explicamos de manera muy resumida. Heráclito decía que si observamos la realidad con nuestros sentidos comprobamos que todo es cambio, todo es devenir, todo fluye, nada permanece, por lo tanto, no existe el ser, pero la razón intenta, en vano, atrapar la realidad con conceptos e ideas. Por contra, Parménides decía que la realidad no puede ser una cosa y luego otra, porque esta afirmación es lógicamente contradictoria, pues el ser no puede nunca no ser, por lo tanto, el cambio no existe, no existe el movimiento, el ser es uno solo, sin comienzo ni fin, porque lo que es no pudo ni podrá no ser. Parménides descubre de este modo el principio lógico de identidad: A=A, llegando a la conclusión de que los sentidos nos engañan con apariencias, por lo tanto, es el pensamiento racional el que nos conduce a conocer la verdad. Para Parménides, el ser es exactamente idéntico al pensamiento lógico (identidad parmenídea: ser = pensar), creando así el fundamento del pensamiento de Occidente que perdura aún en nuestros días.

Aristóteles (384 a.C.–322 a.C.) también se enfrentó al problema del cambio que percibimos por los sentidos, y le encuentra una adecuada solución. Para poder explicar el cambio, Aristóteles recurrió no sólo a la teoría de la sustancia, que le permitía distinguir la materia (eidos) de la forma (morfé-hyle) sino que, además, utilizó otra estructura metafísica que le permitió distinguir dos nuevas formas de ser: el ser en acto y el ser en potencia. El ser en acto es la sustancia tal como en un momento determinado se nos presenta y la conocemos, y ser en potencia es el conjunto de capacidades o posibilidades de la sustancia para llegar a ser algo distinto de lo que actualmente es. De esta manera Aristóteles explica el cambio sin negar el ser. Por ejemplo, un embrión tiene la capacidad de ser un adulto, por lo tanto, es un embrión en acto, pero es un adulto en potencia. Es decir, el embrión no es un adulto, pero será un adulto si nada lo impide, por eso es un adulto en potencia, porque está cambiando hacia dicho fin.

«El ser no sólo se toma en el sentido de sustancia, de cualidad, de cuantidad, sino que hay también el ser en potencia y el ser en acto, el ser relativamente a la acción.» —Aristóteles, «Metafísica», libro IX.

 

Falacia de la potencialidad

2. Algunas personas que reconocen que es diferente «ser en acto» que «ser en potencia» dicen que «debemos tratar a los seres como lo que son en potencia».

Abuelo no nacido aún

Este argumento se llama «argumento de la potencialidad» y ha sido usado por filósofos como Michael Leahy, Philip Devine, McCloskey, o Ronald Dworkin, pero es un argumento muy difundido. El argumento de la potencialidad suele ser usado por los antropocentristas para rechazar el aborto de embriones humanos, pero también estos lo usan para proteger éticamente a los llamados «humanos marginales»[1], es decir, para intentar que la Ética considere personas a los humanos que no cumplen con los requisitos que estos exigen a los animales no humanos para considerarles éticamente como personas. Sin embargo, es absurdo tratar a un ser como si ya fuera lo que es en potencia y además puede ser éticamente incorrecto. Por ejemplo, es tan absurdo tratar a una semilla como si ya fuera un árbol, como tratar a un bebé como si físicamente ya fuera un adulto, de hecho en eso consiste la pederastia y es éticamente incorrecta. Debemos tratar a cada ser como lo que es «en acto», respetando la Realidad, no como lo que supuestamente dicho ser será en el futuro. Al estar rebatido el argumento de la potencialidad, muchos antiabortistas usan el argumento antropocentrista cuando dicen que «los embriones humanos son humanos en acto y por eso deben ser respetados», lo cual está rebatido por ser una falacia de petición de principio.[2]

Comic sobre el argumento de la potencialidad

Mostrar ejemplos de uso del argumento de la potencialidad

Ejemplos de uso del argumento de la potencialidad:

– Como nuestro progenitor es un cadáver en potencia (todos lo somos) entonces podemos heredar hoy sus bienes.
– Como un príncipe es un rey en potencia entonces tiene derechos de rey y puede ejercer como tal.
– Como una semilla un árbol en potencia entonces una semilla nos da sombra.
– Como un cigoto humano es un humano sintiente en potencia entonces matarlo es un asesinato.
– Como cualquier óvulo fecundado será sintiente en el futuro entonces al matarlo estamos matando a un ser sintiente.
– Como los espermatozoides son humanos en potencia entonces al usar preservativo, practicar el celibato o la abstinencia sexual se asesina a esos millones de seres humanos.
– Como los bebés y los niños humanos son adultos en potencia entonces podemos tener relaciones sexuales con ellos (ver viñeta inferior).
– etc.

 

Potencialidad y humanos marginales

3. Incluso usando el erróneo argumento de la potencialidad, los «humanos marginales» no quedan protegidos.

El argumento de la potencialidad deja fuera de la consideración ética a aquellos «humanos marginales»[1] que padecen una enfermedad y que debido a ella no cumplen y nunca cumplirán con el requisito que los antropocentristas exigen a los animales no humanos para considerarles éticamente como personas. La razón por la que debemos respetar a los «humanos marginales» no es porque sean animales de la especie humana ni porque tengan una determinada capacidad «en potencia», sino porque son seres que tienen una conciencia «en acto»: son seres sintientes que tienen intereses. Dicha razón se llama sensocentrismo[3] y racionalmente nos lleva a practicar el veganismo para respetar a los demás seres sintientes.

4. Si aceptáramos el argumento de la potencialidad entonces el infanticidio sería éticamente correcto.

Esto es debido a que al asesinar a bebés y a niños humanos se anularía su potencial, con lo que ya no habría motivo para tenerlos en cuenta. Por ejemplo, si el motivo por el que alguien respeta a un bebé o a un niño no es que tenga intereses, sino porque cuando sea adulto tendrá ciertas capacidades, entonces si se mata al bebé o al niño se hace imposible que sea adulto, por lo tanto deja de haber razones para respetar a ese niño. En cambio, usando el argumento de la potencialidad no se podría, por ejemplo, torturar al bebé o al niño si se supiese que va a sobrevivir y convertirse en adulto.

Potencialidad y estimaciones

5. Algunas personas confunden erróneamente el argumento de la potencialidad con hacer estimaciones sobre el futuro.

Mientras que el argumento de potencialidad dice que debemos actuar como si lo potencial ya fuera real, las estimaciones sobre el futuro nos llevan a actuar teniendo en cuenta las posibles consecuencias de que una estimación se convierta en real.

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