ARGUMENTO: “Es éticamente correcto aumentar la población mundial”

RESUMEN: ¿Existe un límite físico al número de personas que el planeta Tierra puede sostener? ¿aumentar el número de personas tiene como consecuencia un mundo peor o mejor? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí voy a responder.

Algunas personas no encuentran ningún problema en el hecho de que a finales de 2011 la población humana superó los 7000 millones de individuos en el planeta Tierra. En la actualidad, crear nuevas personas no hace del mundo un lugar mejor, sino peor. Los humanos están consumiendo cada año más de lo que el planeta Tierra es capaz de producir en un año. Un mundo es mejor cuando las personas existentes sufren menos para que puedan disfrutar más; el número de personas existentes es irrelevante. Nuestros esfuerzos deberían centrarse en que las personas existentes sufran lo menos posible para que puedan disfrutar lo más posible. En la actualidad, debido a la falta de recursos y a las guerras por su control, una gran cantidad de personas soportan mucho sufrimiento que les impide disfrutar adecuadamente. Por lo tanto, crear nuevas personas no sólo dificulta la resolución del problema existente, sino que además lo complica.

Palabras clave: antinatalismo, extinción, extincionismo, óptimo de población, sobrepoblación

 

La cuestión aquí no es debatir sobre si es éticamente correcto o incorrecto esterilizar/castrar a seres sintientes sin su consentimiento, pues ya explicamos que, aunque sea éticamente incorrecto, puede ser la opción menos mala dependiendo del contexto.[1]

Según el Diccionario de la Real Academia Española, la palabra plaga proviene del latín y la define como «la aparición masiva y repentina de seres vivos de la misma especie que causan graves daños a poblaciones animales o vegetales». A finales de 2011 la población humana mundial llegó a los 7.000.000.000 de individuos. En 2016, la población humana mundial alcanzó los 7.400.000.000 de individuos, 400.000.000 más en 5 años.

Plaga humana insostenible

Reproducirse

1. Algunas personas dicen que «no hay nada éticamente incorrecto en que los seres sintientes se reproduzcan».

Estas personas se oponen a que socialmente se controle la población, castigando la reproducción excesiva, por ejemplo mediante la política de hijo único que estuvo vigente en China desde 1979 hasta 2015, año en el que se permitió tener un máximo de dos hijos. Entre quienes se oponen al control de la reproducción suelen estar los liberales y los religiosos. Los liberales, cuyo sistema económico capitalista tiene como objetivo enriquecer ilimitadamente a los más ricos, necesitan de un crecimiento económico ilimitado para mantener el sistema económico, razón por la cual necesitan que aumente la población para que el consumo también lo haga. Por otro lado, los religiosos, que a veces son liberales con sotana, apoyan la reproducción ilimitada haciendo referencia al siguiente versículo de la Biblia: «Ustedes, por su parte, sean fecundos y multiplíquense, llenen la tierra y domínenla» (Génesis 9:7); deberían darse cuenta que la Tierra ya está llena de humanos. A veces estas personas dicen que en el planeta Tierra hay comida y agua suficiente para todos, y que el problema es su mala distribución. Pocas veces hablan de otros recursos como las medicinas, la vivienda, etc. Estas personas suelen tener la creencia de que en el planeta Tierra pueden vivir felices un infinito número de personas, pues nunca ponen una cifra límite poblacional mundial en su argumentación.

Existir o no existir

2. Algunas personas dicen que «la existencia de una persona es mejor que su no existencia».

Sin embargo, como indica Ángel Longueira Monelos en su ensayo «El sufrimiento animal y la extinción», no es correcto afirmar que «crear una nueva persona es mejor que no crearla porque su existencia puede aumentar el placer total». El placer no es bueno por sí mismo, sino porque alguien tiene el interés en sentirlo y disfruta con él (o en sentir dolor). Por lo tanto, si una persona no existe entonces es erróneo afirmar que el mundo es peor en base a que podría haber más placer en él si dicha persona se creara, ya que en dicho mundo no se está frustrando ningún interés por la no existencia de dicha persona. Un mundo es mejor cuando las personas existentes sufren menos para que puedan disfrutar más; el número de personas existentes es irrelevante. Nuestros esfuerzos deberían centrarse en que las personas existentes sufran lo menos posible para que puedan disfrutar lo más posible. En la actualidad, debido a la falta de recursos y a las guerras por su control, una gran cantidad de personas soportan mucho sufrimiento que les impide disfrutar adecuadamente. Por lo tanto, crear nuevas personas no sólo dificulta la resolución del problema existente, sino que además lo complica.

Límites del planeta

3. Algunas personas dicen que «en el planeta Tierra pueden vivir felices un infinito número de personas».

Sin embargo, los humanos están consumiendo cada año más de lo que el planeta Tierra es capaz de producir en un año. Debido a la enorme cantidad de humanos, es insostenible el actual nivel de consumo en los llamados «países desarrollados». Global Footprint Network calcula el Earth Overshoot Day, que es el día del año en el que los humanos consumieron todos los recursos que la Tierra puede producir en un año. El 21 de agosto de 2010, los humanos consumieron todo lo que la Tierra produce en un año, empobreciendo la Tierra hasta llegar a final de año. En 2014 el Earth Overshoot Day fue el 19 de agosto. Actualmente existen personas que mueren por falta de agua potable, de alimento y medicinas. Al aumentar la población mundial aumenta el problema de necesidad de recursos. La población mundial humana debe alcanzar un número óptimo y estable. Algunos de los criterios para encontrar el nivel de población humana óptimo son: necesidades cubiertas, alto grado de satisfacción, mantenimiento del desarrollo tecnológico vegano y personal necesario para controlar poblaciones no humanas. Por poner una cifra, la población humana en la Tierra debería reducirse hasta llegar a los 100 millones de habitantes(1). Para reducir la población mundial es necesario que cada mujer no tenga más de un hijo. Mejor opción aún es no tener ningún hijo o adoptar.

«Tal y como yo lo veo, la humanidad necesita reducir su impacto sobre la Tierra urgentemente. Y hay tres formas de lograr ese objetivo: podemos dejar de consumir tantos recursos, podemos cambiar nuestra tecnología y podemos reducir nuestro crecimiento demográfico. Probablemente tendremos que aplicar las tres.» —David Attenborough, en el documental «¿Cuánta gente cabe en el planeta Tierra?» (Odissea, 2009)

«La reducción artificial de la mortalidad y la ausencia de una interferencia simétrica en la natalidad han conducido a la ruptura del equilibrio natural y al crecimiento explosivo de la humanidad. El linaje humano ha tardado cuatro millones de años en alcanzar una población de 1.000 millones de individuos (hacia 1804). En añadir otros 1.000 millones suplementarios (en 1927) sólo hemos tardado 123 años. Otros 1.000 millones más (en 1960) los hemos añadido en 33 años. Los siguientes 1.000 millones sólo han precisado 14 años. Los 1.000 millones posteriores (en 1987) han venido en 13 años. Y los siguientes 1.000 millones se han añadido en 12 años, en 1999, en el que ya éramos 6.000 millones. Los 7.000 millones los alcanzaremos en 2012. Todos los desastres ecológicos que asolan nuestro planeta tienen su origen en el crecimiento excesivo de nuestra población. ¿Qué derecho tenemos nosotros a arruinar la única patria de la vida conocida en el Universo, la biosfera terrestre, y a exterminar a las otras especies? El cáncer es el crecimiento incontrolado de un tejido a expensas de los demás. La incontrolada explosión demográfica humana es el cáncer de la biosfera y está empujando a otras especies a la extinción. Desde 1900 hasta hoy la población de África ha pasado de unos 100 millones de habitantes a unos 920 millones, es decir, casi se ha multiplicado por 10. En el mismo intervalo de tiempo, la población de chimpancés ha pasado de unos dos millones a unos 120.000, es decir, casi se ha dividido por 20. Todavía peor suerte han corrido los orangutanes, de los que apenas quedan 25.000. La bomba demográfica es también la principal causa de la miseria en el mundo. La familia que podría alimentar y educar bien a un hijo o dos distribuye sus escasos recursos entre diez, con lo que todos pasan hambre, o son abandonados a la mendicidad y la delincuencia. El volcán demográfico vomita constantemente nuevos millones de hambrientos. Los países ricos, como España, lo son entre otras razones por la revolución silenciosa de las mujeres, que han reducido drásticamente su natalidad. A pesar de los abusos, el Gobierno chino ha logrado frenar la explosión demográfica, poniendo así las bases para su impresionante despegue económico. El planeta Tierra pura y simplemente no puede sostener a un número ilimitado de seres humanos. El objetivo civilizado no es que haya la mayor cantidad posible de gente (no importa cómo vivan), sino más bien que la gente viva lo mejor posible (no importa cuántos sean).» —Jesús Mosterín, «La naturaleza humana»

Bibliografía

– Longueira Monelos, Angel. «El sufrimiento animal y la extinción».
– Harris, Marvin. «Caníbales y reyes: los orígenes de las culturas», 1977.

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