El truco del psicópata: hacernos creer que el mal viene de otros (Silvia Cattori, enero 2008)

A continuación publicamos una interesante entrevista realizada por Silvia Cattori a Laura Knight-Jadczyk y a Henry See en la que hablan sobre las investigaciones de Andrzej Łobaczewski en psicopatía y patocracia.

Después de leer el libro Ponerología Política, Una Ciencia de La
Naturaleza del Mal ajustada a Propósitos Políticos
 de Andrzej Łobaczewski, tuve el deseo de entrevistar al autor. Sin embargo,
debido a que se encontraba enfermo, era imposible que respondiera a mis
preguntas excepto de la manera mas breve, en un sólo párrafo. Afortunadamente,
pude entrevistar a Laura Knight-Jadczyk y a Henry See, editores del libro
quienes discutieron mis preguntas con él vía telefónica y por tanto pudieron
contestar en su nombre.

Creo que todos deberían leer este libro porque provee las claves necesarias
para entender los eventos que a menudo no podemos comprender. El libro describe
el origen del “Mal”, su verdadera naturaleza e ilustra cómo se ha esparcido en
la sociedad.

El Sr. Lobaczewski pasó años observando las acciones que fueron la encarnación
del mal de aquellos en el poder, personas descritas en términos psicológicos
como anti-sociales, psicópatas o sociópatas.

Silvia Cattori: Aquí tengo lo que un psiquiatra suizo me
dijo sobre el libro Ponerología Política:

Nunca había leído en ningún lugar las cosas de las que habla Lobaczewski.
Ningún otro libro ha tratado el tema de esta manera. De inmediato fue de
utilidad en mi trabajo. Las cosas que afirma acerca del comportamiento
corrupto/patológico – referentes a conflictos en los negocios así como en la
esfera política, donde vemos cada vez más conflictos y muchas más personas de
este tipo – de inmediato me ayudó a entender mejor, por ejemplo, el
funcionamiento de estos individuos que crean conflictos en su trabajo y
quienes, a donde quiera que vayan, contaminan la atmósfera.

¿Por qué escogió un título tan hermético, Ponerología Política, para un
libro que debería interesarle no solamente a los psicológicos y psiquiatras,
sino a todos?

Laura: Primero que
nada, déjeme decir que existe un lazo emocional muy fuerte entre nosotros y el
Dr. Lobaczewski y nos hemos comunicado con él respecto a esta entrevista. Él ya
es un anciano y su salud ha sido muy pobre durante el último año
aproximadamente y lamenta que no haya sido capaz de responder personalmente;
hizo un intento, pero en este momento no esta lo suficientemente fuerte sino
para escribir respuestas breves a las preguntas escritas. Aún así, después de
unos minutos de concentración, se cansa y su enfoque divaga. Nosotros queremos
a toda costa proteger su salud y bienestar, pero también queremos contestar las
preguntas de temas importantes. Andrzej me señaló por teléfono que tiene plena
confianza en nuestro entendimiento del tema. Repitió, así como respondió cuando
nos escribió, que había estado buscando a alguien que se moviera en la misma
dirección, pensando de la misma manera, a quien pudiera heredarle su trabajo –
tal vez como pasar la antorcha, y de todo el trabajo que fue depositado en él
por otros. Pasó años buscando a alguien y fue nuestro propio trabajo el que
cumplió con el requisito.

Habiendo dicho eso, voy a tratar de responder a su pregunta: ¿Por qué
Lobaczewski escogió ese título? Lo primero es que el trabajo era en un comienzo
una serie de documentos, técnicos y académicos, que se originaron de diversas
fuentes. Así como Lobaczewski lo explica en su introducción, muy poco del
trabajo es de su propia autoría, siendo solamente un recopilador. Los
académicos tienden a escoger títulos denotando terminología académica, y los
científicos consideran que es su derecho el crear nuevos términos para
describir sus descubrimientos, (tal como los físicos inventan palabras como
quarks, leptones, muones, etc.), así que en ese sentido, el título es
perfectamente claro. El término “ponerología” es una obscura palabra teológica
que significa el estudio del mal. Andrzej sabía esto, y decidió reclamar y
rehabilitar a esta palabra para fines científicos ya que, como sucede, nuestra
ciencia en realidad no tiene una palabra para describir el estudio del “mal”
propiamente dicho. Necesitamos una.

Henry: Cuando
Lobaczewski nos envió el manuscrito de su libro, nos impresionó enormemente.
Habíamos estado atorados con la pregunta de por qué, no importando toda la
buena voluntad existente en el mundo, había mucha guerra, sufrimiento e
injusticia. Pareciera no importar cual plan, ideología, religión o filosofía
formulen las grandes mentes, nada ayuda a mejorar nuestra suerte. Y ha sido de
esta manera por miles de años, repitiéndose una y otra vez

También habíamos estado investigando el tema de la psicopatía por varios
años, y habíamos publicado muchos artículos sobre esto en nuestros sitios web.
Habíamos transcrito la versión electrónica del trabajo seminal sobre psicopatía
del Dr. Hervey Cleckley, La máscara de la cordura, con fines
investigativos – bajo permiso de los propietarios de los derechos de autor ya
que se habían agotado las versiones impresas. Es un trabajo tan importante y
seminal que lo hemos puesto para su descarga de manera gratuita. Así que
teníamos buenas bases sobre el tema y ciertas indicaciones que la psicopatía y
la horrible situación que enfrentamos en el planeta se encontraban
relacionadas.

Laura: Permítanme
agregar que la razón por la cual habíamos estado estudiando la psicopatía era,
como mencionamos mas arriba, porque habíamos tenido un encuentro de primera
mano con el fenómeno. Habíamos estado trabajando con grupos de personas y el
fenómeno que la Ponerología trata respecto a grupos y cómo se corrompen cuando
los anormales patológicos se insinúan en estos con el disfraz de la normalidad,
era muy familiar para nosotros en pequeña escala social. Habíamos observado y
lidiado con esto una y otra vez, aunque en los primeros días simplemente
teníamos la intuición. Sabíamos que algo estaba sucediendo, simplemente no le
habíamos asignado etiquetas ni categorías. Encontramos algunas de estas en
literatura de psicopatología, pero no tocaban el tema de la dinámica social.

Henry: Pero Ponerología
Política presenta el tema de una manera radicalmente diferente, alejándose de
otra literatura acerca de la psicopatía, sugiriendo que la influencia de los
psicópatas y otros anormales no es sólo una de muchas influencias trabajando en
la sociedad, sino que bajo las circunstancias adecuadas, puede ser la
influencia primordial que moldee la manera cómo vivimos, como pensamos y cómo
juzgamos lo que sucede a nuestro alrededor. Cuando entiendes la verdadera
naturaleza de esta influencia, la cual no posee consciencia o emoción, y es
egoísta, fría y calculadora y carente de cualquier estándar moral, te quedas horrorizado,
pero al mismo tiempo todo comienza a tener sentido. Nuestra sociedad cada vez
más parece carecer de un alma porque las personas que la lideran y quienes
ponen el ejemplo no la tienen – literalmente no tienen consciencia.

Cuando llegas a entender que las riendas del poder económico y político
están en las manos de personas que no tienen consciencia, que no tienen la
capacidad de tener empatía, se abre frente a ti una manera completamente nueva
de ver a lo que llamamos “el mal”. El mal deja de ser un tema únicamente moral;
ahora puede ser analizado y entendido científicamente.

Laura: Con Lobaczewski,
la palabra “Ponerología” ha sido destituida de su connotación religiosa donde
nunca hizo mucho bien a la sociedad, y es la ciencia del mal, del entendimiento
científico de sus orígenes y cómo puede infectar a individuos y sociedades como
una enfermedad.

Cuando los psicópatas son quienes crean las políticas en el gobierno, y los
CEO (Chief Executive Office – Oficina del Director Ejecutivo) en las grandes
compañías, la manera como piensan y razonan – su ‘moralidad’ – se convierte en
la cultura y ‘moralidad’ comunes en la población que presiden. Cuando esto
sucede, la mente de la población se infecta de la misma manera que un patógeno
infecta a un cuerpo. La única forma para protegernos contra el pensamiento
patológico es el vacunarnos, y esto se logra aprendiendo lo más posible acerca
de la naturaleza de la psicopatía y la influencia que ejerce en nosotros.
Esencialmente, esta ‘enfermedad’ en particular prospera en un ambiente donde su
misma existencia es negada, y esta negación es planeada y deliberada.

Y aunque el título del libro luzca hermético, debe ser comprendido en el
contexto de la enorme dificultad que Andrzej enfrentó al tratar de publicar su
trabajo. Los primeros dos manuscritos se perdieron, justo como lo describe su
prefacio. Uno fue quemado minutos antes de la llegada de la policía a
inspeccionar su casa, y el segundo fue enviado al Vaticano a través de un
intermediario, para nunca ser visto de nuevo. La tercera versión, la publicada
por Red Pill Press, fue escrita mientras Andrzej vivía en los Estados Unidos
durante la era Reagan. Zbigniew Brzeszinki había ofrecido su ayuda para
encontrar un editor, pero después de varios meses, se volvió claro que en el
mejor de los casos no estaba haciendo nada y en el peor de las situaciones
estaba activamente trabajando para asegurarse que nunca se publicara. Así que
el manuscrito se arrumbó en un cajón durante más de veinte años. Estaba escrito
para un público profesional y el título escogido fue en base a ese contexto.
Esta es también la razón por la cual el texto en sí es muy denso, y que el
título acertadamente refleje que no fue escrito para una persona lega. Fue
escrito para profesionales y en un estilo académico reflejando sus
antecedentes.

Estamos actualmente trabajando en una versión más popular de sus ideas.

SC: Lobaczewski ha estudiado a estas
personas no desde un punto de vista político, sino psicológico. Ha logrado
entender cómo sucede que personas locas, ideólogos y poderes represivos, a
pesar de su inhumanidad, obtengan el apoyo de las masas. ¿Acaso no todos tienen
una base perversa/patológica? ¿Un periodo cuando atraviesan una etapa
perversa/patológica?

Henry: Primero que
nada, necesitamos establecer que las “personas locas” no necesitan el apoyo de
las grandes masas, únicamente una minoría poderosa puede tanto “conducir” a la
población y controlarla. Observe las encuestas en los Estados Unidos. Bush se
ha mantenido con algo más del 30% de popularidad por años – y eso es sobre la
totalidad de la población. Pero ya que está apoyado por una minoría muy
poderosa, la gente que controla los medios, la industria bélica y sus
partidarios militares y las compañías petroleras, entre otros, el descontento
popular no importa. Y mientras las políticas de Bush no afecten abiertamente al
Americano ordinario, no les importa.

Laura: En los Estados
Unidos – y en cualquier parte del mundo – aún los mas oprimidos y maltratados
son controlados fácilmente mediante el miedo, mediante amenazas a su
materialismo alcanzable: entretenimiento, deportes, apuestas, etc. Aún el
fracaso de las escuelas, centros médicos, redes de seguridad social, no motivan
a las personas a preguntarse qué es lo que está pasando realmente. Como Aldous
Huxley escribió, una dictadura científica: pan y circo. En pocas palabras, la
mayoría de los Estadounidenses están conscientes de su opresión, y expresan eso
en las encuestas, pero aquellos en el poder han logrado con éxito adormecerlos
con una gama de distracciones – miedo y placer – suficiente para mantenerlos
bajo control.

Henry: Está el palo y
la zanahoria. Mientras las personas puedan vivir continuamente en la ilusión,
seguirán así. Cuando la ilusión comienza a resquebrajarse, el palo entra en
juego.

Laura: La gente está
temerosa de hacer olas por miedo a perder lo que tienen, de perder su paz, de
tener que realizar un esfuerzo y resistir. Después de todo, toma todo su tiempo
el mantener la ilusión andando, deben de esclavizarse a diario para evitar que
embarguen su enorme camioneta, y quieren tener tiempo para ver el partido de
fútbol (americano) el sábado.

Henry: También
comprenden que a Bush le faltan un par de años únicamente. El sistema cuidará
de si. El libro de Lobaczewski nos muestra por qué esta es una manera muy
ingenua de pensar. El sistema actual es un sistema patológico que difiere
profundamente de la naturaleza de la mayoría de las personas. La gente con
consciencia está siendo gobernada por gente sin consciencia. Este hecho es la
injusticia primordial y es la base de todos los demás males de la sociedad.

Laura: Por muchos años
este sistema ha estado encubierto porque aún había personas con consciencia en
las altas esferas del poder, pero con el tiempo, han sido reemplazadas o depuestas
de una manera u otra, y ahora el sistema patológico se muestra abiertamente,
pero a nadie le importa. Si observamos la historia de los últimos cincuenta
años más o menos, encontraremos que casi toda figura pública que ha muerto
trágicamente tenía consciencia, se preocupaba por la gente, y tenía la
influencia suficiente para hacer olas contra los patológicos.

Henry: La segunda parte
de su pregunta es muy importante porque esta idea de que todos somos de alguna
manera perversos o patológicos, de que todos tenemos un lado sombrío como lo
describió Jung, es la que sirve como gran aliada del sistema patocrático y hace
posible que los psicópatas se escondan en la población. Estamos convencidos que
sólo somos animales y que cada uno de nosotros es capaz de convertirse en
Hitler o en Bush o Mengele, dadas las condiciones adecuadas. Creemos esto
porque todos hemos hecho cosas en nuestras vidas de las que estamos
avergonzados, de las que sentimos remordimiento. Sabemos que estos pensamientos
vienen en momentos de fuerte emoción, pensamientos que deseamos nadie conozca o
escuche. Sentimos que tenemos este lado obscuro, una parte de nosotros de la
que no estamos orgullosos. Y ya que sentimos esta vergüenza y remordimiento,
proyectamos que otros tienen la misma capacidad. En esta proyección es donde
cometemos el error fatal.

Hay dos temas que surgen. Primero, existe un mundo de diferencia entre
alguien que, en medio de una discusión acalorada con su pareja, por ejemplo,
pierde el control y abusa física o psicológicamente de esa persona, y alguien
que fríamente, de manera alevosa y calculadora, conlleva las mismas acciones.
Ambos actos están equivocados. No estoy tratando de minimizar el abuso cometido
en un momento de emoción. Pero la misma persona que pierde el control
momentáneamente sería incapaz de trazar un frío plan para realizar la misma
acción. Algo dentro de él o ella los detendría. En el psicópata, la voz de la
consciencia no existe. Los psicópatas son capaces de planear el genocidio de
gente como los Palestinos; las personas de consciencia, no. Una persona tal vez
muera al calor de una discusión. Muchos miles más pueden morir por una fría
planeación.

Laura: Una manera de
entender esto es que existen estudios que demuestran que los psicópatas no
solamente tienen mayores tasas de crímenes violentos, sino que cometen
diferentes tipos de crímenes violentos, contrario a los que no son psicópatas.
Un estudio muestra que dos tercios de las víctimas de los psicópatas eran
varones desconocidos mientras que dos tercios de las víctimas de los
no-psicópatas eran mujeres pertenecientes a su familia o personas cercanas –
crímenes pasionales. Las personas normales pueden cometer actos de violencia en
estados de extrema excitación emocional, pero los psicópatas de sangre fría
seleccionan a sus víctimas para vengarse o buscar retribución o lograr su
cometido. Esto es como decir que la violencia psicópata es instrumental, un
medio para un fin, depredadora.

Henry: En segundo
lugar, en una sociedad dominada por valores patológicos, si uno los puede
llamar así, la existencia de un pequeño grupo de personas sin consciencia
promoviendo una cultura de avaricia y egoísmo crea un ambiente donde lo
patológico se convierte en norma. En una sociedad, tal como los Estados Unidos
hoy día, donde el presidente puede mentir con impunidad sobre cuestiones de
vida o muerte, se crea un ambiente patológico donde la mentira es aceptable. La
violencia es aceptable. La avaricia es aceptable. El que cualquiera pueda tener
éxito sin importar a quién deba dañar para lograrlo es parte del paquete
ideológico del Sueño Americano. Y aquello que deben hacer para realmente
avanzar es lo que planta las semillas de la patología. En ese ambiente, las
personas de consciencia que son débiles y fácilmente influenciables toman las
características del patológico para poder sobrevivir y avanzar. Ven que sus
líderes mienten y engañan, y comprenden que si quieren seguir adelante, pueden
mentir y engañar de igual manera.

Laura: Yo lo llamo la
“Cultura Oficial”. Linda Mealey del Departamento de Psicología del Colegio de
St. Benedict en St. Joseph, Minnesota propone que una sociedad competitiva – la
capitalista, por ejemplo – es una donde la psicopatía es adaptable y propensa a
aumentar.

La psicopatía es una estrategia de vida adaptable que es extremadamente
exitosa en la sociedad Americana, y por tanto ha aumentado en la población. Lo
que es mas, como consecuencia, muchos individuos que NO son psicópatas
genéticos la han adaptado de igual manera, convirtiéndose en psicópatas
“afectivos”, o “sociópatas secundarios”. En otras palabras, en un mundo de
psicópatas, aquellos que no son psicópatas genéticos, son inducidos a
comportarse psicopáticamente para sobrevivir. Cuando se establecen las reglas
para hacer a una sociedad “adaptable” a la psicopatía, esto hace psicópatas a
todos.

Henry: Si la influencia
psicópata es retirada de la sociedad al poner en cuarentena a los psicópatas,
al educar a la gente de consciencia sobre los signos de la psicopatía, al
enseñarlos a saber qué buscar y cómo lidiar con la manipulación, al cambiar los
sistemas creados por los psicópatas; si tales métodos pudiesen remover la
influencia ponerogénica, entonces el otro polo, aquel de la consciencia, sería
la más influyente de las dos, y la gente gravitaría hacia el altruismo y la
verdad en vez del egoísmo y las mentiras.

Si somos capaces de retirar la influencia patológica, tal vez
encontraríamos que nuestras concepciones de la “naturaleza humana” están
equivocadas y que se miden incorrectamente porque aceptamos a aquellos
genéticamente sin consciencia como “humanos”. Al removerlos a ellos y a sus
actos de la ecuación, al remover su influencia de la sociedad, entonces las mas
altas cualidades de consciencia de la naturaleza humana serán capaces de encontrar
espacio para la expresión de maneras que jamás imaginaríamos posibles.

SC: ¿Cómo podemos distinguir entre los
psicópatas y la gente saludable? ¿Pueden darnos el retrato de un verdadero
psicópata? ¿Cuáles de sus facultades tienen problemas?

Laura: El retrato mas
simple, claro y verdadero del psicópata lo dan tres trabajos seminales sobre el
tema: Without Conscience (Sin consciencia) de Robert
Hare, The Mask of Sanity (La máscara de la cordura) de
Hervey Cleckley y Snakes in Suits (Serpientes con traje)
de Paul Babiak. Un psicópata exactamente es eso: carece de consciencia. La cosa
mas importante a recordar es que se esconden detrás de una máscara de
normalidad que a menudo es tan convincente que engañan aún a los expertos y,
como resultado, se convierten en las Serpientes con Traje que controlan nuestro
mundo. Esa sería la respuesta breve.

Henry: La cultura
popular pinta a personajes psicópatas como Hannibal Lecter de El
silencio de los inocentes
 (o El silencio de los corderos),
como asesinos seriales. Sin embargo, mientras que cierto número de psicópatas
son criminales y han tenido encuentros con la ley y algunos de hecho son
asesinos seriales, existe un gran número de ellos que nunca infringen la ley.
Estos son los listos, y son los más peligrosos porque han encontrado formas de
manejar el sistema a su modo.

Existe un número de rasgos que encontramos en el psicópata: uno obvio es su
completa falta de consciencia. Carecen de cualquier sentido del remordimiento o
empatía con otros. Pueden ser extremadamente carismáticos y son expertos en
usar su palabra para encantar e hipnotizar a su presa. También son
irresponsables. Nada nunca es su culpa, alguien más o el mundo siempre es
culpable de todos sus ‘problemas’ o sus errores. Martha Stout, en su libro The
Sociopath Next Door 
(El vecino sociópata), identifica lo que
ella llama el truco de la lástima. El psicópata usa la lástima para manipular.
Te convencen de darles otra oportunidad, y de no decirle a nadie lo que han
hecho. Entonces otro rasgo – y uno muy importante – es su habilidad de
controlar el flujo de la información.

También son incapaces de tener emociones profundas. De hecho, cuando Hare,
un psicólogo canadiense que dedicó su carrera a estudiar la psicopatía, hizo
una exploración del cerebro de psicópatas al mostrarles dos conjuntos de
palabras, un conjunto de palabras neutrales sin asociaciones emocionales y un
segundo conjunto con palabras cargadas emocionalmente, mientras que distintas
regiones se encendían en un grupo de no-psicópatas, en los psicópatas ambos
conjuntos eran procesados por la misma área del cerebro, el área responsable
del lenguaje. No tenían una reacción emocional inmediata.

Nuestra vida emocional en su totalidad representa un misterio para ellos,
mientras que al mismo tiempo les provee de una tremenda arma para manipularnos.
Piense en esos momentos cuando estamos siendo fuertemente afectados por
nuestras emociones y cómo nuestra habilidad para pensar se paraliza. Ahora
imagine que usted puede fingir esa emoción, manteniéndose frío y calculador,
mientras la otra persona está atrapada en ese caldero emocional. Usted podría
llorar o gritar para conseguir lo que quiere, mientras que su víctima está en
medio de la desesperación por las emociones que está viviendo.

También parecen no tener una concepción real del pasado o futuro, viviendo
completamente para sus necesidades y deseos inmediatos. Debido a su estéril
vida interior, a menudo están buscando nuevas emociones, cualquier cosa desde
el sentir el poder de la manipulación de otros hasta el involucrarse en
actividades ilegales simplemente por el desbordamiento de adrenalina.

Otro rasgo del psicópata es el que Lobaczewski llama el “conocimiento
psicológico especial” de la gente normal. Nos han estudiado. Nos conocen mejor
que nosotros. Son expertos en saber cómo presionar nuestros botones, usar
nuestras emociones en nuestra contra. Pero más allá de eso, parecen tener
cierto poder hipnótico sobre nosotros. Cuando comenzamos a ser atrapados por
las telarañas del psicópata, nuestra habilidad para pensar se deteriora, se
atasca. Parece que nos lanzan un hechizo. Es únicamente cuando estamos fuera de
su presencia, fuera de su hechizo, que la claridad de pensamiento regresa y nos
encontramos preguntándonos cómo es que fuimos incapaces de responder o
contrarrestar lo que estaban haciendo.

Muchos libros en inglés sobre psicopatía hablan acerca de los psicópatas
como un grupo que comparte una constelación de rasgos en común. La escala más
usada para medir la psicopatía fue desarrollada por el Dr. Hare. Es el PCL-R
(Chequeo de Psicopatía Revisada). Lista veinte rasgos que son encontrados en la
personalidad. Si el rasgo es encontrado algunas veces, entonces se le asigna un
1; si el rasgo es prominente en la personalidad, se le asigna un 2. La calificación
mas alta es por tanto 40. Las personas que obtienen 30 o mas en la escala del
PCL-R son consideradas psicópatas.

Pero lo que Lobaczewski ha hecho es ir más allá y darnos la taxonomía de
los distintos psicópatas y otros tipos patológicos, y muestra cómo sus
aberraciones se conjuntan para formar un sistema patológico. Ha logrado sacar a
la luz algo del trabajo de otros psicólogos europeos que se había perdido
durante los años del comunismo.

Laura: El diagnóstico
es un asunto debatible; existe algo de controversia que necesita ser explicada
para poder entender las posibilidades de detección(1).

Lobaczewski discute el hecho de que en la Alemania Nazi o en la Rusia
Stalinista las ciencias psicológicas estaban persuadidas para apoyar a
regímenes totalitarios, y esto estaba siendo hecho por psicópatas en el poder
quienes entonces se avocaron a destruir cualquier posibilidad de obtener
información precisa acerca del problema que se estaba propagando ampliamente.
Él señala que cualquier régimen compuesto primordialmente por patológicos
anormales no puede permitir que la ciencia de la psicología se desarrolle y
florezca libremente, porque el resultado sería que el mismo régimen fuera
diagnosticado como patológico, y por tanto, el “hombre detrás de la cortina” se
revelara.

En base a observaciones de primera mano sobre el fenómeno en cuestión,
Lobaczewski escribe que la represión del conocimiento se realiza de la manera
típica del psicópata: en forma encubierta y detrás de una “Mascara de Cordura”.
Para poder controlar a las ciencias psicológicas, uno debe saber distinguir lo
que está sucediendo y cuáles partes de la psicopatología son más peligrosas. Un
régimen político patológico localiza a individuos psicópatas en el campo (por
lo general científicos muy mediocres), facilita sus estudios y grados
académicos y la obtención de posiciones clave para la supervisión de
organizaciones científicas y culturales. Con esto están en posición de derribar
a las personas más talentosas, gobernados tanto por su propio interés como por
esa envidia típica que caracteriza a la actitud de los psicópatas hacia la
gente normal. Ellos son quienes monitorean los trabajos científicos para que
tengan la “ideología apropiada” e intentan asegurar que les sea negada la
literatura científica que necesitan los buenos especialistas.

El hecho es que, durante los últimos 50 años, el concepto de psicopatía fue
limitado agudamente y ahora se refiere a un desorden específico de la
personalidad aunque han habido intentos por desechar la clasificación completa
cambiándola a “Trastorno antisocial de la personalidad”, la cual puede abarcar
a una amplia variedad de comportamientos sin requerir necesariamente el
diagnóstico clínico de la psicopatía. Robert Hare insiste que es importante
entender que la psicopatía no es sinónimo de criminalidad o violencia; no todos
los psicópatas presentan violencia o comportamientos criminales. Al mismo
tiempo, no todas las personas criminales o violentas son psicópatas.

De acuerdo con Robert Hare y los demás, Cleckley, Lobaczewski y muchos
otros expertos en psicopatía, la diagnosis de la psicopatía no puede ser
realizada basándose en los síntomas visibles del comportamiento excluyendo a
los síntomas interpersonales o afectivos porque tal procedimiento esencialmente
hace psicópatas a muchas personas que simplemente fueron heridas por la vida o
la sociedad, y permite que los verdaderos psicópatas que tienen “máscara de la
cordura” bien formada escapen a la detección. En base a un creciente cuerpo de
literatura, muchos (o la mayoría) de los psicópatas crecen en familias estables
y bien avenidas y se convierten en criminales de cuello blanco cuyos
comportamientos destructivos privados, por dinero o posición, nunca son
expuestos a la opinión pública y evitan el contacto con la justicia
repetidamente.

Ahora, enfocándonos en el diagnóstico y/o detección específicamente. Existe
un número de teorías en The Etiology of Psychopaty (La
etiología de la psicopatía
) tal como la psicopatía como estrategia
adaptativa, como variante de una personalidad normal, como disfunción cerebral,
como expresión de apego o patología en la niñez temprana, como desorden de
aprendizaje, etcétera. Existe poca evidencia que apoye el hecho que sea
genética. El modelo neurobiológico ofrece la mayor esperanza para poder
detectar aún al psicópata más anormal.

Como Henry mencionó, en un estudio de tiempos de reacción a varias
palabras: emocionales, neutrales, pseudo-palabras, se notó que los
Event-Related Brain Potentials (ERP) (Potenciales Cerebrales Relacionados a
Eventos) en decisiones léxicas de los no-criminales indicaron que las
respuestas tanto a palabras positivas como negativas eran más rápidas que a
palabras neutrales. En los cerebros de estos sujetos, las áreas central y
parietal indicaron componentes ERP tempranos y tardíos con respecto a palabras
emocionales. Los comportamientos tardíos se pensó, indicaban un procesamiento
continuo de la palabra.

En este mismo estudio, criminales no-psicopáticos también demostraron
sensibilidad a las palabras cargadas emocionalmente. Los psicópatas, sin
embargo, fallaron en mostrar cualquier tiempo de reacción o diferencias de ERP
entre las palabras neutrales y emocionales. Mas aún, la morfología de sus ERPs
era increíblemente distinta de aquella de los no-psicópatas. El componente
tardío que era largo y prolongado en los no-psicopátas era pequeño y breve en
los psicópatas. Se piensa que esto refleja el hecho que los psicópatas toman
decisiones léxicas y procesan la información de manera superficial. Esto es respaldado
por estudios de exploración visual del cerebro los cuales muestran que aquellos
psicópatas que abusan de sustancias tienen menos actividad cerebral durante el
desarrollo de una decisión léxica que los no-psicópatas que también abusan.

Hare y otros también han descubierto que las anomalías ERP de los
psicópatas no son específicas a lenguaje afectivo sino que también incluyen
lenguaje abstracto. Otro descubrimiento curioso notado en dos estudios
separados fue la inusualmente larga oleada negativa que invadió a las áreas
frontales del cerebro. Una interpretación tentativa de esto es que es un
reflejo de una profunda anomalía procesal cognitiva y afectiva.

Otros estudios recientes han llevado a resultados y conclusiones similares:
los psicópatas tienen enormes problemas para procesar material afectivo
(emocional) verbal y no-verbal, tienden a confundir el significado emocional de
los eventos, y lo más importante, que este déficit aparece en las exploraciones
cerebrales. Los psicópatas exhiben una distribución de recursos de
procesamiento inter-hemisferial inusual, tienen dificultad para apreciar los
significados sutiles y los matices del lenguaje tales como los proverbios, las
metáforas y además, tienen una pobre discriminación olfatoria, posiblemente por
una disfunción orbito-frontal, y tal vez tengan lo que aparentemente parece un
desorden del pensamiento sub-clínico caracterizado por la carencia de cohesión
y coherencia del habla. Todas estas anomalías cognitivas y afectivas no pueden
ser explicadas por ninguno de los otros modelos de psicopatía y sin embargo
pueden ser detectados con exploraciones cerebrales.

Esto último; el problema de desorden del pensamiento, es algo con lo que
hemos estado trabajando tratando de encontrar reglas generales para que las
personas comunes puedan realizar una evaluación personal después de aplicar
pruebas encubiertas durante una discusión con quien pueda resultar sospechoso,
por alguna razón, de estar engañándolos o manipulándolos.

Pero este es un asunto complicado. Como Lobaczewski señala, si el psicópata
se considera normal, lo cual es significativamente más fácil si posee
autoridad, entonces considerará a una persona normal como diferente y por tanto
anormal. Las acciones y reacciones de una persona normal, sus ideas y criterios
morales, impresionan al psicópata como anormales. Una persona normal impresiona
al psicópata como un ingenuo sabelotodo creyente de teorías apenas
comprensibles sobre el amor, el honor y la consciencia; llamarlo “loco” no está
fuera de toda proporción. Eso explica por qué los gobiernos patológicos siempre
han considerado a los disidentes como “mentalmente anormales”.

El sistema legal no está preparado para lidiar con esto porque, por
supuesto, el sistema legal es a menudo una creación de individuos patológicos,
o al menos administrado por ellos. Una legislación bien pensada debería
requerir exámenes científicos aplicados a individuos que señalen
insistentemente o demasiado sospechosamente a otros como psicológicamente
anormales.

Por otro lado, cualquier sistema patológico social o de gobierno en el cual
la psiquiatría sea usada con fines políticos presenta problemas adicionales.
Cualquier persona rebelándose contra el sistema gubernamental, pareciéndole
extraño e inmoral, puede fácilmente ser declarada como alguien “mentalmente
anormal” por los representantes de dicho gobierno, como alguien que tiene un
“desorden de personalidad” y que debería ser sometido a tratamiento
psiquiátrico, y existen muchas maneras para obtener el control del sistema de evaluación.
Un psiquiatra degenerado científica y moralmente puede ser usado para este fin.

Así que, este es un asunto espinoso.

SC: ¿Cuáles son algunos de los
distintos tipos identificados por Lobaczewski?

Henry: Como muchos
otros investigadores, él realiza una distinción inicial entre aquellos con
aberraciones heredadas y aquellos con adquiridas, esto es, los que han nacido
con la patología y los que se han vuelto patológicos por daños al tejido
cerebral cuando jóvenes. Las lesiones del tejido cerebral pueden dejar
cicatrices que pueden cambiar la habilidad del individuo para percibir y
sentir. Aquellas secciones del cerebro dedicadas a manejar estas funciones
dejan de hacerlas, así que la información es canalizada a áreas originalmente
asignadas a otras tareas. Llama caracterópatas a aquellos cuyas personalidades
evolucionan de formas distorsionadas a causa de lesiones o traumas. Luego lista
varias formas de caracteropatía: el caracterópata paranoico (cita a Lenin como
ejemplo): caracteropatía frontal, una aberración debida a lesiones en el área
frontal de la corteza cerebral (Stalin es un ejemplo de este tipo),
caracteropatía inducida por drogas, causada por el uso de drogas que dañan al
sistema nervioso central. Y luego, está la caracteropatía inducida por
patógenos (enfermedad), (sugirió que Franklin D. Roosevelt tal vez haya sufrido
de este desorden), así como ciertas personas con epilepsia (cita a César y
Napoleón).

Los desórdenes heredados son: psicopatía esquizoide o esquizoidal,
psicopatía esencial, la psicopatía asténica, anancástica (obsesiva-compulsiva),
histérica y la psicopatía esquirtoidal o esquirtoide y aquellos a quien
etiqueta de ‘chacales’, estos son individuos que terminan siendo contratados
como asesinos a sueldo o mercenarios. Lobaczewski especula que este tipo es una
mezcla de los anteriores. Para darnos una idea, tocare tan solo un par de
tipos.

La psicopatía esquizoidal es una aberración que produce personas que son
hipersensitivas o desconfiadas y que ignoran los sentimientos de otros. Están
atraídas a ideas que suenan elevadas, pero su pobre naturaleza psicológica
limita severamente su percepción y desvían sus llamadas “buenas intenciones” a
influencias en pos del mal. Su idea de la naturaleza humana termina
pervirtiendo sus intentos. Como Lobaczewski dice, la típica expresión de su
actitud hacia la humanidad es expresada en lo que llama la “declaración
esquizoide”: La naturaleza humana es tan mala que el orden sólo puede
mantenerse por un poder fuerte creado por individuos altamente calificados en
nombre de alguna idea elevada”. ¡Cuántos movimientos, desde el fascismo al
comunismo y hasta el neo-conservadurismo que vemos hoy día están basados en esa
idea! Uno pudiera fácilmente imaginarse está declaración viniendo de Leo
Strauss, por ejemplo.

La psicopatía esencial es el tipo que más se acerca a la idea de psicopatía
discutida por Cleckley, Hare, Babiak y otros. Lobaczewski hace el escabroso
señalamiento de que “Aprenden a reconocerse entre ellos en una multitud desde
la niñez, y desarrollan consciencia de la existencia de otros individuos
similares a ellos. También se vuelven conscientes que son diferentes del mundo
de esa otra gente que los rodea. Nos ven desde una cierta distancia, como una
variedad para-específica”.

Piense en las ramificaciones de esta declaración: ¡Están, hasta cierto
punto, conscientes como grupo desde la niñez! Reconociendo su diferencia
fundamental del resto de la humanidad, su fidelidad será hacia otros de su
tipo, esto es, hacia otros psicópatas. Lobaczewski apunta que en cualquier
sociedad del mundo, los individuos psicópatas a menudo crean redes activas de
colusión común, alejados de la comunidad de gente normal hasta cierto nivel.
Están conscientes de ser diferentes. Su mundo está siempre dividido entre
“nosotros y ellos”; entre su mundo, con sus propias reglas y costumbres, y ese
otro “mundo foráneo” de gente normal que consideran lleno de ideas y costumbres
presuntuosas sobre la verdad, el honor y la decencia a la luz de que se saben
condenados moralmente. Su retorcido sentido del honor los motiva a engañar y
vilipendiar a los no-psicópatas y a sus valores. En contradicción con los
ideales de la gente normal, el psicópata siente que romper promesas y acuerdos
es normal. No solamente codician posesiones y poder y sienten que tienen el
derecho a estos sólo porque existen y pueden tenerlos, sino que obtienen una
gratificación especial al usurpar y tomar de otros; lo que puedan plagiar,
estafar y arrancar son frutos mucho mas dulces que aquellos que puedan ganar
con trabajo honesto. También aprenden cómo sus personalidades pueden tener
efectos traumatizantes en otras personalidades no-psicópatas desde muy temprana
edad, y cómo pueden tomar ventaja de esta raíz del miedo para lograr sus metas.

Así que imagine cómo los seres humanos que están totalmente en la
obscuridad sobre esto pueden ser engañados y manipulados por estos individuos
si estuviesen en el poder en distintas naciones, pretendiendo ser leales a la
población local mientras al mismo tiempo los enfrentan por diferencias
discernibles entre grupos (tales como raza, color de piel, religión, etc). Los
humanos psicológicamente normales estarían siendo enfrentados entre si en base
a diferencias poco importantes mientras los anormales en el poder, con diferencias
fundamentales con respecto al resto de nosotros como la falta de consciencia,
la imposibilidad de sentir por otro ser humano, cosechan los beneficios y
mueven los hilos.

Creo que describe acertadamente la situación que enfrentamos hoy día.

SC: ¿Pueden darnos ejemplos que nos
ayuden a entender mejor el problema?

Henry: Lobaczewski contribuye
con el análisis de la manera en que los diferentes tipos de psicópatas trabajan
juntos para formar un sistema donde las personas que son clínicamente patológicas
tienen puestos de poder y gobierno sobre gente que son psicológicamente
normales.

Muy pronto en el libro Lobaczewski describe sus experiencias en la
universidad donde se topó por primera vez con el fenómeno. Se dirigió hacia la
biblioteca para sacar algunos libros sobre psicopatía y encontró para su
sorpresa que ¡habían sido extraídos! Este hecho demuestra una auto-consciencia
de su diferencia en al menos algunos de ellos, y en el caso de Polonia bajo el
comunismo, de aquellos en una posición de poder suficiente para remover los
libros de la biblioteca de la universidad. ¡Laura dijo que al leer ese pasaje
los cabellos de su cuello se erizaron! Las implicaciones de este hecho son de
largo alcance para entender nuestro mundo, cómo se volvió de esa manera, y lo
que necesitamos para cambiarlo.

Pero aquí hay algunos ejemplos de comportamiento psicopático reportados por
otros autores:

Una madre juega a las escondidillas con su hija de 4 años. Ella está
sosteniendo en su mano un enorme cuchillo de cocina. Ella le dice, voy a contar
hasta cien, y si te encuentro, entonces voy a cortarte los pulgares. La niña,
aterrorizada, se esconde en su armario, y la madre, sabiendo probablemente
dónde se encuentra, la deja permanecer ahí, aterrorizada, temerosa, traumatizada
hasta el fin. Cuando la madre abre la puerta, se ciñe sobre su hija y le corta
la piel debajo de uno de sus pulgares.

Una familia tiene dos hijos. Uno de ellos se suicida usando un rifle de
caza. La Navidad siguiente, los padres le ofrecen la misma escopeta a su otro
hijo como regalo. Cuando les fue preguntado por qué habían hecho esto,
respondieron: “era un rifle perfectamente bueno”.

¿Cómo es que este comportamiento cabe en el sistema de creencias en donde
todos tenemos alguna chispa divina dentro o en el que todos tenemos
consciencia? ¿Puede imaginar hacer tales cosas a sus propios hijos?

Nuestra moralidad no nos provee de ninguna manera para tratar esta
enfermedad. Debe ser entendida como es. Estas personas no pueden ser “curadas”.
Imagine a estas personas en un puestos de poder y entonces podrá explicar
escándalos como Enron. Hare reporta sobre psicópatas que van tras los ancianos.
Digamos que una persona anciana ha sido engañada y le han sido robados sus
ahorros de toda la vida – obviamente por un psicópata. Hay otros psicópatas que
contactarán a la víctima, diciendo ser abogados que, por unos honorarios,
pueden conseguir el dinero de vuelta. La víctima entonces pide prestado el
dinero a un amigo o pariente y lo pierde con el abogado tramposo.

Laura: Uno de los
principales factores a considerar en términos de cómo la sociedad puede ser
tomada por un grupo de patológicos anormales, es que la única limitación es la
participación de individuos susceptibles dentro de esa sociedad. Lobaczewski
arroja un porcentaje promedio de 6% para los anormales más activos. Por
supuesto, esta cifra variará dependiendo del país, dependiendo de muchas
variantes. La sociedad occidental tiene una gran selección de individuos
susceptibles.

El psicópata esencial es el centro de la telaraña. Las otras psicopatías y
caracteropatías descritas por Lobaczewski y otros forman el primer nivel del
Sistema de Control Patológico y debería notarse que ellos son muchísimo mas
numerosos que los psicópatas esenciales. Así que, este grupo es de cerca del 6%
de la población (1% de psicópatas esenciales y hasta el 5% de otras psicopatías
y caracteropatías).

El siguiente nivel de este sistema está compuesto por individuos que
nacieron normales, pero que de alguna manera han sido distorsionados por una
larga exposición al material psicopático, ya sea vía familiar o por influencias
sociales, o quienes, por su debilidad psíquica han escogido cumplir las
demandas psicopáticas para lograr sus propios fines egoístas. Numéricamente
hablando, de acuerdo a Lobaczewski, este grupo es de cerca del 12% de la
población bajo condiciones normales. Es difícil, como Lobaczewski apunta,
trazar una frontera visible entre este último tipo y los genéticamente
anormales sin tener información científica genuina y no-psicopática. En este
momento, las distinciones pueden ser únicamente descriptivas.

Así que hablamos que aproximadamente el 18% de las personas de cualquier
población es activa en la creación e imposición de una Patocracia (o el intento
de creación e imposición de una). El 6% de este grupo constituye a la nobleza
patocrática y el 12% forma la nueva burguesía, cuya situación económica es la
mas ventajosa.

Una vez en marcha, el sistema psicopático elitista corroe a todo el
organismo social, desperdiciando sus cualidades y poderío. Una vez que la
Patocracia ha sido establecida, sigue cierto camino y posee ciertos poderes
“atractivos”. En una Patocracia, el sistema socioeconómico se erige de la
estructura social, la cual es creada por el sistema de poder político, el cual
es producto del punto de vista elitista de unos patológicos anormales. Es por
esto que la Patocracia es más una enfermedad macrosocial creada por patógenos
humanos, y puede llegar a afectar a una nación completa al grado que es
equivalente a la metástasis de un cáncer. Y justo como este cáncer sigue un
proceso patodinámico característico, así mismo lo hace la enfermedad
macrosocial de la Patocracia.

Es imposible comprender tal fenómeno patológico usando métodos de la gente
“normal” los cuales no toman en consideración a los procesos mentales anormales
de los patógenos humanos. Sin duda, puede decirse que el mundo entero ha sido
gobernado por una “patocracia encubierta” (o cripto-patocracia) por mucho
tiempo. Muchos investigadores sugieren que ha habido un “gobierno secreto” que
opera aún si el “gobierno público” no es técnicamente una Patocracia. Se
sugiere que los psicópatas técnicamente están SIEMPRE tras bambalinas, aún en
los ciclos de la historia que NO son patocracias (por ejemplo, durante los
“buenos tiempos”, en lo que Lobaczewski describe como las bases para un ciclo
histeroidal que abre la puerta a una Patocracia pública).

Si usamos el término Patocracia para describir al “mandato del gobierno
secreto”, entonces toda la historia se vuelve una “patocracia” y el mundo
pierde su significado, así que es importante notar que el término “Patocracia”
es un fenómeno específico resultado del hedonismo de los buenos tiempos y que
se caracteriza por el arribo al liderazgo público de psicópatas esenciales,
como ocurrió en la Alemania Nazi y en la Rusia y Europa Oriental Comunista. Y
debería agregar, está ocurriendo en este momento.

Uno no puede realmente denominar a los problemas que enfrentamos hoy día
como “políticos”, usando la terminología política ordinaria porque, como hemos
enfatizado arriba, los patológicos anormales operan detrás de una máscara, por
medio del engaño y otros trucos psicológicos los cuales practican con gran
astucia. Si pensamos o creemos que cualquier grupo político, que tiene tal o
cual nombre, es heterogéneo con respecto a su verdadera naturaleza, no podremos
identificar las causas y propiedades de la enfermedad. Cualquier ideología será
usada para esconder las cualidades patológicas tanto a los expertos como a la
gente común. Así que, tratando de describir esto o aquello como “izquierda” o
“derecha” o “centro” o “socialista o “democrático”, “comunista”, “demócrata” o
“republicano”, etc, nunca nos ayudará a entender la auto-reproducción
patológica y sus influencias expansionistas. Como Lobaczewski dice, ¡Ignota
nulla curatio morbi! ¡Ningún movimiento podrá tener éxito si no integra la
psicopatía y la ponerología a sus consideraciones!

SC: Los perversos son aquellos quienes
de frente a los problemas que han creado dicen, “es la culpa de otros, yo no
tengo nada que ver”

Henry: Exactamente. Un
ejemplo que viene a la mente es el psicópata citado por Hare quien mata a sus
padres ¡y luego ruega simpatía porque se había quedado huérfano!

Nada es nunca su culpa. Ellos nunca son responsables de nada.

Laura: Me gustaría
explicar este fenómeno un poco más. El psicópata es un individuo que divide el
mundo en blanco y negro, bueno o malo, y esta división es muy rígida. La
estructura psicopática está organizada alrededor de una estructura muy simple:
“se siente bien, es bueno/se siente mal, es malo”. Pero, sólo porque esta
estructura es rígida, ¡no quiere decir que sea racional o estable! Las cosas
son buenas o malas, pero lo que significa que sean buenas o malas dependen de
las circunstancias inmediatas, por ejemplo, de lo que el psicópata quiere en
ese momento.

Pero esto no es un “mecanismo de defensa”, simplemente para el psicópata,
la realidad está centrada en lo que se “siente bien” sin referencia a cualquier
otro ser humano si no es como objetos que puedan servir sus necesidades. Tal
vez se pueda decir que la estructura psicológica del psicópata es equivalente a
la de un recién nacido, nunca se desarrolla, nunca crece.

Un infante no posee otro ser interno que no sea aquel que está al centro de
un conjunto de entradas y salidas neurológicas que buscan el placer y rechazan
la incomodidad. Por supuesto, con un psicópata ya crecido, existen circuitos
neurológicos altamente desarrollados durante el proceso de aprendizaje que
trabajan para satisfacer sus necesidades y demandas.

Bajo la influencia de su estructura interna, el psicópata no es capaz de
apreciar los deseos o necesidades de otros seres humanos, los sutiles matices
de una situación o tolerar la ambigüedad. La totalidad de la realidad externa
es filtrada a través de – hecha para moldearse a – esta estructura interna
rígida y primitiva.

Cuando el psicópata se frustra, lo que parecen sentir es que todo en el
mundo “allá afuera” está en su contra mientras ellos son buenos, están llenos
de sufrimiento y buscando solamente el ideal del amor, la paz, la seguridad, la
belleza, la calidez y el confort. Esto es, cuando el psicópata es confrontado
con algo desagradable o amenazante, el objeto (persona, idea, grupo, lo que
sea) es colocado bajo la categoría de “totalmente malo” porque, por supuesto,
al psicópata no le gusta, y por tanto ¡no puede ser bueno!

Ahora aquí está lo discordante: cuando la evidencia se acumula exhibiendo
que la decisión o el acto del psicópata creó un problema o hizo que una
situación empeorara, esto también, debe ser negado como parte del ser y
proyectado como viniendo de “allá afuera”.

Esto es, cualquier cosa definida como “mala” es proyectada en alguien o
algo más porque la estructura interna del psicópata no admitirá errores, yerros
o equivocaciones. Y mantenga en mente que esto no es porque hayan escogido
esto, sino porque no puede ser de otra manera. Esta es la manera como son. Son
como gatos que disfrutan torturar al ratón antes de comerlo. Es simplemente lo
que hacen.

Los psicópatas son maestros de la Identificación Proyectada. Esto es,
proyectan en otros todo lo que es malo (recordando que “malo” cambia de acuerdo
a lo que el psicópata quiere), y buscan a través de manipulaciones inducir en
otras personas lo que está siendo proyectado y buscan controlar a la otra
persona quien es percibida manifestando esas características “malas”. De esta
manera, el psicópata obtiene satisfacción y se siente “en control”.

Mantenga en mente que lo que el psicópata considera bueno no tiene nada que
ver con la verdad, el honor, la decencia, la consideración por otros o
cualquier otra cosa más que lo que el psicópata quiere en determinado momento.
De esta manera, cualquier violación a los derechos de otros, cualquier falta,
maldad, puede ser perpetrada por el psicópata y todavía podrá dormir como bebé
(literalmente) ¡porque lo que ha hecho no tiene nada de malo!

George Bush y los Neo-Conservadores pueden destruir Iraq y llamarlo “llevar
la democracia” y en realidad sentirse bien consigo mismos. Los psicópatas
israelíes pueden robar Palestina, asesinar palestinos y justificarlo con la
Biblia y sentirse bien con ellos mismos. Por supuesto que ellos saben que están
mintiendo cuando lo hacen, pero por dentro, creen que el verdadero bien es lo
que los hace sentirse bien y seguros en este mundo. Y ellos saben que seres
como ellos serían condenados moralmente y atacados por la mayoría si no
esconden la motivación de lo que quieren detrás de una máscara o alguna
justificación sonoramente elevada.

SC: ¿Es lo mismo sugerir que los
patócratas modernos, operando en la llamada “sociedad de la información” no son
tan diferentes de los simpatizantes de Hitler? ¿Excepto que son mucho más
peligrosos porque tienen herramientas más sofisticadas y son capaces de usar
distintas maneras de comunicación mas conscientemente?

Laura: Eso lo resume
muy bien.

Henry: El sistema
patocrático, siendo esto un gobierno lleno de anormales psicológicos, producirá
efectos similares ya sea detrás de la máscara del fascismo, comunismo o
capitalismo. La ideología en si no es importante. Meramente sirve como fachada
y punto de partida para un cierto porcentaje de la población que es necesaria
como base. Este grupo base cree en los eslóganes pero están imposibilitados de ver
detrás de la máscara. Un cierto porcentaje de ellos interpretará los eslóganes
ideológicos a la luz de la consciencia y creerán que la meta es mejorar nuestro
destino. Por tanto, nos dan eslóganes acerca de la hermandad de los hombres, o
las trilladas frases vacías sobre la justicia y la libertad, llevando
democracia a Iraq, etcétera, mientras la realidad es una de impotencia,
división y esclavizamiento. A medida que ciertos individuos que apoyan la
ideología comienzan a ver la laguna entre los ideales y las acciones de los
líderes o el Partido, se marcharán para ser sustituidos por otros.

En el mundo de hoy donde la información es controlada por un pequeño número
de medios y esos medios tienen mucho en común con los gobiernos patológicos, un
gran número de personas pueden estar influenciadas e infectadas con el
pensamiento patológico. Un ejemplo de esto es la famosa frase pronunciada por
Madeleine Albright en 1996 cuando se le preguntó por las cerca de 500.000
muertes en Iraq, en su mayoría niños, debido al embargo. Respondió que pensaba
“valían la pena”, esto es, aquellas muertes eran el precio justo para derrocar
a Saddam. Esta es la incuestionable lógica patológica, y aún así ¿cuántos
americanos habrían escuchado esa respuesta y no haber pensado nada? Cualquiera
que, al haber escuchado esa declaración, no estuviese enojado ha sido infectado
con el pensamiento patológico, ha sido ponerizado. Su pensamiento se ha
distorsionado debido a la infección patológica.

SC: ¿Es la ausencia de
consciencia y sensibilidad respecto al sufrimiento lo que distingue al
psicópata de la gente normal?

Henry: Ese
probablemente es el punto clave que las personas necesitan entender. Por años
los artistas, escritores, filósofos y otros han intentado entender por qué
nuestro mundo es un flujo interminable de sufrimiento. Han intentado encontrar
explicaciones moralistas. Lobaczewski se dedica en la primera parte de su libro
a discutir la futilidad de este acercamiento, sugiriendo a su vez uno
científico basado en el entendimiento del mal como enfermedad social, como
acciones de patológicos anormales dentro de una sociedad. Sin la capacidad de
tener empatía por otros, estas personas no pueden sentir ese sufrimiento, más
de lo que un gato siente por el sufrimiento del ratón con el que juega previo a
matarlo. Bush puede ordenar a miles de soldados americanos meterse en Iraq y
Afganistán donde morirán o permanentemente mutilados, donde matarán a miles y
destruirán a un país entero, puede sancionar la tortura a prisioneros, puede
apoyar las acciones de Israel en los Territorios Ocupados o Líbano, y nada de
este sufrimiento que causa será real para él. No hay hardware en estas personas
que pueda procesar estas emociones. Son incapaces, a nivel físico, de hacerlo.

Laura: No tienen el
hardware para ejecutar ese programa.

Henry: El único
sufrimiento que el psicópata conoce es cuando su alimento le es removido, y
estoy usando alimento en el sentido simbólico: eso es, cuando no obtiene lo que
desea. Esa es la profundidad de su vida emocional. Cualquier otra cosa que
observemos en él provendrá de nuestra imaginación proyectando en ellos nuestra
propia realidad interna.

Y lo hacemos todo el tiempo porque es muy difícil en realidad concebir que
existan personas que no tienen la frugal vida interna que las personas normales
tienen.

Laura: ¡En realidad,
cuando proyectamos nuestra propia estructura interna sobre el psicópata,
estamos comportándonos de manera psicópata! Estamos entonces en un mundo en
“blanco y negro” donde los matices de la existencia humana no son considerados.
El hecho es que, no todos somos creados iguales en términos de inteligencia,
talento, apariencia, etcétera. Y así como todos lucimos distintos, así de
distinta es la estructura psicológica aún si hay ciertas cosas que compartimos
como especie. Lobaczewski señala que es una ley universal de la naturaleza que
mientras mas elevada sea la organización psicológica de una especie, mas
grandes serán las diferencias psicológicas entre los individuos. El hombre es
la especie más organizada, por tanto, estas variaciones entre individuos son
las más marcadas. Ambas diferencias cualitativa y cuantitativamente ocurren en
todas las estructuras del patrón de la personalidad humana.

La experiencia nos enseña que las diferencias psicológicas entre la gente
son a menudo la causa del problema. Podemos superar estos problemas si
aceptamos las diferencias psicológicas como la ley de la naturaleza y
apreciamos su valor creativo. Estas diferencias son un gran regalo para la
humanidad, permitiendo a las sociedades humanas desarrollar sus estructuras
complejas y ser altamente creativos tanto a nivel individual como colectivo.
Gracias a la variedad psicológica, el potencial creativo de cualquier sociedad
es muchas veces más elevado de lo que pudiese ser si nuestra especie fuese
psicológicamente más homogénea.

La personalidad humana normal está en constante flujo, crecimiento y
cambio. El estado normal de las cosas es un proceso evolucionario de por vida.
Algunos sistemas políticos y religiosos intentan inducir una excesiva
estabilidad y homogeneidad a nuestra personalidad, pero esto es malsano para el
individuo y la sociedad desde un punto de vista psicológico.

Una sociedad que está psicológicamente educada de manera apropiada, sabrá y
entenderá las diferencias y sabrá también lo principal que los humanos tienen
en común: la habilidad para desarrollar una consciencia madura. De esta manera,
las diferencias pueden celebrarse y el potencial creativo se optimiza
complemente.

SC: Si encontramos más y más manipuladores
y gente perversa en todos niveles, ¿es porque nuestra sociedad favorece a los
narcisistas e individualistas?

Henry: ¿No es eso lo
que vemos en los valores de los neoliberales? La idea del capitalismo es
completamente narcisista. En los Estados Unidos, que el modelo que se sostiene
para el resto del mundo, se nos dice “cualquiera puede convertirse en
presidente”. Es el mito del éxito individual. “Siempre busca ser el número 1”.
“Sólo si trabajas lo suficientemente duro, tu también podrás convertirte en
rico y exitoso”. “El fracaso es tu propia culpa”.

Enfrentados con esta mitología, con esta ideología, los psicópatas están
mejor preparados para ganar que las personas de consciencia porque no tienen
sensibilidades éticas o morales que frenen sus acciones. Están más que deseosos
por pisotear a cualquiera si eso es lo que se necesita para llegar a la cima:
puñaladas en la espalda, mentiras, crear rumores acerca de sus rivales, todo
está permitido sin ningún instante para el remordimiento.

El impulsar al neoliberalismo en todo el mundo es también una manera de
ponerizar a gran escala partes más grandes del globo. Es una ideología
patológica escondida detrás de una pseudo-ciencia económica.

SC: ¿Estamos acaso cometiendo un error
cuando imaginamos que el sufrimiento creado en Palestina por Israel, y en
Afganistán e Irak por los Estados Unidos, terminará el día que Bush u Olmert, o
cualquier individuo, deje el poder? ¿Que las causas son sistémicas e
impenetrables aún con cambio de partido político y gobierno?

Henry: Si. Tan solo mire a
los Estados Unidos. Ambos partidos son la imagen reflejada uno del otro. Para
preservar la imagen de la democracia, ambos son necesarios, ambos sirven a los
mismos amos. Pero no hay líderes en los EE.UU. que se paren y hablen del
genocidio de los palestinos. Las muertes de cientos de miles de Iraquíes son
ignoradas en silencio. No hay cabida para la consciencia dentro del gobierno
americano, dentro de ambos partidos. Y el control de la prensa, sin mencionar
otras vías como el chantaje y las amenazas, asegura que aquellos que puedan
hablar, no lo hagan.

Israel es un estado fundado sobre una gran mentira: aquella de que algún
poder superior declaró que un pequeño grupo de personas eran su “pueblo
elegido” y les dio un pequeño terreno en el Medio Oriente miles de años atrás.
La gran mentira de Israel y del judaísmo también es la mentira fundacional de
la Cristiandad y el Islam, las otras dos religiones monoteístas. Así que
tenemos a una gran parte del mundo viviendo desde hace miles de años con un
sistema de creencias que es abiertamente ridículo – esto si las enseñanzas son
tomadas literalmente y no vistas como expresiones distorsionadas de alguna
verdad espiritual mas grande y subyacente.

¿Cómo es que el cambiar una pieza del juego va a cambiar la dinámica que se
ha venido desarrollando durante miles de años? La estructura patocrática
descrita por Lobaczewski aplica no sólo a los gobiernos, sino también a otros
grupos y organizaciones: en cualquier lugar donde el poder se acumule. Así que
las organizaciones religiosas y los movimientos de liberación pueden
ponerizarse, y lo que en su origen tal vez haya sido una herramienta de
liberación se convierte en una de esclavización.

Si, como Lobaczewski sugiere, el psicópata esencial reconoce a otros y son
capaces de trabajar juntos para lograr un fin común, para su “especie
para-específica”, contraria a nuestros intereses, entonces lo que tenemos es un
mecanismo para explicar la estructura de control que se extiende atrás en el
tiempo, atrás dentro de la neblina cuando los primeros psicópatas establecieron
la primera patocracia. De pronto, las teorías que hasta ahora habían sido
menospreciadas y tachadas como “teorías de conspiración” pueden ser revisadas
bajo una nueva luz, con nuevas maneras de explicar cómo pudieron existir. Esto,
creo, es un área de investigación futura muy importante.

Otra pregunta que puede hacerse es la siguiente: ¿cuál es sobre la
personalidad el efecto de creer una mentira? ¿Existe alguna patología que tenga
por base el aceptar una mentira fundamental como piedra filosofal de un sistema
de creencias? Existen estudios hechos sobre el “creer” y el carácter de los
verdaderos creyentes. ¿Pero qué si el error original no es tanto el creer, sino
el creer en una mentira? ¿Es acaso cualquier creencia una mentira debido a que
nuestro conocimiento es imperfecto, y una vez que la hemos anidado sin importar
que, hace que nuestra personalidad se distorsione?

Pero volviendo a la pregunta. Israel parece tener un lugar especial en el
mundo de hoy. Puede ignorar leyes internacionales sin preocuparse si lo
llamarán a responder. Puede desatar ataques brutales sobre los palestinos y aún
así siempre ser retratado como la víctima – una típica táctica psicopática. Los
ataques contra los judíos alrededor del mundo son denunciados y catalogados
mientras los mismos actos cometidos contra los árabes y los musulmanes son
aceptables – otro rasgo psicopático. Hemos especulado en otros libros que hemos
publicado, tal como 11 – S: la verdad definitiva, que los
psicópatas en lo alto de la pirámide han escogido a los judíos para lanzar una
gran matanza sobre la población humana. La idea de que existe una gran
conspiración judía es la fachada que han erigido los patócratas para encubrir
sus planes. Existe una conspiración, pero no es judía; es patológica.

SC: ¿Las cosas sólo pueden ponerse
peor porque el Mal macrosocial es el mismo Mal que ha estado afectando a la
humanidad desde el comienzo de los tiempos? ¿Un mal, de alguna manera inherente
a la naturaleza humana, ante la cual somos impotentes?

Henry: El mal no es
inherente a la naturaleza humana – al menos no en los humanos normales que han
sido educados apropiadamente. Este es de los puntos más importantes que realza
Lobaczewski en su análisis del sistema patocrático. El mal sistémico proviene
de un pequeño grupo de personas que no tienen consciencia. Ya sea porque
nacieron así – esto quiere decir que es genético – o debido a lesiones cuando
jóvenes o a su crianza, su consciencia murió o está marchita.

Por ejemplo, Lobaczewski piensa que Stalin era un caracterópata. Esto
quiere decir, que no había nacido psicópata, pero los rasgos patológicos se
desarrollaron debido a lesiones durante su juventud. Su tipo de patología puede
ser identificada. Así que de hecho, la investigación de Lobacazewski es
liberadora porque nos libra de la idea de que estos horribles actos malignos
son parte de la “naturaleza humana” normal. Estos individuos son como el virus
patógeno de un cuerpo – como cáncer en nuestra sociedad, o como lepra. Sin
duda, un cuerpo puede ser consumido y destruido por la enfermedad, pero es a
causa del virus, no del cuerpo en si.

No sabemos en realidad lo que es la naturaleza humana hasta que la
influencia patocrática sea extirpada y una verdadera sociedad humana, una
guiada por valores en concordancia con nuestra naturaleza mas elevada, sea
posible de fundar.

SC: Hemos visto la facilidad con la
que un George Bush o un Tony Blair mienten. No parece que parpadeen por un
instante, mienten sin vergüenza. ¿Piensan que mentirosos como Bush y Blair,
quienes presentan rasgos del narcisista y el manipulador, han nacido
perversos/patológicos?

Henry: No somos
psicólogos, y no vamos a dar ningún diagnóstico sobre ningún individuo.
Notamos, sin embargo, que existen historias de que Bush solía estallar ranas
con petardos cuando era niño. También es completamente irresponsable. Nada es
jamás su culpa. Blair tiene el suave carisma que ha sido remarcado tantas veces
por psicólogos investigando la psicopatía. Son hasta donde entendemos, figuras
patológicas. Pero lo que es importante es el sistema, el sistema patocrático.
Los individuos toman distintos roles de acuerdo a su tipo.

SC: ¿Son estos rasgos intrínsecos al
individuo y pudiesen ser corregidos?

Henry: La corrección
depende de muchas variables. Antes que pensemos acerca de corregir estas
anormalidades, necesitamos encontrar maneras de protegernos de su influencia.
Esto quiere decir que primero admitamos que tales personas existen y se
encuentran en posiciones de poder, y segundo, aprender a reconocer los signos
de sus manipulaciones y los rasgos patológicos de nuestro propio pensamiento
para poder liberarnos de su influencia.

Laura: Como Henry
menciona, existen muchas variables. Cuando hablamos de psicópatas en
específico, el consenso general hoy día es que no solamente son incurables,
sino también intratables.

El primer problema es que si deseas tratar un problema, debes tener un
paciente. La palabra paciente viene del Latin, significa “sufrir”. Un paciente
por definición, es alguien que está sufriendo y busca tratamiento.

Los psicópatas no experimentan angustia y no piensan que existe algo malo
en ellos, no sufren de estrés o neurosis, y no buscan tratarse voluntariamente.
No consideran que sus actitudes o comportamientos estén complemente mal, y no
se benefician de los muchos tratamientos que se han creado para ayudarlos a
“desarrollar empatía” y habilidades interpersonales. El psicópata no reconoce
deficiencias en su psique, no necesita cambiar. Pero participará, sin embargo,
en programas de tratamiento dentro de las prisiones para ganarse su libertad.

Cuando la tasa de reincidencia de los psicópatas y otros criminales que
habían recibido tratamiento se estudió, se encontró que la tasa general de
reincidencia era igualmente alta en los tratados y en los no-tratados, 87% y
90% respectivamente, sin embargo, la tasa de reincidencia de hechos violentos
era significativamente más alta en el grupo tratado que en el no-tratado; 77% y
55% respectivamente. En contraste, los no-psicópatas tratados habían tenido
tasas significativamente menores en la reincidencia violenta; 44% y 22%,
respectivamente, que en los psicópatas no-tratados; 58% y 39%. Así que parece
que los programas de tratamiento funcionan para los no-psicópatas, pero hace
que los psicópatas empeoren.

Un periodista canadiense reportando sobre estos estudios escribió: “Después
de su liberación, se encontró que aquellos que habían obtenido las mas altas
puntuaciones en el ‘programa de buen comportamiento’ y quienes tenían los
puntajes mas altos de ‘empatía’ eran los que mas probablemente reincidirían
después de alcanzar la libertad”.

Ese es el psicópata: pueden fingir lo que sea para lograr lo que quieren.

La pregunta es: ¿cómo puede la terapia empeorar a alguien? La conjetura de
Robert Hare es que la terapia grupal y la terapia orientada al entendimiento en
realidad ayudan al psicópata a desarrollar mejores maneras para manipular,
engañar y usar a las personas pero no hacen nada por ayudarlos a entenderse a
si mismos.

Freud argumenta que los psicópatas son intratables con psicoterapia porque
el tener consciencia es un requisito previo para poder usarla. Es la
consciencia, y la relacionada capacidad para preocuparse por otros, lo que
impulsa a un serio escrutinio sobre las motivaciones personales, las cuales
subrayan el comportamiento de uno. Sin embargo, los psicópatas carecen de
consciencia y preocupación por definición.

SC: ¿Cómo puede alguien saber si es
psicópata? si hemos sido influenciados por los efectos de la
perversión/patología mientras ocupamos posiciones de poder en la administración
donde nos encontramos – una unión de crédito, un partido político, donde sea?

Laura: Para la primera
parte de su pregunta, déjeme decir que no es una pregunta inusual – para un
humano normal – pero para este momento probablemente ya ha averiguado que si
una persona piensa que tal vez haya algo “malo” con ellos, entonces no es
psicópata! Recuerde: el psicópata simplemente no concibe que haya algo malo con
el o ella.

Henry: Es muy posible – de hecho, terriblemente común – el ponerizarse,
como Lobaczewski lo propone, esto es, infectarse con este mal. Sucede cuando
usted ha comenzado a aceptar el pensamiento patológico como algo normal. Usamos
el ejemplo de Madeleine Albright arriba. Observe al deporte profesional para
otro ejemplo. Ahora es aceptable la intimidación en el campo de juego como
parte legítima de un deporte como el fútbol soccer. Vimos durante la Copa del
Mundo el año pasado que Materazzi provocó a Zidane despiadadamente durante la
final. Y la gente no piensa acerca de esto. Lo aceptan como parte del juego.
Sin embargo, tal violencia verbal no tiene nada que ver con el juego del
fútbol. Es únicamente parte del juego porque el mundo del deporte profesional,
y por tanto, del deporte en general, se ha ponerizado. Lo patológico se acepta
como normal.

Y sólo con que se acepte en un área, la infección se expande. Cuando
comenzamos a aceptar las formas patológicas de pensamiento como propias, como
normales, nuestra habilidad para pensar se degenera.

SC: Cuando usted dice que existen
alrededor del 6% de estos perversos/patológicos en la población humana, ¿cómo
llegaron a esta cifra?

Henry: El 6% de
Lobaczewski proviene de su análisis y el de otros miembros del grupo con los
que trabajaba. Pero eso era en Polonia. Es posible que ese número difiera de
nación a nación dependiendo de su historia en particular. Si observamos a
Norteamérica o Australia, áreas colonizadas hasta cierto punto por personas que
fueron forzadas a abandonar sus hogares, criminales o aventureros, podemos
preguntarnos si el prospecto de conquistar continentes tal vez haya sido más
atractivo para ciertos tipos que a otros. ¿No apunta a una alta incidencia de
psicopatía la historia del oeste americano, por ejemplo, y el genocidio de los
indígenas? Tal vez el nivel en los Estados Unidos sea mayor debido a esto.

Laura: A pesar que la
vasta mayoría de los psicópatas son varones, existen mujeres psicópatas. La
diferencia es de más de 1/10 en varones contra el 1/100 en mujeres de acuerdo a
un estimado.

SC: ¿Cómo establecieron que era mas
frecuente entre hombres? ¿Esto quiere decir que en la población general, casi
una persona de cada 10 tiene tendencias, más o menos fuertes – para crear un
clima de conflicto?

Esto se ha establecido como un promedio de acuerdo a varios estudios. El
citado arriba, sobre una población universitaria (estudiantes de psicología,
por cierto, lo cual debería darnos qué pensar) arroja 5%, creemos que tal vez
la muestra – gente estudiando psicología, una manera fácil de ganar poder sobre
otros – es lo que eleva tanto el número. Por otro lado, este estudio tal vez
haya sesgado netamente a individuos con comportamientos psicopáticos que no
necesariamente eran verdaderos psicópatas. Desde luego, la cifra pudiera ser
mas elevada en un sitio que en otro, más alta en una profesión que en otra,
etcétera. Algo que se debe tener en mente es que los psicópatas, debido a su
naturaleza, alcanzan la cima en cualquier entorno en el que se encuentren. Así
que no imagine que ellos se encuentran alejados en los caños de la sociedad, y
que usted jamás se topará o se verá afectado por ellos.

SC: Este porcentaje parece ser muy
bajo. ¿Acaso cubre únicamente a los perversos que tienen una posición dominante
y quienes tejen discordia y desorden a donde quiera que vayan?

Henry: Pareciera una
cifra baja porque en una sociedad ponerizada muchas personas se infectan con la
enfermedad. Observan lo que otros hacen y no son suficientemente fuertes para
seguir sus propios códigos morales, si ese código difiere de aquel de su
vecino, siguen al rebaño. Estas personas son la base de apoyo para el statu
quo. Tal vez no sean psicópatas, pero los apoyan y defienden.

Otro aspecto de la preservación de este apoyo es el miedo, desde amenazas
abiertas de encarcelamiento y tortura hasta el miedo de ser marcado como
diferente, como “oponente al presidente” y similares.

Laura: También tenga en
mente al 12% de los individuos quienes son susceptibles a la influencia y modo
de pensamiento de los psicópatas. Al final, usted tiene un total de 18% o más
dentro de cualquier población que busca dominar y controlar al resto. Si usted
considera al otro 82% y la curva campana, entonces al menos el 80% de la
población seguirá a quien esté al mando. Y ya que los psicópatas no tienen
limitaciones sobre lo que pueden hacer para llegar a la cima, aquellos a cargo
son generalmente psicópatas. No es el poder el que corrompe, sino que
individuos corruptos buscan poder.

SC: El conflicto pareciera ser una
forma de alimento para este tipo de personalidad perversa/patológica. ¿Porque
les permite proyectar su agresión y violencia sobre otros y evitar ponerse bajo
la lupa?

Henry: Podría decirse, ya que
al no tener emociones propias, se alimentan de su poder para agitar las
emociones de otros. Se divierten con el poder que les proporciona. Los hace
sentir superiores, de estar “encima” de tales muestras emocionales.

SC: El análisis de Lobaczewski sobre
la mentira es muy poderoso. Es muy convincente cuando demuestra que el
mentiroso siempre está en lo correcto. Hay en esto una nueva matriz para
entender cómo los psicópatas funcionan. Explica muy bien el mecanismo de la
mentira. La mentira es su manera de funcionar y de ganar. Me gustaría saber más
acerca de este mecanismo y de sus efectos. ¿Cómo funciona? ¿Existen mentirosos
en todos los campos?

Henry: Mentir es una
estrategia muy exitosa porque muy pocas personas piensan que existen mentirosos
empedernidos en nuestra sociedad que mienten como manera de vida.

Piense en un divorcio o en cualquier otro caso que se presente frente a un
juez y jurado. La mayoría de nosotros seguirían el proceso con la idea de que
la verdad se encuentra en un punto medio. Los lados opuestos en un caso
realizarían su declaración, cada uno embelleciendo su historia un poco, cada
uno poniéndose bajo la mejor luz, y el juez o jurado asumiría que la verdad se
encuentra en algún punto medio.

¿Pero qué sucede cuando uno de los dos es un mentiroso y la otra persona
está diciendo la verdad? El mentiroso tiene ventaja porque el juez o jurado aún
pensarán que la verdad se encuentra en algún punto medio. Así que la víctima de
un mentiroso y manipulador no puede salir adelante. Decir la verdad no puede
darle justicia al 100%, mientras que mentir siempre le dará algo al
perpetrador.

La vida diaria es como ese juicio. Siempre estamos tratando de darle a
otros el beneficio de la duda si somos personas morales. El mentiroso y
manipulador nunca haría eso y usará la buena voluntad de la persona para ir en
su contra.

Mentir es por tanto siempre una estrategia ganadora. ¡Eso, en si, puede ser
indicador de que estamos viviendo en un sistema patológico!

Laura: Cuando usted
considera la estructura infantil interna del psicópata, es más fácil entender
el aspecto de la mentira. El psicópata no miente de la manera que una persona
normal miente. Mentir psicopáticamente no es un mero engaño, es “crear una
realidad” para que se adecue a lo que el psicópata quiere.

Déjeme explicar. La realidad psicopática existe por mandato: declaran cosas
para que se cumplan y esperan que otros las acepten. Para ellos, estas
declaraciones representan cómo debería de ser la realidad, o al menos lo que
piensan que otros deberían aceptar como realidad. “¿Si yo digo que es así, por
qué la gente no debería creerme?” Justo como la inteligencia es meramente un
instrumento usado por los psicópatas para complacer sus caprichos, los “hechos”
son instrumentos para ser usados y abusados en pos del mismo fin.

El psicópata demuestra un entendimiento extremadamente distorsionado de lo
que llamamos hechos. Los humanos normales tienen en verdad una gran dificultad
para concebir esto puesto que para nosotros, los hechos son parte básica de
nuestras vidas. Vivimos por ellos, basamos nuestros análisis y decisiones en
ellos. Establecemos hechos, y luego probamos cosas para establecer más hechos.
Cuando debatimos, comenzamos por hechos para demostrar cómo derivamos nuestras
conclusiones. Cuando realizamos tales operaciones, ubicamos el valor de aquellos
“hechos”como ciertos.

Los psicópatas no hacen eso. Al ser despojados de cualquier profundidad
emocional, no tienen apego a la idea de “la verdad”. Pero, ya que las personas
proyectan su propia estructura interna sobre el psicópata, la mayoría no entiende
esto. Los humanos normales tratan de convencerse que existe otra razón para
esta condición mental bizarra. Cuando los psicópatas no se basan en hechos
pensamos que debe existir una buena razón para creer lo que dicen, ya sea por
algún malentendido o tal vez por pensamiento ilusorio. Es difícil comprender
que mienten con tal facilidad. Cuando se vuelve claro que el psicópata está
mintiendo, concluimos que deben estar jugando con nosotros.

Sin embargo, justo como Cleckley se preguntó si los psicópatas creen que
sus pseudo-emociones son “reales”, es difícil saber si en verdad creen en sus
pseudo-hechos. Su presente declaración tal vez contradiga lo que dijeron hace
un momento, pero esto no significa nada para ellos. No hacen el intento por
lidiar con esta contradicción porque, para ellos, no existe contradicción.
Recuerde, el psicópata no puede procesar abstracciones tales como el tiempo y
espacio, y lo que ellos dijeron hace un momento, bajo cierta influencia, es
ahora el pasado, y por tanto, no existe más. Ya no es relevante para la
realidad que desean crear en las mentes de aquellos a su alrededor.

En respuesta a la idea de que los psicópatas terminan creyendo sus
mentiras, uno puede apuntar correctamente que: “Había un tiempo cuando todos,
hasta donde sabemos, creyeron que el sol circundaba a la tierra. Pero el
creerlo no lo hacía verdadero”. Pero si usted le pregunta a un psicópata:
“¿Estas diciendo que en ese momento el sol, efectivamente, circundaba a la
tierra – y que fue en obediencia a un cambio en lo que la gente creía lo que
ocasionó que la tierra circundara al sol?” usted sería ignorado o acusado de
distorsionar los “hechos”. Un humano normal naturalmente pensaría que la
negativa del psicópata para responder la pregunta, el instantáneo cambio para
atacarlo por falsificar los hechos y a ellos, es una admisión tácita de que lo
que ellos están diciendo está equivocado. Pero usted estaría equivocado sobre
eso. Ellos comenzarían a realizar declaraciones y pronunciamientos acerca de lo
que insisten es la realidad de cara a la evidencia que demuestra lo contrario.

El psicópata está tan completamente centrado en si mismo que piensa que los
otros deberían de creerle simplemente por que lo dice. Aún si está consciente
de que está mintiendo de inicio, su necesidad de estar en lo correcto acoplado
a su incapacidad de aceptar cualquier idea auto-crítica lo convencen de que
ESTÁ en lo correcto después de todo. Él ESTÁ diciendo la verdad. ¡Cómo pueden
atreverse esas personas a cuestionar su buen nombre! Después de todo, él es la
persona mas lista que conoce, así que, ¿cómo pudiera estar equivocado?

La popular idea New Age de que “tu creas tu propia realidad” es un ejemplo
de cómo el pensamiento psicopático ha permeado nuestra sociedad. El principio
es: “Si suficientes personas creen que algo es verdadero, entonces lo que creen
ES la realidad”. Parte del conocimiento especial que el psicópata tiene sobre
los humanos normales es su observación de que los humanos forman creencias
basados en lo que ven como hechos. Un psicópata se convierte en un experto en
crear “hechos” que causan que la gente normal forme creencias que los
benefician.

Ron Suskind, un ex-reportero del Wall Street Journal y
autor de The Price of Loyalty: George W. Bush, the White House, and the
Education of Paul O’Neill
, (El precio de la lealtad: George W. Bush, la
Casa Blanca, y la educación de Paul O’Neill
), escribió:

“Durante el verano de 2002, después que había escrito un artículo en el
Esquire sobre que a la Casa Blanca no le gustaba la ex-directora de
comunicación de Bush, Karen Hughes, tuve un encuentro con un consejero mayor de
Bush. Expresó el disgusto de la Casa Blanca, y luego me dijo algo que en ese
momento no comprendí completamente – pero que ahora creo llega al mismísimo
corazón de la presidencia de Bush.

“El consejero dijo que los tipos como yo pertenecíamos ‘a lo que llamamos
la comunidad basada en la realidad’, lo cual definía como las personas que
‘creen que las soluciones emergen de su estudio juicioso de la realidad
discernible’. Asentí y murmuré algo acerca de principios iluminadores y el
empirismo. Él me interrumpió. ‘Esa no es la manera en que funciona la realidad
del mundo en este momento’, continuó. ‘Ahora somos un imperio, y cuando
actuamos, creamos nuestra propia realidad. Y mientras ustedes están estudiando
esa realidad – juiciosamente, si quieren – nosotros actuaremos de nuevo,
creando nuevas realidades, las cuales pueden estudiar también, y así es como
las cosas se dan. Somos actores de la historia….y ustedes, todos ustedes, se
limitarán a estudiar lo que hacemos’”.

No están mintiendo en verdad – ellos están creando “nuevas realidades”.
Nada de lo que llamamos realidad es real para ellos. Cuando un ser humano
normal habla acerca de una silla, se refiere a una silla que está ahí y que
sostiene sus piernas. Está ahí aún si alguien la ve o no. Tiene su propia
soberana existencia. Pero esto no es tal para el psicópata. El psicópata, con
su estructura infantil interna, no puede comprender que algo también existe por
su cuenta, separado de él. Lo que lo hace real es su confirmación de que es
real, y sólo confirman lo que es significativo para ellos en términos de lo que
quieren, de lo que los hará sentirse bien.

Si un ser humano normal exigiera evaluar la afirmación del psicópata, el
psicópata diría que quien realiza la exigencia no tiene integridad, lo cual
quiere decir que su posición – ¡la afirmación del psicópata – no está siendo
respaldada!

Desde el punto de vista psicopático, el mundo es como un holodeck (cámara
de realidad virtual a bordo de las naves de las películas y series de
televisión Star Trek, N. del T.). Ellos “declaran” la existencia de las cosas.
Todo es un holograma. Ellos programan al holograma. Ellos interactúan con estos
de la manera que quieren. Ellos están bajo dominio total. Cuando ellos deciden
cancelar un holograma, desaparece.

Un holograma no se supone que deba pensar por si mismo. Un holograma no se
supone que deba medir, evaluar, valorar, etc. Y lo más importante, un holograma
no se supone que pueda criticar a su amo.

Cuando esto sucede, primero lo castigan para que se ponga en línea de
nuevo. Si eso no funciona, lo “desaparecen”. Y si deben matarlo, lo harán.

La experiencia nos enseña que no importa lo que digamos, no importa lo que
señalemos, no importa cuanta evidencia mostremos, no tiene ningún significado
para el psicópata. Ellos tienen una meta: engañar para hacerse pasar por seres
humanos normales para que puedan seguir embaucándonos, controlándonos y
usándonos para ganar poder y gloria porque eso es lo que los hace sentir bien.

SC: Por tanto hay una
constante interacción; los perversos/patológicos no pueden dominar por si solos
y necesitan aliados. ¿Por eso deben formar clanes y unírseles, ofreciendo
ventajas para aquellos que sirvan a sus intereses? ¿Ventajas que los amarran a
ellos, para tenerlos en el bolsillo? En otras palabras, ¡¿si el sistema es
perverso, entonces todos se vuelven perversos y todo se pierde?!

Henry: Si y no. Existe una
debilidad inherente al sistema patocrático. Lo que toma es tiempo. Lobaczewski
describe la dinámica de las naciones de Europa del Este bajo el comunismo. Los
patócratas son incapaces de crear algo genuínamente creativo. Dependen de la
gente de consciencia y su creatividad. Ahora, una sociedad sin creatividad
eventualmente muere. Cuando los puestos de poder en la sociedad, el gobierno,
la industria y los negocios están ocupados por patócratas, la espiral hacia
abajo comienza.

Al mismo tiempo, las personas normales comienzan a ver a la sociedad justo
como es, y diseñan estrategias de sobrevivencia. Comienzan a reconocer que sus
líderes no son como ellos.

Desafortunadamente, a medida que la sociedad recupera el sentido, ya existe
otra ideología enmascarando a otro conjunto de anormales – o inclusive al mismo,
listos para tomar su lugar. Cuando el comunismo se derrumbó en la Unión
Soviética y en Europa del Este, los patócratas capitalistas ya estaban
esperando para tomar el botín, y aún algunos de los patócratas comunistas
fueron capaces de encontrar un nuevo y confortable hogar en las “nuevas”
democracias capitalistas.

La pregunta es, ¿ha comenzado ya este proceso en los Estados Unidos? lugar
que sugerimos es el centro de gravedad de la patocracia de hoy. Dado que los
patócratas parecen manejar por agenda el reducir en millones – o inclusive
billones – a la población mundial a través de guerras y otros medios, tenemos
que preguntar si tendremos tiempo para que este ciclo se complete. No somos muy
optimistas al respecto.

Pero aún si una expresión de la patocracia se desmorona, el sistema
permanece en su lugar, dirigiendo su rumbo a otro lugar, a un nuevo “centro”.

SC: El ejemplo que viene en esta
dirección es Iraq. Bush quería una guerra a cualquier costo. Bush miente y
gana. Encuentra aliados de su misma estirpe, como Blair y Berlusconi. La gente
que denuncia y pelea sus crímenes pierde. Parece ser un perfecto ejemplo de lo
que está describiendo en su libro. Es difícil creer a veces cómo es que hay tan
pocas personas que son capaces de ver lo que está sucediendo y puedan denunciar
las consecuencias. ¿Es acaso imposible decir que no a estos monstruos?

Henry: ¿Y cómo dices
“no” cuando los medios están completamente controlados por otros patócratas?
Usted puede tomar las calles, como millones lo hicieron previo a la invasión de
Iraq, pero eso no importa porque a los líderes políticos patócratas no les
importa lo que la gente piense. Ellos no pudieran dar menos por los millones
que protestan sus políticas – ellos tienen a la milicia y a las armas
tenebrosas a su disposición. Los medios, entonces, distorsionan el mensaje de
aquellos que disienten y son pintados como traidores. Ellos aún los pintan como
traidores después de cuatro años y después que se ha vuelto tan claro como la
luz del día que la guerra estuvo mal y que Bush y compañía mintieron en cada
punto.

Los Estados Unidos aún se encuentran en Iraq y es políticamente imposible
demandar más que la “discusión” sobre una posible reducción de tropas.

Así que una cuestión es ¿cuántas personas, en ese ambiente controlado,
pueden ver la realidad? y segundo, en tal realidad ¿cómo reacciona y responde
la gente que puede ver las mentiras para provocar un cambio?

A la mayoría le han aplastado su consciencia, han aceptado tantas promesas,
que son incapaces de pensar o sentir las cosas correctamente. Creen que hay un
sinnúmero de fundamentalistas islámicos listos para bombardear sus hogares y
escuelas, sin importar qué tan absurda sea esta idea, y a pesar del hecho de
que la mayoría de estos bombardeos son operaciones de bandera falsa (false flag
operations). ¡El hecho bien establecido de que las agencias de inteligencia
cometen bombardeos y luego culpan a los oponentes – es imposible argumentar que
este tipo de cosas no se realizan regularmente – se vuelve menos posible de
creer para la gente en los Estados Unidos, el Reino Unido y en todos los demás
lugares, que el cuento de hadas de que existen cientos de fundamentalistas
islámicos listos para explotarse en nombre de Alá!

Piense de vuelta en lo que Lobaczewski escribe acerca de la confusión de
pensamiento que ocurre cuando alguien está en presencia de un psicópata. A
través de los medios, esa confusión se esparce más allá del contacto personal
inmediato y se vuelve una plaga en la sociedad. La sociedad misma se enferma.

Y para aquellos que están luchando por encontrar su salud mental, que ven
las mentiras, la fuerza que están enfrentando es tan abrumadora que tal vez se
den por vencidos fácilmente. El trabajo pareciera ser demasiado grande.

Laura: ¿Es acaso
imposible decir “no” a estos monstruos? No. ¿Difícil? Si.

Esos individuos que piensan que el cambio puede suceder por la vía legal o
política no entienden que tanto la ley como la política, por mucho, son creados
y controlados por los tipos patológicos, y están hechos para su beneficio, no
para el beneficio del ser humano ordinario. Así que la ley y la política son
avenidas insuficientes para contrarrestar a una sociedad patológica que ha sido
creada con los esfuerzos e influencia de los anormales.

Otra cosa que es importante recordar referente a la búsqueda de soluciones
por la vía legal o política es que la agudeza del patológico anormal es por
mucho superior a la del ser humano normal. La mayoría está familiarizado con la
idea de la agudeza excepcional del demente, pero la psicopatía, en sus
distintas variedades, tiene un elemento adicional: la Máscara de la Cordura.

Recientemente vimos cómo Cindy Sheehan se dio cuenta que el Partido
Demócrata es sólo otra ideología bajo la cual opera la psicopatía. Ella se ha desligado
y ahora, como lo entiendo, ha decidido que el lugar adecuado es el 911 Truth
Movement (Movimiento por la Verdad del 11-S). Estoy apenada por informarle que
los psicópatas están manejando ese show también. ¿En verdad usted cree que
ellos cometerían crímenes como el 11-S y no cubrirían sus espaldas al instigar
y controlar un “movimiento por la verdad” como ese?

Una y otra vez recibo cartas de grupos de acción política pidiéndome dinero
y apoyo. He dado dinero y apoyo y también he escrito cartas y correos
electrónicos diciéndoles que sus “acciones políticas” no van a juntar ni una
pila de frijoles si no toman a consideración el factor de la psicopatía en la
ecuación. Todos estaban tan convencidos de que traer de vuelta a los demócratas
iba a cambiarlo todo, y el hecho es que, nada ha cambiado. Todo ese dinero y
esfuerzo se esfumó. Y ahora la gente lo está entendiendo a pesar que nosotros
lo hemos estado diciendo desde hace mucho.

Así que, lo diré de nuevo – y lo seguiré diciendo – hasta que le pongamos
la atención que merece al conocimiento y consciencia de los seres humanos
patológicos y esto se vuelva parte del conocimiento general de todos los seres
humanos, no habrá manera de cambiar las cosas efectivamente y a largo plazo.
Este es el primer orden de acción y si la mitad de la gente que pide la Verdad
o detener la guerra o a Bush o lo que sea, enfocara su tiempo, dinero y
esfuerzo en exponer a la psicopatía, tal vez lleguemos a algo.

Al final, de nuevo, el problema real es que el conocimiento de la
psicopatía y el cómo es que los psicópatas dominan el mundo ha sido encubierto
efectivamente y la gente no tiene el conocimiento adecuado, ponderado que
necesitan para realmente hacer un cambio de pies a cabeza. Una y otra vez, a
través de la historia, el cuento es “conozca al nuevo jefe, igual que el
antiguo jefe”.

Cuando lidias con psicópatas, estás lidiando con una mente criminal y
cuando tales mentes tienen poder absoluto – como lo tienen actualmente – no hay
nada qué hacer para contenerlos – y nada los detendrá, y puede estar seguro de
eso.

Bush (o más acertadamente, sus controladores) tienen casi poder absoluto
sobre todas las ramas del gobierno. Usted puede notar esto si observa con
cuidado que no importa qué cosa ilegal realice Bush, nadie lo llama a justicia.
De todos los “escándalos” que han surgido, cualquiera hubiera derribado a
cualquier otra administración, son farsas que se montan para el público, para
distraerlo, para hacer pensar que la democracia aún funciona.

Hay sólo dos cosas que pueden someter a un psicópata: 1) un psicópata más
poderoso; 2) el rechazo absoluto y no-violento de todos los demás a someterse a
sus controles sin importar las consecuencias. Si cada persona normal en los
Estados Unidos (y en donde sea) simplemente se sentara y negara levantar la
mano para ayudar al psicópata a conseguir siquiera un objetivo de su agenda, en
masa, si la gente rechazara pagar sus impuestos, si los soldados se negaran a
pelear, si los empleados gubernamentales y zánganos corporativos se rehusaran
trabajar, si los doctores se negaran tratar a las élites psicopáticas y sus
familias, todo el sistema frenaría con un estruendoso rechinido.

Pero eso sólo puede ocurrir si las masas de gente SUPIERAN sobre psicopatía
y todos sus horribles detalles. Sólo si supieran que están tratando con
criaturas que en realidad no son humanas, pudieran entender lo que deben hacer.
Y sólo entonces cuando sean lo suficientemente miserables, y esa miseria que el
psicópata infringirá sobre ellos al comienzo de su resistencia sea comparable
con la que sienten, entonces tendrán la voluntad para hacer esto. Eso, o el
entendimiento que el mundo que los psicópatas están creando para sus hijos o en
todo caso el amor por el futuro de la humanidad los motivará a resistir.

SC: Chirac, después de decir no a
Iraq, ¿hizo grandes concesiones a Bush por temor a convertirse en el chivo
expiatorio? ¿Los perversos necesitan chivos expiatorios?

Henry: Imagine que
usted es un político con consciencia enfrentando a un mundo dominado por gente
que está dispuesta a usar cada truco del libro para retener el poder: chantaje,
intimidación, amenazas. ¿Hasta qué punto el escándalo en Francia sobre las
finanzas de Chirac fue usado para someterlo, mientras fue gobernante de París?
Sólo podemos especular.

Sabemos que Bush estaba espiando ilegalmente a los ciudadanos
estadounidenses. ¿Lo estaba haciendo para recolectar información que pudiese
ser usada para chantajear o intimidar a líderes de oposición o periodistas que
estaban haciendo demasiadas preguntas? Creo que seríamos muy ingenuos si no
consideráramos esta posibilidad.

Laura: ¡Algunas veces
bromeo que hoy día probablemente puedes discernir quiénes son los buenos de los
malos por la cantidad de prensa negativa que reciben! Pero en realidad no es
tan simple. No podemos olvidar que la verdadera guerra es entre la Élite de
Psicópatas Controladores y los Humanos Normales. ¿Acaso los perversos necesitan
chivos expiatorios? Desde luego, es parte del show que están montando para
todos nosotros. Justo como lo es el crear operaciones de bandera falsa para
dirigir la animadversión hacia aquellos que desean destruir, así que cabe
enteramente dentro de su estilo de operación el jugar al “policía bueno vs
policía malo”. Eso es Maquiavelismo básico.

SC: La dinámica que describes es
también aparente en el uso de los medios. Periodistas que defienden la doctrina
del Eje Tel-Aviv-Washington tienen completa libertad para apoyar estas guerras.
¿Son ellos parte de los monstruos? ¿Debiéramos poner a estos mentirosos en lo
medios dentro del 6%? ¿Cómo es que el público no ve que son impostores?

Henry: Una vez que el
sistema toma su lugar, aquellos que son moralmente débiles correrán a
defenderlo a cambio de privilegios personales. Su propio interés los expone al
contagio. Por tanto no es necesario que cada individuo caiga dentro de los
tipos descritos por Lobaczewski. Existen miles de individuos débiles y
moralmente corruptos deseosos de cumplir las órdenes de aquellos en el poder si
eso significa fama y fortuna o inclusive solamente una vida decente y ser
dejado en paz.

Lo cual no es lo mismo a decir que los medios están libres de psicópatas,
caracterópatas u otros tipos delineados por Lobaczewski.

SC: Para protegernos del mal,
entonces, parece que cada uno de nosotros debe preguntarse si estamos ante la
presencia de una de estas retorcidas personas que mienten y que sólo buscan su
propio interés. Pero la gente no puede creer que estos perversos/patológicos
son personas que se alimentan de la maldad, se alimentan de conflictos. El
libro describe esto con maestría: los conflictos son su alimento; aman este
conflicto, ellos necesitan este conflicto para existir. Una persona normal no
puede imaginar que en una sociedad hay cierto número de personas que no pueden
hacer otra cosa que no sea alimentarse de maldad. ¿Piensan que la gente normal
sienta que algo no está bien pero que no pueden entender que son víctimas y que
sufren por las mentiras y manipulaciones de los perversos/patológicos?

Henry: Si. Pero se
necesita de alguien con un carácter fuerte para levantarse y decir que lo que
sabe está correcto de frente a la extendida oposición social. También tenemos
la tendencia a dar a otros el beneficio de la duda porque proyectamos nuestras
propias formas de pensamiento y comportamiento en ellos. Si no estamos
conscientes que existen personas que genéticamente son incapaces de tener
empatía y sentimientos por los demás, o cuya consciencia ha sido aplastada y
destruida por su experiencia de vida (y no pueden curarse), y si no sabemos
cómo funcionan y manipulan, permaneceremos como víctimas.

Como alguien que ha sido parte de organizaciones y asociaciones trabajando
por el cambio social, usted ha visto las mismas dinámicas llevarse a cabo. El
trabajo bueno y sincero de muchos puede ser destruido por las acciones de una
sola persona. ¡Eso no da muchas esperanzas de llevar algún tipo de justicia al
planeta! Únicamente cuando aquellos que son psicológicamente normales entiendan
que tenemos un depredador natural, un grupo de personas que nos ven como una
‘variedad para-específica’, podrán abrirse al aprendizaje de esta raza parecida
a la humana.

Laura: Si hay algún
trabajo que merezca el esfuerzo a tiempo completo y la devoción por el bien de
ayudar a la humanidad en estos oscuros tiempos, es el estudio de la psicopatía
y la propagación de la información de la forma más amplia y extendida posible.
Para cualquiera que de verdad quiera hacer algo, llevemos el conocimiento de
los patógenos sociales a la gente, aprendamos a identificarlos primero, y luego
podremos decidir cómo proceder a partir de ahí.

SC: La gente normal, aquellos con
consciencia, trabajan para encontrar un punto de acuerdo entre los dos. ¿Dirían
ustedes que el ser amable con ellos es un error porque los perversos/patológicos
no tienen ninguna consciencia, ningún escrúpulo, y no son tímidos para tomar
puestos de poder, aún si son incompetentes?

Henry: Hablamos de esto antes
cuando describíamos a la sociedad como en un juicio, todos tratando de
encontrar la verdad en algún punto intermedio. Mientras exista la idea del
punto medio, la gente de consciencia siempre perderá. Los psicológicamente
anormales deben ser removidos de cualquier bastión donde tengan poder sobre la
gente de consciencia, punto. Debe hacérsele entender a la gente que tales
individuos existen y que deben aprender cómo identificarlos y a sus
manipulaciones. La parte difícil es aquella donde debemos luchar contra las
tendencias de piedad y amabilidad dentro de nosotros para no convertirnos en
presas.

SC: La gente normal
necesita tomar consciencia de que no toda la gente es fundamentalmente buena y
no necesariamente toman decisiones que son buenas para la sociedad. A los
perversos/patológicos no les importa la moralidad, para ellos, sus objetivos
personales son los que cuentan. Pueden mentir sin sentirse implicados con lo
que dicen en lo mas mínimo. Tomando el caso de Bush, por ejemplo. Puede decir
cualquier cosa y no se avergüenza al mentir. ¿Los perversos/patológicos no
tienen escrúpulos para mentir, para destruir un país, un pueblo entero,
mientras sirva a sus intereses?

Henry: La idea de que
“todos los hombres son creados iguales” y que somos fundamentalmente buenos se
nos inculca desde el momento que nacemos. Nos enseñan que Dios nos hizo a su
imagen, que todos tenemos la chispa divina por dentro.

Pero la ciencia está demostrando que este cuento de hadas religioso no es
verdad. La humanidad tiene un depredador natural, el psicópata, y este
depredador es invisible porque no hay maneras fácilmente discernibles para
establecer esta diferencia.

Mas aún, a través de la historia hemos sido divididos en grupos de acuerdo
a nuestros atributos físicos, culturales, religiosos y otras distinciones
fácilmente reconocibles que los psicópatas pueden señalar en nosotros mientras
nuestro enemigo verdadero permanece enmascarado.

¡Nos hemos topado inclusive con libros de psicopatía que intentan presentar
el caso de que todos somos psicópatas! Entonces vemos que se intenta contener
el daño. Lobaczewski discute el uso de la psicología y la psiquiatría como
herramienta de la patocracia en el comunismo. Bueno, vemos lo mismo hoy día en
los Estados Unidos. ¡Existen anormales que se convierten en psicólogos y
psiquiatras y que tratan de reescribir a la psicología desde el punto de vista
patológico!

SC: ¿Es un punto débil de
nuestra sociedad la tolerancia con la que vemos a estos monstruos? Esto les
permite crear más conflictos y matar a más inocentes.

Henry: ¿Es tolerancia o ignorancia? La gente no está al tanto de que
existen categorías de personas, la gente que llamamos ‘casi humanos’, que se
ven como nosotros, que trabajan con nosotros, que hay en todas las razas,
culturas, que hablan todos los idiomas, pero que carecen de consciencia – y si
existe algo que realmente separa al hombre de los animales, yo sugeriría que es
eso: la consciencia.

Somos tolerantes con otros, a pesar de los más horrendos crímenes, porque
proyectamos nuestro propio estado interior en ellos, asumiendo que cuando
expresan remordimiento, están arrepentidos. Pero para estos anormales, no
existe el arrepentimiento, solo están actuando, están levantando un teatro
diseñado para engañarnos y que pensemos que “son como nosotros”.

SC: La única cosa por hacer, entonces,
es continuar hablando con la verdad. Y decirnos que aún si aquellos que mienten
siempre ganan, a largo plazo, cuando mas y mas personas digan lo mismo, poco a
poco ¿esta verdad tal vez haga que la gente piense?

Henry: La verdad es la
única cosa por la que vale la pena seguir trabajando. Lo que nos separa de los
psicópatas es nuestra consciencia, y nuestra consciencia se convierte en la voz
de la verdad. La verdadera consciencia – si la escuchamos – se eleva por encima
del comportamiento animal ejemplificado por los patócratas. Piense en los
horrores de Abu Ghraib. Si la consciencia de esos soldados no se hubiera puesto
a dormir (asumiendo que tenían una), se habrían rehusado a llevar a cabo esas
atrocidades. Si la voz de la consciencia pudiese ser escuchada por los billones
de personas que la tienen, no habría una guerra más. Se encontrarían otras
maneras para resolver diferencias. Si escucháramos a nuestra consciencia, no
habría hambrunas porque sentiríamos el dolor y el sufrimiento de aquellos
muriendo sin comer y no podríamos ser capaces de no hacer nada. Y necesitamos
pensar en nuestras vidas, las maneras que matamos nuestra consciencia, y
comenzar a tomar dolorosas decisiones y escucharla antes que se vaya para
siempre.

Si pudiésemos de verdad entender la diferencia entre alguien con
consciencia y alguien sin consciencia, podríamos ver cómo nuestro mundo se ha
infectado con esta patología a través de la historia. Con este conocimiento, y
su aplicación a plena consciencia de lo que hacemos, un nuevo mundo podría de
verdad renacer.

SC: En conclusión, hay
manipuladores por todos lados. Forman parte de una sociedad que está
estructurada de acuerdo a este modelo, una estructura que les permite
comportarse de acuerdo a este funcionamiento psicológicamente perverso en donde
quiera que intervienen. Son personas retorcidas, que no defienden ningún código
moral, listas para hacer todo por defender sus intereses. Son más y más
numerosas. No necesariamente están ligadas a una ideología en específico. ¿Y en
el momento que comencemos a sospechar que alguien es parte de este porcentaje
de gente anormal, necesitamos tomar una actitud diferente?

Henry: Si. Necesitamos
aprender cómo decir no a las manipulaciones. Eso significa que necesitamos
conocer las maneras en que somos manipulados y rehusar ser parte del baile.

Laura: Resumiendo, el
ser capaz de estafar, competir y mentir ha probado ser una adaptación
estupendamente exitosa. Por tanto, la idea de que la selección bajo presión
pudiese provocar que la santidad se expanda en una sociedad no parece posible
en la práctica. No parece factible tratar de competir con genes que promueven
la competencia. “Los buenos chicos” sólo logran ser comidos o aislados. La
gente feliz que está inconsciente también es comida o aislada. La felicidad y
la amabilidad hoy día es escasamente rara, y la miseria y sufrimiento de
aquellos que son capaces de verdaderamente sentir, que son empáticos hacia
otros seres humanos, que tienen una consciencia, es muy común. Y las
manipulaciones psicopáticas están diseñadas para hacernos psicópatas a todos
nosotros.

Sin embargo, una predisposición a la consciencia, a la ética, puede
prevalecer siempre y cuando también sea posible de implementar un nivel mas
profundo del altruismo: el hacer del objeto de su empatía el ideal más elevado
para catalizar la libertad y el altruismo en el sentido abstracto, por el bien
de otros, incluyendo nuestros descendientes.

En pocas palabras, nuestro “propio interés” debería estar enfocado en
asegurarse colectivamente que todos los demás estuviesen felices y bien
dispuestos también; y también en asegurarse que los niños que traigamos a este
mundo tengan la opción de ser constitucionalmente felices y benevolentes hacia
el otro.

Esto quiere decir que si la psicopatía amenaza el bienestar futuro del
grupo – lo cual está sucediendo – entonces sólo puede ser lidiada con un
rechazo generalizado a ser dominado a nivel individual, a nivel personal. El
preservar la libertad del ser en el sentido práctico, en última instancia
preserva la libertad de otros. La protección de nuestros derechos ASI COMO los
de los demás, subraya el libre albedrío y el potencial de felicidad para todos.
Si un psicópata mutante es una amenaza latente, entonces la verdadera empatía,
la verdadera ética, la verdadera consciencia, dicta el uso de terapia profiláctica
contra los psicópatas.

Así que de esta manera el identificar al psicópata, cesar nuestra
interacción con ellos, cortándolos de nuestra sociedad, haciéndonos
inaccesibles como “alimento” u objetos de engaño y uso, es la estrategia mas
efectiva que podemos implementar.

Fuente: senalesdelostiempos.blogspot.com.es – El truco del psicópata: hacernos creer que el mal viene de otros
Traducción: Toño para Señales de los Tiempos
Descargar: Pulsa aquí.

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