ARGUMENTO: “La depredación no debe ser evitada”

RESUMEN: ¿Qué es la depredación? ¿Tenemos a priori el deber de evitar la depredación? ¿Qué consecuencias tendría evitar la depredación? ¿Cómo podríamos reducir el número de víctimas de la depredación? Éstas son algunas de las preguntas a las que aquí voy a responder.

Si la salud/vida de alguien depende de que le ayudemos entonces a priori tenemos el deber de ayudarle, así como tenemos el deber de no matarle directamente, excepto si estimamos que ayudarle tendrá peores consecuencias (por ejemplo, morir junto a él). Aceptar el derecho de auxilio implica que a priori tenemos el deber de ayudar a quien es víctima de una agresión, aunque el agredido no sea de nuestra misma especie, así no seremos especistas. Esto nos lleva a la conclusión de que a priori tenemos el deber de evitar la depredación. Existen varias estrategias a seguir para reducir el número de víctimas de la depredación.

Palabras clave: Palabras clave: depredación, derecho de auxilio

Derecho de auxilio y depredación

1. Algunas personas dicen que «a priori debemos prestar auxilio a los demás, pero no les debemos auxiliar cuando son depredados».

Mundo ideal sin depredaciónEn un artículo anterior demostré que también existe una relación causa-efecto entre lo que alguien elige no hacer y lo que ocurre debido a dicha omisión.[1] Por lo tanto si la salud o vida de alguien depende de que le prestemos auxilio entonces a priori tenemos el deber de prestarle auxilio, excepto si se estima que prestarle auxilio tendrá peores consecuencias éticas (por ejemplo, morir junto a él). Reconocer el derecho de auxilio implica lógicamente reconocer que a priori tenemos el deber de evitar la depredación. Decir que «sólo debemos evitar que los humanos sean depredados» es una idea especista.[2] Albert Einstein (1879-1955) en su obra «Mis creencias» ya aludió a la necesidad de superar la «fase depredadora» del desarrollo humano (manejando la teoría de Thorstein Veblen) en su intento de imaginar una sociedad realmente ética y pacífica. En 1974, Thomas Auxter argumentó en su ensayo «The Right Not to be Eaten» («El Derecho a no ser Comido») que los animales tienen el derecho a no ser comidos. En el siguiente vídeo aparecen unos animales depredando a otros, tú u otro humano podrían ser las víctimas. Lo que se ve en él es lo que algunos hipócritas llaman «la armonía de la naturaleza» o «el equilibrio de la naturaleza»[3], que son palabras bonitas para intentar ocultar la maldad de un supuesto «dios creador».

Argumentos de distracción

Algunas personas usan argumentos de distracción para rechazar el deber de prestar auxilio a quienes no son humanos. Estos argumentos son utilizados para desviar el debate hacia otros temas, para evitar responder a la cuestión de si a priori tenemos el deber de prestar auxilio, que ya demostré que sí tenemos.[1] Básicamente utilizan los siguientes argumentos de distracción:

2. Algunas personas dicen que «rechazar la depredación es una idea absurda»

Sin embargo, generalmente no demuestran por qué es absurda, por lo que sólo expresan su desacuerdo sin ninguna demostración. Es como una manera de decir «estás loco porque sí». En cambio, algunos autores, como Mark Sagoff, Francesco D’Agostino y Carl Cohen, dicen que «rechazar la depredación es una idea absurda porque al salvar a unos se mata a otros de hambre». Por ejemplo, Francesco D’Agostino comenta lo siguiente[1]: «Si los animales tienen valor intrínseco y diferenciado, y nosotros los hombres (agentes morales) somos los destinatarios del deber de defenderlos, se sigue de ello que deberíamos percibir también el deber de intervenir para impedir la violencia natural entre ellos (como por ejemplo la del lobo que ataca a la oveja), que constituye indudablemente una amenaza al menos para el valor intrínseco del animal que sucumbe. La consecuencia es manifiestamente absurda, aunque sólo fuera porque defendemos la vida de la oveja a costa de privar al lobo de su alimento y, por lo tanto, de su derecho a la vida». Sin embargo, no hay nada absurdo en evitar que alguien agreda o mate a otro, todo lo contrario, a priori la defensa es lo lógico.[4] Además, evitar agresiones no implica la muerte por inanición, pues es posible alimentarles sin hacer daño a otros.[5] Y las poblaciones podemos gestionarlas sin necesidad de asesinar.[6]

3. Algunas personas dicen que «sólo pueden ser éticamente incorrectas las acciones agentes éticos, por lo tanto no tenemos el deber de evitar las agresiones que cometen animales no humanos».

Este argumento se llama «argumento del agente». Por ejemplo, Tom Regan usa este argumento en su libro «The Case for Animals Rights» (1983). El argumento del agente ya lo rebatí en otro artículo.[7]

4. Algunas personas dicen que «la depredación es natural, por lo tanto es buena y éticamente correcta».

Podemos llamar a este argumento como el «argumento de la depredación natural». Podemos encontrar este argumento, por ejemplo, en el artículo «Animal Rights and Responsible Policies for Animals» de la organización Responsible Policies for Animals, Inc. (RPA) cuando dice que: «El movimiento de derechos de los animales no trata de proteger a los animales no-humanos contra los efectos de otros animales no-humanos que forman parte de la vida natural de los ecosistemas naturales —tales como la depredación natural. Ellos tienen por objeto proteger a los animales no-humanos contra los daños causados ​​por los seres humanos —peleas de animales instigadas por humanos, la alimentación de los animales criados o capturados mediante otros animales en cautiverio en violación de sus derechos, y así sucesivamente— la injusticia humana es la causa relevante de todos esos daños». Podemos observar que el «argumento de la depredación natural» mantiene alguna relación con el argumento del agente que he rebatido en el punto anterior. Además, la Realidad es que todo es naturaleza y natural, lo no natural no existe[8], y la Ética no se fundamenta en «lo natural y lo no natural»[9], sino en los intereses.[10]

Depredación y malas consecuencias

5. Algunas personas dicen que «a priori debemos prestar auxilio, pero evitar la depredación tendría unas consecuencias peores que si no la evitamos».

Por ejemplo, Peter Singer en su libro «Liberación Animal» (1975) dice que no deberíamos evitar la depredación porque probablemente eso acarrearía nefastas consecuencias. No obstante, seguidamente muestra sus dudas al respecto y considera que cierto tipo de intervención podría ser aceptable, siempre que pudiésemos calcular de forma fiable las consecuencias. Para eliminar la depredación deberíamos conocer en profundidad la ecología e intervenir de una manera que no cause otros problemas. Sin embargo, aunque exista la posibilidad de que se deriven consecuencias negativas de una acción, eso no implica que la decisión menos mala sea no hacer nada: elegir no intervenir para evitar la depredación, ya tiene nefastas consecuencias. Por ejemplo, hay médicos que prescriben tratamientos sin la total seguridad de que dichos tratamientos funcionarán, pero consideran que el hecho de que el enfermo siga con su enfermedad es algo negativo. Lo mismo ocurre con personas enfermas que, desesperadas por curar su enfermedad, ponen toda su esperanza en seguir tratamientos que podrían perjudicarlas. Es importante estudiar con detenimiento esta cuestión y reconocer que la depredación es un problema práctico, seguramente el más complicado de todos para lograr un mundo ético.

6. Algunas personas dicen que «a priori debemos prestar auxilio, pero si evitamos que un depredador mate entonces morirá de hambre».

Lobazo depreda a humanoEste argumento es muy curioso porque se posiciona en el lado del agresor en lugar de en el lado de la víctima. Es cierto que si impedimos a un carnívoro que mate entonces éste morirá de hambre, pero también es cierto que si no le impedimos que mate entonces morirán sus víctimas, que son más de una. Como es menos malo que elijamos que muera uno a que elijamos que mueran más de uno[11] entonces a priori deberíamos impedirle matar. Sin embargo, impedir que alguien mate no implica que éste no tenga derecho a alimentarse para estar sano y seguir viviendo. Podemos alimentar a los animales carnívoros y omnívoros con cadáveres y carne cultivada[12], o combinar lo anterior con un pienso vegano específico.[5]

7. Algunas personas dicen que «a priori debemos prestar auxilio, pero si evitamos la depredación entonces se rompería el «equilibrio de la naturaleza»».

En un artículo anterior demostré que no existe ningún «equilibrio de la naturaleza», sino una Realidad cambiante en la que evolucionan las especies.[3]

Depredación irresoluble

8. Algunas personas dicen que «a priori debemos prestar auxilio, pero es imposible evitar la depredación en el planeta Tierra».

Viaje al espacio para prestar auxilioEs cierto que, en la actualidad, el problema de la depredación parece muy difícil o imposible de solucionar totalmente en el planeta Tierra, pero eso no convierte a la depredación en éticamente correcta: la existencia de depredación no es una razón que justifique el consumo de productos de origen animal. Asimismo, también parece muy difícil o imposible acabar totalmente con la violencia entre humanos, pero no eso no convierte a dicha violencia en éticamente correcta. En un futuro, cuando existan los conocimientos y la tecnología suficientes, se podrían aplicar medidas que contribuirán a reducir el sufrimiento y la posibilidad de consecuencias indeseadas. No deberíamos cerrarnos a este objetivo porque eso nos impediría desarrollarlo para el futuro. Además, la depredación no sólo debe erradicarse del planeta Tierra, sino en todo el Universo; esto rebate la idea de que es mejor que los humanos no existan, pues son necesarios para lograr ese objetivo ético. Algunas ideas para reducir la depredación son las siguientes:

Mostrar ideas para reducir el número de víctimas de la depredación

Crear zonas de protección

«Una manera de impedir que unos animales sufran muertes horribles a manos de otros es poner a todos los animales vulnerables (o, si no, a todos los depredadores) en una especie de confinamiento protectivo, por así llamarlo.» —Nussbaum, Martha C., «Las fronteras de la justicia», Barcelona: Paidós, 2006, p. 373.

Usar de piensos veganos

Desde hace años, algunos animales no humanos omnívoros y carnívoros que conviven con humanos, generalmente perros y gatos, están siendo alimentados con piensos veganos[5], por lo que podemos afirmar que ya estamos avanzando hacia una cultura que rechaza de manera práctica la depredación. En un futuro, dichos piensos podrían ser sustituidos o complementados con carne cultivada[12], en el caso de que fuera necesario.

Poner un collar con una campanilla en el cuello de los depredadores

Entre noviembre de 2010 y octubre de 2011, investigadores de la Universidad de Georgia realizaron una investigación colocando cámaras de video suplidas por National Geographic a 60 gatos domésticos en la ciudad de Athens, GA. En las más de 2.000 horas de video capturado se muestra cómo los gatos hogareños matan animales en sus salidas del hogar. Más del 30% de los felinos estudiados eran cazadores efectivos y mataban un promedio de 2 presas por semana, con una predilección por los lagartos, las aves y los mamíferos pequeños. La mayoría de los cadáveres de su caza no son llevados al hogar. Evet Loewen, uno de los dueños participantes, quedó tan horrorizado con el pietaje de su gata Ursa que casi abandona el grupo de investigación. Luego, Loewen ató una campana al cuello su mascota para eliminarle la ventaja de la sorpresa y controlar sus impulsos.

Educar a los depredadores

Animales depredadores pueden nacer y educarse junto a sus posibles presas, siendo alimentados con piensos veganos y/o con carne cultivada.

Selección artificial de la reproducción

Esterilizar a los animales carnívoros más agresivos y permitir la reproducción de quienes son más sociables, promoviendo así la selección natural en este sentido, tal y como demostró el experimento Dmitriy Belyaev.

Reprogramar a los animales predadores

Es otra idea manejada por David Pearce, aunque es más conflictiva. David Pearse lo explica en su artículo «La reprogramación de los animales predadores».

Extinguir a los depredadores

David Pearce ha sugerido el uso de los llamados «contraceptivos de depósito» en carnívoros, mediante los cuales los animales predadores rápidamente desaparecerían por falta de reproducción. Las poblaciones de los animales «de presa» se gestionarían mediante formas más selectivas de contracepción de depósito.[6] Actualmente se están intentando extinguir especies de virus (viruela) y de animales (el Dracunculus medinensis o gusano de Guinea) porque muchos humanos pueden ser afectados negativamente por ellos.

Bibliografía

– Dorado, Daniel. Una aproximación bibliográfica al problema del mal en la naturaleza. Rev. Bioética y Derecho, Set 2012, no.26, p.55-59. ISSN 1886-5887
– Número especial de Ágora: Papeles de Filosofía, vol. 30 (2), 2011. Universidad de Santiago de Compostela.
– Aldave, Mikel Torres. “De lobos y ovejas, ¿les debemos algo a los animales salvajes?” Agora: Papeles de filosofía, ISSN 0211-6642, Vol. 30, Nº 2, 2011 , págs. 77-98. (✓)
– Alward, Peter, “Naïve! Who, me?”, unpublished manuscript.
– Donaldson, Sue & Kymlicka, Will, Zoopolis: A Political Theory of Animal Rights, New York: Oxford University Press, 2011.
– McMahan, Jeff , “Predators: A Response”, The New York Times, 28 september 2010.
– McMahan, Jeff, “The Meat Eaters”, The New York Times, 19 september 2010.
– Horta, Oscar, “Disvalue in Nature and Intervention”, Pensata Animal, 34, 2010. (✓)
– Horta, Oscar, “Debunking the Idyllic View of Natural Processes: Population Dynamics and Suffering in the Wild”, Télos, 17, 2010, 73-88.
– Horta, Oscar, “The Ethics of the Ecology of Fear against the Nonspeciesist Paradigm: A Shift in the Aims of Intervention in Nature”, Between the Species, 13 (10), 2010.
– Palmer, Clare, Animal Ethics in Context, New York: Columbia University Press, 2010.
Horta, Oscar, “The Ethics of the Ecology of Fear against the Nonspeciesist Paradigm: A Shift in the Aims of Intervention in Nature”, Between the Species, 13 (10), 2010, 163-187.
– Pearce, David, “The End of Suffering”, The Hedonistic Imperative, 2010.
– Dawrst, Alan, “The Importance of Wild-Animal Suffering”, Essays on Reducing Suffering, 2009.
– Dawrst, Alan, “The Predominance of Wild-Animal Suffering over Happiness: An Open Problem”, Essays on Reducing Suffering, 2009.
– Pearce, David, “Blueprint for a Cruelty-Free: Reprogramming Predators”, The Abolitionist Project, 2009.
– Simmons, Aaron, “Animals, Predators, the Right to Life and the Duty to Save Lives”, Ethics & the Environment, 14(1), 2009, 15-27.
– Raterman, Ty, “An Environmentalist’s Lament on Predation”, Environmental Ethics, 30 (4), 2008, 417-434.
– Nussbaum, Martha C., Frontiers of Justice, Cambridge: Harvard University Press, 2006.
Hadley, John, “The Duty to Aid Nonhuman Animals in Dire Need,” Journal of Applied Philosophy, 23 (4), 2006, 445-451.
– Clarke, Matthew & Ng, Yew-Kwang, “Population Dynamics and Animal Welfare: Issues Raised by the Culling of Kangaroos in Puckapunyal”, Social Choice and Welfare, 27 (2), 2006, 407-422.
– Fink, Charles K., “The Predation Argument”, Between the Species, 13 (5), 2005, 1-16. (en español)
En su artículo «El argumento de la depredación», Charles K. Flink encuentra tres argumentos secundarios:
– Cowen, Tyler, “Policing Nature”, Environmental Ethics, 25 (2), 2003, 169-182.
– Benatar, David, “Why the Naive Argument against Moral Vegetarianism Really is Naïve”, Environmental Values, 10, 2001, 103-112.
– Everett, Jennifer, “Environmental Ethics, Animal Welfarism, and the Problem of Predation: A Bambi Lover’s Respect for Nature”, Ethics and the Environment, 6 (1), 2001, 42-67.
– Bonnardel, Yves. “Contre l’apartheid des espèces: À propos de la prédation et de l’opposition entre écologie et libération animale”, Les Cahiers Antispécistes, 14, 1996.
– Kirkwood, J. K. & Sainsbury, A. W., “Ethics of Interventions for the Welfare of Free-living Wild Animals”, Animal Welfare, 5 (3), 1996, 235-243.
– Ng, Yew-Kwang, “Towards Welfare Biology: Evolutionary Economics of Animal Consciousness and Suffering”, Biology and Philosophy, 10 (3), 1995, 255-285.
– Dawkins, Richard, “God’s Utility Function”, Scientific American, 273, 1995 80-85, chapter 4 of River Out of Eden: A Darwinian View of Life, New York: Basic Books, 1995.
– Hettinger, Ned, “Valuing Predation in Rolston’s Environmental Ethics: Bambi Lovers Versus Tree Huggers”, Environmental Ethics, 16 (1), 1994, 3-20.
– Gould, Stephen J., “Nonmoral Nature”, Natural History, 91, 1982, 19-26, reprinted in Hen’s Teeth and Horse’s Toes: Further Reflections in Natural History, New York: W. W. Norton, 1994, 32-44.
– Rolston III, Holmes, “Disvalues in Nature”, The Monist, 75 (2), 1992, 250-278.
– Næss, Arne, “Should We Try to Relieve Clear Cases of Suffering in Nature?”, Pan Ecology, 6 (1), 1991, 1-5.
– Sagoff, Mark, “Animal Liberation and Environmental Ethics: Bad Marriage, Quick Divorce”, Osgoode Hall Law Journal, 22, 1984, 297-307, reprinted in Zimmerman, Michael E.; Callicott, John Baird; Sessions, George; Warren, Karen J. & Clark, John (eds.), Environmental Philosophy: From Animal Rights to Radical Ecology (Englewood Cliffs: Prentice-Hall, 1993), 84-94.
– Sapontzis, Steve F., “Morals, Reason and Animals, Philadelphia: Temple University Press, 1987.
– Sapontzis, Steve F., “Predation”, Ethics and Animals, 5 (2), 1984, 27-38. (Uno de los primeros artículos sobre la intervención ética en la Naturaleza. Se incluye, con algunos cambios, como capítulo del gran libro Morals, Reason and Animals (Morales, Razón y Animales). (Link2) (Link3) (Link4) (✓)

Otros trabajos que también abordan el tema:

– Hills, Alison, “Utilitarianism, Contractualism and Demandingness”, Philosophical Quarterly, 60 (239), 2010, 225-242.
– Holtug, Nils, “Equality for Animals”, in Ryberg, Jesper; Petersen, Thomas S. & Wolf, Clark (eds.), New Waves in Applied Ethics, Basingstoke: Palgrave Macmillan, 2007, 1-24.
– Jamieson, Dale, “Rights, Justice, and Duties to Provide Assistance: A Critique of Regan’s Theory of Rights”. Ethics, 100 (2), 1990, 349-362.
– Mill, John Stuart, “On Nature”, in his Nature, The Utility of Religion and Theism, London: Rationalist Press, 1904 [1874], 7-33.

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