Holocausto animal – Respuestas Veganas https://respuestasveganas.org Ética y veganismo. Más de 100 respuestas a argumentos. Thu, 20 Feb 2020 23:29:10 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.4.1 https://respuestasveganas.org/wp-content/uploads/cropped-favicon-rv-32x32.png Holocausto animal – Respuestas Veganas https://respuestasveganas.org 32 32 ARGUMENTO: “Hitler era vegetariano, por tanto no debemos ser veganos” https://respuestasveganas.org/argumento-era-vegetariano-por-lo-cual_8504/ https://respuestasveganas.org/argumento-era-vegetariano-por-lo-cual_8504/#comments Sun, 04 Aug 2019 18:00:00 +0000 https://respuestasveganas.org/2018/06/argumento-era-vegetariano-por-lo-cual_8504.html

RESUMEN: ¿En qué se diferencia el vegetarianismo del veganismo? ¿Adolf Hitler fue vegetariano? y si lo fue ¿por qué motivo?… ¿qué tipo de alimentación «vegetariana» llevaba? de ser cierto ¿qué conclusiones éticas se podrían sacar de ello? ¿Hitler fue vegano? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí voy a responder.

Adolf Hitler no seguía una alimentación vegetariana, y aunque la hubiera seguido sería tan irrelevante desde el punto de vista ético como sus preferencias sexuales o su abstinencia al tabaco o al alcohol. El veganismo no es un tipo de alimentación, sino una práctica ética de respeto a los demás seres sintientes. Hitler no fue antiespecista ni practicó el veganismo, ni siquiera practicó el humanismo. El veganismo no tiene nada que ver con el ecologismo nazi ni con el bienestarismo, sino con el sensocentrismo y con el abolicionismo.

Palabras clave: ecofascismo, vegetarianismo, vegetarianismo de Adolf Hitler

1. Algunas personas dicen que «todo lo que decía Hitler no era cierto y todo lo que hacía Hitler no lo debemos hacer».

Esta idea surge del odio, de las emociones, y es una falacia ad hominem,[1] muy usada en la demagogia política. A veces, cuando alguien nos odia parece que le da igual que digamos cosas ciertas, pues el odio es ciego y no razona. Por ejemplo, Adolf Hitler (1889-1945) decía que 1+1=2 y eso es cierto, lo diga Hitler o quien sea. Asimismo, Hitler respiraba, pero de eso no inferimos que respirar sea malo o que no debamos respirar, y así con todo lo demás. Hitler también dijo e hizo muchas cosas que no son correctas y que no deberíamos decir ni hacer.

Lo que debemos hacer es analizar lo que se dice y lo que se hace, independientemente de quien lo dice o hace. Por lo tanto, debemos analizar el vegetarianismo y el veganismo en sí mismos, independientemente de las personas que lo defienden o practican. La Ética nos dice que debemos respetar a los demás seres sintientes y eso es lo que debemos hacer.[2]

2. Ya expliqué que no todo lo que alguien dijo e hizo en su vida es incierto o algo que no debamos hacer, sino que depende de qué es lo que dijo o hizo. Sin embargo, algunas personas dicen que «Hitler fue vegetariano, por lo tanto no debemos ser vegetarianos».

El vegetarianismo es un tipo de alimentación sin carne, aunque a veces se lo asocia a no comer productos de origen animal. Se evita esa ambigüedad especificando que es un «vegetarianismo estricto» o «vegetarianismo puro», quedando así claro que excluye todos los productos de origen animal.

Hitler no era vegetariano

Las personas que asocian la alimentación vegetariana con Hitler para sugerir que «quien no come carne es como Hitler» también sugieren que los humanos que comen carne y otros productos de origen son buenas personas porque no siguen el mismo tipo de alimentación que Hitler. Sin embargo, argumentar que Adolf Hitler era vegetariano, insinuando que quienes practican el vegetarianismo son similares a él en las características que principalmente le definen, es una generalización apresurada a partir de un caso particular, lo cual se conoce como «falacia de accidente inverso».(1) Incluso se ha creado una falacia de accidente inverso específica sobre este tema: reductio ad Hitlerum, argumentum ad Hitlerum o argumentum ad nazium, creada originalmente por Leo Strauss, profesor de la Universidad de Chicago. Reductio ad Hitlerum es una falacia de la forma «Adolf Hitler o el Partido Nazi apoyaban X; por lo tanto X debe ser malo». Reductio ad Hitlerum es una falacia del tipo Ad hominem[1] porque vienen a decir: «eres como Hitler, por lo tanto lo que dices no es cierto». Aún suponiendo que Hitler fue vegetariano, de ese hecho no se infiere lógicamente nada acerca de la bondad o maldad inherente al vegetarianismo, ni de la bondad o maldad inherente de quienes lo practican.

Hitler comía huevos

En el documento 2 «Las mujeres de Hitler. Mujeres alrededor de Hitler» del libro «Interrogatorios. El III Reich en el banquillo» puede leerse lo siguiente[8]:

«Éste había prescrito el año anterior la dieta vegetariana de Hitler cuyos componentes solía enviar a la Berghof desde su clínica. La señorita Martiali iba a veces a la cocina a preparar las comidas. Hitler tenía crecientes problemas intestinales y como la ayudante dietética (una medio judía) que le había enviado Mariscal Antonescu(34) estaba ausente, la elección recayó en la señorita Martiali». (…) «La casa que tenía Hitler en Munich, en la Prinzregentenstrasse, estaba al cuidado de un matrimonio apellidado Winter. El marido se encargaba de todos los detalles de la vivienda, de las reparaciones, etcétera, pero el trabajo principal lo hacía la señora Winter, que tenía el cargo de ama de llaves. Hacía mucho que conocía a Hitler. Era de procedencia humilde. Mantenía la casa, de cinco habitaciones, en orden, y cuidaba de Hitler –en lo que no era competencia de los criados de sexo masculino– cuando estaba en la ciudad. Le preparaba comidas sencillas, consistentes sobre todo en huevos, verduras y ensaladas».

Léon Degrelle, general de las SS y amigo de Hitler, escribió: «No soportaba comer carne, porque significaba la muerte de una criatura viva. Sólo toleraba los huevos, porque la puesta del huevo significaba que la gallina había sido conservada en vez de sacrificada».

Hitler bebía leche

En el libro «Adolf Hitler, mi amigo de Juventud», escrito por el nacionalsocialista August Kubicek (1888-1956) puede leerse lo siguiente:

«Hitler era un verdadero artista en pasar hambre, a pesar de que, cuando se le presentaba la ocasión, gustaba de comer bien. Es cierto que durante su época en Viena casi siempre le faltaba el dinero necesario para ello. Y cuando tenía dinero estaba siempre dispuesto a renunciar a la comida para adquirir una localidad en el teatro. No comprendía los placeres materiales. No fumaba, no bebía y vivía durante días alimentándose sólo de pan y leche». —August Kubicek, amigo de Hitler

Hitler no fue vegetariano

Según Rynn Berry,[4] Adolf Hitler redujo la cantidad de carne en su alimentación en varias ocasiones, principalmente por razones médicas, pero la evidencia muestra que nunca dejó de comer carne por completo en cualquier longitud de tiempo significativo. Por desgracia, muchos consumidores de carne, incluyendo los historiadores, utilizan el término «vegetariano» incorrectamente para describir a alguien que simplemente reduce el consumo de carne.[5] La confusión se agravó por Goebbels, que groseramente exageró «el vegetarianismo de Hitler» con fines propagandísticos.[3]

Según Robert Payne (1911-1983), biógrafo de Adolf Hitler y máximo conocedor del tema, el vegetarianismo de Hitler fue un rumor que creó Goebbels, su ministro de propaganda[6][7]:

«El ascetismo de Hitler jugó un importante papel en la imagen que proyectaba sobre Alemania. De acuerdo con la leyenda ampliamente creída, él nunca fumaba ni bebía, así como tampoco comía carne o tenía nada que ver con mujeres. Sólo lo primero fue cierto». —Robert Payne, biógrafo de Adolf Hitler

Hitler era un apasionado del caviar (hasta que descubrió su precio) y las salchichas. Su plato favorito era el Leberknöld, albóndigas de hígado, típico de la cocina austríaca.

El 26 de octubre de 2008, una noticia hablaba de Jeroen Meus, «El Arguiñano belga enseña a preparar los platos favoritos de Adolf Hitler» en televisión. Dice Jeroen Meus que el plato preferido de Hitler era: trucha asalmonada con crema de mantequilla. Dice que «Hitler era vegetariano, pero a menudo comía jamón y caviar».

Hitler prohibió todas las asociaciones vegetarianas de Alemania

Cuando Hitler llegó al poder en 1933, disolvió todas las sociedades vegetarianas de Alemania, arrestó a sus dirigentes y prohibió la principal revista vegetariana que se publicaba en Frankfurt. Durante la guerra, los nacionalsocialistas prohibieron todas las organizaciones vegetarianas en los territorios que ocuparon.

Más información en la Wikipedia sobre el supuesto vegetarianismo de Adolf Hitler.

3. Ya expliqué que no todo lo que alguien dijo e hizo en su vida es incierto o algo que no debamos hacer, sino que depende de qué es lo que dijo o hizo. Sin embargo, algunas personas dicen que «Hitler fue vegano, por lo tanto no debemos ser veganos».

Estas personas confunden la supuesta alimentación vegetariana de Hitler con el veganismo. El vegetarianismo sólo se refiere a una alimentación sin carne, en cambio el veganismo es respetar a los demás seres sintientes en todos los ámbitos: alimentación, vestimenta, ocio, etc. La alimentación vegetariana puede referirse a una alimentación sin carne (ovolacteovegetariana) o a una alimentación sin productos de origen animal (vegetariana estricta). La alimentación vegetariana estricta también es llamada «alimentación vegana», sin embargo, seguir una alimentación vegana no te convierte en vegano, sino en vegetariano estricto, pues un vegano es quien practica el veganismo y, como he explicado, el veganismo es respetar a los demás seres sintientes en todos los ámbitos, no sólo en la alimentación. Por lo tanto, no es lo mismo decir que «Hitler fue vegetariano» que decir «Hitler fue vegano».

En 1944, un año antes de la muerte de Adolf Hitler, Donald Watson (1910-2005) inventó la palabra «vegano» para referirse a quien practica el veganismo.[3] A continuación iré dejando algunos datos que demuestran que Hitler no fue vegano:

– No existe ningún escrito de Hitler defendiendo a los seres sintientes (sensocentrismo), que es la idea en la que se basa la práctica del veganismo.
– Hitler defendía la violencia de unos seres sintientes contra otros.
– Hitler aprobó enviar a seres sintientes (humanos) a campos de exterminio.
– Según el libro «Hitler y los animales» (Ediciones Bau), Hitler dijo: «Si usted se llama cazador, ¿por qué no combate con un animal salvaje con armas iguales? ¡Si, señor Montero! Si yo le viera a usted matando un jabalí con una lanza, no dejaría de felicitarle»; un vegano nunca apoyaría la matanza de otro ser sintiente por un reto, y mucho menos felicitaría al asesino por ese crimen absurdo.
– Siendo Hitler el poder absoluto de Alemania, si hubiera sido vegano entonces hubiera promovido el veganismo, pero no lo hizo.

A continuación mostraré por qué la ideología nazi no era animalista ni vegana.

4. Algunas personas dicen que «el nazismo era una ideología animalista e incluso vegana».

El animalismo consiste en defender a animales no humanos concretos de una o de más especies, es un concepto impreciso, de transición. El animalismo coherente lleva al veganismo: defensa de todos los animales, como seres sintientes que son, lo cual incluye a los seres humanos. El nazismo no tenía el objetivo de reconocer legalmente el derecho a la salud y a la vida de los animales no humanos, como pedimos los defensores de los Derechos Animales. Quizás el nazismo tenía un cierto «mascotismo», pero poco más.

El nazismo tenía un origen religioso: según la ideología nazi oficial, un dios creó a Adán y a Eva como primeros arios, los cuales eran de «sangre pura», y paralelamente creó a «subhumanos» y a animales. El pecado original, según el nazismo, fue reproducirse con «subhumanos». El nazismo rechaza que los humanos sean una especie animal,[30] por eso prohibieron los libros de Charles Darwin.

El nazismo incluía fuertes leyes «bienestaristas»,[4] es decir, para qué y cómo los humanos debían explotar y matar a quienes no son humanos. El nazismo proclamó tres leyes «bienestaristas» y ecologistas al respecto:

Mostrar legislación nazi sobre «ecologismo» y animales no humanos

Ley de Weimar (1931)

La «ley de Weimar», aprobada en 1931, indicaba que los médicos primero debían realizar sus experimentos en animales no humanos antes de proceder con los humanos. Esta ley nunca fue derogada mientras Alemania estuvo controlada por Adolf Hitler y su «nacionalsocialismo». La experimentación animal fue vista como parte de la «ciencia judía» y la medicina «internacionalista», mostrando una mente mecánica que consideraba la naturaleza como algo a ser dominado, en vez de respetado. Hermann Göring anunció su prohibición el 16 de agosto de 1933, siguiendo los deseos de Hitler, pero el médico personal de Hitler, Theodor Morrel (1886-1948), le persuadió, ya que estas medidas iban en contra de los intereses de la investigación alemana, y particularmente la investigación en materia de defensa. La prohibición fue revisada tres semanas más tarde, el 5 de septiembre de 1933, cuando se anunciaron ocho condiciones bajo las cuales las pruebas animales podrían ser llevadas a cabo, con objeto de reducir el dolor y los experimentos innecesarios. Primates, caballos, perros, y gatos fueron acogidos bajo protección especial, y las licencias para realizar vivisecciones serían dadas a instituciones, no a personas individuales. La retirada de la prohibición fue justificada con el aviso: «Es una ley de cada comunidad para que, cuando sea necesario, se sacrifiquen individuos singulares en interés del cuerpo entero».

Ley Reichs Tierschutzgesetz (1933)

El 24 de noviembre de 1933, muy poco después del advenimiento del hitlerismo al gobierno del Estado, se proclamó la ley «Reichs Tierschutzgesetz» («Ley del Reich de Protección de los Animales»), y se basaba en una frase pronunciada en un discurso por el recién estrenado canciller y con la que la nueva ley abría su texto al modo de cita: «En el nuevo Reich no debe haber cabida para la crueldad con los animales». Los ideólogos que la redactaron, Giese y Kahler, teorizarían años más tarde sobre este «corpus» legal en su libro «El Derecho alemán de la protección de los animales». Como muestra de esta ley, cabe citar que se prescribió la manera menos dolorosa de herrar un caballo, así como el modo de cocinar una langosta para evitar que se cocieran vivas, es decir, el nazismo promovió medidas «bienestaristas» como las que se promueven en el actual contexto especista.

Ley Das Reichsjagdgesetz (1934)

El 3 de julio de 1934, se proclamó la Ley «Das Reichsjagdgesetz» («Ley Limitadora de la Caza»), que dice lo siguiente: «El desarrollo bisecular del derecho alemán de la caza ha llegado a un desenlace de una importancia capital para el pueblo y el Reich alemanes. Esta ley no sólo ha permitido superar el estado de dispersión que se reflejaba hasta entonces en veinte leyes regionales diferentes y alcanzar así la unidad jurídica, sino que también se ha impuesto la tarea de conservación de la caza (des Wildes) por cuanto constituye uno de nuestros bienes culturales más valiosos, así como de la educación del pueblo pensando en el amor y la comprensión hacia la naturaleza y de sus criaturas». La naturaleza salvaje (das Wilde) se define como un «bien cultural» de Alemania, no como algo anterior a cualquier civilización. Recíprocamente, el amor por la naturaleza, rasgo cultural por antonomasia, se presenta como arraigado desde tiempos inmemoriales en la constitución biológica propia de la germanidad: «El amor hacia la naturaleza y sus criaturas y el placer de la caza en el bosque y los campos está arraigado en lo más profundo del pueblo alemán. Así, el noble arte de la montería alemana se ha ido desarrollando en el decurso de los siglos adosado a una tradición germánica inmemorial. Hay que preservar eternamente para el pueblo alemán el arte de cazar y la caza como bienes muy valiosos para el pueblo. Hay que hacer más profundo el amor del alemán por su terruño nacional, fortalecer su fuerza vital y facilitarle el descanso al cabo de la jornada de trabajo».

La ley de 1934 es sin duda la primera que redefine el papel del cazador en términos modernos, según una consideración destinada a una prolongada posteridad, pasa de mero predador a ser uno de los artífices principales de la protección del entorno, incluso de una restauración de la diversidad original, incesantemente amenazada por la uniformización moderna: «(…) el deber de un cazador digno de este nombre no consiste sólo en dar caza a la presa, sino también en mantenerla y cuidarla para que se produzca y se preserve una situación de la presa más sana, más fuerte y más diversificada en lo que a las especies se refiere».

La sección sexta de la ley está dedicada a la disposición de las limitaciones del derecho a cazar, limitaciones que no sólo dependen de las exigencias de la seguridad, del orden público, o incluso de la necesaria protección del paisaje, sino también del imperativo «de evitar la crueldad para con los animales». En nombre de este propósito muy valioso para el propio Hitler, determina dos tipos de caza que utilizan trampas dolorosas y quedan prohibidos. La Reichsjagdgesetz constituye así la pieza maestra del dispositivo ecologista nacionalsocialista: con ella el hombre se considera, no ya dueño y poseedor de una naturaleza humanizada y cultivada por sus desvelos, sino responsable de un estado salvaje originario dotado de derechos intrínsecos cuyas riqueza y diversidad ha de preservar eternamente.

Ley Reichsnaturschutzgesetz (1935)

El 1 de julio de 1935, se proclama la Ley «Reichsnaturschutzgesetz» («Ley de Protección de la Naturaleza»), en la que se proponía la institución de «Monumentos Naturales», es decir, «creaciones originales de la naturaleza cuya presentación resulta de un interés público motivado por su importancia y su significación científica, histórica, patriótica…», además se demarcan las «zonas naturales protegidas», verdaderos Parques Nacionales. Conservación de bosques.

 

Luc Ferry, El Nuevo Orden Ecologico

El nazismo tenía un fuerte componente ecologista y bienestarista.  El «amor por la naturaleza», impulsado por el romanticismo alemán, el cual se oponía a la racionalidad, era una de las bases ideológicas del nazismo. Su doctrina se basaba en la idea de que los mas fuertes sobreviven (la Realidad es que sobreviven los mejor adaptados, no los más fuertes) y llevaron esa idea hasta el extremo. Por eso la «conservación de la naturaleza» y la «comunión» con ella les daba la posibilidad de ser esa «raza aria superior» creada por un «dios». En 1992, se publicó el libro «El Nuevo Orden Ecológico. El árbol, el animal y el hombre» en el que el filósofo francés Luc Ferry argumenta que la preocupación del nazismo por el medio ambiente se basa en una estética ecologista que une al pueblo alemán en un sentimiento común: «la belleza como sentimiento y la edad de oro perdida son, esencialmente una naturaleza original, salvaje, pura, virgen, auténtica e irracional, accesible únicamente a través de las vías del sentimiento. Esta naturaleza original se define como tal incluso por su carácter extrahumano. Es exterior al hombre y anterior a él -exterior a su razón matemática y anterior a la aparición de la cultura artificial de la que el desvarío y el orgullo humanos son los únicos responsables».

Podemos concluir que la base ideológica del nazismo tenía un fuerte componente ecologista, muy en la línea con lo que desde 1973 se ha venido a llamar ecología profunda, sin llegar al ecocentrismo.[3] Para el nazismo, la importancia de los animales no humanos sólo estaba en función de su valor ecológico. El nazismo defendía un «ecologismo» con base «ariocentrista»: primero los «arios», luego los ecosistemas y especies, y después los subhumanos y otros animales.

5. Algunas personas dicen que «las granjas y los mataderos no tienen una relación con los campos de concentración y de exterminio».

La respuesta a esto está en la respuesta al argumento “No existe un holocausto animal”, en el cual se demuestra que sí que existe un Holocausto animal.

Notas

(1) La falacia del accidente inverso es similar a la falacia del accidente, pero de diferencian en que la falacia del accidente inverso es una generalización apresurada (regla general a partir de un caso particular) y la falacia del accidente consiste en aplicar lo contrario: una regla general a un caso en particular cuyas circunstancias ¨accidentales¨ hacen inaplicable la regla: Lo que es cierto ¨en general¨ o en muchos casos, puede no serlo universalmente, porque las circunstancias modifican los casos.

Referencias

[3] ivu.org – History of vegetarianism: Europe: early 20th Century – Adolf Hitler (1889-1945)
[4] Rynn Berry, autor de The New Vegetarians (1993) ISBN 0-9626169-0-7, Famous Vegetarians and Their Favorite Recipes (2002) ISBN 0-9626169-1-5, Food for the Gods: Vegetarianism and the World’s Religions (1998) ISBN 0-9626169-2-3 , y el monográfico, Why Hitler Was Not a Vegetarian (2004) ISBN 0-9626169-6-6; coautor de The Vegan Guide To New York City (2004) ISBN 0-9626169-8-2; cofundador de la Big Apple Vegetarian Society; asesor histórico de la North American Vegetarian Society; comisionado a escribir una entrada sobre la historia del vegetarianismo en América para el The Oxford Encyclopedia of Food and Drink in America (2004) ISBN 0-19-515437-1
[5] Berry 2004
[6] VeganResponses.blogspot.com – Why Hitler was not a vegetarian (Rynn Berry)
Robert Payne, The Life and Death of Adolf Hitler (New York: Praeger, 1973), pp. 346-7.
[7] micahbooks.com – Hitler’s vegetarianism
[8] «Interrogatorios. El III Reich en el banquillo». (Documento 2: «Las mujeres de Hitler», «Mujeres alrededor de Hitler»: informe (s.f.) escrito en Dustbin por el doctor Karl Brandt y enviado al interrogador comandante E. Tilley el 6 de febrero de 1946)
[9] Adolf Hitler, mi amigo de Juventud. August Kubicek.

Bibliografía

– Rynn Berry, «Hitler: Neither Vegetarian Nor Animal Lover», 2004.

– Karl Brandt, «Interrogatorios. El III Reich en el banquillo». (Documento 2: «Las mujeres de Hitler», «Mujeres alrededor de Hitler»: informe (s.f.) escrito en Dustbin por el doctor Karl Brandt y enviado al interrogador comandante E. Tilley el 6 de febrero de 1946.

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Los animales, mis hermanos (Edgar Kupfer, 1956) https://respuestasveganas.org/los-animales-mis-hermanos-edgar-kupfer/ https://respuestasveganas.org/los-animales-mis-hermanos-edgar-kupfer/#comments Tue, 09 Jul 2019 18:00:00 +0000 https://respuestasveganas.org/2010/06/los-animales-mis-hermanos-edgar-kupfer.html

Edgar Kupfer fue encarcelado en el campo de concentración de Dachau en 1940. En sus últimos 3 años en Dachau obtuvo un trabajo administrativo en el almacén del campo de concentración. Esto le permitió mantener un diario secreto en pedacitos robados de papel y trozos de lápiz. Enterró sus escritos y cuando Dachau fue liberado el 29 de abril de 1945 los reunió de nuevo.

Los «Diarios de Dachau» se publicaron en 1956. De entre sus notas de Dachau, Kupfer escribió un ensayo sobre vegetarianismo que se tradujo al inglés. En él denuncia el Holocausto animal al que sometemos a los animales no humanos. Todavía se conserva una copia al carbón de este ensayo de 38 páginas con los Diarios originales de Dachau en la Colección Especial de la Biblioteca de la Universidad de Chicago.

Los siguientes son los extractos de este ensayo que se reimprimieron en el epílogo del libro «Radical Vegetarianism» («Vegetarianismo Radical») por Mark Mathew Braunstein (Libros archipámpano, Los Angeles, CA, 1981).

Los Animales, mis Hermanos

Las siguientes páginas fueron escritas en el Campo de Concentración de Dachau, en medio de toda clase de crueldades. Fueron garabateadas furtivamente en un hospital cuartel donde permanecí durante mi enfermedad, en un tiempo en que la Muerte nos acechaba día tras día, cuando perdimos a doce mil en cuatro meses y medio.

Los animales, mis hermanos

Querido amigo:

Querías saber por qué no como carne y te preguntas por las razones de mi comportamiento. Tal vez pienses que hice una promesa -alguna clase de penitencia- negándome los gloriosos placeres de comer carne.

Recuerdas los jugosos filetes, los pescados suculentos, las maravillosas salsas, el jamón exquisitamente ahumado y mil maravillas preparadas con carne, deleitando a millares de paladares humanos; ciertamente, recordarás la exquisitez del pollo asado. Ahora que yo rechazo todo esos placeres, tú piensas que sólo la penitencia, o un voto solemne, un gran sacrificio, podría negarme esa manera de disfrutar de la vida, e inducirme a soportar tan gran renuncia.

Con aspecto asombrado, me preguntas: “Pero, ¿por qué y para qué?” Y crees que casi adivinas el auténtico motivo. Pero si ahora trato de explicarte las verdaderas razones en una breve frase, te asombrarás, una vez más, de lo lejos que se hallaba tu conjetura de mis motivos reales.

Escucha lo que tengo que decirte:

– Me niego a comer animales porque no puedo alimentarme del sufrimiento y la muerte de otras criaturas. Me niego a hacerlo, porque yo mismo sufrí de una forma tan dolorosa que puedo sentir el dolor de otros al recordar mis propios sufrimientos.

– Yo me siento feliz, nadie me persigue; ¿por qué iba yo a perseguir a otros seres o a hacer que fueran perseguidos?

– Yo me siento feliz, no soy un prisionero, soy libre; ¿por qué iba yo a hacer que otras criaturas fueran apresadas y metidas en la cárcel?

– Yo me siento feliz, nadie me lastima; ¿por qué iba yo a lastimar a otras criaturas o a hacer que las lastimaran?

– Yo me siento feliz, nadie me mata; ¿por qué iba yo a herir o a matar a otras criaturas o hacer que las hiriesen o las matasen por mi placer y conveniencia?

– ¿No es sencillamente algo natural, el que yo no inflija en otras criaturas aquello que, espero y temo, nunca será infligido en mí? ¿No sería muy injusto hacer tales cosas sin otro propósito que el de gozar de un frívolo placer físico a costa del sufrimiento de otros, de la muerte de otros?

Estas criaturas son más pequeñas y más indefensas que yo, pero ¿puedes imaginar a un hombre razonable, de nobles sentimientos, que quisiera basar en tal diferencia su exigencia o derecho a abusar de la debilidad y la pequeñez de otros? ¿No crees que la obligación del más grande, el más fuerte, el superior, es la de proteger a las criaturas más débiles en vez de perseguirlas, en vez de la matarlas? “Noblesse oblige”. Yo quiero actuar de una manera noble.

Recuerdo la horrible época de la inquisición, y me entristece advertir que el tiempo de los tribunales para herejes todavía no ha terminado, que día tras días, los hombres cocinan en agua hirviendo a otras criaturas que son irremediablemente entregadas a las manos de sus torturadores. Me horroriza la idea de que tales hombres son personas civilizadas, no toscos bárbaros ni nativos. Pero a pesar de todo, sólo están primitivamente civilizados, primitivamente adaptados a su entorno cultural. El europeo medio, rebosante de sabias ideas y discursos hermosos, comete, sonriente, toda clase de crueldades, no porque esté obligado a hacerlo, sino porque quiere hacerlo. No porque carezca de la facultad para rechazar y para darse cuenta de las cosas espantosas que está llevando a cabo. ¡Ah, no! Sólo porque no quieren ver los hechos. De otro modo, sus placeres les inquietarían y preocuparían.

Es muy natural lo que la gente te dice. ¿Cómo podrían hacer otra cosa? Les oigo hablar acerca de experiencias, de utilidades, y sé que consideran ciertos actos relacionados con la matanza como algo inevitable. Tal vez hayan conseguido convencerte. Lo adivino por tu carta.

Considerando sólo las necesidades, uno incluso puede, quizás, estar de acuerdo con tales personas. ¿Pero, existe realmente tal necesidad? La tesis puede ser refutada. Quizás exista todavía alguna clase de necesidad para esas personas que todavía no se han desarrollado como personalidades plenamente conscientes.

Yo no les predico a ellos. Te escribo esta carta a ti, a un individuo ya despierto que controla racionalmente sus impulsos, que se siente responsable — interna y externamente — de sus actos, que sabe que nuestro tribunal supremo descansa en la conciencia. No hay jurisdicción de apelación en su contra.

¿Existe alguna necesidad por la que un hombre completamente autoconsciente pueda ser inducido a matar? Si la respuesta fuese afirmativa, cada individuo tendría el valor para hacerlo con sus propias manos. Evidentemente, es una forma miserable de cobardía pagar a otras personas por realizar el trabajo de mancharse de sangre, del que el hombre normal se abstiene lleno horror y consternación. A tales sirvientes se les da algunas monedas por su sangriento trabajo, y se les compra las partes deseadas del animal asesinado — si es posible, dispuesto de tal manera que ya no nos recuerde a las incómodas circunstancias, ni al animal, ni a que ha sido matado, ni al derramamiento de sangre.

Pienso que los hombres serán asesinados y serán torturados mientras los animales sean asesinados y torturados. También seguirá habiendo guerras. Porque el asesinato se debe entrenar y perfeccionar en objetos más pequeños, moral y técnicamente.

No veo ninguna razón para sentirse ultrajado por lo que otros hacen, ni tampoco por sus grandes ni por sus pequeños actos de violencia y de crueldad. Pero creo que es el momento de sentirnos ultrajados por todos los grandes y pequeños actos de la violencia y de crueldad que nosotros realizamos. Y dado que es mucho más fácil ganar las batallas pequeñas que las grandes, opino que primero deberíamos tratar de superar nuestra propia tendencia a la violencia y la crueldad más pequeña, para evitarlas, o mejor, para vencerlas de una vez para siempre. Entonces llegará el día en que nos resultará sencillo luchar y vencer incluso las grandes crueldades.

Pero seguimos durmiendo, todos nosotros, en hábitos y actitudes heredadas. Son como una grasienta y jugosa salsa que nos ayuda a tragar nuestras propias crueldades sin saborear su amargura.

No tengo la intención de señalar con el dedo a éste y a aquél, a personas concretas y situaciones concretas. Creo que mi deber es más bien remover mi propia conciencia en asuntos más pequeños, tratar de entender mejor a otras personas, para hacerme mejor y menos egoísta. ¿Por qué razón debería ser imposible, entonces, actuar del mismo modo con respecto a asuntos más importantes?

Ésa es la cuestión: quiero crecer en un mundo mejor, en el que una ley más elevada garantice más felicidad, en un mundo nuevo donde reine el mandamiento de Dios: Amaos los unos a los otros.

Fuente: all-creatures.org – Animals, My Bretheren
Traducción: Alicia Martín Melero

Animales hermanos asesinados

Vaca en un campo de exterminio (matadero)

Notas

La publicación de este artículo en RespuestasVeganas.Org no implica necesariamente que compartamos todas y cada una de las cuestiones expresadas en el mismo; sin embargo, consideramos interesante su publicación por la aportación que puede hacer a la causa del movimiento abolicionista por los Derechos Animales (derecho a la salud y a la vida).

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RESUMEN: ¿Qué es un holocausto? ¿qué es una hecatombe? ¿qué es un genocidio? ¿los animales están sufriendo un holocausto? ¿los animales están sufriendo un genocidio? ¿podemos comparar el exterminio de animales humanos con el exterminio de animales no humanos? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí voy a responder.

El origen etimológico de la palabra «holocausto» es el de un sacrificio de animales no humanos. Milenios más tarde, la palabra «holocausto» también se usó para referirse al exterminio de humanos. Lo que ocurre es que los humanos especistas desprecian las vidas de quienes no son humanos y por eso consideran un insulto comparar a los humanos con sus víctimas. Lo mismo ocurría con los nazis. Los nazis despreciaban la vida de los judíos, por eso los nazis consideraban un insulto que les comparasen con sus víctimas. El error de especistas y nazis es el mismo: desprecian los intereses de un grupo de sujetos, es decir, les discriminan arbitrariamente para, a continuación, violar el derecho ético a la salud y a la vida de estos. En otro artículo expliqué que el deber ético se origina en los intereses, no en la especie humana. Sin embargo, vivimos en sociedades que ignoran y rechazan la Ética, y por esa razón no practican el veganismo. Las granjas son campos de concentración. Los mataderos son campos de exterminio. Quienes comparamos el holocausto humano con el holocausto animal, condenamos ambos holocaustos. Al comparar un holocausto con otro no despreciamos a nadie, sino que apreciamos a todas las víctimas.

Palabras clave: exterminio, genocidio, hecatombe, holocausto, matanza

Terminología

La etimología estudia «el origen o procedencia de las palabras, que explica su significado y su forma». Algunos diccionarios muestran, además del significado de las palabras, su etimología.

1. Algunas personas dicen que «la palabra “holocausto” no se debe usar para referirse a matanzas de animales no humanos».

Un holocausto (del griego ὁλόκαυστον holókauston, significando ὁλον «completamente» y καυστον «quemado») es, en el ámbito religioso, el sacrificio de animales no humanos, cuyo cuerpo es completamente consumido por el fuego como ofrenda a las divinidades. El holocausto se diferencia del moirocausto,​[1] en que en este último una parte de la víctima es quemada y otra parte es consumida como alimento.

En los ritos religiosos paganos griegos y romanos, a los «dioses» de la tierra y el inframundo se les ofrecían animales oscuros o dorados, sacrificados de noche y quemados por completo.

En algunos de los sacrificios judíos especificados por la Torá, la ofrenda se quemaba completamente. Estas ofrendas se conocen en hebreo como oláh, término que significa «ascendente».[2]​ En la Septuaginta dicho término fue traducido como holókauston. Actualmente algunas traducciones de la Biblia recogen aquella palabra como «holocausto»; otras la traducen como «ofrenda ígnea».

Miles de años después, a mediados del siglo XIX, la palabra «holocausto» comenzó a ser usada por un gran número de autores para aludir a grandes catástrofes y masacres. En el siglo XX el término «holocausto» fue utilizado por historiadores judíos de finales de la década de 1950 para referirse al Holocausto judío, consistente en el exterminio de la población judía europea por la Alemania nazi de Hitler y conocido como proyecto de la «Solución Final». La generalización de dicho término se produjo a finales de la década de 1960.

Asimismo, durante el siglo XX, la palabra «holocausto» comenzó a ser usada para referirse al exterminio de los animales no humanos en granjas, en mataderos y en barcos pesqueros a lo largo de todo el mundo, con la finalidad de resaltar la gravedad de dichos hechos. Los defensores de los Derechos Animales se refieren al Holocausto animal.

Holocausto animal

Holocausto animal representado en una pintura de Jo Frederiks

2. Algunas personas dicen que «la palabra “hecatombe” no se debe usar para referirse a matanzas de animales no humanos».

Hecatombe

Una hecatombe (en griego ἑκατόμβη, hekatómbê; del griego antiguo ἑκατόν, hekatón, «cien», y βοῦς, boũs, «buey») designa originalmente, en la Antigua Grecia, un sacrificio religioso de cien bueyes. Muy pronto, la palabra se extendió a todo gran sacrificio, independientemente del número de víctimas y de la especie del animal. Así, se encuentra en el libro «Ilíada» (2ª mitad del siglo VIII a.C.) una hecatombe de doce bueyes, otra de cincuenta carneros, y en la «Odisea» (siglo VIII a.C.), una de ochenta y un bueyes. Popularmente se usa para señalar una gran catástrofe, con gran mortandad.

Según las obras de Hesíodo, en el mito de Prometeo, en Teogonía. Después de que el titán Prometeo engañara a Zeus, al hacerle elegir entre dos partes de un buey, una con carne y otra solamente con los huesos, pero esta última seria cubierta con grasa, para que así el dios Cronidas (Zeus) cayera en los astutos engaños del titán y este se quedaría con las visceras que compartiría con los humanos, Zeus obliga a los hombres a quemar grasa del animal. Siendo esta una nueva forma de «comunicación con los dioses olímpicos».

Hecatombeas

La Hécatombaia (Hecatombeas), transliteración del griego antiguo Έκατομβαϊα, designa, de una manera general, las fiestas religiosas en que se celebraban hecatombes. La mayoría de las Hecatombeas no eran fiestas independientes, sino que formaban parte de un conjunto más vasto de festividades. Se celebraban Hécatombaia a:

– Apolo Hecatombaios (griego antiguo Έκατομβαϊος), en Atenas durante el mes de Hecatombeon. Se ignora el desarrollo de estas Hecatombaia. Asimismo en Miconos tenían lugar en honor de este dios: eran inmolados diez bueyes y diez corderos. La fiesta podía estar acompañada de concursos musicales.
– Atenea, en el mes de Hecatombeon en Atenas tenían lugar las Grandes Panateneas dedicadas a Atenea.
– Hera, durante las Hereas, gran fiesta que se le dedicaba en Argos.

En la actualidad también se usa la palabra «hecatombe» para referirse a «un suceso trágico en el que se produce una gran destrucción y muchas desgracias humanas y materiales».

3. Algunas personas dicen que «la palabra “genocidio” no se debe usar para referirse a matanzas de animales no humanos».

La palabra genocidio es un neologismo latino acuñado por el polaco Raphael Lemkin (1900-1959), que aparece por primera vez en su obra en 1944. Está formado a partir de la raíz gen- (estirpe, linaje, grupo genético o de origen común), y el elemento -cid, generado por la raíz del verbo latino caedere (matar, cortar), vinculado a una raíz indoeuropea *kaƏ-id (cortar, hendir), con un sufijo latino de efecto o resultado -io.

En 1946 la Asamblea General de la ONU intentó dar una definición exacta de la palabra «genocidio» mediante el artículo 96, definiéndolo como «la exterminación total o parcial de grupos sociales por motivos étnicos, raciales, religiosos, políticos o de cualquier otra naturaleza». Sin embargo, las presiones de la Unión Soviética de Stalin, acotaron la definición a «la exterminación total o parcial de grupos sociales por motivos étnicos, raciales o religiosos».

El genocidio, sin limitaciones arbitrarias, consiste en la exterminación de un grupo de sujetos debido a características compartidas por dicho grupo. Quienes no son humanos son sujetos, no objetos, y se les extermina por no ser humanos. Se trata, sin lugar a dudas, de un genocidio, el genocidio más brutal de la Historia.

Comparaciones

4. Algunas personas dicen que «usar las palabras “holocausto” y “genocidio” para referirse a la matanza de los animales no humanos significa despreciar a los humanos víctimas de holocaustos y de genocidios».

Lo que ocurre es que los humanos especistas desprecian las vidas de quienes no son humanos y por eso consideran un insulto comparar a los humanos con sus víctimas. Lo mismo ocurría con los nazis. Los nazis despreciaban la vida de los judíos, por eso los nazis consideraban un insulto que les comparasen con sus víctimas. El error de especistas y nazis es el mismo: desprecian los intereses de un grupo de sujetos, es decir, les discriminan arbitrariamente para, a continuación, violar el derecho ético a la salud y a la vida de estos.

En otro artículo expliqué que el deber ético se origina en los intereses,[1] no en la especie humana.[2] Sin embargo, vivimos en sociedades que ignoran y rechazan la Ética, y por esa razón no practican el veganismo.

Las granjas son campos de concentración. Los mataderos son campos de exterminio. Quienes comparamos el holocausto humano con el holocausto animal, condenamos ambos holocaustos. Al comparar un holocausto con otro no despreciamos a nadie, sino que apreciamos a todas las víctimas.

Víctimas vivas

5. Algunos especistas han denunciado a quienes han comparado el holocausto animal con el holocausto humano.

A continuación enumeraré las denuncias especistas contra quienes denuncian el holocausto animal:

– El 1 de julio de 2019, Ernesto Castro, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, publicó un tuit denunciando el holocausto en el macromatadero de Binéfar (Huesca), el más grande de Europa, y fue denunciado por la organización «Movimiento Contra la Intolerancia» ante la Fiscalía Provincial de Madrid. ¡Qué paradoja! los que no toleran el derecho a la salud y a la vida de quienes no son humanos se autodenominan «Movimiento Contra la Intolerancia». Patético.

– En 2004, la organización PETA difundió en EEUU la campaña «Holocaust on Your Plate» («Holocausto en tu plato») que yuxtaponía imágenes de animales en mataderos y granjas industriales con imágenes de humanos en campos de concentración nazis. La campaña se inspiró en un pasaje del libro del autor judío Isaac Bashevis Singer, ganador del premio Nobel, The Letter Writer: «En relación con los animales, todos los humanos son nazis; para los animales es un Treblinka eterno». Esta campaña fue llevada a Alemania, pero el Consejo Central Judío dijo que: «La campaña es ofensiva y viola la dignidad humana de las víctimas y de los supervivientes del Holocausto puesto que habrían sido colocados al mismo nivel que los animales», y la denunció ante el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos y ante el Tribunal Superior de Alemania. El 26 de marzo de 2009, el Tribunal Superior de Alemania la prohibió la campaña «Holocaust on Your Plate».

Holocaust on Your Plate (PETA)

Campaña de PETA censurada en Alemania: «Holocausto en tu plato»

Testimonios de víctimas del Holocausto

A continuación iré añadiendo los testimonios de víctimas del holocausto nazi que lo comparan con el holocausto animal. Iré actualizando el artículo con nuevos datos.

Albert Kaplan

Albert Kaplan, un apasionado activista por los derechos de los animales que perdió familiares en el Holocausto escribió:

«La gran mayoría que sobrevivió al Holocausto son carnívoros, sin más preocupación sobre el sufrimiento de los animales que la preocupación de los alemanes por el sufrimiento de los judíos. ¿Qué significa esto? Te lo diré. Significa que no hemos aprendido nada del Holocausto. Nada. Todo fue en vano. No hay esperanza.» —Albert Kaplan, perdió familiares en el Holocausto

Alex Hershaft

«Sé de primera mano qué es ser cazado por los asesinos de mi familia y amigos, preguntarse cada día si veré el amanecer al día siguiente, estar apelotonado en un camión de ganado de camino al matadero. En medio de nuestro tecnológico, ostentoso y hedonístico estilo de vida, entre los monumentos deslumbrantes de la historia, el arte, la religión, y el comercio, hay cajas negras. Son la investigación en laboratorios, las granjas industriales y los mataderos compuestos sin cara donde la sociedad lleva a cabo los negocios sucios de abusar y matar seres inocentes y sensibles. Éstas son nuestras Dachaus, nuestras Buchenwalds, nuestras Birkenaus. Como los buenos ciudadanos alemanes, tenemos una idea cierta de lo que pasa ahí, pero no queremos comprobaciones.» —Alex Hershaft, superviviente del Holocausto judío

Alex Hershaft con Reuven Rivlin

Alex Hershaft con el presidente Israel Reuven Rivlin (Mayo 2015)

Alex Hershaft, nacido el 1 de julio de 1934, es un activista estadounidense por los derechos de los animales. Es cofundador y presidente del Farm Animal Rights Movement (FARM USA) (Movimiento por los Derechos de los Animales de Granja), la organización más antigua de EEUU (1976) dedicada exclusivamente a la promoción de los derechos de los animales. Sobreviviente del Holocausto, es mejor conocido por comparar el tratamiento infligido a los animales con su industrialización y el Holocausto. El Dr. Hershaft vive en Bethesda, en Maryland (EEUU).

El Dr. Alex Hershaft sobrevivió al Gueto de Varsovia y se ocultó durante muchos meses a la edad madura de 11 años. La mayor parte de su familia, junto con otros 400.000 reclusos del Gueto murieron de hambre, enfermedades o la cámara de gas de Treblinka. Cuando la supervivencia ya no era un desafío diario, la culpa y la búsqueda de un significado se establecieron. ¿Por qué se salvó cuando muchas personas merecedoras, incluido su padre, perecieron? ¿La caída del régimen nazi asesino marcaría el fin del genocidio en el mundo? ¿Se volvería el mundo más amable y compasivo debido al sacrificio supremo de los judíos? Y, lo más importante, cómo podría pagarle a la sociedad el regalo de su vida.

El Dr. Hershaft llegó a los EEUU. En 1951, obtuvo un doctorado en ciencias y participó en una larga y fructífera carrera en investigación, enseñanza, consultoría de gestión y defensa de la justicia social. Finalmente, encontró las respuestas a esas temidas preguntas y un significado para su supervivencia trabajando para salvar a los animales, los seres más oprimidos de la tierra. Actualmente se encuentra en una gira de conferencias para compartir su terrible experiencia y sus felices hallazgos con audiencias receptivas. A continuación su conferencia  «Del gueto de Varsovia a la compasión por todos».

«Así que, como muchos sabéis, pasé mi infancia en gueto Warsaw donde casi toda mi familia fue asesinada con otros 350.000 judíos polacos. La gente me pregunta a veces si esa experiencia tiene algo que ver con mi trabajo por los animales. No tuvo algo que ver con mi trabajo por los animales, tuvo todo que ver con mi trabajo por los animales.» —Alex Hershaft, superviviente del Holocausto judío

«En 1975, después de emigrar a EEUU, visité un matadero donde vi animales aterrorizados sujetos a horrendas condiciones de hacinamiento mientras esperaban su muerte. Como mis familiares en el famoso campo de concentración Treblinka. Vi la misma eficiente e insensible rutina de matar que en Treblinka, vi las limpias pilas de corazones, pezuñas y otras partes del cuerpo, y me recordó a las pilas de pelo judío, gafas y zapatos en Treblinka.»  «Y después, amaneció en mí. “Nunca más” no es sobre lo que los otros no deberían hacernos. “Nunca más” significa que no debemos volver a perpetrar atrocidades masivas contra otros seres vivos. Que nunca debemos volver a criar animales para comida o para cualquier otra forma de explotación. Y que es ahí cuando me convertí en activista por los animales.» —Alex Hershaft, superviviente del Holocausto judío

Anne Muller

Anne Muller perdió a muchos familiares en el Holocausto y dijo lo siguiente:

«La mayoría de la sociedad vivían como si nada pasara. Tenían trabajos normales, los trabajadores de los campos de concentración se iban al trabajo por la mañana y volvían a casa por la noche a sus queridas familias, una comida casera y una cálida cama. Era un trabajo para ellos como lo es para el que experimenta con animales, el cazador o el trabajador de una granja industrial.» —Anne Muller, perdió a muchos familiares en el Holocausto

Barbara Stagno

Barbara Stagno es directora de In Defense of Animals, ella perdió a sus abuelos en el Holocausto y dijo lo siguiente:

«Esa es la verdadera lección del Holocausto, ¿no? Que las personas pueden hacer de todo a los que consideran “sub-humanos”, que es, por supuesto, lo que le hacemos a los animales.» —Barbara Stagno, sus abuelos fueron asesinados en el Holocausto

Edgar Kupfer-Koberwitz

Edgar Kupfer (1906-1991) fue prisionero en el campo de concentración de Dachau (Alemania) en 1940. En sus últimos 3 años en Dachau obtuvo un trabajo administrativo en el almacén del campo de concentración. Esto le permitió mantener un diario secreto en pedacitos robados de papel y trozos de lápiz. Enterró sus escritos y cuando Dachau fue liberado el 29 de abril de 1945 los reunió de nuevo.

Los «Diarios de Dachau» se publicaron en 1956. De entre sus notas de Dachau, Kupfer escribió «Los Animales, mis hermanos», un ensayo sobre vegetarianismo que se tradujo al inglés. Todavía se conserva una copia al carbón de este ensayo de 38 páginas con los Diarios originales de Dachau en la Colección Especial de la Biblioteca de la Universidad de Chicago.

«Me niego a comer animales porque no puedo alimentarme del sufrimiento y la muerte de otras criaturas. Me niego a hacerlo porque yo he sufrido tanto que puedo sentir el dolor de los demás cuando recuerdo el mío.» —Edgar Kupfer-Koberwitz, prisionero en Dachau (Alemania)

Edgar Kupfer sobre el holocausto animal

Georges Metanomski

Georges Metanomski fue uno de los supervivientes del Holocausto que luchó en el Levantamiento del Gueto de Varsovia. Georges djo lo siguiente:

«Cuando veo cajas embutidas con gallinas de jaulas de batería lanzadas a camiones como fardos de basura, veo, con los ojos de mi alma, el Umschlagplatz (donde los judíos eran forzados a entrar en trenes que iban a campos de concentración). Cuando voy a un restaurante y veo a gente devorando carne, me siento enfermo. Veo un holocausto en sus platos». —Georges Metanomski, superviviente del Holocausto que luchó en el Levantamiento del Gueto de Varsovia

Henry (Noah) Spira

Henry (Noah) Spira logró escapar de la ocupación nazi y dijo:

«Esta mal dañar a otros, consecuentemente no limitamos quiénes son los otros; si pueden diferenciar dolor y placer, entonces tienen el derecho fundamental de no ser dañados… A no ser que creas en el fascismo, puede que eso lo haga correcto, no tenemos el derecho de dañar a otros.» —Henry (Noah) Spira, superviviente del Holocausto

Víctimas del holocausto animal

Isaac Bashevis Singer

Isaac Bashevis Singer (1902-1991), judío y premio Nobel de la Literatura en 1978. Singer fue un destacado vegetariano durante los últimos 35 años de su vida, y a menudo incluía temas vegetarianos en su obra. Singer fue hijo y nieto de rabinos y hermano del novelista Israel Joshua Singer. Creció en el barrio judío de Varsovia —rodeado por un recurrente escenario de violencia antisemita en forma de pogroms— donde se hablaba idish. En 1935 Singer se unió al personal del Jewish Daily Forward como corresponsal extranjero. Ante el temor de la ofensiva nazi, ​para escapar de la amenaza antisemita emigró a los Estados Unidos. Isaac Bashevis Singer dijo lo siguiente:

«¿Qué saben todos esos estudiosos, todos esos filósofos, todos los líderes del mundo? Se han convencido a sí mismos de que el hombre, el peor transgresor de todas las especies, es la corona de la creación. El resto de criaturas fueron creadas meramente para proveerle con comida, pieles, para ser atormentadas, exterminadas. En relación con ellos (los animales), todas los humanos son nazis; para los animales, es un eterno Treblinka». —Isaac Bashevis Singer, «The Letter Writer»

Treblinka fue un campo de exterminio construido por los nazis, cerca de la aldea polaca de Treblinka, al noreste de la Polonia ocupada por los alemanes. Estuvo funcionando desde julio de 1942 hasta noviembre de 1943. En total, 1.500.000 de humanos fueron asesinados en Treblinka, la gran mayoría judíos polacos, entre ellos unos 265.000 procedentes de la liquidación del gueto de Varsovia.

Igualmente, en «Enemigos, una historia de amor» (1972), Singer escribió:

«En su comportamiento para con los animales, todos los hombres son nazis. La vanidad con la que el hombre hace su voluntad con los animales, es vivo ejemplo de las teorías racistas más radicales: El principio de que tener el poder, es tener la razón». —Isaac Bashevis Singer, «Enemigos, una historia de amor» (1972)

Holocausto animal

Marc Berkowitz

Marc Berkowitz y su hermana gemela Francesca estaban entre las víctimas de Josef Mengele, forzadas a someterse a experimentos médicos brutales. Vio a su madre y sus otras semanas ir hacia su muerte en las cámaras de gas. En la lucha por las vidas de los gansos en Canadá, en peligro de ser asesinados, Berkowitz dijo:

«Dedico la tumba de mi madre a los gansos. Mi madre no tiene una tumba, pero si la tuviera se la dedicaría a los gansos. Yo fui un ganso también.» —Marc Berkowitz, superviviente del Holocausto judío

Susan Kalev

Susan Kalev perdió a su hermana y a su padre en el Holocausto y dijo lo siguiente:

«Acepto totalmente la comparación con el Holocausto. Siento que la violencia y el sufrimiento de los inocentes es injusto. Creo que el abuso de humanos y animales y la Tierra viene de la misma necesidad de dominar a otros. Siento que no puedo salvar a mi familia, mi gente, pero cada vez que hablo sobre maltrato animal y siendo vegetariana tal vez esté salvando la vida de otro. Después de saber lo que sé del Holocausto y sobre la explotación animal no puedo ser otra cosa que defensora de los derechos animales.» —Susan Kalev, perdió a su hermana y a su padre en el Holocausto

Libros

6. Existen libros que reconocen las semejanzas entre el Holocausto de humanos y el Holocausto animal.

El comic Maus (2006)

Comic Maus

Comic Maus (2006)

En 2006 se publicó «Maus: A Survivor’s Tale» («Maus: Relato de un Superviviente»), un comic de Art Spiegelman. La temática central de Maus es la persecución que realizaron los nazis sobre el pueblo judío. Para caracterizar a los personajes, en Maus se utilizan cuerpos humanos con cabeza de animales no humanos en función de su nacionalidad. Así los alemanes son gatos, los judíos son ratones, los polacos cerdos, los franceses ranas, los suecos ciervos, los estadounidenses perros y los ingleses peces. Maus cuenta la experiencia de un superviviente de los campos de concentración nazis. Este héroe no es otro que el padre del autor, Vladek Spiegelman, un judío polaco que cuenta a su hijo cómo fueron los días que pasó en Auschwitz durante la Segunda Guerra Mundial.

Maus es un cómic considerado por la crítica como uno de los mejores de la historia. Ganador de un premio Pullitzer en 1992.

«¿Por qué maltratamos tanto a los animales?» (2002)

Charles Patterson, "¿Por qué maltratamos tanto a los animales?Los rituales usados para descuartizar a animales no humanos en mataderos fueron utilizados como modelo para la masacre de humanos. Ésta es la base del libro de Charles Patterson titulado «Eternal Treblinka: Our treatment of Animals and the Holocaust» («¿Por qué maltratamos tanto a los animales? Un modelo para la masacre de personas en los campos de exterminio nazis»), publicado en 2002. Pero Patterson va más allá, pues pone de manifiesto una verdad indiscutible: el sufrimiento que los humanos causan a quienes no son humanos a menudo es el mismo que se provocan entre los mismos seres humanos. A pesar de todo ello, su mensaje es de esperanza. Su relato no deja a nadie indiferente, por ello es considerado uno de los libros más influyentes del siglo XXI y está traducido a once idiomas.

Referencias

[1] Robert Parker, «On Greek Religion», Cornell University Press, 2011, p. 144; Google Libros, accedido 6 de marzo de 2012.
[2] Tracey R. Rich, «Qorbanot: Sacrifices and Offerings», Judaism 101, «Olah: Burnt Offering», 1998-2011 (accedido 24 de octubre de 2013). La ofrenda podía ser un bovino, cordero, cabra o ave; luego de ser sacrificado el animal, su ascensión expresaba la total sumisión de los fieles ante la voluntad de Dios. Para una discusión, ver «Burnt Offering», Jewish Encyclopedia, 1906 (accedido 24 de octubre de 2013).

Bibliografía

– Patterson, Charles. «Eternal Treblinka: Our treatment of Animals and the Holocaust», 2002. Edición en español: «¿Por qué maltratamos tanto a los animales? Un modelo para la masacre de personas en los capos de exterminio nazis». Editorial Milenio, 2008.

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