ARGUMENTO: “La Biblia no dice nada sobre respetar a los animales”

RESUMEN: ¿Qué dice la Biblia sobre el veganismo? ¿Jesús era vegetariano? ¿deberían ser veganos quienes dicen que debemos obedecer lo que hay escrito en la Biblia? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí voy a responder.

La creencia en la supuesta existencia de dioses no fundamenta ninguna norma, pues las normas no se originan en la obediencia, sino en los intereses de los seres sintientes. Debemos hacer el bien, no obedecer a supuestos «seres sobrenaturales». En Génesis 1:29-31, se describe cómo un supuesto dios crea el Paraíso en el cual Adán, Eva y el resto de animales eran veganos y vivían felices, éste era su plan original: «Y continuó diciendo: «Yo les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y todos los árboles que dan frutos con semilla: ellos les servirán de alimento. Y a todas la fieras de la tierra, a todos los pájaros del cielo y a todos los vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto verde». Y así sucedió: Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el sexto día». Sin embargo, los humanos le traicionaron y todo comenzó a ir mal: enfermedad, dolor, matanzas, etc. Posteriormente aparece Jesús de Nazareth y se ofrece como sacrificio, por eso no come carne en la cena Pascual. El 5 de abril de 2007, Jueves Santo, el Papa Benedicto XVI reconoció en la Homilía de la Santa Misa «In Cena Domini» que Jesús y sus apóstoles celebraron la Pascua sin comer cordero, pues el mismo Jesús iba a ser sacrificado. Los cristianos fueron perseguidos por el Imperio Romano, y como cada vez eran más cristianos, el Emperador Constantino I creó la Iglesia Católica Romana y se hicieron con el control del cristianismo. La Biblia fue manipulada, pero en ella aún permanecen algunos textos que evidencian la idea de respetar a los demás animales.

Palabras clave: animales, Biblia, cristianismo

 

Religiones

1. Todas las religiones están rebatidas.

La mayoría de las religiones intentan fundamentar las normas éticas en la supuesta existencia de un «ser sobrenatural». Teniendo en cuenta que todo lo existente es naturaleza y natural[1], vemos que nos encontramos frente a la definición de un absurdo: «un ser que no es», es decir, un ser que no existe.

Dicho supuesto «ser sobrenatural» no está demostrado empíricamente[2] y su supuesta existencia tampoco puede ser demostrada racionalmente.[3] Además, y lo más importante, incluso suponiendo la existencia de dicho «ser sobrenatural», el bien y el mal existen antes que él. Esto quiere decir que podemos hacer el bien y rechazar el mal sin necesidad de intermediarios. Las normas éticas (el deber ético) se originan en los intereses que todos los seres sintientes tenemos[4], no en la obediencia al poderoso.[5]

Sin embargo, por miedo y/o por la esperanza de que el poder les premie, algunas personas se empeñan en obedecer las normas (muchas veces contradictorias) que aparecen en libros religiosos, así como a los humanos que dicen ser «los representantes de Dios en la Tierra»: el clero. A continuación vamos a revisar la Biblia en la búsqueda de referencias sobre el vegetarianismo y el respeto a los animales no humanos.

La Biblia

2. Algunas religiones basan sus normas en la Biblia o en parte de ella.

La Biblia es un libro dividido por el Antiguo Testamento y por el Nuevo Testamento. Estos, a su vez, están compuestos por numerosos libros y folletos.

Las religiones que basan sus creencias en la Biblia o en una parte de ella son: el judaísmo, la Iglesia católica romana, la Iglesia ortodoxa, los Testigos de Jehová, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días[6], los Adventistas del Septimo Día, etc. Cabe destacar que los adventistas suelen ser por lo general vegetarianos o veganos basándose en el Génesis, en las profecías de Isaías, y porque consideran que el cuerpo es un templo que deben cuidar.

Jesús vegetariano

3. Algunas personas dicen que «Jesús no era vegetariano».

En la actualidad muchos cristianos creen que Jesús comía productos de origen animal, pero no indican en qué parte de la Biblia han leído eso.

Jesus nace rodeado de animales

Jesús de Nazaret (4 a.C.–30 d.C) nació en un pesebre de la ciudad de Belén, seguramente rodeado de animales no humanos.

Jesús expulsa a los mercaderes del templo

Jesús expulsó a los mercaderes del temploes-lyno-francia

Jean Jouvenet. «Jesus Cleansing the Temple» (1706)

Jesús y Juan el Bautista se unieron a muchos otros judíos que reprobaban el sacrificio de animales y que apoyaban el vegetarianismo. Una práctica a la que Jesús se unió para respaldar a estos judíos vegetarianos es el bautismo para el perdón de los pecados, reemplazando así la matanza de animales en el templo.

Habiendo ido Jesús a Jerusalén, visitó el templo. En el templo vendían bueyes, ovejas y palomas para ser sacrificados y comidos. Jesús se enfadó por esto y les echó a todos (Mateo 21:12-13). Este hecho fue el que condenó a Jesús a la crucifixión. Inmediatamente los escribas y sacerdotes principales «se reunieron para ver la manera de acabar con él».

Jesús no come productos de origen animal

Según los investigadores, no existen pruebas de que Jesús comiera carne, pescado o huevos, pues si existiesen entonces estos expertos nos las darían a conocer. Por contra, lo más probable es que Jesús fuera vegetariano:

– El 19 de abril de 2015 «tendencias21» publicó una entrevista múltiple a Antonio Piñero Sáenz, experto en lengua y literatura del cristianismo primitivo. Piñero respondió a la pregunta de si Jesús era vegetariano así:

«Pregunta: Lo escuché decir en una entrevista, que Cristo era vegetariano. ¿Qué comía?

Respuesta: No sé si lo dije exactamente así, con tanta rotundidad como da a entender su pregunta, porque no lo sabemos en realidad. No hay datos. Probablemente dije, y éste es mi pensamiento, que probablemente Jesús era pobre y los pobres apenas comían carne en la Antigüedad, sino en todo caso pescado. Por ello podemos decir que Jesús, y otros pobres, eran vegetarianos. Tampoco sabemos en qué grado podría Jesús haber tomado huevos en el Israel de su tiempo. Tampoco hay datos.»  —Antonio Piñero Sáenz, experto en lengua y literatura del cristianismo primitivo.

– El jueves 10 de marzo de 2011 se publicó el libro «Jesús de Nazaret. Desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección» del Papa Benedicto XVI. En dicho libro Benedicto habla, entre otras cosas, de la fecha de la Última Cena (lo que hoy celebramos como Noche Buena), sobre lo que en ella se comió y su significado. Benedicto afirma que Jesús y sus apósteles no comieron cordero en la Última Cena, sino pan ácimo:

Mostrar extracto del libro «Jesús de Nazaret. Desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección»

 

– El 5 de abril de 2007, Jueves Santo, el mismo Benedicto XVI reconoció en la Homilía de la Santa Misa «In Cena Domini» que Jesús y sus apóstoles celebraron la Pascua sin comer cordero, pues el mismo Jesús iba a ser sacrificado. Benedicto XVI parte de una disparidad en la fecha de la Última Cena entre los evangelios sinópticos (de Lucas, Marcos y Mateo) y el de Juan. Explica el Papa que Jesús celebró la Pascua con sus discípulos «probablemente según el calendario de Qumran, es decir, al menos un día antes y sin cordero, como la comunidad de Qumran». Qumran estaba formada por los esenios, judíos bastante heterodoxos que no reconocían como Templo al de Herodes y que eran, al parecer, vegetarianos, y no podían, por tanto, comer carne. El siguiente texto es la «Homilía de su Santidad Benedicto XVI del Jueves Santo, 5 de abril de 2007» que éste leyó en la Basílica de San Juan de Letrán:

Mostrar Homilía en la que el Papa Benedicto XVI afirma que Jesús no comió cordero

 

El amor de Jesus por los Animales que nos fue ocultado

4. Algunas personas dicen que «en la Biblia no hay nada escrito sobre respetar a los animales».

Sin embargo, durante los primeros tiempos del cristianismo, un gran número de sectas cristianas y judías se oponían a comer carne porque era un lujo costoso y cruel, por ejemplo los ebionitas y los esenios. Precísamente se cree que Jesús era esenio debido a que en diciembre de 1945 se descubrieron cerca de la localidad de Nag Hammadi, a unos 100 km de Luxor, en el Alto Egipto. Los Manuscritos de Nag Hammadi o Biblioteca de Nag Hammadi, también conocidos como los Evangelios Gnósticos, son una colección de doce códices de papiro, que hablan en su mayor parte sobre el Cristianismo Gnóstico Primitivo. Jesús era llamado el «Príncipe de la Paz», y sus enseñanzas incluían amor, compasión, y respeto mutuo a un nivel universal. Es difícil reconciliar la imagen de pacifista supremo de Jesús con matar animales.

A pesar de la manipulación, en la Biblia hay numerosas menciones sobre el respeto a los animales, a continuación mencionamos algunas de ellas:

Mostrar defensa de los animales no humanos en la Biblia

 

Mostrar la guerra contra el cristianismo vegetariano

 

5. Algunas personas dicen que «no existieron santos vegetarianos».

A pesar de la eliminación del vegetarianismo del cristianismo oficial, aún siguieron siendo vegetarianos algunos de los que fueron convertidos en santos de la Iglesia. Santos que conocemos, que muchos admiran y veneran fueron vegetarianos, estos son: San Benito, Tertuliano y Orígenes. Jaime fue vegetariano.

Clemente de Alejandría (mediados siglo II – 211–216) Padre de la Iglesia, recomendaba una dieta sin carne, citando el ejemplo del apóstol Mateo, «quien consumía semillas, miel, frutas y vegetales sin carne». Y añadía: «los sacrificios fueron inventados por los hombres como pretexto para comer carne».

«El hombre vulgar vive para comer, mas el sabio come para vivir. Aquellos que comen más frugalmente son más fuertes, más nobles y más sanos. Los sacrificios de los animales a los dioses fueron inventados por los hombres como un macabro pretexto para comer su carne (…) Hay que dar preferencia a los alimentos que se pueden comer crudos, esto es, en su estado natural». Clemente de Alejandría

Porfirio (232–304), quien vivió a fines del siglo III y era según San Agustín el más grande de los filósofos, escribió un libro en el que afirma que Jesús había declarado la alimentación carnívora como la alimentación de los demonios.

San Basilio (330–379), llamado Basilio el Magno (griego: Μέγας Βασίλειος), fue obispo de Cesarea, y preeminente clérigo del siglo IV. Es santo de la Iglesia Ortodoxa y uno de los cuatro Padres de la Iglesia Griega, junto con San Atanasio, San Gregorio Nacianceno y San Juan Crisóstomo.

«El humo de las comidas con carne oscurece el espíritu. Uno puede obtener difícilmente la virtud si disfruta con comidas con carne. En el paraíso terrenal, no había sacrificios de animales y nadie comía carne». San Basilio

«La alimentación carnívora obscurece la luz del espíritu. Difícilmente podremos sostener que amamos la virtud, con nuestras manos y estómagos manchados con la sangre inocente de nuestros hermanos los animales». San Basilio

San Juán Crisóstomo (347–404) consideraba que comer carne era para los cristianos una costumbre muy cruel y antinatural. El dijo:

«Imitamos a los lobos y a los leopardos, y somos peor que ellos, debido a que Dios nos ha honrado con el habla y la equidad. Nos hemos vuelto peores que bestias salvajes». San Juán Crisóstomo

«No existen manchas de sangre en ellos, no matan animales ni cortan carne… La antinatural ingestión de carne es de origen demoníaco». San Juán Crisóstomo

«Nosotros, los líderes cristianos, practicamos la abstinencia de carne para amansar nuestros cuerpos. Alimentarse innaturalmente de carne es contaminante». San Juán Crisóstomo

San Agustín (354–430) es, junto con Jerónimo de Estridón, Gregorio Magno y Ambrosio de Milán, uno de los cuatro más importantes Padres de la Iglesia latina.

«De la alimentación con carne dependen los demás vicios (…) Si crees que por haber abrazado la fe de Cristo, puedes impunemente cometer toda suerte de pecados, estás en un error lamentable (…) La fe sin obras es una fe muerta (…) Practica lo que crees y probarás así que tu fe es verdadera». San Agustín

San Benito de Nursia (480–547) fue el fundador de la Orden Benedictina, ordenó a sus monjes tomar sólo alimentos
vegetarianos. La orden Trapense también siguió estrictamente una dieta vegetariana.

San Francisco de Asís (1181/1182–1226). A veces se dice que San Francisco, patrón de los animales, no era vegetariano. El caso es que la mayoría de los monjes franciscanos sí lo son, debido a su franco amor por todas las criaturas de Dios. San Buenaventura escribe que San Francisco, al considerar la fuente de todas las cosas, dijo llamar hermanos a todas las criaturas, sin importar lo pequeñas que sean, pues todas tenemos la misma fuente. Esta es la perfección del amor cristiano. El 4 de Octubre, se celebra el Día Mundial de los Animales. La fecha escogida va fuertemente ligada con la festividad de San Francisco de Asís, considerado como el primer humano que defendió públicamente los derechos de los animales, al considerar a todos los seres vivos, sin distinción, como criaturas de Dios. Y es que en 1980 el Papa Juan Pablo II, declaró a Francisco de Asís, Patrono de los Animales y de los Ecologistas, por su amor y entrega hacia los mismos.

– «Todas las cosas de la creación son hijos del Padre y hermanos del hombre. Dios quiere que ayudemos a los animales si necesitan ayuda. Cada criatura en desgracia tiene el mismo derecho a ser protegida». San Francisco de Asís

– «No herir a nuestros humildes compañeros los animales es nuestro primer deber para con ellos, tenemos la misión de servirles cuando lo requieran. Sí alguien excluye a cualquier criatura de Dios del refugio de la compasión y la lastima, actuará de igual manera con sus compañeros humanos». San Francisco de Asís

– «¿Cómo podéis asesinar y devorar despiadadamente a esas adorables criaturas que mansa y amorosamente os ofrecen su ayuda, amistad y compañía?». San Francisco de Asís

San Martín de Porres (1579–1639) es el patrón de la intercesión de los animales. La caridad de San Martín de Porres, santo peruano de la orden de los dominicos, (…) no se circunscribía a las personas, sino que también se proyectaba a los animales, sobre todo cuando los veía heridos o faltos de alimentos. Tenía separada en la casa de su hermana un lugar donde albergaba a gatos y perros sarnosos, llagados y enfermos. El futuro santo fue frugal, abstinente y vegetariano. Se le reputó control sobre la naturaleza, las plantas germinaban antes de tiempo y toda clase de animales atendían a sus mandatos. Uno de los episodios más conocidos de su vida es que hacía comer del mismo plato a un perro, un ratón y un gato en completa armonía.

La Iglesia católica contra el cristianismo

Mostrar la guerra contra el cristianismo vegetariano

 

6. Algunas personas dicen que «la Iglesia católica no dice nada sobre respetar a los animales».

Las contradicciones de la Iglesia Católica son algo normal en ella, pero a continuación muestro la relación actual de la Iglesia Católica con el respeto a quienes no son humanos.

Pocos taurinos que se autodenominan católicos saben que, el 1 de noviembre de 1567, el Papa Pío V (1504-1572) promulgó la bula «De salute gregis dominici», un decreto contra los encierros y corridas de toros en el que se excomulga y se niega sepultura cristiana a los toreros y aficionados por considerar estos espectáculos más propios de demonios que de personas. La bula sigue vigente, así lo recordó en 1920 el Secretario de Estado del Vaticano, cardenal Gasparri: «La iglesia continúa condenando en voz alta, como lo hizo la Santidad de Pío V, estos sangrientos y bochornosos espectáculos». En 1989, Monseñor Canciani, consultor de la Congregación para el Clero de la Santa Sede, declaró la validez de la Bula en declaraciones públicas recogidas, entre otros, por «Diario 16» el 5 de junio de dicho año. ¿Por qué los sacerdotes que promueven las fiestas patronales y las iglesias encargadas de ellas, hacen caso omiso de estas palabras de sus líderes? Pero, a la hora de la verdad, la iglesia y en especial la española no se ha distinguido precisamente por condenar «en voz alta» tal canallada; más bien, ha sido cómplice con su silencio o su participación activa, admitiendo que se celebren torturas y se asesinen a toros en nombre de vírgenes y santos, o bendiciendo cosos taurinos. En cada plaza de toros, hay una capilla. Matar y luego rezar, o al revés. ¿No había un 5º mandamiento?…

▼▲ Mostrar/Ocultar Bula «De salute gregis dominici» (1567)

Papa Juan Pablo II en locución dominical, publicada en L’Osservatore Romano (14/01/1990), dijo que «los animales poseen un soplo vital recibido de Dios», citando Salmo 103 y Salmo 104: «el hombre, salido de las manos de Dios, resulta solidario con todos los seres vivientes, como aparece en los salmos 103 y 104, donde no se hace distinción entre los hombres y los animales». Juan Pablo indica que ahí se les reconoce el ‘alma sensitiva’ (griego ‘pneuma’, soplo, aire), sin olvidar que el vocablo ‘animal’ proviene del latín ‘anima’ (alma): «Los animales poseen un alma y los seres humanos deben amar y sentirse solidarios con nuestros hermanos menores», dijo[4].

«Es preciso, pues, estimular y sostener la «conversión ecológica», que en estos últimos decenios ha hecho a la humanidad más sensible respecto a la catástrofe hacia la cual se estaba encaminando. El hombre no es ya ‘ministro’ del Creador. Pero, autónomo déspota, está comprendiendo que debe finalmente detenerse ante el abismo. ‘También se debe considerar positivamente una mayor atención a la calidad de vida y a la ecología, que se registra sobre todo en las sociedades más desarrolladas, en las que las expectativas de las personas no se centran tanto en los problemas de la supervivencia cuanto más bien en la búsqueda de una mejora global de las condiciones de vida’. Por consiguiente, no está en juego sólo una ecología ‘física’, atenta a tutelar el hábitat de los diversos seres vivos, sino también una ecología ‘humana’, que haga más digna la existencia de las criaturas, protegiendo el bien radical de la vida en todas sus manifestaciones y preparando a las futuras generaciones un ambiente que se acerque más al proyecto del Creador.

Sin embargo el señorío del hombre no es absoluto, sino ministerial, reflejo real del señorío único e infinito de Dios. Por eso, el hombre debe vivirlo con sabiduría y amor, participando de la sabiduría y del amor inconmensurables de Dios. En el lenguaje bíblico dar el nombre a las criaturas es el signo de esta misión de conocimiento y de transformación de la realidad creada. Es la misión no de un dueño absoluto e incensurable, sino de un administrador del reino de Dios, llamado a continuar la obra del Creador, una obra de vida y de paz. Su tarea, definida en el libro de la Sabiduría, es la de gobernar el mundo con santidad y justicia.

Por desgracia, si la mirada recorre las regiones de nuestro planeta, enseguida nos damos cuenta de que la humanidad ha defraudado las expectativas divinas. Sobre todo en nuestro tiempo, el hombre ha devastado sin vacilación llanuras y valles boscosos, ha contaminado las aguas, ha deformado el hábitat de la tierra, ha hecho irrespirable el aire, ha alterado los sistemas hidro-geológicos y atmosféricos, ha desertizado espacios verdes, ha realizado formas de industrialización salvaje, humillando el jardín que es la tierra, nuestra morada.» Juan Pablo II. Audiencia del 17 de enero de 2001

El Catecismo de la Iglesia Católica dice en el punto 2418: «Es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas».  Sin embargo, la Iglesia Católica contradice su propio Catecismo. En la imagen de la derecha podemos observar a Joseph Ratzinger, el Papa Benedicto XVI, con un gorro de piel de armiño, un pequeño mamífero a quien se le hizo sufrir inutilmente durante toda su vida por un capricho estético. Practicar el veganismo evita el sufrimiento y los sacrificios de los animales.

La alimentación 1x08 "La verdad en 2 minutos"

La profecía de un mundo vegano

7. Algunos cristianos dicen que «las profecías hablan de un mundo vegano, pero llegará sin que los humanos elijamos practicar el veganismo».

Por ejemplo, en el folleto ¡Despertad! del 22 de febrero de 2004 aparece el artículo «Las mascotas. ¿Son importantes para usted? Los animales siempre nos deleitarán» en el que afirman que se cumplirán las profecías de Isaías (Isaías 1:11-17, Isaías 11:6-9, Isaías 65:25, etc). Las profecías de Isaías afirman que los humanos volverán al Paraíso vegano descrito en el Génesis 1:29-31:

«Está clLos Testigos de Jehová y el Paraiso veganoaro que el propósito original de Dios era que los humanos disfrutaran para siempre de un paraíso terrestre. Podemos estar absolutamente seguros de que ese propósito se cumplirá en el futuro. Examinemos las breves descripciones que suministra la Biblia respecto a cómo será la vida en el nuevo mundo de Dios. Veremos que, de hecho, todos los animales, tanto domésticos como salvajes, estarán en paz entre sí y con la humanidad (Isaías 65:17, 21-25; 2 Pedro 3:13).» —Folleto «Las mascotas. ¿Son importantes para usted? Los animales siempre nos deleitarán», de los Testigos de Jehová.

En cambio, los Testigos de Jehová no promueven el veganismo, sino que creen que será un «dios» el que pondrá fin a la violencia. Si el supuesto «dios» al que dicen obedecer estas personas quiere un mundo vegano ¿por qué no le ayudan a cumplirlo?… Sólo responden con escusas para seguir comiendo carne, pues en ellos tiene más fuerza el vicio que su fe.

BIBLIOGRAFÍA

– Gaillard, Jean. Les animaux nos humbles frères. Des Chrétiens.
– Holly, H. Roberts. Vegetarian Christians Saints. Anjeli Press (September 1, 2004). This book shares the life stories of 150 individuals canonized into sainthood who were committed to vegetarianism. Many were of Eastern origin, living as meditative, contemplative sages, others were martyrs, and still others – mystics. Each life story has a distinct message and the potential to further peace upon our planet.
– Rubin, Jordan S. La dieta del Hacedor. 2004.
– Colbert, Don ¿Qué habría comido Jesús? 2002.
– Hyland, J.R. The Slaughter of Terrified Beasts: A Biblical Basis for the Humane Treatment of Animals. Viatoris Ministries.
– Phelps, Norm. The Dominion of Love: Animal Rights According to the Bible. New York: Lantern Books, 2002.
– Akers, Keith. The Lost Religion of Jesus: Simple Living and Nonviolence in Early Christianity. New York: Lantern Books, 2000.
– Lincey, Andrew. Animal Gospel. Westminster/John Knox, 1998.
– Lincey, Andrew y Yamamoto, Dorothy. Animals on the Agenda. University of Illinois Press, 1998.
– Lincey, Andrew. Christianity and the Rights of Animals. Crossroad, 1991.
– Strelow, Carsten. Vegetarismo/Veganismo como partes fundamentales de la cristiandad.
– El Evangelio de los Esenios. Traducido por Edmond Bordeaux Székely. Londres, 1937.
– El Evangelio de los Doce. Traducido del original en arameo y editado por el reverendo Ouseley Gideon Jasper Richard. (pdf)

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Osvaldo Corrales

En el punto 3 de este post, se dice que no hay evidencia de que Jesús comiera carnes, huevos y demás alimentos de origen animal. Sin embargo, en San Lucas 24:42 aparece: «Le dieron (a Jesús) un pedazo de pesado asado, y él lo aceptó y lo comió en su presencia». Y el la última Cena de Pascua es evidente que Jesús cumplió con los preceptos de comer carne asada de cordero, hierbas amargas pan sin levadura. Entonces se infiere que Jesús no era vegano.

MUCHAS GRACIAS David Díaz por todas estas respuestas veganas. No intento imponer creencias, pero comparto el enlace de un autonombrado Cristo que tiene la moral mucho mejor que la de l@s autonombrad@s cristian@s: inricristo.org.br/sete-motivos-para-ser-vegetariano