MALTRATO: Producción de miel

miel maltrato animal

Algunas personas creen erróneamente que la producción de miel no es maltrato animal. Como veremos a continuación, la industria de la miel y los apicultores maltratan a las abejas. Además, al más puro estilo capitalista, las roban el esfuerzo de su trabajo: la miel.

¿Cómo son las abejas?

Las abejas son insectos que poseen un sistema nervioso central (cerebro) y por lo tanto son seres sintientes con intereses. Las abejas tienen capacidad para sentir dolor.[1] Una abeja es un sujeto, es alguien, no algo. Cada abeja comparte un complejo sistema de comunicación con otras abejas.

La abeja doméstica (Apis mellifera) es la especie de abeja más conocida porque producen miel.

La mayoría de especies de abeja son individuos solitarios, pero la abeja doméstica es un insecto social que vive en enjambres formados por tres clases de individuos: reina, obreras y zánganos. También existen algunas especies de abejas semisociales, con capacidad de formar colonias; por ejemplo, los abejorros, pero estas colonias no llegan a ser tan grandes ni duraderas.

La miel es de las abejas

Cada enjambre está compuesto por miles de abejas de varias clases:

  • Una abeja reina: su función en la colmena es la reproducción. Se alimenta con jalea real.
  • Las abejas obreras: su función es recolectar el néctar de las flores y llevarlo a la colmena para fabricar cera, miel y jalea. Se alimentan principalmente con nectar, pero también con miel y polen, y poca jalea. Las abejas obreras cambian de función según su edad: las más jóvenes se dedican a la limpieza, después crían larvas, a continuación reparan o construyen panales, luego pasan a almacenar polen y miel en celdillas y posteriormente defienden la colmena. Cuando consiguen la capacidad de volar es cuando pasan a ser recolectoras y salen a recoger el néctar con el que fabricarán la miel y el agua para regular la temperatura y humedad de la colmena dedicándose a esta labor sin descanso desde que tienen 22 días hasta que mueren.
  • Los zánganos: su función es fecundar a la reina y después son expulsados o matados. Nacen de huevos sin fecundar.
  • Larvas. Se alimentan con polen.

Introducción a la explotación apícola

La apicultura explota y asesina abejas. Las abejas son manipuladas para obtener muchos productos destinados al uso humano; miel, cera, propóleo, polen, jalea real, y veneno. Se comercializan entre unas 250.000 y 300.000 toneladas de miel en todo el mundo y realmente se produce el doble de esa cantidad. Son seis los principales productores mundiales de miel: China, Estados Unidos, México, Argentina, Canadá, y Alemania.

Debido a que se ve volar libremente a las abejas, también se les suele considerar libres de las crueldades habituales de la industria ganadera. Sin embargo, las abejas son tratadas en su mayor parte exactamente igual que cualquier otro animal de granja.

Las abejas son sometidas a exámenes rutinarios y manipulación, regímenes alimenticios artificiales, tratamiento con medicamentos y pesticidas, manipulación genética, inseminación artificial, transporte (por aire, tren y carretera) y sacrificio. Todo este tipo de cosas pueden leerse en cualquier «Guía Práctica Sobre Manejo Técnico de  Colmenas».

Transporte de las abejas

Existe compra y venta de abejas a nivel mundial. Su transporte implica que las abejas sufran estrés, ahogo, sobrecalentamiento, o frío. Muchas perecen enterradas en los ataúdes que son sus paquetes.

Abejas aplastadas al manipular los paneles

Cuando los apicultores manipulan los panales, muchas abejas mueren aplastadas. Frecuentemente, las colmenas se rocían con humo para calmar a las abejas y facilitar su manipulación.

Se colocan exclusas o dispositivos especiales que violan el espacio de las abejas para recoger los productos mientras entran en la colmena.

Se separa a las abejas de sus colmenas agitándolas vigorosamente o expulsándolas con potentes corrientes de aire. Pueden acabar con patas o alas cortadas.

Robo de miel y alimentación de peor calidad

Las abejas producen miel par miel la producen las abejas para ellas mismas, por lo tanto, cogerla es robar lo que ellas han producido con su duro trabajo.

Los apicultores roban la miel a las abejas y las suelen alimentar con sustitutos artificiales de polen y almíbar de azúcar blanco. Si esta práctica se realiza durante largos períodos se tiempo las abejas nacen con menor tamaño y menos vigorosas, haciendo disminuir la productividad y longevidad de la colmena.

Las abejas se deberían alimentar con el polen y miel que ellas recogen y procesan.

En el siguiente texto, apicultores explican cómo le roban el polen a las abejas[10]:

«Como digo, el polen introducido en la colmena o pan de abeja, no se extrae para su consumo sino que es el alimento de la colonia.

El apicultor debe quitar su carga a las abejas antes de que éstas entren a su casa. Para ello colocamos en la entrada o piquera un cazapolen, aparato formado por una rejilla que tapa la entrada y un cajón inferior a donde cae el polen. La rejilla tiene agujeros del tamaño preciso para que pase la abeja solamente si deja caer su carga de polen al cajón.

El cajón de polen debe vaciarse periódicamente, dependiendo de la humedad del sitio en que se extraiga (en la cornisa cantábrica a diario) El polen fresco contiene alrededor de un 15% de humedad (como digo, según las zonas) por lo que, para su conservación debe secarse hasta que solo tenga un 4 ó 5%. El último proceso sería retirar con unas pinzas todas las impurezas y envasarlo.

Con este procedimiento podemos obtener alrededor de 3kg. de polen por colonia y año. Esta cifra es muy variable ya que no conviene explotar a las abejas en exceso (no puedo evitar remordimientos de conciencia cuando veo a las pecoreadoras de polen pelear, intentando introducir su carga en la colmena y al final, exhaustas, dejar caer las pelotas al cajón de polen)

La recogida de polen es uno de los factores que delatan la especificidad polinizadora de la abeja melífera. Si recogemos polen de dos colmenas contiguas comprobamos como predominan pólenes de especies vegetales distintas. Así mientras un día de mayo en una colonia predomina el color verde del manzano en otra puede predominar el amarillo del diente de león.» —Christian Paul Ozers, «El polen, ¿Cómo lo hacemos?»

A la abeja reina le cortan las alas para que no huya

En estado salvaje, las abejas enjambran. Enjambrar consiste en formar un enjambre abejas que protege a su reina para salir de la colmena y constituir una nueva colonia en otro lugar.

Sin embargo, los apicultores usan feromonas artificiales para evitar que las abejas enjambren y les cortan las alas a la reina para evitar que huya y así mantener a las abejas bajo control.

La abeja reina es matada (horfanizar la colmena)

En la producción de miel, habitualmente se insemina artificialmente a las abejas reina con esperma obtenido de machos decapitados. Una reina puede llegar a producir medio millón de huevos en su ciclo de vida natural. Sin embargo, sólo le dejan vivir 2 años en el mundo comercial produciendo 150.000 huevos por año. Las reinas son sistemáticamente sacrificadas cada dos años porque tras un período de tiempo su capacidad de producción de huevos decrece, de modo que la colmena entera se hace improductiva y no es rentable. En Israel las matan y renuevan cada año. En el artículo «Recomendaciones de Malka. Cabaña apícola para una exitosa utilización de las abejas reinas fecundadas», así lo explican los apicultores:

«1) Hay que matar a la reina vieja que va a ser reemplazada. Esto puede hacerse aplastándola con los dedos y luego dejarla en el piso de la colmena, justo debajo de los listones inferiores de los marcos.

2) Si la colmena no tiene reina fecundada porque enjambró o porque experimentó un reemplazo, se deberá localizar y matar a la reina virgen.

3) Se tendrá que destruir TODAS las celdas reales (operculadas o por opercular) que estén presentes en la colmena. A tal efecto, conviene sacudir las abejas de los marcos dentro de la colmena para ver si en alguna esquina o disimulada por alguna construcción de panal se nos pasó inadvertida alguna celda real. Al destruir las eventuales celdas reales que pudieran estar presentes, disminuímos significativamente las chances de que las abejas obreras huérfanas desarrollen preferencia hacia las celdas por nacer en vez de a la reina fecundada enjaulada que acabamos de introducir.

4) Luego de haber matado a la reina que va a ser reemplazada y de haber destruído la totalidad de las celdas reales que pudiera haber, hay que dejar a la colmena 48 horas en completa horfandad y sin realizar ningún tipo de manipulación sobre ella.»

En la página web apícola apicnews.com se podía leer el artículo «Introducción de reinas. Colocando la Reina en la Colmena», donde decían lo siguiente:

«Horfanizar una colmena no es solo matar la reina, sino saber manejar los tiempos de la abeja y no el del apicultor, algo que se hace muy a menudo. Cuando matamos o retiramos la reina de la colmena, las abejas pierden su presencia física, que es una de las indican su existencia, pero no la única.»

Uso de pesticidas y antibióticos

Los apicultores han pasado a depender del uso de pesticidas sintéticos y antibióticos para combatir plagas, y esto ha conducido a problemas de riesgo toxicológico tanto para los propios apicultores como para las abejas, así como riesgos de contaminación de la miel.

Parece que ahora la tendencia es sustituir los pesticidas por el uso de antibióticos con las abejas.

Alternativas al uso de miel

Podemos vivir sanamente sin comer miel[2], respetando a las abejas. Además, existen muchos edulcorantes naturales que se pueden usar en lugar de la miel: azúcar integral, fructosa, jarabe de arce, zumos de fruta concentrados, melazas, extractos de malta, siropes (de agave, de arce, etc.).

Productos apícolas que no debemos comprar

Miel: Es un alimento predigerido elaborado por las abejas a partir del néctar. Las abejas recolectan el néctar de las flores y lo almacenan en su primer estómago. Allí es parcialmente digerido y convertido en la sustancia que llamamos miel. Es una fuente alimenticia para la abeja y se almacena en la colmena para los meses de escasez invernal. El metabolismo de la miel produce calor, lo cual mantiene la temperatura de la colmena en 17 – 34 grados. Algunos humanos la utilizan como alimento, medicina y en cosméticos y artículos de tocador.

Cera de abejas: Segregada por ocho pequeñas glándulas situadas bajo el abdomen de la abeja. La suave cera se vierte en ocho bolsas situadas debajo de las glándulas donde se solidifica. Una vez en la boca, las abejas trabajan la cera en forma de celdas hexagonales llamadas panales que se emplean para formar la estructura básica de la colmena. La cera se usa en cosmética, artículos de tocador, farmaceúticos, abrillantadores y velas.

Propóleo: Es una sustancia resinosa recogida de los árboles por las abejas. Lo usan para rellenar agujeros, barnizar y reforzar la colmena. También lo emplean como antibiótico natural, agente antiviral, y fungicida. Algunos humanos lo usan en medicina, y como suplemento dietético.

Polen: Las abejas lo recogen de las flores y lo llevan a la colmena en las patas traseras donde se almacena. Es junto con la miel, su fuente de alimento. La recolección del polen por los humanos, requiere la instalación de trampillas especiales en la colmena, que lo arrancan. Algunos humanos la emplean como suplemento dietético.

Jalea Real: Es un fluido pegajoso color crema-blanquecino, mezcla de dos secreciones de las glándulas de las abejas obreras y la única fuente de nutrición de la reina durante toda su vida. Debido a que la jalea real permite a una abeja convertirse en reina, hay quienes piensan que comiéndola podrá recuperar su juventud perdida. China, donde se han ideado técnicas reductoras de costes para su recolección, es el principal exportador de jalea real.

Veneno: La recolección de la picadura de la abeja requiere la instalación de una membrana cargada eléctricamente delante de la colmena. Cuando las abejas chocan con ella, reciben una descarga eléctrica y pican la membrana, depositando el veneno, el cual se valora por sus supuestas cualidades medicinales.

Bibliografía

– J. Jansonius, Duncan Colin McGregor. “Palynology, principles and applications, Volumen 1”. Ed. American Association of Stratigraphic Palynologists Foundation, 1996. ISBN: 871034,978093. Pág. 934 “On the average, one worker bee produces about 1/12 of a teaspoon (0.4 ml) of honey in her lifetime”

– BALDERRAMA, N. et al. «Behavioral and Pharmacological Analysis of the Stinging Response in Africanized and Italian Bees». En: Menzel, R. (ed.); Mercer, A. (ed). Neurobiology and Behavior of Honeybees. R. Menzel & A. Mercer. New York: Springer-Verlag, 1987. p. 127

– NÚÑEZ, J. A. et al. «Alarm Pheromone Induces Stress Analgesia via an Opioid System in the Honeybee». Physiology & Behaviour, 1997, vol. 63.

Guía Práctica sobre Manejo Técnico de Colmenas. Ing. Agr. José Vaquero e Ing. Agr. Pedro Vargas. Basado en el Manual de Apicultura Básica: Manejo Técnico de Colmenas. Elaborado por M.V.Z. Omar Argüello Nájera, 2010.

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Alejo
Alejo
12 septiembre, 2020 22:44

Donde estaba las fuentes ?? Me gustaría leer más acerca de esto

Nieves
Nieves
9 junio, 2020 18:42

Maravillosamente explicado. Sabía de la explotación de las abejas pero no sabía tan al detalle las prácticas que se realizan para conseguir la miel.
Muchas gracias por la información

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