ARGUMENTO: “Los veganos radicales no se comportan de manera ética”

RESUMEN: ¿Qué son el radicalismo, el extremismo y el fanatismo? ¿el veganismo es radicalismo, extremismo y/o fanatismo? ¿los veganos radicales no se comportan de manera ética? ¿debemos ser radicales? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí vamos a responder.

Un posicionamiento no es éticamente incorrecto sólo por el hecho de que éste sea radical. Un posicionamiento es éticamente correcto cuando no implica la frustración de los intereses fundamentales de los demás, y el sensocentrismo y el veganismo consisten precisamente en eso. El sensocentrismo es radical en cuanto a que es una cosmovisión que rechaza toda discriminación injusta hacia todo individuo sintiente. El veganismo es radical en cuanto a que excluye toda práctica que discrimine injustamente a individuos sintientes, de igual manera que aceptar los Derechos Humanos implica ser radical en cuanto a no discriminar injustamente a ningún tipo de humanos.

Palabras clave: extremismo, fanatismo, fundamentalismo, integrismo, ortodoxia, radicalismo

 

¿Qué es radical?

1. Algunos no saben qué es «ser radical».

La palabra «radical» viene del latín radix, que significa «ir a la raíz», refiriéndose sobre todo a un punto de vista profundo, sustancial, más aún si es aplicado a alguna convicción, práctica, análisis o propuesta.

La palabra «radical» suele confundirse erróneamente con otras palabras:

Ortodoxo: es quien sigue la doctrina o ideología sostenida y defendida por la mayor parte de una sociedad. Está asociado a la falacia de la mayoría.[1]

Integrista: es quien defiende la doctrina tradicional y rechaza cualquier cambio de la misma. Es una postura habitual en distintas corrientes religiosas, ideológicas, políticas y educativas. Está asociado a la falacia de la tradición.[2]

Fundamentalista: es quien sigue una interpretación literal de un texto «religioso» (por ejemplo el Corán, la Torá o la Biblia) como autoridad máxima, ante el cual ninguna otra autoridad puede invocarse, y que debería imponerse sobre las leyes de las sociedades democráticas.

Extremista: es quien se sitúa muy alejado del espacio social del consenso. Extremistas contrapuestos son los revolucionarios (a favor de un cambio social a peor o a mejor) y los reaccionarios (en contra de un cambio social a peor o a mejor). Entre medias de ellos estarían quienes no ofrecen resistencia al cambio. Por ejemplo, el veganismo está muy alejado del espacio social del consenso, y por lo tanto es visto como algo extremo. Asimismo, en sociedades machistas se considera extremista a quien no lo es.

Fanático: es un extremista irracional. Es una pasión exacerbada, desmedida y tenaz, particularmente hacia una causa religiosa o política (y hasta deportiva), o hacia un pasatiempo o hobby.

fanatismo

Ética y radicalidad

2. Algunos dicen que «lo que es radical es éticamente incorrecto».

No podemos saber si un posicionamiento es éticamente correcto o éticamente incorrecto sólo por el hecho de que éste sea radical o extremista. Para saber si algo es éticamente correcto o éticamente incorrecto es necesario saber si frustra los intereses de los demás seres sintientes, especialmente el interés a la salud y a la vida.

«A pesar de que me desconcertó inicialmente el sambenito de extremista, conforme seguía pensando acerca del asunto, fue entrándome cierta satisfacción por la etiqueta que se me colgaba. (…) el problema no estriba en saber si hemos de ser extremistas, sino en la clase de extremistas que seremos. ¿Llevaremos nuestro extremismo hacia el odio o hacia el amor? ¿Pondremos el extremismo al servicio de la conservación de la injusticia o de la difusión de la justicia? (…) Bien podría ser que el Sur, la nación y el mundo necesiten muchísimo de extremistas creadores.»  Martin Luther King

 

Veganos radicales

3. Algunos dicen que «los veganos son radicales y eso no está bien».

Veganos radicales y extremistas

Como ya hemos explicado, el veganismo no es una religión ni una secta, pues no está fundamentado en divinidades sino el uso de razonamientos éticos.[1] Por lo tanto, en esta entrada asumimos que el veganismo no es radicalismo religioso, ni extremismo religioso, ni ningún otro tipo de «desviación» religiosa o sectaria.

Algunas personas dicen que los veganos son unos radicales -también los acusan de extremistas- por rechazar toda esclavitud y todo asesinato de animales no humanos. Estas personas piensan así porque consideran que es éticamente correcto esclavizar y asesinar a animales no humanos.

En cambio, por norma general, consideran que es éticamente incorrecto esclavizar y asesinar a humanos. No consideran que sea radical o extremista oponerse a la esclavitud y al asesinato de humanos. Sin entrar en cuestiones éticas, podemos ver que estas personas hacen una asociación entre las palabras «radical»/»extremista» y la expresión «éticamente incorrecto». En esta entrada mostraremos que dicha asociación es totalmente errónea.

Hay que diferenciar entre la falta de respeto hacia las cosas, la falta de respeto hacia las personas y la falta de respeto hacia las ideas. No respetar una cosa quiere decir que se la daña. No respetar a los demás quiere decir que se frustran sus intereses, especialmente los intereses básicos, de los demás. No respetar una idea o considerar que una idea no es respetable quiere decir que, además de no estar de acuerdo con ella, nos parece censurable lo que defiende.

A continuación vamos a poner unos ejemplos de posicionamientos radicales que no implican una falta de respeto hacia los demás sino todo lo contrario: el responsable de una central nuclear es radicales a la hora de tomar medidas de seguridad en ella, el cirujano es radical a la hora de seguir un procedimiento quirúrgico, etc. También son radicales, por ejemplo, quienes rechazan el maltrato a las mujeres sosteniendo que no hay maltrato aceptable sobre una mujer. Los veganos somos radicales al sostener que no hay maltrato aceptable sobre los animales no humanos.

Quien considera, por ejemplo, que es éticamente correcto ser radical ante la condena del maltrato a la mujer pero, en cambio, considera que es éticamente incorrecto ser radical ante el maltrato a los animales no humanos, está siendo especista, una discriminación moral tan injusta como el racismo, el sexismo, etc.[4]

«Quien se oponga a los derechos de los animales y sostenga que el hecho de ser persona se basa en ser miembro de la especie Homo Sapiens no es más que un fanático de la especie, no más sensato que los fanáticos de la raza que otorgan mayor valor a la vida de los blancos que a la de los negros. Después de todo, los demás mamíferos luchan por seguir vivos, experimentan el placer y sufren el dolor, el miedo y el estrés cuando su bienestar peligra. Los grandes simios también comparten nuestros placeres más elevados de la curiosidad y el amor a los parientes, y nuestros dolores más profundos, el aburrimiento, la soledad y la pena. ¿Por qué se iban a respetar esos intereses en nuestra especie y no en las demás?.» —Steven Pinker, «La Tabla Rasa», pag.335

Aunque el sensocentrismo y el veganismo sean posicionamientos radicales, los veganos somos tolerantes
con quienes no son veganos.[5]

«En un documental como éste [Earthlings] podemos ver el extremismo que hay dentro de un matadero, el extremismo que hay en un laboratorio de vivisección, la cosificación que hay de los animales en estos ámbitos de explotación… y hay personas que no podemos hacer eso con nuestras manos y hemos entendido que tampoco debemos hacerlo con nuestro dinero.» Leonardo Anselmi

Curiosidades

El 26 de abril de 2010, el Consejo de la Unión Europea reunido en Luxemburgo abordó el punto del orden del día titulado «Radicalización en la UE», que concluyó con la aprobación del documento 8570/10. La iniciativa se concibió inicialmente para grupos terroristas islámicos y forma parte de la estrategia de prevención del terrorismo en Europa. Sin embargo, el documento es tan genérico que permite la vigilancia policial a cualquier humano que sea considerado «radical», e invita a investigar el «grado de compromiso ideológico o político» del sospechoso, si su situación económica es de «desempleo, deterioro, pérdida de una beca o de ayuda financiera», etc. El documento aprobado recomienda a los Estados miembros que «compartan información relativa a los procesos de radicalización». Como ya hemos explicado, el hecho de ser radical no es éticamente incorrecto por sí mismo, depende en qué se es radical.

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